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Resignificando el Desarrollo


El Género: El Rol de la Mujer en el Desarrollo

Por Juanita Hernández, Peter Boddy, Eloy Anello; René Mitchel Cortéz, Crystal Shoaie


El desarrollo enfocado hacia el crecimiento sólo se preocupa del crecimiento económico, y no del efecto que este crecimiento tiene en la vida de los seres humanos, especialmente en las vidas de los más pobres. En cambio, el desarrollo enfocado hacia la transformación se basa sólidamente en valores tales como la justicia, la sostenibilidad y la participación. Cuando se analiza el desarrollo enfocado hacia el crecimiento económico en términos de estos valores, uno se da cuenta de que esto sólo ha beneficiado a una pequeña élite de la sociedad y que las grandes mayorías han sufrido un proceso brutal de marginación. Pero aún dentro de esta realidad macro hay ciertos sectores que tienden a ser más marginados que otros, sino se presta atención especial a su situación.

Entre los sectores que tienden a sufrir un mayor grado de marginalización se encuentran a determinados grupos étnicos, las minorías religiosas, los pueblos indígenas y los campesinos sin terrenos propios. Sin embargo, el sector marginado más numeroso en el mundo está determinado por género. Son las mujeres del mundo.

Esta marginación de la mujer no sólo es un resultado de la modernización. También existe en las sociedades tradicionales. Las Naciones Unidas ha elaborado un índice de Desarrollo Humano, el cual combina indicadores relacionados con la salud, la educación y la capacidad adquisitiva real, en un intento de medir el bienestar humano en cada país. Cuando se ha calculado el valor del índice en cada país por separado con respecto a los hombres y a las mujeres, en todos los países, sin excepción, los hombres gozan de un nivel mayor de bienestar que las mujeres. " Ningún país del mundo trata a sus mujeres igual que a sus hombres." 1

Si uno está tratando de promover un desarrollo basado en la justicia y sabe que un grupo está en desventaja con respecto a otro, lo primero que tiene que hacer es velar para que este grupo comience a recibir las mismas oportunidades para competir con los demás. Pero a menudo ni esto es suficiente.

Decir que uno ha actuado con justicia porque ha dado las mismas oportunidades de competir a dos grupos, cuando uno entra la competencia con claras ventajas sobre el otro debido a su vida previa, no es verdadera justicia. Primero, hay que ayudar al grupo en desventaja a desarrollar sus capacidades, para que pueda competir en igualdad de condiciones.

 

LA MUJER Y EL DESARROLLO

"Las mujeres constituyen 1/2 de la población del mundo, hacen 2/3 de sus horas de trabajo, reciben 1/10 de los ingresos del mundo, y son dueños de menos de 1/100 de la propiedad del mundo. A medida que más hombres en los países en vías de desarrollo migran a las ciudades y pueblos para buscar empleo, la carga de trabajo de las mujeres aumenta aún más. Las mujeres llegan a ser las únicas administradoras y trabajadoras de la tierra. 3

Muchos tienen la idea de que la modernización ha beneficiado a la mujer al mismo nivel que al hombre. Sin embargo, si examinamos la realidad, vemos que en muchos casos el proceso de modernización ha creado muchos problemas para la mujer y la familia.

En la mayoría de las culturas tradicionales la mujer trabaja más horas por día que el hombre. En la familia es la primera en levantarse por la mañana y la última en dormir por la noche. A pesar de esto, anteriormente en estas culturas no se hacía la división entre el trabajo remunerativo y el trabajo no remunerativo, y tanto los hombres como las mujeres trabajaban en distintas aspectos del que hacer productivo.

Sin embargo, al pasar a una cultura monetaria, generalmente se han clasificado a las labores del hombre como productivas y se les han dado un valor remunerativo, mientras que se han clasificado a las labores de la mujer como no productivas y, por ende, no remunerativas. Esto ha tenido el efecto de restar valor a las labores que realiza la mujer, hasta el punto de no reconocerlas como trabajo. Este modelo mental, que sólo considera que la labor remunerativa es en verdad trabajo, ha tenido efectos muy negativos para la mujer.

Además de desvalorar el trabajo de la mujer y concederle menor acceso a las actividades que la sociedad considera productivas y remunerativas, otras consecuencias comunes perpetuada por la modernización, en relación a la mujer, incluyen:

- su poca participación en la educación;

- la discriminación y desvalorización de lo femenino en todos los ciclos y niveles del sistema educativo;

- el desconocimiento de la relación de los problemas cotidianos de la mujer con el medio ambiente;

- la mayor presencia de la mujer en la actividad económica, en condiciones laborales en desventaja como ser, menor remuneración, menor reconocimiento, menor calificación y la extensión del rol tradicional de madre y esposa;

- la intensificación del trabajo doméstico y extradoméstico;

- el incremento en la violencia doméstica;

- la descomposición de las formas tradicionales de la organización familiar y un aumento en el número de hogares en que la mujer queda como jefe y único sostén de la familia, sin el apoyo del esposo, de la familia extendida o de la comunidad. 4

Debido a todos estos problemas específicos de la mujer, que no han sido considerados por la corriente dominante del desarrollo, actualmente se hace necesario analizar las necesidades concretas de la mujer en los proyectos de desarrollo y los efectos beneficiosos o dañinos que un proyecto dado pueda tener en las mujeres de la comunidad.

