Volver a Principal
Editorial


Medio o fin: esa es la cuestión


La vida tecnológica y el avance del materialismo nos ha llevado al borde de la desnaturalización de lo humano. En su momento se produjo la ruptura entre la ciencia y la religión, debido al egoísmo y despotismo del propio ser humano y esto llevó al auge de lo material, como algo contradictorio con el progreso espiritual. Europa se cerró a nuevas corrientes espirituales ignorando que precisamente ellas eran quienes renovaban su intelecto, la ciencia enfatizó la soberbia racionalista y la doctrina de “tiempo es dinero” y que Dios castiga a los holgazanes y premia a los industriosos emprendedores hizo el resto.

La vida se ha transformado en productividad, rentabilidad, desarrollo económico, como sinónimos de felicidad, como signos de una sociedad de consumo. Somos los esclavos modernos, al servicio de este absurdo existencial.

Hoy esto viene de maravillas para unos pocos, que ya sin otra doctrina que el pragmatismo y el lucro, acrecientan sus arcas a costas de millones de inocentes. Maravillas efímeras e ilusorias, si las hay.

El medio se ha transformado en un fin, nada novedoso. La siguiente reflexión es, ¿hasta cuándo seguiremos esta corriente? ¿Cuál es nuestro límite? ¿La desnaturalización nos ha llevado a transmutarnos en seres materialistas por excelencia? ¿Estamos así conformes y felices?

Si la respuesta es negativa, entonces los invito a reflexionar sobre nuestro contexto y el surgimiento de una nueva dimensión de la realidad. Nosotros somos seres conformados por cuerpo, mente y espíritu. Para gozar de salud plena necesitamos desarrollar en equilibrio estos tres aspectos que, combinados, nos distinguen del resto de los seres vivientes.

Sigamos la definición de la OMS dada en 1947 sobre salud: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad o dolencia”. Hemos recibido comentarios de que hace algunos años la OMS incorpora un cuarto concepto: lo espiritual. Si es así, la definición ampliada, renovada y espiritualizada, es de muy difícil acceso en la propia página de la OMS.

Hay entonces dos puntos a destacar:

•  Lo espiritual, lo valórico, no puede estar ausente en el concepto de salud, es más, es un elemento central y vertebrador. Por supuesto que tampoco debería estar ausente lo ambiental

•  Poner énfasis sobre sólo uno o dos de estos puntos impide el desarrollo integral del ser humano. El énfasis en el desarrollo físico hace al materialismo, el énfasis en el desarrollo psíquico al intelectualismo puro y vacío, el ambientalismo sin espiritualidad lleva a un biocentrismo siempre hipócrita en cuanto es concebido por el propio ser humano y el hincapié sólo en lo espiritual nos lleva al fanatismo.

Del mismo modo, en el campo sociopolítico, los procesos participativos y los nuevos instrumentos de gestión, como por ejemplo las Agendas 21 Locales pierden gran parte de su efecto si no van investidas de valores espirituales y de cambios actitudinales. Al respecto nos remitimos al documento “Ciudadanía Mundial, una ética global para desarrollo sostenible” que forma parte de esta edición.

El ser humano integral necesita un desarrollo que abarque la potenciación integral de sus partes constitutivas, en armonía, para que pueda reflejar el brillo de su esencia, la trascendencia.

Ciertamente el desarrollo del ser humano es imposible si no incorpora el desenvolvimiento espiritual. Hemos sido testigos y participes de tantas injusticias en el mundo cuya base es la ignorancia espiritual de la humanidad y su origen fue el divorcio entre ciencia y religión.

Es el momento de la reivindicación de los valores en nuestra vida. Si lo hacemos las consecuencias serán inimaginables.

Nosotros podemos aspirar a la excelencia en todas las cosas, ser instruidos, padres ejemplares que velan por la educación y las necesidades materiales de los hijos, que los impulsan a ser profesionales brillantes, pero si estos esfuerzos no tienen una coherencia espiritual, esencial al ser humano, se desvanecerán y no tendrán largo alcance.

Leí hace poco un libro impactante: Los Nuevos Amos del Mundo de Jean Ziegler, ex funcionario de la FAO. Explica la precisa y exacta relación entre el hecho de que en el planeta muera un niño cada siete segundos y las transacciones decididas en pro de su propio beneficio económico por los “señores del capital financiero globalizado” . Rescato, en lo propositivo, una cita de Bertolt Brecht que aparece en ese libro: ”...Procurad, al abandonar este mundo, no haber sido simplemente buenos, pues eso no basta, ¡sino abandonar un mundo bueno!

La espiritualidad reside en eso. En dirigir los esfuerzos hacia el mejoramiento del mundo para las generaciones futuras. Pensar sistémica y holísticamente es de por sí un acto espiritual, ya que estamos visualizando el bien de todos, la totalidad implicada.

Cuando vemos una organización de base que procura mejorar la calidad de vida los niños de un barrio por medio de la alimentación y la educación, esto es amor universal. Apoyar a estas organizaciones nobles para que cumplan con su misión es una obra espiritual.

Pensar y actuar de acuerdo al principio del Todo mas que la suma de las partes y poner todo el énfasis en esta visión es trascendencia .

Entonces pienso: estamos en buen camino. Transitamos los últimos resabios de la adolescencia de la humanidad y estamos entrando a la era de la luz. Aún es doloroso el camino, pero estamos en la dirección correcta.

La sociedad civil y sus organizaciones van poco a poco comprendiendo que sus actos requieren recuperar la dimensión espiritual para que tengan efectos profundos y duraderos.

Estamos retornando a la pureza de la infancia, pero esta vez con sabiduría de adultos.

¡Feliz día del niño al mundo entero!

Haleh Maniei
Coordinadora del Boletín Unid@s
hmaniei@unida.org.ar

 

Principal Editorial Comunidad Uniditos
Nave Tierra Uno más Uno Diez Resignificando el Desarrollo Sociedad Civil Ciudadanía Mundial
Diversidad Cultural y Conciencia Planetaria
El Desarrollo Humano como principio y fin de la Salud
Boletín Unid@s
Publicación de Fundación UNIDA
Año 4 Número 40
Agosto de 2007
Coordinación Editorial: Haleh Maniei Secretaría de Redacción: Eva Cajigas
Otamendi 230 - (C1405BRA) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - 54-11-4902-5234 / 4903-5751
boletin@unida.org.ar www.unida.org.ar