De este modo
todos se quejaban y hablaban del defecto ajeno. Así, cada vez el ánimo
general empeoraba, y el clima que se respiraba en la carpintería era muy
desagradable.
De repente llegó el carpintero, juntó todos
los instrumentos a su alrededor, y comenzó a realizar un trabajo. Al
cabo de unas horas, había construido una hermosa mesa, hecha de noble madera
y con bellos detalles. Todas las herramientas quedaron maravilladas ya que
cada una había intervenido en la construcción de esa hermosa mesa.
La lija con su cara áspera dejaba la superficie lisa. El martillo
ayudaba a asegurar las partes de la mesa, haciéndola fuerte y sólida.
Si algún clavo no entraba bien, la tenaza ayudaba a quitarlo para colocar
otro más derecho. El destornillador ajustaba con tornillos aún
más las partes para que no se movieran, y una vez que la morsa había
sujetado bien las tablas, el serrucho participó en preparar los cortes,
los cuales salieron de las longitudes exactas, gracias a las medidas cuidadosas
de la cinta métrica. La pinza y el cincel colaboraban para dar formas
a los detalles y adornos. El carpintero, como buen maestro que era, hizo
que se aprovecharan todas las capacidades y energías positivas de cada
herramienta. Acordate que vos y todos los niños son como estos instrumentos,
con potencialidades que si el maestro sabe aprovechar, pueden hacer juntos cosas
maravillosas para sí mismos y para el resto de la gente. ¡Contale
a tu maestro la historia de las herramientas! Te invito a buscar tus potencialidades
y ponerlas a trabajar junto con las de los otros, para poder hacer mover el mundo
y así ser como un átomo que se convierte en sol. Feliz día
amiguit@! Tu amiga, Haleh
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