A la vez es importante enfocar algunos proyectos específicamente hacia las necesidades de la mujer para ayudarla a superar la desventaja comparativa que tiene en comparación con el hombre. Al tomar en cuenta estos aspectos, se habla de "género".

 

EL CONCEPTO DE GENERO

¿Por qué se usa el término "género" y qué significa?

Las personas que trabajan con los problemas de la mujer han comenzado a utilizar el término "género" para desarrollar un nuevo marco conceptual dentro del cual se puede enfocar los problemas y las necesidades específicas de la mujer en su relación tanto con el hombre como con la sociedad. El hecho de usar un término nuevo para referirse a este enfoque nuevo ayuda a las personas a pensar de una manera distinta.

El término género se refiere a la diferenciación y la relación entre los roles de los hombres y las mujeres como los define una sociedad determinada. No se centra en los variables biológicos, sino en las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales entre los hombres y las mujeres en una sociedad dada, tomando también en cuenta los variables de raza y clase social.

Más que sólo mirar al estado de las mujeres, el enfoque de género compara el estado de los hombres y las mujeres y las diferencias proporcionales que existen en su bienestar, utilizando una variedad de indicadores. Asimismo, analiza las relaciones entre los hombres y las mujeres en diferentes campos de la vida y el efecto de estas relaciones en ambos.

Las diferencias y las relaciones que examina el enfoque de género no son inherentes y universales, sino históricas y culturalmente determinadas. Varían de sociedad en sociedad, y aún dentro de una misma sociedad. Por lo tanto, no son inalterables, sino que pueden cambiar.

Al grado que los hombres y las mujeres tienen roles distintos en la familia, la comunidad y la sociedad en general, un mismo proyecto de desarrollo puede afectarles de diferentes formas. Tomar en cuenta el aspecto de "género" dentro del proceso de desarrollo, significa sencillamente tomar en cuenta las diferencias en estos roles y examinarlas a la luz de los valores en los cuales ha de basarse un desarrollo enfocado hacia la transformación, tales como la justicia y la participación.

Ante todo, hay que darse cuenta que no es suficiente, bajo un concepto simplista de "igualdad", sólo invitar a las mujeres a participar en un programa que fue diseñado, consciente o inconscientemente, basado en la estructura de vida de los hombres. Hay que analizar las diferencias en los roles y la vida diaria de las mujeres que pueden afectar su participación en el programa.

Por ejemplo, en un proyecto agrícola, el extensionista se burló de las mujeres porque no habían sembrado en los terrenos que él les había indicado como los más adecuados para el cultivo de café. Pero las mujeres tenían sus razones. Los terrenos indicados se encontraban demasiado lejos de sus casas y, ellas necesitaban trabajar en campos que les permitían atender simultáneamente tanto a sus responsabilidades hogareñas como sus responsabilidades agrícolas.

Segundo, antes de impulsar un programa en un área específica, hay que analizar sus fines a la luz de los roles tradicionales que desempeñan los hombres y mujeres. Por ejemplo, si las mujeres son las que se preocupan por la salud de la familia, es importante que los programas en este campo se dirijan hacia ellas. O si las mujeres se encargan de ciertas faenas agrícolas, no tiene sentido que un proyecto capacite principalmente a los hombres en cómo mejorar estos aspectos de la agricultura, para que después ellos informen a las mujeres en la familia. Hay que trabajar con las mujeres mismas.

Tercero, hay que examinar cómo los diferentes modelos mentales de género influyen en las actitudes de la comunidad hacia la mujer, las cuales pueden retrasar o impulsar el proceso de desarrollo.

 

DOS ENFOQUES INICIALES SOBRE EL ROL DE LA MUJER EN EL DESARROLLO

No siempre se ha pensado de esta manera del rol de la mujer en el desarrollo. Desde la década de los años 70, cuando primero se comenzaron a idear programas específicamente orientados hacia la mujer, hasta ahora, se han aprendido varias lecciones de la experiencia. Estas observaciones y conclusiones suelen ser compartidas entre las diferentes organizaciones y grupos que se han propuesto trabajar específicamente con la mujer para el desarrollo social y económico de las comunidades. La relación percibida entre la mujer y el desarrollo se sigue modificando y ampliándose.

La Movilización de la Mujer en su Rol de Madre

La mujer primero aparece en el escenario del desarrollo en su rol como madre. Se reconoce la vital importancia de este rol y, por medio de la mujer se realizan programas asistenciales en los que las mujeres son movilizadas para recibir un "servicio" que contribuirá al bienestar de la familia, especialmente en las áreas de la salud, la nutrición, la casa y los hijos, responsabilidades tradicionales de la mujer.

En esta época no se toman en cuenta los derechos o necesidades de la mujer como ser humano, sino como una proveedora de servicios a la familia. En otras palabras, se utilizó a la mujer como un medio para cumplir con objetivos programáticos, en vez de verle corno un fin en sí misma, y luego diseñar programas para apoyarle en el desarrollo de sus capacidades.

Un resultado de este enfoque fue la proliferación de los clubes de madres que hubo durante los 70, caracterizados por una organización interna vertical y cuya principal razón de ser fue la posibilidad de recibir alimentos.

