"Los que están
simplemente sobre el león no comprenden nada"
(Nicolás
Maquiavelo)
Es un rasgo definitivo y pleno en el ser humano la necesidad
de explicar sus cosas, en cualquier etapa de su desarrollo cultural. Hoy el capitalismo
está invirtiendo en "inteligencia". El devenir del sistema que
es causa y efecto, que produce formulaciones y reformulaciones en las relaciones
humanas y de éstos con la naturaleza, le reclama tal tipo de inversión.
La constante readaptación del medio social al medio natural, la continua
transformación de los sujetos sociales productivos y el empleo de factores
para la reproducción de la sociedad hacen necesaria la constante preocupación
por la realidad y los efectos de los estímulos aplicados sobre ella. En
el campo de lo social, el capitalismo de coyuntura, el de "ultra mercado",
en su uso tiene que observar el surgimiento de nuevos fenómenos sociales
y nuevas condiciones del soporte natural.
Ha cobrado visualidad social el
surgimiento y desarrollo de lo que se ha denominado ONGs u Organizaciones de la
Sociedad Civil para el Desarrollo (OSCPD) (*) y con ello, paralelamente al interior
de estas organizaciones, niveles de autoreproducción y de interacción
con grupos, sectores sociales e instituciones preexistentes a su génesis.
En un trabajo anterior (1) contábamos para la Republica Argentina la cantidad
de 50.000 organizaciones. Ahora, en una publicación del Programa de las
Naciones Unidas (PNUD) y del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) se cuentan
78.392, datos extraídos de la Inspección de Justicia de la Nación
y de la Dirección de Personas Jurídicas del país. Con estas
dimensiones, este fenómeno social no puede, para ningún sector social
preexistente, ser un sujeto ausente, no ser un referente temático de preocupación.
El reconocimiento por parte de algunos Estados nacionales - en Chile desde 1993,
los ONGs tienen el reconocimiento oficial a través del Estatuto de ONGs
de Desarrollo - y los estudios y recomendaciones de los organismos internacionales
expresan la preocupación por el surgente movimiento social y las perspectivas
de despliegue y articulación en el conjunto societario y la problemática
relación en cuanto a expectativas y demandas por su participación
en los procesos de construcción interna en el contexto social en que nos
toca vivir.
El fenómeno social así descrito resulta, entonces,
un sujeto de análisis de relevancia y en los hechos ya desde el pensamiento
dominante -el que ha impuesto el sistema económico social y en reproducción
constante y que impone una determinada cultura- se ha generado y producido preocupación
por todos los hechos relacionados con organizaciones cuyo campo de desenvolvimiento
se ubica en la sociedad civil (SC). Estos estudios, como toda iniciativa humana,
no está despojada de intereses; conocer tiene siempre un costado práctico
y esto en el área de las ciencias sociales es una característica
muy particular. La inversión en estudios de los hechos de la sociedad para
los sectores dominantes y de manera especial en los países de la periferia,
aparece como un factor de rédito directo, como un producto necesario para
el articulado inmediato del beneficio. Así, el interés y preocupación
puesto por los sectores empresarios - el llamado segundo sector - y los organismos
internacionales, del tipo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), marca la importancia
asignada al fenómeno de reformulación en la construcción
de nuevas instancias de organización en la sociedad civil. El pensamiento
dominante y los intereses que lo sustentan en función de su perpetuación
como dirigente del orden establecido y su explicación global ya han puesto
atención en las expresiones surgidas de las nuevas relaciones sociales
impuestas como dominantes.
Los sectores subalternos del modelo también
necesariamente tendrán que preocuparse por estos nuevos espacios de acción
social, teniendo que cargar en su mochila explicativa el peso de reforzar la calidad
y cantidad de análisis. Al esfuerzo del saber sobre los núcleos
duros de soporte del sistema, los mecanismos tradicionales de sustentabilidad
del poder, sus representaciones sociales, sus legitimidades político -
jurídicas, sus fortalezas y debilidades, hay que sumar el conocimiento
profundo de los movimientos sociales de nuevo tipo. El pensamiento, desde lo subalterno,
también sufre una cierta crisis de identidad, generada en la eterna búsqueda
de la realización de su ser en la verdad de las cosas.
