El desarrollo
enfocado hacia el crecimiento sólo se preocupa del crecimiento económico,
y no del efecto que este crecimiento tiene en la vida de los seres humanos, especialmente
en las vidas de los más pobres. En cambio, el desarrollo enfocado hacia
la transformación se basa sólidamente en valores tales como la justicia,
la sostenibilidad y la participación. Cuando se analiza el desarrollo enfocado
hacia el crecimiento económico en términos de estos valores, uno
se da cuenta de que esto sólo ha beneficiado a una pequeña élite
de la sociedad y que las grandes mayorías han sufrido un proceso brutal
de marginación. Pero aún dentro de esta realidad macro hay ciertos
sectores que tienden a ser más marginados que otros, sino se presta atención
especial a su situación.
Entre los sectores que tienden a sufrir
un mayor grado de marginalización se encuentran a determinados grupos étnicos,
las minorías religiosas, los pueblos indígenas y los campesinos
sin terrenos propios. Sin embargo, el sector marginado más numeroso en
el mundo está determinado por género. Son las mujeres del mundo.
Esta marginación de la mujer no sólo es un resultado de la
modernización. También existe en las sociedades tradicionales. Las
Naciones Unidas ha elaborado un índice de Desarrollo Humano, el cual combina
indicadores relacionados con la salud, la educación y la capacidad adquisitiva
real, en un intento de medir el bienestar humano en cada país. Cuando se
ha calculado el valor del índice en cada país por separado con respecto
a los hombres y a las mujeres, en todos los países, sin excepción,
los hombres gozan de un nivel mayor de bienestar que las mujeres. " Ningún
país del mundo trata a sus mujeres igual que a sus hombres." 1
Si uno está tratando de promover un desarrollo basado en la justicia
y sabe que un grupo está en desventaja con respecto a otro, lo primero
que tiene que hacer es velar para que este grupo comience a recibir las mismas
oportunidades para competir con los demás. Pero a menudo ni esto es suficiente.
Decir que uno ha actuado con justicia porque ha dado las mismas oportunidades
de competir a dos grupos, cuando uno entra la competencia con claras ventajas
sobre el otro debido a su vida previa, no es verdadera justicia. Primero, hay
que ayudar al grupo en desventaja a desarrollar sus capacidades, para que pueda
competir en igualdad de condiciones.
LA MUJER Y EL DESARROLLO
"Las
mujeres constituyen 1/2 de la población del mundo, hacen 2/3 de sus horas
de trabajo, reciben 1/10 de los ingresos del mundo, y son dueños de menos
de 1/100 de la propiedad del mundo. A medida que más hombres en los países
en vías de desarrollo migran a las ciudades y pueblos para buscar empleo,
la carga de trabajo de las mujeres aumenta aún más. Las mujeres
llegan a ser las únicas administradoras y trabajadoras de la tierra. 3
Muchos tienen la idea de que la modernización ha beneficiado a la mujer
al mismo nivel que al hombre. Sin embargo, si examinamos la realidad, vemos que
en muchos casos el proceso de modernización ha creado muchos problemas
para la mujer y la familia.
En la mayoría de las culturas tradicionales
la mujer trabaja más horas por día que el hombre. En la familia
es la primera en levantarse por la mañana y la última en dormir
por la noche. A pesar de esto, anteriormente en estas culturas no se hacía
la división entre el trabajo remunerativo y el trabajo no remunerativo,
y tanto los hombres como las mujeres trabajaban en distintas aspectos del que
hacer productivo.
Sin embargo, al pasar a una cultura monetaria, generalmente
se han clasificado a las labores del hombre como productivas y se les han dado
un valor remunerativo, mientras que se han clasificado a las labores de la mujer
como no productivas y, por ende, no remunerativas. Esto ha tenido el efecto de
restar valor a las labores que realiza la mujer, hasta el punto de no reconocerlas
como trabajo. Este modelo mental, que sólo considera que la labor remunerativa
es en verdad trabajo, ha tenido efectos muy negativos para la mujer.
Además de desvalorar el trabajo de la mujer y concederle menor acceso a
las actividades que la sociedad considera productivas y remunerativas, otras consecuencias
comunes perpetuada por la modernización, en relación a la mujer,
incluyen:
- su poca participación en la educación;
- la discriminación y desvalorización de lo femenino en todos
los ciclos y niveles del sistema educativo;
- el desconocimiento de la
relación de los problemas cotidianos de la mujer con el medio ambiente;
- la mayor presencia de la mujer en la actividad económica, en
condiciones laborales en desventaja como ser, menor remuneración, menor
reconocimiento, menor calificación y la extensión del rol tradicional
de madre y esposa;
- la intensificación del trabajo doméstico
y extradoméstico;
- el incremento en la violencia doméstica;
- la descomposición de las formas tradicionales de la organización
familiar y un aumento en el número de hogares en que la mujer queda como
jefe y único sostén de la familia, sin el apoyo del esposo, de la
familia extendida o de la comunidad. 4
Debido a todos estos problemas específicos
de la mujer, que no han sido considerados por la corriente dominante del desarrollo,
actualmente se hace necesario analizar las necesidades concretas de la mujer en
los proyectos de desarrollo y los efectos beneficiosos o dañinos que un
proyecto dado pueda tener en las mujeres de la comunidad.