No se puede subestimar el valor del rol de la madre, y las mujeres necesitan recibir capacitación para llevar acabo mejor este rol, así como otros roles que desempeñan en la sociedad. Pero es una cosa estimular en una persona un proceso de autopotenciación para que pueda ser un actor social que escoge cómo desempeñar un rol en su vida, y es otra, simplemente utilizarla como un instrumento para lograr otros fines.

Proyectos de Producción Orientados hacia la Mujer

Posteriormente se comenzó a enfocar los proyectos de producción hacia la mujer. Por una parte, esto se basó en la identificación de la mujer como un sector marginalizado, restringido al sector tradicional, ajeno a las nuevas tecnologías y crecimiento económico, con poco acceso a las actividades remunerativas. Con estos proyectos se pretendía corregir la injusticia de marginar a la mujer del progreso moderno, y aprovechar su participación para aumentar la capacidad de la producción.

A la vez se quería aprovechar el hecho de que las mujeres generalmente dedican entre el 80% hasta el 100% de lo que ganan en mejorar el bienestar del hogar, mientras que el hombre normalmente sólo dedica un 40% de sus ingresos al hogar. Así, al capacitar a las mujeres por medio de proyectos productivos, se contribuiría a mejorar sus ingresos, y por medio de ellos, a mejorar el bienestar familiar.5

Lo que este enfoque no toma en cuenta es que iniciar nuevas actividades productivas simplemente aumenta la carga de trabajo, ya pesada, de la mujer. A sus tareas hogareñas y agrícolas tradicionales, se agregan las actividades productivas. Más bien, la mujer queda con una doble carga y el hombre se siente menos responsable aún.

No se le ha educado al niño ni facilitado un proceso de concientización en el hombre para que asuma su responsabilidad con la familia por medio de contribuir más de sus ingresos para los gastos del hogar, ni tampoco por medio de apoyar a su esposa en los quehaceres domésticos, especialmente cuando ella tiene otro trabajo fuera del hogar. Así, tácitamente este enfoque toma como un supuesto la irresponsabilidad del hombre, así como la imposibilidad de cambiar esa irresponsabilidad.

Debido al hecho de que en aproximadamente 1/3 de los hogares del mundo las mujeres son los jefes del hogar, sea porque sus esposos se han ido a trabajar a la ciudad o porque las han dejado definitivamente, se hace necesario este tipo de proyecto productivo orientado hacia la mujer. Pero debido a la gran carga de trabajo que pone en la mujer, no es lo ideal, ni para ella, ni para sus hijos, a quienes le queda poco tiempo para dedicar.

Análisis de Estos Enfoques

Los dos enfoques, aunque distintos, comparten dos defectos similares. No se basan en la capacidad de pensar sistémicamente en la búsqueda de soluciones y no buscan soluciones a largo plazo.

Ninguno de los enfoques toma en cuenta la diversidad de roles y responsabilidades que desempeñan las mujeres en sus relaciones familiares, sociales, culturales, económicas y políticas con la comunidad. Más bien, cada uno se concentra en un sólo rol de la mujer, sea como madre o como agente productivo. Al concentrarse en un solo rol y darle más responsabilidades dentro de ello, sin analizar cómo esto afectaría sus otros roles, el efecto es el de sobrecargarle a la mujer o generar problemas en otros roles en su vida.

Tampoco los enfoques tienen una visión a largo plazo. Para progresar hacia una relación más equitativa entre las mujeres y los hombres, hay que conllevar un proceso que incluya no sólo a las mujeres, sino también a los hombres, las niñas y los niños de la comunidad.

 

TENDENCIAS ACTUALES

Actualmente se utiliza el término "género" para referirse al estudio de la diferenciación y la relación entre los roles de los hombres y las mujeres, las maneras en que se determinan estos roles y cómo éstos afectan al desarrollo. Se comienza a ver a la mujer como una "agente de cambio" y no sólo una distribuidora de asistencia, o una simple productora. Se encamina hacia una mejor correlación entre la mujer y el desarrollo, según se comienza a cuestionar el concepto mismo del desarrollo y las estructuras sociales, económicas y políticas generalmente aceptadas como supuestos.

Aumentan los proyectos y organizaciones que trabajan específicamente con la mujer y buscan mejorar su vida, predominando entre ellos dos tendencias:

1. la tendencia de defender los derechos humanos de la mujer, y

2. la tendencia de acentuar la participación de la mujer en el desarrollo de su comunidad.

Es importante que los protagonistas de estos dos enfoques se comprendan unos a otros y que colaboren mutuamente. Cuando no lo hacen, cada enfoque se vuelve más débil. El enfoque en los derechos de la mujer puede concentrarse tanto en la denuncia de las injusticias que sufre la mujer, que no busca soluciones que pueden transformar la realidad. A la vez, el enfoque de la mujer en el desarrollo puede tomar a la mujer sólo como un medio para lograr otros fines de desarrollo, sin considerar si el impacto de las acciones son positivas o negativas para ella misma. En cambio, si se enfocan debidamente las dos tendencias, pueden reforzarse mutuamente.

La Convención de las Naciones Unidas sobre la "Eliminación de Todas Formas de Discriminación en Perjuicio de la Mujer" es un ejemplo de un documento enfocado en la defensa de los derechos de la mujer, que a la vez relaciona estos derechos estrechamente con el desarrollo de la sociedad y el bienestar del mundo.

