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Nave Tierra, ¿Arca o Titánic?




Cambio Climático

Por Roberto Grana


La reunión internacional de expertos, ratifica con mayor seguridad que en reuniones anteriores, que la emisión de gases a la Atmósfera, es el factor desencadenante de los cambios climáticos que se observan.

 

La atmósfera es el espacio aéreo que se divide en zonas: troposfera, estratosfera, mesosfera y termosfera. La troposfera es la capa biológica y climática, en ella se producen los fenómenos meteorológicos entre los cuales adquieren particular importancia vientos y precipitaciones, por consiguiente es la capa de mayor importancia para el ambiente y la vida, es donde se realizan los procesos de fotosíntesis, de respiración, de combustión, del ciclo del agua, del traslado de energía, del movimiento de las masas de aire, de la vida de las especies terrestres y de la propia vida y actividad humana. En ella se originan las precipitaciones, las variaciones de temperaturas y humedad y también algunas de las catástrofes naturales más graves.

La troposfera posee un espesor aproximado de l5 kilómetros en el ecuador y de 9 kilómetros en los polos. El aire puro y seco de la homósfera, que incluye las tres primeras capas, está compuesto de 78% de nitrógeno, 20,9% de oxígeno, 0,03 de dióxido de carbono, y de otros gases en coeficientes muy bajos. Entre los 15 y 35 kilómetros se encuentra la capa de ozono O 3 que filtra las radiaciones ultravioletas, que con una longitud de onda menor a los 300 micrones producen graves afecciones histológicas.

La presencia en el aire de sustancias gaseosas y sólidas que resultan de la actividad humana ha alcanzado en nuestros días niveles muy altos. El parque automotor, la industria, los servicios descargan en la atmósfera dióxido y monóxido de carbono, polvos, gases y óxidos.

La atmósfera ha ido cambiando su composición físico - química, en 150 años el dióxido de Carbono se incrementó en un 60%. El dióxido de carbono - CO2 - es un gas que se origina en la respiración de vegetales, de animales, en la combustión del carbón, del gas, del petróleo y de sus derivados, en los incendios de bosques y selvas, etc. Su incremento se ha debido en gran medida a la actividad industrial y al crecimiento del parque automotor, como ha aceptado la última reunión de la IPCC.

La emisión anual de gases carbónicos en el mundo alcanza a los 25 millones de toneladas. El CO2 antes de la era industrial tenía una presencia en la atmósfera de 180 partes por millón, actualmente se encuentra en 380 partes por millón. Lo mismo sucede con el metano en el pasado representaba 715 partes por millón actualmente aumentó a 1730 partes por millón. La emisiones de gases por país se reparte de la siguiente forma: EE.UU. 24,3%; Unión Europea 15,3%; China 14,5%; Federación Rusa 5,9%; India 5,1%; Japón 5%; Canadá 2,1%; Australia 1,5%; Brasil 1,3%; Argentina 0,6%. En un lapso de cinco años el CO2 en la atmósfera aumentó de 6400 a 7200 millones de toneladas.

Cuando el CO 2 alcanza el 0,10% en la atmósfera el aire ya se considera viciado, se obstaculiza la respiración y puede producir jaquecas, mareos, desmayos, aumento de gérmenes y contagios, reducir la visión y el olfato y en porcentajes mayores pone en peligro la vida. En California la contaminación es responsable de 122 millones de resfríos, 179 millones de anginas y 192 millones de irritaciones oculares.

El monóxido de carbono aparece en la atmósfera por combustiones incompletas, su afinidad fatal con los hematíes hace que resulte muy peligrosos para la salud. Un leve nivel de intoxicación se da con 9 a 25 partes por millón de monóxido de carbono (PPM) y puede generar dolores de cabeza, cambios de carácter, amnesia y trastornos del sueño. En valores mayores podrían causar crisis nerviosas, vómitos, insomnio y disminución de la capacidad intelectual, si se supera las 50 PPM se consideraría grave con aparición de los síntomas anteriores más convulsiones, cuadros psiquiátricos, pérdida del conocimiento y enfermedades visuales y auditivas.