A la vez es importante
enfocar algunos proyectos específicamente hacia las necesidades de la mujer
para ayudarla a superar la desventaja comparativa que tiene en comparación
con el hombre. Al tomar en cuenta estos aspectos, se habla de "género".
EL
CONCEPTO DE GENERO
¿Por qué se usa el término
"género" y qué significa?
Las personas que trabajan
con los problemas de la mujer han comenzado a utilizar el término "género"
para desarrollar un nuevo marco conceptual dentro del cual se puede enfocar los
problemas y las necesidades específicas de la mujer en su relación
tanto con el hombre como con la sociedad. El hecho de usar un término nuevo
para referirse a este enfoque nuevo ayuda a las personas a pensar de una manera
distinta.
El término género se refiere a la diferenciación
y la relación entre los roles de los hombres y las mujeres como los define
una sociedad determinada. No se centra en los variables biológicos, sino
en las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales entre
los hombres y las mujeres en una sociedad dada, tomando también en cuenta
los variables de raza y clase social.
Más que sólo mirar al
estado de las mujeres, el enfoque de género compara el estado de los hombres
y las mujeres y las diferencias proporcionales que existen en su bienestar, utilizando
una variedad de indicadores. Asimismo, analiza las relaciones entre los hombres
y las mujeres en diferentes campos de la vida y el efecto de estas relaciones
en ambos.
Las diferencias y las relaciones que examina el enfoque de género
no son inherentes y universales, sino históricas y culturalmente determinadas.
Varían de sociedad en sociedad, y aún dentro de una misma sociedad.
Por lo tanto, no son inalterables, sino que pueden cambiar.
Al grado que
los hombres y las mujeres tienen roles distintos en la familia, la comunidad y
la sociedad en general, un mismo proyecto de desarrollo puede afectarles de diferentes
formas. Tomar en cuenta el aspecto de "género" dentro del proceso
de desarrollo, significa sencillamente tomar en cuenta las diferencias en estos
roles y examinarlas a la luz de los valores en los cuales ha de basarse un desarrollo
enfocado hacia la transformación, tales como la justicia y la participación.
Ante
todo, hay que darse cuenta que no es suficiente, bajo un concepto simplista de
"igualdad", sólo invitar a las mujeres a participar en un programa
que fue diseñado, consciente o inconscientemente, basado en la estructura
de vida de los hombres. Hay que analizar las diferencias en los roles y la vida
diaria de las mujeres que pueden afectar su participación en el programa.
Por
ejemplo, en un proyecto agrícola, el extensionista se burló de las
mujeres porque no habían sembrado en los terrenos que él les había
indicado como los más adecuados para el cultivo de café. Pero las
mujeres tenían sus razones. Los terrenos indicados se encontraban demasiado
lejos de sus casas y, ellas necesitaban trabajar en campos que les permitían
atender simultáneamente tanto a sus responsabilidades hogareñas
como sus responsabilidades agrícolas.
Segundo, antes de impulsar
un programa en un área específica, hay que analizar sus fines a
la luz de los roles tradicionales que desempeñan los hombres y mujeres.
Por ejemplo, si las mujeres son las que se preocupan por la salud de la familia,
es importante que los programas en este campo se dirijan hacia ellas. O si las
mujeres se encargan de ciertas faenas agrícolas, no tiene sentido que un
proyecto capacite principalmente a los hombres en cómo mejorar estos aspectos
de la agricultura, para que después ellos informen a las mujeres en la
familia. Hay que trabajar con las mujeres mismas.
Tercero, hay que examinar
cómo los diferentes modelos mentales de género influyen en las actitudes
de la comunidad hacia la mujer, las cuales pueden retrasar o impulsar el proceso
de desarrollo.
DOS ENFOQUES INICIALES SOBRE EL ROL DE LA MUJER
EN EL DESARROLLO
No siempre se ha pensado de esta manera del
rol de la mujer en el desarrollo. Desde la década de los años 70,
cuando primero se comenzaron a idear programas específicamente orientados
hacia la mujer, hasta ahora, se han aprendido varias lecciones de la experiencia.
Estas observaciones y conclusiones suelen ser compartidas entre las diferentes
organizaciones y grupos que se han propuesto trabajar específicamente con
la mujer para el desarrollo social y económico de las comunidades. La relación
percibida entre la mujer y el desarrollo se sigue modificando y ampliándose.