Entre otros artículos la Convención declara que:

"- La discriminación en contra de la mujer inhibe el crecimiento de la prosperidad de la sociedad y de la familia y hace más difícil el desarrollo pleno de las potencialidades de la mujer al servicio de su país y de la humanidad.

- El desarrollo pleno y completo de un país y el bienestar del mundo requieren la máxima participación de la mujer en todos los campos bajo condiciones iguales para hombres y mujeres.

- La gran contribución de la mujer al bienestar de la familia y el desarrollo de la sociedad, y el sentido social de la maternidad no han sido plenamente reconocidos todavía."6

En resumen, las dos tendencias están interrelacionadas y requieren la una de la otra, ya que la conciencia de la mujer acerca de sus derechos alienta su mayor participación en los asuntos sociales, y su participación en el desarrollo de la comunidad es un medio práctico de aclarar y poner en práctica los conceptos de los derechos sociales.

Entre los derechos humanos promovidos por la Convención de las Naciones Unidas, la cual fue suscrita por Bolivia en septiembre 1989, se encuentran el derecho a la educación y a participar en la vida cultural. Este derecho se relaciona con la alfabetización y la educación, las cuales son importantes áreas programáticas del desarrollo.

De manera parecida, el derecho a la protección durante la maternidad y la niñez se relaciona con el área de la salud materno infantil. Y el derecho a la vida, el derecho de gozar de las más altas normas de salud mental y física, y el derecho a la alimentación corresponden al área de la salud en general.

La puesta en práctica de estos y otros derechos exige el establecimiento de un orden social basado en la justicia. De esta manera, el enfoque en los derechos de la mujer proporciona una base para la realización de procesos creativos de desarrollo. A la vez, las actividades de desarrollo pueden servir como medios de buscar la manera de concretar estos derechos en la vida real.


LA SITUACION DE LA MUJER EN CUANTO A LAS DIFERENTES ÁREAS PROGRAMÁTICAS DE DESARROLLO

Educación

En la mayoría de los países y las culturas, la mujer ha tenido una vida mucho más limitada que la del hombre. Principalmente se limitaba al hogar y muchas de las casas ni siquiera tenían ventanas que mirasen hacia el mundo exterior. Inclusive se consideraba que la mujer era inferior en su inteligencia y que no debía interferir en asuntos importantes. Todo esto llevaba a que la mujer no tuviese acceso al estudio o una educación escolar, y que haya quedado atrasada en su desarrollo intelectual. Ese atraso, a su vez, fortalecía el concepto de la inferioridad de la mujer. Ahora la igualdad de la capacidad intelectual del hombre y la mujer es comúnmente aceptada. Sin embargo, es necesario dar a la mujer la oportunidad de levantarse y desarrollar sus capacidades.

Según el censo nacional de 1992, el 49,9% de la mujeres mayores de 15 años en el área rural de Bolivia todavía son analfabetas absolutas, en contraste con el 23,1 % de los hombres. En las áreas urbanas el 15,5% de las mujeres son analfabetas absolutas, en contraste con el 3,8% de los hombres.8

El cuadro se pone peor todavía cuando se toma en cuenta el cálculo de que, además del 20% de la población boliviana que se encuentra en un analfabetismo absoluto, hay otro 35% que son analfabetos funcionales, que no leen y escriben lo suficientemente bien para poder utilizar estas destrezas para mejorar su vida diaria. Si se mantiene las mismas proporciones entre los analfabetos funcionales como las que existen entre los analfabetos absolutos, esto significaría que casi todas las mujeres rurales, y aproximadamente 40% de las mujeres urbanas, son por lo menos analfabetas funcionales.

Es más fácil comprender las raíces de estos datos cuando se examinan también los datos de la deserción escolar. En el área rural la tasa de deserción de las niñas alcanza un 99,3% y en el área urbana, un 53,7%.9 Aparte están todas las niñas que jamás se inscriben en la escuela. De hecho, estas cifras sugieren que el porcentaje de analfabetismo funcional entre las mujeres urbanas podría ser aún mayor que lo estimado.

Los padres aducen que no envían a las niñas a la escuela, o que las sacan de ella, debido a una variedad de razones: las necesitan para cuidar a sus hermanitos y realizar tareas domésticas, las quieren proteger de posibles abusos por parte de los varones o el profesor, o de posibles problemas en el camino cuando la escuela queda lejos, o les falta dinero para comprar cuadernos y ropa adecuada, y dan preferencia en estas compras a los varones.10

La educación de la mujer es de suma importancia, no sólo porque es un derecho que le corresponde y porque es la mejor manera de ayudarle a realizar las demás potencialidades que tiene sino también por ser un factor decisivo en el mejoramiento de una amplia gama de factores relacionados con el bienestar humano.

