La humanidad en su totalidad está integrada por dos fuerzas motoras, como el ave que agitando sus alas en el espacio remonta vuelo y avanza.
La altura del vuelo de la humanidad está dada por el desempeño equilibrado de estas dos alas que son la mujer y el hombre.
Hasta ahora, siguiendo una dinámica dialéctica, vemos que el mundo se rige bajo el signo patriarcal, que es la antítesis luego de la etapa primordial. Como lo confirman las filosofías orientales la fuerza Yan ha echado su sombra sobre la humanidad por muchos siglos.
El ave que metafóricamente representa a la humanidad ha quedado sin fuerzas para volar y agita vanamente una única ala en el barro.
El signo del avance cualitativo de la humanidad hacia la madurez es el involucramiento de las mujeres en los asuntos que conciernen al progreso de la sociedad.
Hace falta el agregado del ingrediente Yin. La intuición es un factor de inestimable valor en los asuntos de la humanidad.
Esta fuerza habrá de tener su propio lugar y espacio para desempeñarse.
No es meramente la ocupación del espacio construido por el modelo Yan sino uno distintivo y con las características cualitativas del mismo.
No con la intención de desplazar a la otra parte, sino de complementar. No con la mirada hacia el conflicto y lucha de poderes, sí con la de la cooperación y armonía; para que esta ave pueda remontar vuelo hacia sus más altas potencialidades.
El flujo Yin será una caricia en el rostro de esta afligida humanidad. Es importante la labor del hombre en el progreso de la humanidad pero no suficiente, hace falta el acompañamiento de la mujer para un paso trascendental en la historia de la humanidad hacia su madurez.
La mujer esta dotada de fuerza innovadora, de frescura, que combinada con la fuerza experimental del hombre puede hacer que este cuerpo humano doliente pueda recobrar su salud.
El principio activo y el continente, ambos indispensables en la recreación de la vida.
Dirigir los esfuerzos para fortalecer el rol y la educación de las mujeres es un acto heroico y espiritual. Es una flecha lanzada a los cielos para el logro de la paz.
Hagamos entre todos, mujeres y hombres, un mundo maravilloso para toda la humanidad.
Haleh Maniei
Coordinadora del Boletín Unid@s
hmaniei@unida.org.ar