La
Movilización de la Mujer en su Rol de Madre
La mujer primero
aparece en el escenario del desarrollo en su rol como madre. Se reconoce la vital
importancia de este rol y, por medio de la mujer se realizan programas asistenciales
en los que las mujeres son movilizadas para recibir un "servicio" que
contribuirá al bienestar de la familia, especialmente en las áreas
de la salud, la nutrición, la casa y los hijos, responsabilidades tradicionales
de la mujer.
En esta época no se toman en cuenta los derechos o necesidades
de la mujer como ser humano, sino como una proveedora de servicios a la familia.
En otras palabras, se utilizó a la mujer como un medio para cumplir con
objetivos programáticos, en vez de verle corno un fin en sí misma,
y luego diseñar programas para apoyarle en el desarrollo de sus capacidades.
Un
resultado de este enfoque fue la proliferación de los clubes de madres
que hubo durante los 70, caracterizados por una organización interna vertical
y cuya principal razón de ser fue la posibilidad de recibir alimentos.
No
se puede subestimar el valor del rol de la madre, y las mujeres necesitan recibir
capacitación para llevar acabo mejor este rol, así como otros roles
que desempeñan en la sociedad. Pero es una cosa estimular en una persona
un proceso de autopotenciación para que pueda ser un actor social que escoge
cómo desempeñar un rol en su vida, y es otra, simplemente utilizarla
como un instrumento para lograr otros fines.
Proyectos de Producción
Orientados hacia la Mujer
Posteriormente se comenzó a enfocar
los proyectos de producción hacia la mujer. Por una parte, esto se basó
en la identificación de la mujer como un sector marginalizado, restringido
al sector tradicional, ajeno a las nuevas tecnologías y crecimiento económico,
con poco acceso a las actividades remunerativas. Con estos proyectos se pretendía
corregir la injusticia de marginar a la mujer del progreso moderno, y aprovechar
su participación para aumentar la capacidad de la producción.
A
la vez se quería aprovechar el hecho de que las mujeres generalmente dedican
entre el 80% hasta el 100% de lo que ganan en mejorar el bienestar del hogar,
mientras que el hombre normalmente sólo dedica un 40% de sus ingresos al
hogar. Así, al capacitar a las mujeres por medio de proyectos productivos,
se contribuiría a mejorar sus ingresos, y por medio de ellos, a mejorar
el bienestar familiar.5
Lo que este enfoque no toma en cuenta es que iniciar
nuevas actividades productivas simplemente aumenta la carga de trabajo, ya pesada,
de la mujer. A sus tareas hogareñas y agrícolas tradicionales, se
agregan las actividades productivas. Más bien, la mujer queda con una doble
carga y el hombre se siente menos responsable aún.
No se le ha educado
al niño ni facilitado un proceso de concientización en el hombre
para que asuma su responsabilidad con la familia por medio de contribuir más
de sus ingresos para los gastos del hogar, ni tampoco por medio de apoyar a su
esposa en los quehaceres domésticos, especialmente cuando ella tiene otro
trabajo fuera del hogar. Así, tácitamente este enfoque toma como
un supuesto la irresponsabilidad del hombre, así como la imposibilidad
de cambiar esa irresponsabilidad.
Debido al hecho de que en aproximadamente
1/3 de los hogares del mundo las mujeres son los jefes del hogar, sea porque sus
esposos se han ido a trabajar a la ciudad o porque las han dejado definitivamente,
se hace necesario este tipo de proyecto productivo orientado hacia la mujer. Pero
debido a la gran carga de trabajo que pone en la mujer, no es lo ideal, ni para
ella, ni para sus hijos, a quienes le queda poco tiempo para dedicar.
Análisis
de Estos Enfoques
Los dos enfoques, aunque distintos, comparten dos
defectos similares. No se basan en la capacidad de pensar sistémicamente
en la búsqueda de soluciones y no buscan soluciones a largo plazo.
Ninguno
de los enfoques toma en cuenta la diversidad de roles y responsabilidades que
desempeñan las mujeres en sus relaciones familiares, sociales, culturales,
económicas y políticas con la comunidad. Más bien, cada uno
se concentra en un sólo rol de la mujer, sea como madre o como agente productivo.
Al concentrarse en un solo rol y darle más responsabilidades dentro de
ello, sin analizar cómo esto afectaría sus otros roles, el efecto
es el de sobrecargarle a la mujer o generar problemas en otros roles en su vida.
Tampoco
los enfoques tienen una visión a largo plazo. Para progresar hacia una
relación más equitativa entre las mujeres y los hombres, hay que
conllevar un proceso que incluya no sólo a las mujeres, sino también
a los hombres, las niñas y los niños de la comunidad.
TENDENCIAS
ACTUALES
Actualmente se utiliza el término "género"
para referirse al estudio de la diferenciación y la relación entre
los roles de los hombres y las mujeres, las maneras en que se determinan estos
roles y cómo éstos afectan al desarrollo. Se comienza a ver a la
mujer como una "agente de cambio" y no sólo una distribuidora
de asistencia, o una simple productora. Se encamina hacia una mejor correlación
entre la mujer y el desarrollo, según se comienza a cuestionar el concepto
mismo del desarrollo y las estructuras sociales, económicas y políticas
generalmente aceptadas como supuestos.
