Es moneda corriente la excusa de aquellos estudiantes que se preparan pocos días antes del examen, diciendo que rinden mejor bajo presión.
Quizás la situación de nuestra especie sea esta misma historia de siempre, potenciada a la enésima. Estamos en una pendiente muy pronunciada y la aceleración en el descenso es de tal magnitud que nos impide ya frenar.
Estamos yendo a una velocidad sin precedentes hacia un destino inevitable. El calentamiento global y el cambio climático son hechos, la desaparición día a día de mayor número de especies se ha corroborado.
Las pobrezas humanas se han hecho manifiestas. El desarrollo meramente económico, dimensión que sigue enquistada como parámetro central en el Desarrollo Humano, se esta resquebrajando, mostrando su inviabilidad social, ambiental e incluso –vaya paradoja- económica.
La insostenibilidad del modelo actual es más que evidente. Nosotros mismos lo estamos comprobando con nuestros propios ojos.
Es el oscurecer antes de un día glorioso. De la misma manera que el estudiante con la fecha límite puesta, toma coraje y logra en tres días de estudio lo que debió llevarle un cuatrimestre, nuestros esfuerzos se concentrarán en buscar, en el corto lapso que media antes del nuevo amanecer, alternativas para el progreso de la humanidad.
La ansiedad es agobiante y la oscuridad nos desorienta, pero hay que aprender a utilizar caminos estratégicos, a identificar los nodos de sinergia, en este tiempo de aparente caos. Y moverse con cautela pero con rapidez.
Para las organizaciones que están al servicio de la comunidad esta cautela implica líneas de acción orientadas a la participación activa de la comunidad en la creación de alternativas de desarrollo, la educación de la comunidad y su concientización.
Sumergirse en los valores espirituales es la única condición y garantía en la creación de estas alternativas.
Todo acto que esté orientado a procurar el servicio a la comunidad y velar por la unidad y asegurar el beneficio de todos es un acto espiritual.
Las condiciones están dadas, las pruebas manifiestas. Y el tiempo es acotado.
Invitamos a todos a unirse en este emprendimiento colectivo y trascendental.
Les deseamos un feliz año entendiendo que el año más feliz será aquel que nos traiga múltiples oportunidades para poder servir a nuestros congéneres y construir un mundo de paz.
¡Feliz 2009!
Haleh Maniei
Coordinadora del Boletín Unid@s
hmaniei@unida.org.ar