"Un gran número de estudios realizados en su mayor parte por hombres, han señalado los roles que desempeñan las mujeres en relación con los problemas del desarrollo. ...Los estudios en nutrición muestran que la educación de la madre puede reducir significativamente los impedimentos de aprendizaje causados por la mal nutrición durante los nueve meses prenatales y el año y medio después del nacimiento. Los datos de América Latina indican que los logros académicos, tanto de los niños como de las niñas, corresponden con el nivel académico de la madre. Los análisis del Tercer Mundo muestran el rol crucial que las mujeres desempeñan en el desarrollo económico."12

Las mujeres con cierto nivel de educación también tienden a dejar más tiempo entre sus embarazos, lo cual contribuye a una mejor salud, tanto para la madre como el hijo.

Aun cuando la madre trabaje fuera de la casa, los hijos de las madres con mejor educación tienden a ser más saludables que los hijos de las madres sin educación.13

En todo el mundo el niño aprende a hablar su "lengua materna". Las primeras palabras y frases que pronuncia el niño, las cuales van formando su manera de pensar, son las que aprende de su madre. Por lo tanto, tiene mucha importancia lo que dice la madre. Sus palabras van moldeando la mentalidad de la próxima generación, incluyendo sus actitudes, valores y premisas básicas sobre temas centrales en el desarrollo, tales como el medio ambiente, los derechos humanos, la salud, la alfabetización y educación, la organización comunitaria y la producción.

Cuanto más conocimiento, conciencia y compromiso tiene la madre en cuanto a cada uno de estos temas tan vitales para el desarrollo, más conocimientos, actitudes y hábitos positivos relacionados con estos campos transmitirá a sus hijos por medio de la educación informal en el diario vivir.

Por eso, aparte del beneficio para la mujer misma, una de las acciones más eficaces que se puede tomar en todo el campo del desarrollo es enfocarse en la educación de las niñas y mujeres, ya que ésta contribuye al mejoramiento de tantos otros factores.

Salud

La salud es otra área del desarrollo en que la participación de la mujer es decisiva. Es la madre quien prepara las comidas y, por lo tanto, dentro de sus limitaciones económicas, puede mejorar o descuidar la nutrición de toda la familia.

La madre también toma la responsabilidad de cuidar a los miembros de la familia que están enfermos. Ella es quien decide utilizar o no los servicios de salud ofrecidos por varios programas, asegura que el niño cumpla con su régimen de vacunaciones y lo lleva al control médico.


Por otra parte, la salud de la madre misma antes y durante el embarazo, influye en la salud del hijo. La alta tasa de niños con bajo peso al nacer es un indicio de la maInutrición en las madres.15

Esta, a la vez, se debe en parte a la práctica de dar un trato preferencial en la distribución intrafamiliar de los alimentos a los hombres y varones mayores, reduciendo las porciones de las mujeres y de los niños y niñas más pequeños. Esta práctica deriva de la consideración de que los hombres "trabajan más". Sin embargo, estudios realizados en sociedades rurales en diferentes partes del mundo han indicado que las mujeres trabajan aproximadamente 4 horas más por día que los hombres.16

También se tiende a prestar más atención a la preservación de la salud de los hombres y los varones. Proporcionalmente, mueren una mayor cantidad de niñas que de niños por causas que hubieran podido evitarse mediante el diagnóstico oportuno, la inmunización, la alimentación adecuada y el tratamiento apropiado.17

Además, las mujeres, pese a tener mayores síntomas, tienden a recibir un tratamiento menos intensivo de sus enfermedades que los hombres. "Observaciones realizadas en los centros de atención demuestran que existe un mayor porcentaje de mujeres que abandonan los consultorios sólo con calmantes y no así los hombres, quienes a la primera consulta reciben orden de exámenes de diagnóstico."18

Estos datos sugieren que es importante enfocar el área programática de la salud desde dos perspectivas. Por una parte, hay que capacitar a la mujer en la salud primaria, para que ella pueda cuidarse mejor a sí misma y a su familia.

Por otra parte, hay que concientizar tanto a las mujeres mismas, como a la sociedad en general, sobre la importancia de prestar atención a la salud de las mujeres y de valorarlas como personas de igual importancia como los hombres.

No es necesario que una comunidad espere que venga alguien de afuera para comenzar a trabajar por el mejoramiento de la salud de la comunidad.

En un barrio marginal de la ciudad de La Paz una organización de mujeres, preocupadas por la salud de sus hijos, hizo un estudio de la ubicación y contenido de los basurales. Averiguaron que muchos de los basurales estaban a pocos metros de escuelas o mercados, y que contenían excremento humano además de otros desechos. Las mujeres organizaron un proyecto para construir letrinas sencillas en las casas, y mientras tanto, lanzaron una campaña de limpieza para eliminar los basurales.

Medio Ambiente

La destrucción del medio ambiente tal vez afecte más a las mujeres de escasos recursos en el área rural que a cualquier otro grupo, ya que hace más difíciles las tareas tradicionales de la mujer en forma inmediata. Hay que traer el agua desde más lejos y buscar con más empeño la leña cada vez más escasa. Siendo muy joven, anciana o embarazada, hay que traer agua y combustible para los quehaceres de la casa.

Las mujeres ya tienen un amplio conocimiento de su medio ambiente. Conocen la calidad del combustible, la ubicación de las fuentes de agua, la selección de semillas, y el uso de plantas medicinales. Estos conocimientos pueden formar una base para proyectos de desarrollo sostenible.