Aumentan los proyectos y organizaciones
que trabajan específicamente con la mujer y buscan mejorar su vida, predominando
entre ellos dos tendencias:
1. la tendencia de defender los derechos humanos
de la mujer, y
2. la tendencia de acentuar la participación de
la mujer en el desarrollo de su comunidad.
Es importante que los protagonistas
de estos dos enfoques se comprendan unos a otros y que colaboren mutuamente. Cuando
no lo hacen, cada enfoque se vuelve más débil. El enfoque en los
derechos de la mujer puede concentrarse tanto en la denuncia de las injusticias
que sufre la mujer, que no busca soluciones que pueden transformar la realidad.
A la vez, el enfoque de la mujer en el desarrollo puede tomar a la mujer sólo
como un medio para lograr otros fines de desarrollo, sin considerar si el impacto
de las acciones son positivas o negativas para ella misma. En cambio, si se enfocan
debidamente las dos tendencias, pueden reforzarse mutuamente.
La Convención
de las Naciones Unidas sobre la "Eliminación de Todas Formas de Discriminación
en Perjuicio de la Mujer" es un ejemplo de un documento enfocado en la defensa
de los derechos de la mujer, que a la vez relaciona estos derechos estrechamente
con el desarrollo de la sociedad y el bienestar del mundo.
Entre otros
artículos la Convención declara que:
"- La discriminación
en contra de la mujer inhibe el crecimiento de la prosperidad de la sociedad y
de la familia y hace más difícil el desarrollo pleno de las potencialidades
de la mujer al servicio de su país y de la humanidad.
- El desarrollo
pleno y completo de un país y el bienestar del mundo requieren la máxima
participación de la mujer en todos los campos bajo condiciones iguales
para hombres y mujeres.
- La gran contribución de la mujer al
bienestar de la familia y el desarrollo de la sociedad, y el sentido social de
la maternidad no han sido plenamente reconocidos todavía."6
En resumen, las dos tendencias están interrelacionadas y requieren la una
de la otra, ya que la conciencia de la mujer acerca de sus derechos alienta su
mayor participación en los asuntos sociales, y su participación
en el desarrollo de la comunidad es un medio práctico de aclarar y poner
en práctica los conceptos de los derechos sociales.
Entre los
derechos humanos promovidos por la Convención de las Naciones Unidas, la
cual fue suscrita por Bolivia en septiembre 1989, se encuentran el derecho a la
educación y a participar en la vida cultural. Este derecho se relaciona
con la alfabetización y la educación, las cuales son importantes
áreas programáticas del desarrollo.
De manera parecida,
el derecho a la protección durante la maternidad y la niñez se relaciona
con el área de la salud materno infantil. Y el derecho a la vida, el derecho
de gozar de las más altas normas de salud mental y física, y el
derecho a la alimentación corresponden al área de la salud en general.
La puesta en práctica de estos y otros derechos exige el establecimiento
de un orden social basado en la justicia. De esta manera, el enfoque en los derechos
de la mujer proporciona una base para la realización de procesos creativos
de desarrollo. A la vez, las actividades de desarrollo pueden servir como medios
de buscar la manera de concretar estos derechos en la vida real.
LA SITUACION DE LA MUJER EN CUANTO A LAS DIFERENTES ÁREAS PROGRAMÁTICAS
DE DESARROLLO
Educación
En la mayoría
de los países y las culturas, la mujer ha tenido una vida mucho más
limitada que la del hombre. Principalmente se limitaba al hogar y muchas de las
casas ni siquiera tenían ventanas que mirasen hacia el mundo exterior.
Inclusive se consideraba que la mujer era inferior en su inteligencia y que no
debía interferir en asuntos importantes. Todo esto llevaba a que la mujer
no tuviese acceso al estudio o una educación escolar, y que haya quedado
atrasada en su desarrollo intelectual. Ese atraso, a su vez, fortalecía
el concepto de la inferioridad de la mujer. Ahora la igualdad de la capacidad
intelectual del hombre y la mujer es comúnmente aceptada. Sin embargo,
es necesario dar a la mujer la oportunidad de levantarse y desarrollar sus capacidades.
Según el censo nacional de 1992, el 49,9% de la mujeres mayores de
15 años en el área rural de Bolivia todavía son analfabetas
absolutas, en contraste con el 23,1 % de los hombres. En las áreas urbanas
el 15,5% de las mujeres son analfabetas absolutas, en contraste con el 3,8% de
los hombres.8
El cuadro se pone peor todavía cuando se toma en
cuenta el cálculo de que, además del 20% de la población
boliviana que se encuentra en un analfabetismo absoluto, hay otro 35% que son
analfabetos funcionales, que no leen y escriben lo suficientemente bien para poder
utilizar estas destrezas para mejorar su vida diaria. Si se mantiene las mismas
proporciones entre los analfabetos funcionales como las que existen entre los
analfabetos absolutos, esto significaría que casi todas las mujeres rurales,
y aproximadamente 40% de las mujeres urbanas, son por lo menos analfabetas funcionales.