En los 60, la
izquierda como tendencia referenció el núcleo social para la superación
o modificación del sistema - revolucionarios o reformistas - en el proletariado
y sus representaciones de demanda en el partido político y los sindicatos.
Toda acción de conciencia, de movilización social tenía que
tener este "hilo rojo" para su realización. Los movimientos basados
en los problemas e intereses concretos del género, de los jóvenes,
debían encontrar su sombra en el partido, aún el movimiento campesino
tenía autonomía limitada con relación a sus demandas específicas.
Tenemos la certeza de que en esta modalidad de análisis estuvo la génesis
de las derrotas y retrocesos para aquellos que en la coyuntura deseaban un mundo
sin injusticias. Y la superioridad de análisis en la coyuntura actual sería
una profunda revisión de actitudes pasadas emprendiendo acciones superadoras
en el referente conceptual y metodológico que entreguen mejores instrumentos
para la comprensión y la capacidad de transformación de las relaciones
sociales.
Nadie puede ignorar un hecho social concreto y que está articulando
procesos de recreación como es el caso de las organizaciones de la sociedad
civil (OSC). Detectada la realidad del fenómeno, su necesaria expansión
en un determinado espacio social, requiere inmediatamente atención axiológica,
existiendo valores que lo sustentan y promueven, habiendo también puntos
de contacto y por lo tanto de fricción con instituciones preexistentes,
las cuales también tienen sus valores, objetivos y procedimientos. Como
consecuencia, tienen abierta la posibilidad de conflicto y un problema más
para la sociedad y más directamente, como cada sector de la estructura
orgánica del sistema capitalista trata de cooptarlas, de hacerlas complementarias
a sus intereses, las ONGs se transforman en un sujeto en disputa, en posibles
aliados para sostener la sociedad en su actual condición.
Soñar
mundos sólidos para el futuro desde este concreto social o proyectar sociedades
justas en un tiempo no tan lejano, presupone preguntarnos ¿qué perspectivas
tienen las ONGs como instituciones participantes en ese posible mundo mejor? Como
hipótesis se podría decir que su continuidad dependerá de
los factores que consoliden su estado de sujeto social, de asentar valores, de
influir valores, de crear capacidad, de dar sentido para ser "sujeto histórico",
pasos estos que dependen en forma absoluta de la capacidad del agregado social
para actuar como "sujeto político".
Lo dominante
Un
pensamiento dominante, en teoría, debería tener la capacidad de
dar sentido al conjunto de la sociedad y que ésta y cada individuo componente
de ella pueda responder muy fácilmente ¿cómo vivo?, ¿qué
hago para vivir?, ¿qué me está permitido hacer para vivir?
y al extremo ¿cuáles son los límites para nuestros sueños?.
Los sectores dominantes deben producir una cultura que tenga ciertas capacidades,
siendo la mayor de ellas sostener una concepción del mundo que haga posible
la integración y, derivado de ella, el margen para resolver problemas en
el tiempo, diluir los conflictos y manejar su dinámica. La capacidad para
regular positivamente el complejo de factores, simultáneamente reproducirse
y buscar consolidarse hacia el futuro. Esa es la tarea de la cultura.
El nuevo
siglo nos encuentra con sociedades ordenadas por especialistas -asunto que no
es diferente en las sociedades precapitalistas, como era el caso de los "amautas"
en el imperio inca - pero con la característica de especializaciones extremas,
en campos (**) delimitados de acumulación y desarrollo de conocimiento
y aplicación. El denominado y aceptado concepto de progreso tiene hoy esta
base de sustentación, quedando la coordinación de estos múltiples
factores, coyunturalmente, en manos del Estado o del mercado. Los resultados de
la tarea de coordinación han tenido en tanto efectos no homogéneos
en los diferentes sujetos de su coordinación. El equipamiento científico
y técnico no se ha desplegado exitosamente en sus logros en el conjunto
de la sociedad y los supuestos de influencia positiva resultan en realidad de
aprovechamiento heterogéneo. Esta condición es el efecto contradictorio
del éxito de cierto tipo de progreso cuya envoltura es, en esencia, el
pensamiento dominante, cuya tarea de aplicación es justificada por lo que
podríamos llamar ideología. Es ésta la que convence del sentido
y las prácticas cotidianas para la reproducción social.