Pero se necesita una mayor capacitación en campos tales como el análisis y cuidado de los suelos, la planificación del uso de la tierra, el manejo del agua y cómo evitar la desertificación.19

Producción

La idea de que tradicionalmente la mujer se ha dedicado únicamente al hogar es falsa. Al grado en que este modelo de la familia ha existido, sólo ha sido entre los hogares más pudientes. En todos los demás, incluyendo en las sociedades tradicionales, las mujeres siempre han trabajado, juntas con los hombres, para sostener a la familia.

Un gran número de mujeres trabajan en diferentes aspectos de las labores agrícolas. En muchas comunidades las mujeres son responsables de sembrar, y en aún más se encargan de tratar los alimentos para poder conservarlos; por ejemplo, la preparación del charque.20

De hecho, el 30% de los alimentos de Latinoamérica son cultivados por mujeres. Actualmente esta cifra va en aumento, ya que la migración de los hombres de las áreas rurales a veces deja a las mujeres para desarrollar casi la totalidad de las actividades agrícolas. En Bolivia actualmente "el 49,5% de la población rural dedicada a la producción agropecuaria está formada por mujeres."21

Otras mujeres realizan labores en negocios familiares. Sin embargo, normalmente son los hombres que son dueños tanto de los terrenos como de los medios de producción.

Cuando la mujer se inserta al mercado de trabajo, sufre dos desventajas grandes. Primero, la mayoría de las mujeres, debido a su falta de preparación y capacitación y a sus roles y responsabilidades dentro de la familia, buscan trabajos en el sector informal. Estos son caracterizado por largas horas de trabajo con pocas ganancias. Segundo, aún cuando logre un empleo formal, las mujeres suelen recibir sueldos de hasta un 30% 40% menos de lo que reciben los hombres que realizan el mismo trabajo.22

A pesar de todas estas desventajas que sufre la mujer en el campo de la producción, hoy en día la mayoría no tienen alternativa. Tienen que ocuparse en el sector productivo. En la actualidad en Bolivia, no menos de 57 de cada 100 mujeres entre los 30 y 59 años son consideradas como jefe del hogar.23 Aún las que viven en pareja, normalmente tienen que trabajar debido a la crisis económica y el subempleo o desempleo de los hombres. Lejos de mejorar la condición social de la mujer o su calidad de vida, esta mayor participación en el mercado de trabajo generalmente significa únicamente un aumento en sus horas de trabajo y una consolidación de los roles de servicio que le han sido consignados socialmente, ya que la gran mayoría de las mujeres trabajan en las ramas de servicios sociales o en el servicio doméstico.

Debido a la inserción necesaria de la mujer en la rama productiva y las responsabilidades de muchas como jefes del hogar, es muy importante que los proyectos orientados hacia mejorar la producción hagan un esfuerzo especial en invitar a las mujeres para participar en ellos. A la vez, es importante que tomen en cuenta los aspectos especiales de la vida de la mujer especialmente las responsabilidades que tiene para cuidar a su hogar y sus hijos y que se diseñe proyectos que respeten estas necesidades. Finalmente, es importante trabajar a nivel de familia para que los hombres tomen conciencia de la sobrecarga de trabajo que sufren las mujeres y colaboren en aliviar sus labores.

 

SUPERACION DE LA DEPENDENCIA

Un problema serio que afecta a la mayoría de las mujeres y les dificulta desarrollar una mejor calidad de vida es la dependencia.

La dependencia de la mujer generalmente comienza por una falta de educación formal, o por deficiencias en ella y, como consecuencia, por su situación económica. Ya sea que se dedique a las tareas domésticas, a la agricultura de subsistencia o al sector informal, a menudo trabaja sin una remuneración específica o segura en un trabajo que no es tomado en cuenta como trabajo productivo, ni es valorado por la sociedad en general. Por lo tanto, tiende a depender de un hombre en que puede apoyarse económicamente, ya sea su padre, su hermano o su pareja. Más bien, la sociedad educa a la mujer para la dependencia bajo el supuesto, muchas veces falso, de que siempre habrá un hombre de quien puede depender.

Todavía son pocas las mujeres que se preparan en un oficio o una profesión para poder depender de sí mismas, aunque hay muchas que ante los golpes de la vida tienen que hacerlo, a menudo sin una suficiente preparación que les permita ganar una vida digna para sí mismas y para sus hijos.

La dependencia sentida por la mujer se extiende también a áreas psicológicas, culturales y sociales, y muchas veces llega hasta el extremo de que ella siente que su valor como persona depende de su relación con su esposo. Esta actitud referente a su propio valor acentúa su dependencia social y económica, y demasiado a menudo lleva a que acepte abusos violentos de parte de su esposo. Esta violencia en sí hace que la mujer se sienta aún más dependiente e incapaz. Estudios realizados en varios países indican que el aumento de violencia mina la autoestima de la mujer y, como consecuencia, disminuye su capacidad de actuar.24

El grado de violencia doméstica en Bolivia es alta. Un estudio reciente de la Subsecretaría de Género indica que sólo en La Paz, entre julio de 1992 y junio de 1993, se registraron más de 7000 casos de violencia doméstica. Un estudio realizado en 1987 en Sta. Cruz por SEAPAS determinó que cerca del 25% de las mujeres cruceñas entre 15 y 41 años habían sufrido de la violencia alguna vez en su vida. Un gran porcentaje de las demandas de divorcio realizadas en el país se apoyan en los "malos tratos"25

La violencia doméstica tiene sus bases en las relaciones verticales de autoridad que caracterizan a la familia, las cuales conceden la potestad al padre para actuar como quiere dentro del seno del hogar, sin que nadie le diga nada. Esta tendencia es acentuada por la actitud generalizada en la sociedad de la desvalorización de lo femenino.

