En esta ocasión quiero compartir con vos un cuento que leí y me gustó mucho. Sucedió en un pueblo muy lejano, tan lejano como el pueblito del cuento anterior, o quizás un poquito más.
En ese pueblo vivía un hombre muy respetuoso y correcto que tenía un sólo hijo.
Trabajaban juntos en la tierra y lo que cosechaban lo vendían en la feria del pueblo.
Un día el hombre se compró un burrito. Volviendo a casa le pidió a su hijo que se suba al lomo del burro para descansar del largo recorrido.
La gente los miraba y murmuraba por lo bajo, pero el hombre pudo escuchar lo que decían: Mirá el joven no respeta la vejez del padre y se sube al burro. Qué desconsiderado.
Entonces el hombre lo bajó al hijo y subió él. Anduvieron un poco y para la sorpresa de ellos la gente seguía hablando: No le da vergüenza al hombre que hace caminar a su pobre hijito y descansa él?
El pobre hombre, para achicar la habladuría del pueblo subió al hijo también.
Ya las voces se escuchaban con claridad y con un tono un poco cargado de enojo: Miren la crueldad de ese padre e hijo… Cómo aprovechan de la inocencia del animal… van a quebrar su lomo.
El hombre sudando rápidamente saltó y bajó a su hijo y siguieron caminando al lado del burro.
No habían dado 50 pasos que comenzaron a escucharse las carcajadas de la gente… miren que ignorantes…están paseando al burro…
Y colorín colorado… saca una conclusión por tu lado…
Hasta la próxima.
Tú amiga,
Haleh |