Es más fácil comprender las raíces de estos datos cuando
se examinan también los datos de la deserción escolar. En el área
rural la tasa de deserción de las niñas alcanza un 99,3% y en el
área urbana, un 53,7%.9 Aparte están todas las niñas que
jamás se inscriben en la escuela. De hecho, estas cifras sugieren que el
porcentaje de analfabetismo funcional entre las mujeres urbanas podría
ser aún mayor que lo estimado.
Los padres aducen que no envían
a las niñas a la escuela, o que las sacan de ella, debido a una variedad
de razones: las necesitan para cuidar a sus hermanitos y realizar tareas domésticas,
las quieren proteger de posibles abusos por parte de los varones o el profesor,
o de posibles problemas en el camino cuando la escuela queda lejos, o les falta
dinero para comprar cuadernos y ropa adecuada, y dan preferencia en estas compras
a los varones.10
La educación de la mujer es de suma importancia,
no sólo porque es un derecho que le corresponde y porque es la mejor manera
de ayudarle a realizar las demás potencialidades que tiene sino también
por ser un factor decisivo en el mejoramiento de una amplia gama de factores relacionados
con el bienestar humano.
"Un gran número de estudios realizados
en su mayor parte por hombres, han señalado los roles que desempeñan
las mujeres en relación con los problemas del desarrollo. ...Los estudios
en nutrición muestran que la educación de la madre puede reducir
significativamente los impedimentos de aprendizaje causados por la mal nutrición
durante los nueve meses prenatales y el año y medio después del
nacimiento. Los datos de América Latina indican que los logros académicos,
tanto de los niños como de las niñas, corresponden con el nivel
académico de la madre. Los análisis del Tercer Mundo muestran el
rol crucial que las mujeres desempeñan en el desarrollo económico."12
Las mujeres con cierto nivel de educación también tienden a
dejar más tiempo entre sus embarazos, lo cual contribuye a una mejor salud,
tanto para la madre como el hijo.
Aun cuando la madre trabaje fuera de
la casa, los hijos de las madres con mejor educación tienden a ser más
saludables que los hijos de las madres sin educación.13
En todo
el mundo el niño aprende a hablar su "lengua materna". Las primeras
palabras y frases que pronuncia el niño, las cuales van formando su manera
de pensar, son las que aprende de su madre. Por lo tanto, tiene mucha importancia
lo que dice la madre. Sus palabras van moldeando la mentalidad de la próxima
generación, incluyendo sus actitudes, valores y premisas básicas
sobre temas centrales en el desarrollo, tales como el medio ambiente, los derechos
humanos, la salud, la alfabetización y educación, la organización
comunitaria y la producción.
Cuanto más conocimiento,
conciencia y compromiso tiene la madre en cuanto a cada uno de estos temas tan
vitales para el desarrollo, más conocimientos, actitudes y hábitos
positivos relacionados con estos campos transmitirá a sus hijos por medio
de la educación informal en el diario vivir.
Por eso, aparte
del beneficio para la mujer misma, una de las acciones más eficaces que
se puede tomar en todo el campo del desarrollo es enfocarse en la educación
de las niñas y mujeres, ya que ésta contribuye al mejoramiento de
tantos otros factores.
Salud
La salud es otra área
del desarrollo en que la participación de la mujer es decisiva. Es la madre
quien prepara las comidas y, por lo tanto, dentro de sus limitaciones económicas,
puede mejorar o descuidar la nutrición de toda la familia.
La
madre también toma la responsabilidad de cuidar a los miembros de la familia
que están enfermos. Ella es quien decide utilizar o no los servicios de
salud ofrecidos por varios programas, asegura que el niño cumpla con su
régimen de vacunaciones y lo lleva al control médico.
Por otra parte, la salud de la madre misma antes y durante el embarazo, influye
en la salud del hijo. La alta tasa de niños con bajo peso al nacer es un
indicio de la maInutrición en las madres.15
Esta, a la vez, se
debe en parte a la práctica de dar un trato preferencial en la distribución
intrafamiliar de los alimentos a los hombres y varones mayores, reduciendo las
porciones de las mujeres y de los niños y niñas más pequeños.