Cuando
una clase social, un conjunto de clases o expresión social, logra constituirse
en poder hegemónico tendrá el deber de entregar sentido a la sociedad.
Si aceptamos que los instrumentos para la tarea de dar dirección, son el
pensamiento, las prácticas, el uso de las tecnologías y las modalidades
de relación social aceptadas para el mantenimiento de la sociedad, como
paso siguiente tendremos que aceptar que es un sector el que se transforma en
núcleo guía. Una instancia de acción social -una clase social,
por ejemplo- entonces, tiene su génesis, su desarrollo y finalmente su
ser superado. Así ha sucedido con los sectores dominantes en el modo esclavista
y de producción feudal y vivimos su proceso en pleno capitalismo de ultramercado.
La instancia de construcción de un sector social sufre reformulaciones
en función de una tensión permanente por persistir en el tiempo,
para perdurar como centro difusor de sentido social, como permanente diseñador
de consolidaciones, entregando valores y procedimientos. Si lo logra habrá
pasado de ser simple sujeto social a ser un sujeto histórico. Esta última
situación señala que una parte de la sociedad es plenamente capaz
de producir cultura y de desarrollar medios para reproducirla, una relación
determinada con el poder, el tipo de representatividad, las legitimidades de ambas
variables y en forma simultánea la justificación, el discurso, las
palabras que tornen intenso el placer de vivir en cierto tipo de sociedad o leve
el sufrimiento cuando el vivir se torne doloroso. Lo político es así
el lazo entre el ser puramente social y la posibilidad de llegar a ser sujeto
histórico, un referente social dominante.
El despliegue de las ONGs
como un constitutivo social con capacidad de desarrollo puede quedar determinado
por sus posibilidades y habilidades de potenciarse en sus relaciones y expansión
con "lo político" y el desafío es superar en términos
cualitativos experiencias precedentes (burguesía - proletariado). Esta
condición de producirse como sector social relevante tiene un condicionamiento
interno: la articulación de intereses comunes, de prácticas y sueños
comunes, al extremo, la cohesión del sector social, realizada en términos
de confrontación con otros sectores (***) [confrontación como posicionamiento
de objetivos]. Esto nos pone en situación de considerar al sector como
un sujeto en disputa, elemento en la coyuntura social que trata de ser encantado,
cooptado por los sectores dominantes o sumado a los sectores subalternos. De alguna
manera, estas "invitaciones" sectoriales tienen que ver con la continuidad
del sistema o su transformación y el dilema subsiguiente de interactuar
entre pensamiento dominante y pensamiento alternativo y las líneas de continuidad
en concreto existentes entre ellos. El estar en disputa necesariamente debería
producir un proceso de identidad de referencia intersectorial.
Para visualizar
las concretas y posibles realizaciones de un determinado agrupamiento social tendríamos
que superar varios prejuicios; al menos señalaremos dos, el primero considerar
los fenómenos como nuevos en sí, sin antecedentes históricos
y luego la tendencia acentuada de estudiarlos o intentar su comprensión
mediante su tratamiento en bloques separados. La situación está
relacionada a la percepción de la realidad del pensamiento moderno y, de
alguna manera, llevada al extremo, lo que se llamó la "posmodernidad".
(2) Así es que algunas líneas de pensamiento y acción pueden
caer en el error de no contaminar campos, debilitando el poder explicativo y la
posibilidad de realizar ajustadas proyecciones de los análisis hacia el
futuro (****)
La descripción- explicación del posible despliegue
como expresión social del fenómeno representado por las ONGs a partir
de su interacción desde la sociedad civil, presenta la gran dificultad
de ser un tratamiento a priori y quedará abierta la posibilidad de un juicio
crítico y saber si hemos hipotetizado ex ante sobre un hecho sin perspectiva.
Si fuera así aún sería positivo el ejercicio teórico
como el deber del pensamiento puesto a disposición de cualificar y cuantificar
elementos que necesariamente integran factores sociales y aportan proyecciones
para una determinada sociedad y cultura.