La violencia en contra de la mujer obstaculiza el desarrollo de varias maneras.
Primero, es un atentado directo contra su derecho a la vida y su derecho a la salud física y mental y es una contradicción viviente de la pretensión de establecer una sociedad basada en la justicia.

Segundo, impide que un gran número de mujeres contribuyan al desarrollo con sus potencialidades. "El hecho de que muchas mujeres accedan a actividades extra hogar significa no pocas veces un recrudecimiento de la violencia. No pocas mujeres deben dejar el trabajo, el estudio o las tareas de una organización ante la respuesta violenta que ello genera al interior de la familia.26

Tercero, la participación y la inclusión han de ser bases para un desarrollo que pretende mejorar la calidad de vida de los seres humanos. Esto implica relaciones basadas en la interconexión, reciprocidad y servicio, así como la capacidad de transformar las relaciones existentes de dominación. Si el hombre es incapaz de transformar las relaciones de dominación, que son la raíz de la violencia en el seno del hogar, en relaciones de interconexión, reciprocidad y servicio, tampoco podrá hacerlo en la sociedad.

Por otra parte, es importante que los hombres se den cuenta de que la participación de la mujer en actividades fuera del hogar, y especialmente en las actividades de desarrollo, trae beneficios a la familia.

Si la mujer participa en un diagnóstico de la comunidad, su perspectiva, sin duda, incluirá, o hasta enfatizará, las necesidades de la familia y los hijos.

En cuanto al 'consumo' de los beneficios del desarrollo, si la mujer recibe atención en su salud, la utiliza para cuidar mejor a su familia; si la mujer se alfabetiza o estudia, esto contribuye a mejorar la nutrición y salud de los hijos, así como sus logros académicos; si la mujer mejora sus ingresos por medio de un proyecto productivo, lo gasta en sus hijos; si la mujer recibe alimentos, estos van directo a la olla familiar.

Lo que se busca no es la independencia del hombre, sino la interdependencia con él. Pero no se puede lograr un verdadero estado de interdependencia hasta que la mujer haya salido de su estado de dependencia y logrado cierto estado de independencia que le permite participar en una relación con el hombre a nivel de igualdad. En términos prácticos esto significa que la mujer necesita sentir que es una parte esencial de la familia y de la comunidad, tan necesaria como lo es el hombre, y darse cuenta que para que ambos vivan bien, se necesitan mutuamente.
Para superar la dependencia la mujer necesita de alguien que cree en ella, percibe sus potencialidades y la alienta para desarrollarlas. Cuando un esposo puede mostrar esta actitud para con su esposa, ésta facilita la transformación de los dos.

Es importante que esta actitud se exprese tanto por medio de las palabras como por medio de las acciones. A menudo las mujeres dudan de sus capacidades y algunas frases sencillas que expresen confianza en su capacidad, aprecio para algo que han realizado o aliento para participar en alguna actividad, les sirve de mucho estimulo para seguir adelante.

Sienten el apoyo mucho más todavía cuando sus esposos respaldan sus palabras con hechos concretos, tales como cuidar a los hijos o encargarse de algunas tareas domésticas, para que ellas puedan asistir a un curso de capacitación, participar en una reunión comunitaria o dedicarse a una actividad productiva.

Sin embargo, cuando no se da este caso, que es lo ideal, la mujer puede recibir apoyo para su transformación de otras personas, tales como familiares padre, madre, hermanos o hermanas o amigas. De hecho, a veces se forman grupos de mujeres con el propósito específico de apoyarse unas a otras en sus esfuerzos por superar sus problemas, identificar sus aspiraciones y tomar los pasos para realizar estas aspiraciones.

Finalmente, es importante que las mujeres no confundan la igualdad de derechos y oportunidades con el hombre, la cual es una aspiración legítima, con el tratar de actuar como los hombres o adoptar sus patrones culturales, sin primero analizarlos. Más bien, tratar de cambiar su forma de ser para actuar como los hombres sólo es otra cara de la dependencia, ya que esta actitud demuestra que está mirando al hombre como un ser superior o un modelo para imitar.

Más bien, cada mujer ha de tratar de conocerse a sí misma por medio de desarrollar la capacidad de evaluar sus propias fortalezas y debilidades sin involucrar el ego. Seguramente tiene cualidades y capacidades que son dignas de valorar así como otros aspectos débiles que requieren atención. Al grado en que la mujer se conoce y se valoriza a sí misma, está en el camino de superar su dependencia.

De hecho, sea porque son parte de su naturaleza o sea porque son cualidades que han desarrollado durante siglos de aculturación y socialización, las mujeres tienden a distinguirse por ciertas cualidades, tales como el amor, el servicio, la ternura y la intuición, las cuales son muy importantes para los próximos pasos en el desarrollo de la civilización. En vez de reprimir estas cualidades por no ser parte del modelo masculino, lo que el mundo necesita es que se demuestre su importancia para el buen funcionamiento de la sociedad, para que los hombres también puedan desarrollarlas en mayor grado.