Esta práctica deriva de la consideración de que los hombres "trabajan
más". Sin embargo, estudios realizados en sociedades rurales en diferentes
partes del mundo han indicado que las mujeres trabajan aproximadamente 4 horas
más por día que los hombres.16
También se tiende
a prestar más atención a la preservación de la salud de los
hombres y los varones. Proporcionalmente, mueren una mayor cantidad de niñas
que de niños por causas que hubieran podido evitarse mediante el diagnóstico
oportuno, la inmunización, la alimentación adecuada y el tratamiento
apropiado.17
Además, las mujeres, pese a tener mayores síntomas,
tienden a recibir un tratamiento menos intensivo de sus enfermedades que los hombres.
"Observaciones realizadas en los centros de atención demuestran que
existe un mayor porcentaje de mujeres que abandonan los consultorios sólo
con calmantes y no así los hombres, quienes a la primera consulta reciben
orden de exámenes de diagnóstico."18
Estos datos sugieren
que es importante enfocar el área programática de la salud desde
dos perspectivas. Por una parte, hay que capacitar a la mujer en la salud primaria,
para que ella pueda cuidarse mejor a sí misma y a su familia.
Por otra parte, hay que concientizar tanto a las mujeres mismas, como a la sociedad
en general, sobre la importancia de prestar atención a la salud de las
mujeres y de valorarlas como personas de igual importancia como los hombres.
No es necesario que una comunidad espere que venga alguien de afuera para
comenzar a trabajar por el mejoramiento de la salud de la comunidad.
En un barrio marginal de la ciudad de La Paz una organización de mujeres,
preocupadas por la salud de sus hijos, hizo un estudio de la ubicación
y contenido de los basurales. Averiguaron que muchos de los basurales estaban
a pocos metros de escuelas o mercados, y que contenían excremento humano
además de otros desechos. Las mujeres organizaron un proyecto para construir
letrinas sencillas en las casas, y mientras tanto, lanzaron una campaña
de limpieza para eliminar los basurales.
Medio Ambiente
La destrucción del medio ambiente tal vez afecte más a las mujeres
de escasos recursos en el área rural que a cualquier otro grupo, ya que
hace más difíciles las tareas tradicionales de la mujer en forma
inmediata. Hay que traer el agua desde más lejos y buscar con más
empeño la leña cada vez más escasa. Siendo muy joven, anciana
o embarazada, hay que traer agua y combustible para los quehaceres de la casa.
Las
mujeres ya tienen un amplio conocimiento de su medio ambiente. Conocen la calidad
del combustible, la ubicación de las fuentes de agua, la selección
de semillas, y el uso de plantas medicinales. Estos conocimientos pueden formar
una base para proyectos de desarrollo sostenible.
Pero se necesita una
mayor capacitación en campos tales como el análisis y cuidado de
los suelos, la planificación del uso de la tierra, el manejo del agua y
cómo evitar la desertificación.19
Producción
La idea de que tradicionalmente la mujer se ha dedicado únicamente
al hogar es falsa. Al grado en que este modelo de la familia ha existido, sólo
ha sido entre los hogares más pudientes. En todos los demás, incluyendo
en las sociedades tradicionales, las mujeres siempre han trabajado, juntas con
los hombres, para sostener a la familia.
Un gran número de mujeres
trabajan en diferentes aspectos de las labores agrícolas. En muchas comunidades
las mujeres son responsables de sembrar, y en aún más se encargan
de tratar los alimentos para poder conservarlos; por ejemplo, la preparación
del charque.20
De hecho, el 30% de los alimentos de Latinoamérica
son cultivados por mujeres. Actualmente esta cifra va en aumento, ya que la migración
de los hombres de las áreas rurales a veces deja a las mujeres para desarrollar
casi la totalidad de las actividades agrícolas. En Bolivia actualmente
"el 49,5% de la población rural dedicada a la producción agropecuaria
está formada por mujeres."21
Otras mujeres realizan labores
en negocios familiares. Sin embargo, normalmente son los hombres que son dueños
tanto de los terrenos como de los medios de producción.
Cuando
la mujer se inserta al mercado de trabajo, sufre dos desventajas grandes. Primero,
la mayoría de las mujeres, debido a su falta de preparación y capacitación
y a sus roles y responsabilidades dentro de la familia, buscan trabajos en el
sector informal. Estos son caracterizado por largas horas de trabajo con pocas
ganancias. Segundo, aún cuando logre un empleo formal, las mujeres suelen
recibir sueldos de hasta un 30% 40% menos de lo que reciben los hombres que realizan
el mismo trabajo.22
A pesar de todas estas desventajas que sufre la mujer
en el campo de la producción, hoy en día la mayoría no tienen
alternativa. Tienen que ocuparse en el sector productivo. En la actualidad en
Bolivia, no menos de 57 de cada 100 mujeres entre los 30 y 59 años son
consideradas como jefe del hogar.23 Aún las que viven en pareja, normalmente
tienen que trabajar debido a la crisis económica y el subempleo o desempleo
de los hombres. Lejos de mejorar la condición social de la mujer o su calidad
de vida, esta mayor participación en el mercado de trabajo generalmente
significa únicamente un aumento en sus horas de trabajo y una consolidación
de los roles de servicio que le han sido consignados socialmente, ya que la gran
mayoría de las mujeres trabajan en las ramas de servicios sociales o en
el servicio doméstico.