La exposición reiterada al plomo ambiental de pinturas, polvillo, agua y aire puede ocasionar retrasos neurológicos irreversibles “ El plomo que contiene el aire perjudica a los bebés en gestación como a los recién nacidos, especialmente en lo que al funcionamiento del cerebro se refiere ”. El uso de algunas naftas es una de las causas de la existencia de plomo en el aire.

En algunas esquinas porteñas donde se hacen mediciones periódicas el aire ha llegado a tener 400 veces más monóxido de carbono que el que normalmente puede haber un una ciudad de nombre “Buenos Aires”. “La tasa de mortalidad de las ciudades más contaminadas es 26% más alta que la de ciudades con niveles aceptables de contaminación.”

El director de Planificación Ambiental de la Municipalidad Capitalina dijo: “ Lo único que se hace en la actualidad es la toma diaria y análisis de muestra de aire, de manera manual, en la esquina de las Avenidas Ocampo y Las Heras. Esporádicamente se analiza en distintos puntos de la ciudad si el aire tiene plomo, polvo suspendido u oxidantes.” En San Pablo (Brasil) hay 26 estaciones que envían la información a una Central.

En la ciudad de Córdoba aumentan las enfermedades respiratorias, de 200 casos por semana que se registraban en 1992 aumentaron a 453 en 1994 junto con la verificación del incremento de carbono, plomo, cromo y partículas en la atmósfera.

En la superficie del sistema respiratorio hay unos vellos celulares que se mueven constantemente y sirven para devolver gérmenes y partículas al exterior, los contaminantes atmosféricos anulan este movimiento y pueden llegar a destruirlo. Existe desde 1983 una reglamentación de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires que limita la cantidad de humo que puede emitir un vehículo y hay una nueva resolución de la Secretaría de Transporte e Industria que pone límites máximos no sólo al humo, sino a una cantidad de gases contaminantes que se emiten por el escape de automóviles, colectivos y camiones, lo que aún no se garantiza y controla es su cumplimiento.

El dióxido de carbono junto con otros gases, polvos, óxidos y pequeñas partículas conforman una capa que refracta nuevamente hacia la superficie la irradiación terrestre de energía solar y genera así el fenómeno conocido con el nombre “efecto de invernadero”, fenómeno que produce un calentamiento paulatino. Cinco mil millones de Toneladas de combustibles fósiles- carbón, gas y petróleo - se queman cada año. Se calcula un incremento de dióxido de carbono en la atmósfera en los próximos cincuenta años de un 30% y la temperatura se podría elevar entre 1,5 y 4,5 grados centígrados. . El informe de científicos de 130 países diagnostica un aumento de 1,8 a 4 grados, a finales de siglo XXl. Los más pesimistas plantean un ascenso de 6,4 grados. Los once veranos más calientes desde 1850 están ubicados en los últimos 12 años. Entre los años 1901 y 2000 el aumento de la temperatura media en el planeta fue de 0,60 grados y entre 1906 y 2005 alcanzó 0,74 grados.

El aumento de la temperatura puede originar diversos problemas: mayor sequedad de las áreas subtropicales, aumento pluvial en las regiones tropicales y templadas; inviernos más cortos y lluviosos y veranos más cortos y secos en las latitudes nórdicas; descenso de las masas de hielo en polos y altas montañas y aumento del nivel de las aguas en océanos y mares; disminución de la capacidad de absorción del CO2 por fotosíntesis, lo cual aumenta la permanencia en la atmósfera, de los gases emitidos. Cambios que producirán efectos difíciles de prever en las grandes urbes, en los ecosistemas, en la agricultura con aumento en la periodicidad e intensidad de huracanes, tifones, ciclones y tormentas tropicales.

El “agujero de Ozono” antártico creció un 40% al comparar los registros actuales con los del año 1957. Los factores de este descenso pueden ser múltiples de origen natural y económico, se sabe que el metano que se desprende de los arrozales, de la descomposición de la basura y de las flatulencias de más de diez mil millones de cabezas de ganado puede ser otra causa de debilitamiento de la capa de ozono. Sin embargo la sospecha principal recae sobre las ochocientas mil toneladas de cloro – flúor – carbono – CFC, que cada año se depositan en la atmósfera y que proceden de aerosoles, espumas plásticas y refrigerantes.