Lo subalterno
La unidad
de los sectores dominantes - el bloque en el poder - se realiza esencialmente
en la esfera del Estado, o en un sentido althuseriano, en el control de los "aparatos
del Estado". Es desde allí donde queda manifestada su mejor condición
de imponer valores, técnicas e ideales al conjunto de la sociedad. Los
sectores subalternos o subordinados se despliegan esencialmente en la llamada
sociedad civil (SC). Como instancia social, son realidades con intereses diversos,
múltiples expresiones sociales que aparecen diseminadas y directamente
influidas por el sentido hegemónico entregado por el bloque en el poder.
Para tener perspectiva histórica estos sectores deben construir lazos internos
y grados de relación referencial con respecto a los otros diversos sectores
de la sociedad; formas de identidad, que al extremo establezcan un particular
estilo de hacer y practicar su reproducción social y funcionalmente transfieran
esta forma al conjunto de la sociedad, proceso que no será indiferente
a una directa relación con el poder, en tanto un posicionamiento de influencia
y control. En términos históricos esto es así, la burguesía,
clase hegemónica en el modelo capitalista - con las peculiaridades regionales
o nacionales - vivió este proceso. En Francia, por ejemplo, hasta ser capaces
de tomar el control social, de ser una diversidad surgida del artesanado exitoso,
del comercio en expansión, y aún de sectores de la "nobleza
de capa", hubo todo un proceso de integración de multiplicidades que,
llegada la instancia de contradicción definitiva con la nobleza dueña
del antiguo régimen, pudo lograr hegemonía e imponer el sentido
de reproducción social y simbólica al conjunto de la sociedad.
La construcción de una identidad, es decir la capacidad de autoreferenciarse,
de tener intereses propios, de filtrar los estímulos que se relacionen
funcionalmente con sus prácticas, de consolidar valores que contribuyan
a su unidad interna y que, paralelamente, tengan poder de difusión, está
relacionada con los momentos históricos de consolidación interna
y la posibilidad de influir y tomar decisiones políticas. Esta situación
estará en directa relación con el momento histórico de reproducción
material y simbólica que esté viviendo el conjunto de la sociedad.
No existen, de hecho, grupos, clases o sectores sociales dueños de lo que
se podría llamar un "destino manifiesto". Los sectores sociales
se despliegan hasta el poder a través de un mar de contradicciones que
una sociedad y su cultura se han propuesto y que generan sucesivamente y sin solución
de continuidad renovados escenarios de realización.
Las sociedades deben
producir la energía suficiente para su reproducción y expansión,
bienes materiales y simbólicos. La cultura desde el poder organiza el rol
de los distintos sectores sociales y de los individuos en la participación
productiva y la retribución por la tarea realizada. La actividad productiva
generada en determinados términos históricos genera su propia historicidad,
con determinados valores y procedimientos. Los sectores que participan del hecho
económico- social quedan presos en un círculo de causa- consecuencia.
En concretas situaciones de actuar sobre la realidad y determinada problemática,
los sectores sociales generan sus propias contradicciones, cuestión que
inmediatamente provoca aplicaciones de inteligencia y superación en un
proceso sin término.
El sistema capitalista, al inicio del tercer milenio
con más de 250 años de desarrollo continuo, se presenta como un
modelo en el que los sectores sociales y los individuos asumen condiciones características:
existencia de la propiedad privada, ruptura con formas plenas o parciales de propiedad
comunitaria de anteriores formaciones, circulación plena de los individuos
al margen de cualquier sujeción estamental, desaparición de la condición
de siervos de la gleba, una forma particular de organizar el poder a través
de Estados fuertemente centralizados - por sobre autoridades regionales o comunitarias
- y el lazo, el nexo, de intercambio establecido por el mercado [3]. El capitalismo,
en su devenir histórico, ha ido combinando de manera diversa las instituciones,
los recursos y factores, generando un contexto en que los sujetos sociales se
desempeñan. El escenario responde a las características que cada
instancia asume en cada momento.