Debido a la inserción necesaria
de la mujer en la rama productiva y las responsabilidades de muchas como jefes
del hogar, es muy importante que los proyectos orientados hacia mejorar la producción
hagan un esfuerzo especial en invitar a las mujeres para participar en ellos.
A la vez, es importante que tomen en cuenta los aspectos especiales de la vida
de la mujer especialmente las responsabilidades que tiene para cuidar a su hogar
y sus hijos y que se diseñe proyectos que respeten estas necesidades. Finalmente,
es importante trabajar a nivel de familia para que los hombres tomen conciencia
de la sobrecarga de trabajo que sufren las mujeres y colaboren en aliviar sus
labores.
SUPERACION DE LA DEPENDENCIA
Un problema serio
que afecta a la mayoría de las mujeres y les dificulta desarrollar una
mejor calidad de vida es la dependencia.
La dependencia de la mujer
generalmente comienza por una falta de educación formal, o por deficiencias
en ella y, como consecuencia, por su situación económica. Ya sea
que se dedique a las tareas domésticas, a la agricultura de subsistencia
o al sector informal, a menudo trabaja sin una remuneración específica
o segura en un trabajo que no es tomado en cuenta como trabajo productivo, ni
es valorado por la sociedad en general. Por lo tanto, tiende a depender de un
hombre en que puede apoyarse económicamente, ya sea su padre, su hermano
o su pareja. Más bien, la sociedad educa a la mujer para la dependencia
bajo el supuesto, muchas veces falso, de que siempre habrá un hombre de
quien puede depender.
Todavía son pocas las mujeres que se preparan
en un oficio o una profesión para poder depender de sí mismas, aunque
hay muchas que ante los golpes de la vida tienen que hacerlo, a menudo sin una
suficiente preparación que les permita ganar una vida digna para sí
mismas y para sus hijos.
La dependencia sentida por la mujer se extiende
también a áreas psicológicas, culturales y sociales, y muchas
veces llega hasta el extremo de que ella siente que su valor como persona depende
de su relación con su esposo. Esta actitud referente a su propio valor
acentúa su dependencia social y económica, y demasiado a menudo
lleva a que acepte abusos violentos de parte de su esposo. Esta violencia en sí
hace que la mujer se sienta aún más dependiente e incapaz. Estudios
realizados en varios países indican que el aumento de violencia mina la
autoestima de la mujer y, como consecuencia, disminuye su capacidad de actuar.24
El grado de violencia doméstica en Bolivia es alta. Un estudio reciente
de la Subsecretaría de Género indica que sólo en La Paz,
entre julio de 1992 y junio de 1993, se registraron más de 7000 casos de
violencia doméstica. Un estudio realizado en 1987 en Sta. Cruz por SEAPAS
determinó que cerca del 25% de las mujeres cruceñas entre 15 y 41
años habían sufrido de la violencia alguna vez en su vida. Un gran
porcentaje de las demandas de divorcio realizadas en el país se apoyan
en los "malos tratos"25
La violencia doméstica tiene
sus bases en las relaciones verticales de autoridad que caracterizan a la familia,
las cuales conceden la potestad al padre para actuar como quiere dentro del seno
del hogar, sin que nadie le diga nada. Esta tendencia es acentuada por la actitud
generalizada en la sociedad de la desvalorización de lo femenino.
La violencia en contra de la mujer obstaculiza el desarrollo de varias maneras.
Primero, es un atentado directo contra su derecho a la vida y su derecho a la
salud física y mental y es una contradicción viviente de la pretensión
de establecer una sociedad basada en la justicia.
Segundo, impide que
un gran número de mujeres contribuyan al desarrollo con sus potencialidades.
"El hecho de que muchas mujeres accedan a actividades extra hogar significa
no pocas veces un recrudecimiento de la violencia. No pocas mujeres deben dejar
el trabajo, el estudio o las tareas de una organización ante la respuesta
violenta que ello genera al interior de la familia.26
Tercero, la participación
y la inclusión han de ser bases para un desarrollo que pretende mejorar
la calidad de vida de los seres humanos. Esto implica relaciones basadas en la
interconexión, reciprocidad y servicio, así como la capacidad de
transformar las relaciones existentes de dominación. Si el hombre es incapaz
de transformar las relaciones de dominación, que son la raíz de
la violencia en el seno del hogar, en relaciones de interconexión, reciprocidad
y servicio, tampoco podrá hacerlo en la sociedad.
Por otra parte,
es importante que los hombres se den cuenta de que la participación de
la mujer en actividades fuera del hogar, y especialmente en las actividades de
desarrollo, trae beneficios a la familia.
Si la mujer participa en un diagnóstico
de la comunidad, su perspectiva, sin duda, incluirá, o hasta enfatizará,
las necesidades de la familia y los hijos.
