Alas para la Civilización
Lejos del modelo hegemónico y contrahegemónico en donde la figura de la mujer es manipulada y explotada en función de los intereses de sectores, vamos a definir el rol relevante que esta cumple en el desempeño y desarrollo de la sociedad.
Es claro que hoy en día la mujer está tomando un rol cada vez más protagónico en los espacios públicos, siendo esto un signo de la madurez de la humanidad. Podemos observar más mujeres a cargo del hogar y como jefas de familia, otras, ocupando los bancas de los parlamentos, cargos ejecutivos, profesionales y un rol activo en programas y procesos de desarrollo.
Esto es propicio, muestra el indicio de un crecimiento equitativo, siempre y cuando la mujer tenga la oportunidad de crear nuevos espacios y de resignificar los antiguos, de modo que se impulse un verdadero desarrollo humano sostenible y no se trate en cambio solamente de ocupar los espacios tal como son dejados por el hombre.
Por otro lado podemos observar el deterioro de la sociedad, la devastación, la ausencia de los códigos morales, jóvenes existencialmente vaciados o la desintegración de los lazos afectivos. El desmoronamiento del sistema financiero mundial, producto de la desconfianza generalizada.
Siendo la mujer una clave en el desarrollo de la familia y primera educadora podría garantizar el bienestar de la sociedad desde una perspectiva integradora. Como lo expresara Alain Turraine, mientras que el hombre opta entre espacios y se destaca en uno sólo, -es "o" "o"-, la mujer es "y" "y" y apuesta a la sinergia y a la complejidad.
No se trata entonces de abandonar ese espacio tan valioso, cuya importancia no se compara con nada, sino conjugarlo con una perspectiva cualitativa e innovadora en el espacio público. Su rol es más idear nuevas instituciones y dinámicas sociales cooperativas -y no competitivas- que alcanzar puestos decisorios en una estructura de fuerte impronta masculina.
Si ocupa en cambio, espacios externos obligadamente y muchas veces ajenos a su sensibilidad, desarrollo y crecimiento personal, es la mujer quien se masculiniza, y no podrá contribuir al desarrollo humano sostenible, sólo contribuirá a más de lo mismo.
Durante los siglos y las décadas la mujer ha quedado al margen de los planes maquiavélicos y bélicos, las conquistas y las luchas para el logro del poder. En otras palabras, la mujer está menos contaminada con estos hechos.
Tiene este enorme valor y por consiguiente podrá contribuir cooperativamente, junto con el hombre, a construir una nueva sociedad basada en iguales derechos y oportunidades para mujeres y hombres.
La humanidad está formada por ambos, es esencial entonces el aporte de los dos en la construcción de nuevos códigos sociales.
Dirigir los esfuerzos hacia la educación de los niños y en especial la de las niñas, es apostar a crear una sociedad mundial caracterizada por la paz, equidad, justicia y en definitiva, la felicidad de toda la Humanidad.
Tal como habíamos mencionando en números anteriores el ave de la Humanidad no podrá volar sin sus dos alas perfectamente desarrolladas y armonizadas: lo femenino y lo masculino.
Haleh Maniei
Coordinadora del Boletín Unid@s
hmaniei@unida.org.ar