El debate existente sobre la anormalidad o no de la disminución del ozono atmosférico en la región antártica cada año antes de comenzar el verano y sobre las causas que originan este descenso, pone de manifiesto la preocupación generalizada por este problema. Si el nivel descendiera un 10%, la parte del espectro solar UVB aumentaría un 20%, incremento que puede matar larvas de anchoas hasta 10 metros de profundidad. El ozono es una capa gaseosa ubicada entre los 15 y 35 kilómetros de altura que tiene la propiedad de absorber la radiación ultravioleta, al aumentar la radiación UVB que llega a la superficie terrestre por reducción de ozono se pueden originar distintos perjuicios: incremento del cáncer de piel y de las enfermedades oculares, alteración de los procesos de germinación, disminución de la velocidad de fotosíntesis, merma de los rendimientos agrícolas y forestales, dificultades para la reproducción de las algas, aumento de la temperatura atmosférica, etc.

 

Los aspectos más importantes que se discutieron, en la décima Convención por el cambio climático realizada en Buenos Aires en el año 2005, están relacionados con la puesta en vigencia a partir de ese mismo año del Protocolo de Kyoto que tiene como objetivo: reducir la emisión de gases dióxido de carbono, gas metano, óxido nitroso y otros y disminuir así, los efectos de invernadero que coadyuvan a elevar la temperatura media planetaria y atenuar la tendencia hacia cambios climáticos importantes.

 

El aumento del dióxido de carbono en la atmósfera se verifica desde el inicio de la era industrial, pero a partir de 1950, se ha observado que el incremento de este gas en la atmósfera se aproxima al 40%. Este aumento en la emisión de gases, polvos y partículas, ya ha elevado la temperatura media planetaria en 0,6° C. La continuidad de este ascenso de la temperatura generará cambios cualitativos en el clima de las diversas regiones, que pondrán en peligro las actuales condiciones de existencia de las poblaciones humanas. Es por estos motivos, que la meta establecida en el Protocolo de Kyoto de reducir la emisión a los niveles del año 1990 es un objetivo mínimo para evitar males mayores. De lograrse esta meta mínima en la disminución de gases a la atmósfera, se podría conseguir que la temperatura media global, en los próximos años, se incremente solo en 1,2° C o 1,3°C.

 

Si todos los países, y particularmente, los de mayor crecimiento económico e industrial, cumplen con las cuotas de reducción de gases de invernadero establecidas por el protocolo de Kyoto, se podrían contrarrestar: los efectos de invernadero, el descenso e inestabilidad de los cascos polares y de los glaciares del hemisferio Sur, el ascenso del nivel de los océanos, las inundaciones, la alteración de los centros de alta y baja presión atmosférica, la mayor periodicidad, velocidad y amplitud de las diferentes clases de tornados, la escasez de agua potable y de alimentos, las sequías, etc.

 

Pero aún logrando estos objetivos del Protocolo de Kyoto, todos los indicios permiten deducir que para la humanidad y, en particular para los pueblos más pobres de América Latina, del sur de Africa, del sudeste asiático y del sur de Asia, las condiciones ecológicas y socio - ambientales serán bastante peores que las actuales.

 

La actividad económica de Estados Unidos de América genera como hemos señalado la mayor cantidad de emisiones de gases de invernadero. Este alto porcentaje en la emisión de gases a la atmósfera demuestra, sin dejar lugar a dudas, la gran responsabilidad de EEUU ante las catástrofes naturales y sociales de origen antrópico que puedan suceder.

 

El pueblo norteamericano, ya ha sufrido además de la violencia de los tornados, la muerte de 1500 personas al año por olas de calor. Por consiguiente, la actitud del gobierno norteamericano, no se puede explicar en aras de la defensa de los intereses de su pueblo, y sí por el estrecho vínculo político y económico con las empresas capitalistas transnacionales que obtienen considerables ganancias con el negocio del petróleo y de la industria automotriz.

Asimismo, es evidente el descrédito del gobierno de Estados Unidos de América, en Europa y en el resto del mundo, debido a su política belicista y a su actitud ante el protocolo de Kyoto. En Europa las altas temperaturas produjeron en el año 2003 alrededor de 30.000 muertes. En consecuencia, las acciones voluntarias como una política alternativa que plantea el gobierno de EEUU, es una maniobra para atenuar el repudio generalizado que genera no firmar estos compromisos mínimos para reducir la emisión de gases, y negarse a tratar la agenda de reuniones y medidas para el año 2012, año en que vence el Protocolo de Kyoto.