"El mundo del pasado ha sido gobernado por la fuerza, y el hombre ha dominado a la mujer debido a sus cualidades más potentes y agresivas, tanto físicas como mentales. Pero, el equilibrio está variando, la fuerza está perdiendo su dominio, y la viveza mental, la intuición y las cualidades espirituales de amor y servicio, en las que la mujer es fuerte, están ganando en poder. En adelante tendremos una época menos masculina y más influida por los ideales femeninos o, para explicarnos más exactamente, será una época en la que los elementos masculinos y los femeninos de la civilización estarán más equilibrados."28

Conocer sus propias cualidades y capacidades y poder articularlas claramente en relación al desarrollo social y económico ayuda a la mujer a superar la dependencia y a ofrecer su perspectiva para el bien de su comunidad.


Extraído de "CAPACITACION DE MAESTROS RURALES" MODULO 5 AREAS PROGRAMATICAS DEL DESARROLLO
UNIVERSIDAD NUR - INSTITUTO SUPERIOR DE EDUCACION RURAL (ISER)

REFERENCIAS


1. 'Abdu´l Bahá: La Sabiduría de 'Abd´l Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1986, pgs. 19 20, 72.

2. PNUD (Programa de la Naciones para el Desarrollo): Informe sobre el Desarrollo Humano 1993 Oxford University Press, New York, 1993, pg. 17.

3. USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional): Informe al Congreso sobre las Muieres en el Desarrollo 1990:30.

4. Soruco, María Teresa de: La Voluntad Política de los Gobiernos, las Organizaciones No Gubernamenta les y las Organizaciones de Base para Cambiar la Situación de la Mujer, Bolivia, 1993, pgs. 22 23.

5. Grieser, Mona: "Mujeres en el Desarrollo", Primera Conferencia Nacional Bahá'í de Desarrollo Socioeconómico, Orlando, Florida, Diciembre, 1993.

6. "Convención sobre la Eliminación de Todas Formas de Discriminación en Contra dela Muer", Departamento de Información Pública, Naciones Unidas, Febrero, 1988.

7. La Mujer, EBILA, Buenos Aires, 1986, pgs. 45,47.

8. INE, Censo de Población y Vivienda, 1992.

9. Pozo, María Esther: Mujer, Pobreza, Salud, Empleo y Educación, Bolivia, 1994.

10. "Tabulación de los Resultados de Grupos Focales en 6 Comunidades Rurales de Chuquisaca, Proyecto UNIFEM, Bolivia, 1993,

11. UNICEF: La Niñez y la Muier Boliviana: Un Análisis de la Situación, La Paz, 1994, pg. 85.

12. Botkin, James et.al.: No Limits to Learning Gap, Pergamon Press, New York, 1983, pg. 78.

13. Grieser, Mona: "Mujeres en el Desarrollo", Primera Conferencia Nacional Bahá'í de Desarrollo Socioeconómico, Orlando, Florida, Diciembre, 1993.

14. Casa Universal de Justicia: La Promesa de Paz Universal, EBILA, Buenos Aires, 1985, pg 19.

15. 12% de los niños nacen con un pesomienor a 2.5 kilogramos, la tasa más alta de la región andinia UNICEF: La Niñez y la Mujer en Bolivia: Un Análisis de la Situación, La Paz, 1994, pg. 95.

16. Grieser, Mona: "Mujeres en el Desarrollo", Primera Conferencia Nacional Bahá'í de Desarrollo Socioeconómico, Orlando, Florida, Diciembre, 1993.

17. Pozo, María Esther: Mujer, Pobreza, Salud, Empleo y Educación, Bolivia, 1994, pg, 27.

18. Pozo, María Esther: Mujer, Pobreza. Salud, Empleo y Educación, Bolivia, 1994, pg. 32.

19. Rodda, Annabel: Women and Environment, Zed Books Ltd., London, 1991, pgs. 77 78.

20. Rodda, Annabel: Women and Environment, Zed Book, , Ltd., London, 1991, pg. 59.

21. Pozo, María Esther: Mujer, Pobreza, Salud, Empleo y Educación, Bolivia, 1994, pg. 14.

22. Grieser, Mona: "Mujeres en el Desarrollo", Primera Conferencia Nacional Bahá'í de Desarrollo Socioeconómico, Orlando, Florida, Diciembre, 1993.

23. Pozo, María Esther: "Mujer, Pobreza, Salud, Empleo y Educación, Bolivia, 1994, pg. 12.

24. Carrillo, Roxanna: Battered Dreams, United Nations Development Fund for Women (UNIFEM.), New York, 1992.

25. Ayllón, Virginia: Derechos, Legislación y Violencia, La Paz, 1994, pgs. 6-10.

26. Ayllón, Virginia: Derechos, Legislación y Violencia, La Paz, 1994, pg. 5

27. Casa Universal de Justicia: La Promesa de Paz Universal, EBILA, Buenos Aires, 1985, pg. 18.

28. La Mujer, EBILA, Buenos Aires, 1986, pg. 32.

29. Shoaie, Crystal: Conversación sobre los resultados del Proyecto de UNIFEM en Bolivia, 1993.

 


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