En cuanto al 'consumo' de
los beneficios del desarrollo, si la mujer recibe atención en su salud,
la utiliza para cuidar mejor a su familia; si la mujer se alfabetiza o estudia,
esto contribuye a mejorar la nutrición y salud de los hijos, así
como sus logros académicos; si la mujer mejora sus ingresos por medio de
un proyecto productivo, lo gasta en sus hijos; si la mujer recibe alimentos, estos
van directo a la olla familiar.
Lo que se busca no es la independencia
del hombre, sino la interdependencia con él. Pero no se puede lograr un
verdadero estado de interdependencia hasta que la mujer haya salido de su estado
de dependencia y logrado cierto estado de independencia que le permite participar
en una relación con el hombre a nivel de igualdad. En términos prácticos
esto significa que la mujer necesita sentir que es una parte esencial de la familia
y de la comunidad, tan necesaria como lo es el hombre, y darse cuenta que para
que ambos vivan bien, se necesitan mutuamente.
Para superar la dependencia
la mujer necesita de alguien que cree en ella, percibe sus potencialidades y la
alienta para desarrollarlas. Cuando un esposo puede mostrar esta actitud para
con su esposa, ésta facilita la transformación de los dos.
Es importante que esta actitud se exprese tanto por medio de las palabras como
por medio de las acciones. A menudo las mujeres dudan de sus capacidades y algunas
frases sencillas que expresen confianza en su capacidad, aprecio para algo que
han realizado o aliento para participar en alguna actividad, les sirve de mucho
estimulo para seguir adelante.
Sienten el apoyo mucho más todavía
cuando sus esposos respaldan sus palabras con hechos concretos, tales como cuidar
a los hijos o encargarse de algunas tareas domésticas, para que ellas puedan
asistir a un curso de capacitación, participar en una reunión comunitaria
o dedicarse a una actividad productiva.
Sin embargo, cuando no se da
este caso, que es lo ideal, la mujer puede recibir apoyo para su transformación
de otras personas, tales como familiares padre, madre, hermanos o hermanas o amigas.
De hecho, a veces se forman grupos de mujeres con el propósito específico
de apoyarse unas a otras en sus esfuerzos por superar sus problemas, identificar
sus aspiraciones y tomar los pasos para realizar estas aspiraciones.
Finalmente, es importante que las mujeres no confundan la igualdad de derechos
y oportunidades con el hombre, la cual es una aspiración legítima,
con el tratar de actuar como los hombres o adoptar sus patrones culturales, sin
primero analizarlos. Más bien, tratar de cambiar su forma de ser para actuar
como los hombres sólo es otra cara de la dependencia, ya que esta actitud
demuestra que está mirando al hombre como un ser superior o un modelo para
imitar.
Más bien, cada mujer ha de tratar de conocerse a sí
misma por medio de desarrollar la capacidad de evaluar sus propias fortalezas
y debilidades sin involucrar el ego. Seguramente tiene cualidades y capacidades
que son dignas de valorar así como otros aspectos débiles que requieren
atención. Al grado en que la mujer se conoce y se valoriza a sí
misma, está en el camino de superar su dependencia.
De hecho,
sea porque son parte de su naturaleza o sea porque son cualidades que han desarrollado
durante siglos de aculturación y socialización, las mujeres tienden
a distinguirse por ciertas cualidades, tales como el amor, el servicio, la ternura
y la intuición, las cuales son muy importantes para los próximos
pasos en el desarrollo de la civilización. En vez de reprimir estas cualidades
por no ser parte del modelo masculino, lo que el mundo necesita es que se demuestre
su importancia para el buen funcionamiento de la sociedad, para que los hombres
también puedan desarrollarlas en mayor grado.
"El mundo del
pasado ha sido gobernado por la fuerza, y el hombre ha dominado a la mujer debido
a sus cualidades más potentes y agresivas, tanto físicas como mentales.
Pero, el equilibrio está variando, la fuerza está perdiendo su dominio,
y la viveza mental, la intuición y las cualidades espirituales de amor
y servicio, en las que la mujer es fuerte, están ganando en poder. En adelante
tendremos una época menos masculina y más influida por los ideales
femeninos o, para explicarnos más exactamente, será una época
en la que los elementos masculinos y los femeninos de la civilización estarán
más equilibrados."28
Conocer sus propias cualidades y capacidades
y poder articularlas claramente en relación al desarrollo social y económico
ayuda a la mujer a superar la dependencia y a ofrecer su perspectiva para el bien
de su comunidad.
Extraído de "CAPACITACION DE
MAESTROS RURALES" MODULO 5 AREAS PROGRAMATICAS DEL DESARROLLO
UNIVERSIDAD
NUR - INSTITUTO SUPERIOR DE EDUCACION RURAL (ISER)
REFERENCIAS
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15. 12% de los niños nacen con
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