 

Si el gobierno de Estados Unidos de América, no ratifica los acuerdos mínimos fijados en el Protocolo de Kyoto, la temperatura media en nuestra casa tierra se podría elevar en las próximas décadas a más de 2°C y al finalizar el siglo, los aumentos de la misma podrían oscilar entre 1,4°C y 5,8°C, según estimaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático –IPCC-. Este ascenso de la temperatura media planetaria causaría cambios climáticos que agravarían hasta límites difíciles de prever, las catástrofes naturales, sociales y humanas ya señaladas.

 

Asimismo, hay que denunciar en el protocolo de Kyoto los bonos verdes como una trampa imperialista para los países de menor crecimiento económico, ya que los bonos verdes son un instrumento de canje para que los países centrales del sistema capitalista sigan emitiendo igual o mayor cantidad de gases a costa, en muchos casos, de sacrificar la actividad económica industrial de los países periféricos.

 

La secretaria ejecutiva de la convención realizada en Buenos Aires Joke Waller Hunter, se refiere indirectamente a este sacrificio de los pueblos más pobres, cuando dice: “los países menos adelantados son los que más han avanzado”, queriendo transformar en un mérito los resultados de políticas neocoloniales que persiguen destruir o evitar los procesos de industrialización en nuestros países, como ocurrió en la Argentina, principalmente a partir de 1976 y con ritmo acelerado en la década del 90. Esta misma funcionaria, oh casualidad, había destacado días atrás: “que Estados Unidos ha hecho un aporte muy importante a los esfuerzos de todo el mundo para afrontar el cambio climático” al referirse a las promesas de acciones voluntarias, ya analizadas anteriormente.

 

La resolución de estos problemas de alta complejidad, vinculados con las propias condiciones de existencia de la humanidad, habría que resolverlos por vía del desarrollo humano sostenible para todos y no renunciando a la ocupación plena y a la actividad industrial en los países más pobres. En las últimas décadas nuestros pueblos se han empobrecido y sin embargo, los problemas ecoambientales en el mundo se han agravado.

 

La Argentina y los países más pobres tienen una responsabilidad mucho menor en la aparición y resolución de esta tendencia hacia cambios climáticos negativos para las condiciones de existencia de las poblaciones humanas. Pero es obvio, que todos debemos comprometernos para evitar males mayores. En nuestro país, la implementación de un proyecto nacional soberano con mayor justicia social y participación comunitaria, en un marco de integración regional y latinoamericana, sería el fundamento estratégico para contribuir a encontrar soluciones para los problemas que estamos tratando.

 

Este proyecto de País, debería contemplar la descentralización económica y demográfica, poblando todo el territorio y facilitando el traslado de poblaciones que habitan regiones con mayores riesgos de ser afectadas por inundaciones y otras catástrofes naturales. Entre otras medidas, que sería largo de enumerar, habría que mejorar el transporte público, disminuir el uso del automóvil individual, y reemplazar paulatinamente las fuentes fósiles y nucleares de energía por generadores eólicos, solares y marítimos. Por consiguiente, se hace necesario, recuperar para el patrimonio nacional las empresas de energía, descentralizar la generación y distribución y promover la participación comunitaria en la gestión de las nuevas empresas nacionales del pueblo.

 

Los ciudadanos, a través de diversas instituciones y movimientos, deberíamos comprometernos y participar para construir ese proyecto de país soberano, con justicia social. Comenzar el cambio por nosotros mismos, desarrollando valores para construir nuevas relaciones interhumanas y de nuestra sociedad con la naturaleza, donde los bienes materiales y la economía estén al servicio de nuestro desarrollo humano integral.

 

Entre las diferentes instituciones, quiero señalar particularmente las instituciones educativas y la Universidad, como espacios muy apropiados para debatir e influir sobre los grandes problemas de nuestra época y para facilitar el protagonismo de la comunidad. Habría que estudiar como vincular los planes de estudio de las diversas carreras con la temática ecológica y ambiental. Asimismo desde extensión universitaria es mucho lo que se puede hacer para contribuir al conocimiento y reflexión crítica de la población, sobre problemas, que como los de cambios climáticos, se vinculan con la construcción social del ambiente natural, socio – cultural y la dinámica ecosistémica que lo sostiene.

 

Los cambios climáticos afectarían a la Argentina por el aumento de las precipitaciones e inundaciones en le litoral; el deshielo de sus glaciares – 48 de ellos han retrocedido en el área de los hielos patagónicos -, por sequías prolongadas en algunas regiones, por agudización de problemas en las grandes ciudades, aparición de epidemias y de nuevos problemas de salud de la población, etc.

 

Nuestro país dispone de distintos tipos de climas por su extensión, todo indica que las regiones de clima templado podrían comenzar a tener características de climas subtropicales y tropicales. Asimismo podrían intensificarse procesos de erosión de suelos y desertificación ya existentes. Un dato a tener en cuenta es lo que sucede en el sur del Aconcagua – 6.962 metros de altura - donde la temperatura en el mes de diciembre oscila entre 10 y 20°C bajo cero, hubo días, en diciembre del 2004 con 20°C sobre cero, lo que originó el desprendimiento de grandes bloques de hielo.

 

La trascendencia que tiene este tipo de contaminación queda expresado en numerosas reuniones y convenios internacionales, entre los más importantes mencionamos:

 

•  La Conferencia sobre emisiones de efectos transfronterizos de larga distancia, en Ginebra, en el año 1978.

•  La firma del protocolo de Helsinki de 1985 y el del Golfo de Sofía de 1988 para reducir el nivel de las emisiones contaminantes.

•  La convención de Viena para la protección del Ozono estratosférico realizada en 1986.

•  La firma del protocolo de Montreal de 1988 y la reunión en Londres de 1990 para lograr el cese total de la emisión de Cloro – flúor - carbonos para el año 2000.

•  La convención marco de Río de Janeiro sobre cambio climático para la reducción de gases de invernadero, firmada en el año 1992.

•  La reunión cumbre para limitar la emisión de gases, realizada en Kyoto, Japón, en el 2002, cuyo documento final no fue convalidado por el presidente G. Bush, posición ratificada en la reunión de Buenos Aires realizada en el año 2004.

•  El último encuentro de 2500 expertos de 130 países, que se llevó a cabo en París en febrero de 2007.

 

Ante problemas de alta complejidad como los que analizamos los pronósticos son difíciles y en consecuencia lo que corresponde es prudencia, prevención y participación, virtudes que no siempre son propias de los grupos sociales que tienen la responsabilidad de decidir sobre las medidas económicas, políticas y ambientales a tomar.

Roberto C. Grana
Biólogo – Ecólogo
Dr. Psicología
Profeso titular e investigador universitario categoría uno

 

Cf. Grupo Intergubernamental de expertos sobre cambio climático – Reunión realizada en París el 02/02/2007.

Cf. División de estadísticas de las Naciones Unidas. Datos del año 2002.

Cf. Anexo Cuadro N° 6

Cf . Banco Mundial , Making development sustainable: from concep for action. Washington, DC, 1994, pp. 17, 18 y 19.

NOTICIAS, Buenos Aires, 10/11/91.

CADOPPI, Norma : Programa Aire Limpio. La Nación. Buenos Aires 14/05/94

Ibid. p. 2

Cf . MAZZEO, N. - VENEGAS, L: Contaminación del aire en Buenos Aires; ediciones. UBA. Bs. As. 1996

Cf. Love lock , James , Gaia. Ediciones integral, Barcelona 1992. p. 167

Cf. IPCC – Grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático. Informe 2/02/2007

Ibid, Nota:El nivel de mares y océanos podría ascender entre 28 y 43 centimetros por calentamiento de las aguas y 7 metros más, en la segunda mitad del siglo XXl, por derretimiento de hielos polares y glaciares, en particular los de Groenlandia, que están más amenazados.

Ibid IPCC.

Cf. PNUMA: La cambiante atmósfera. dossier Nº 1, Nairobi, Kenia.

Cf. PNUMA. Inforpalc. vol IV.

Cf. Instituto Argentino de Nivología y Glaciología. Nota: En el siglo veinte el océano creció 17 centímetros en la desembocadura del Río de la Plata, en las próximas décadas se intensificará este ascenso.

 
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Marzo 2007
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