Una articulación densa para la sociedad
a partir del Estado, como ocurre con la presencia del llamado Estado keynesiano,
reduce la movilidad y participación de la sociedad civil, llegan más
estímulos y determinaciones a la vida cotidiana: los estilos de vida, la
resolución de los problemas, y hasta la movilidad social aparecen diseñadas
por instituciones supraestructurales. Es el caso de la movilidad social determinada
esencialmente por el nivel educacional, cuya instalación era preocupación
preferente del Estado y con baja participación de la sociedad civil, de
la empresa privada o de las organizaciones populares. El sueño aldeano,
tanto del viejo campesino como del obrero industrial en progreso, era la hija
maestra, el hijo un profesional de los llamados oficios de típica raigambre
liberal: abogado, doctor en medicina, ingeniero, y sus aspiraciones eran acompañadas
por el Estado. En estas condiciones, desde la sociedad civil las preocupaciones
de su campo quedaban limitadas a emprendimientos de exclusivo carácter
empresarial, un sector más donde encontrar beneficios vendiendo servicios
educativos, o desde los sectores populares, las propuestas realizadas por el lado
de los contenidos temáticos, alternativos a los propuestos por las agencias
educativas gubernamentales. De cualquier modo, el núcleo organizador era
el Estado.
En las formaciones económico- sociales articuladas por el
pensamiento socialista -de economía centralmente planificada - la participación
del Estado en la organización societaria llega a todos los intersticios
del entramado social. La denominada sociedad civil tendía a coincidir o
coincidía con la institucionalidad estatal y con lo político. En
Cuba o China, sociedades que aún mantienen mecanismos de reproducción
social post caída del llamado "socialismo real", caída
del Muro de Berlín (1989) y desmembramiento de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas - URSS (1992), los campos de acción por fuera
del Estado de parte de la sociedad civil quedan limitados, en el caso de China,
a formas de disidencia organizada, de oposición política, y para
Cuba, manteniendo este mismo rasgo, mayor autonomía bajo marcada influencia
gubernamental. Así tenemos un referente fáctico que afirma la tendencia
a que las organizaciones sean movimientos amplios por preocupación temática:
género, juventud, o étnicos, que tienen márgenes de acción
moderadas, marcadas por contextos globales, por el momento de la trayectoria que
un determinado sistema este recorriendo.
Sin la posibilidad de profundizar
en las relaciones específicas de mutua influencia, que cada individuo establece
con el contexto institucional, en verdad resulta que sus conductas resultan influidas
por el peso en la relación social que cada institución establece
en el funcionamiento global de la sociedad. Si la movilidad social es de una determinada
manera en un Estado conceptualizado como de bienestar social o keynesiano, será
necesariamente diferente en un entorno en que este organismo se establezca en
el pacto social impuesto con otras características, hoy llamado "Estado
mínimo", "vigilante de noche", "Estado guardián".
El rol del Estado ha sido desplazado como lazo social por otras instituciones
o mecanismos con diferentes características. El capitalismo que nos toca
vivir hoy está regulado en esencia por el mercado.
Tomando como referente
fáctico demostrativo el caso de la movilidad social, si en el estado keynesiano
su soporte principal era la educación a cargo principalmente de la agencia
estatal, en condiciones de Estado mínimo y de mercado, esa instancia se
desplaza hacia la iniciativa privada, en contenidos y títulos clasificantes,
y su condición es funcional e instrumental al modo de reproducción
social. Si en las condiciones anteriores se podía establecer una línea
de educación estatal, puesto en la burocracia o en sus emprendimientos
periféricos e influencias, ahora tendríamos educación pública
o privada, desarrollada en la esfera del mercado. Es así, entonces, el
mercado el que marca a los actores sociales, individuales y colectivos. El paso
del Estado al mercado establece otros parámetros y pautas de convivencia.
Desde lo cotidiano a las institucionalizaciones del poder y la política
se despliega otra concepción de los tiempos, otro manejo de los espacios
y de las relaciones sociales.
El capitalismo tiene hoy, como núcleo
duro de relación, el mercado; hasta el último intersticio de la
sociedad es influido por esta institución, que ha evolucionado históricamente
de ser un espacio comunitario de intercambio con valores equilibrados de relación
entre productores y consumidores a una instancia sólo de intercambio de
cosas que portan un valor predeterminado. En términos reales, el mercado
existe dondequiera hay competencia, incluso solamente unilateral, por oportunidades
de intercambio entre una pluralidad de partes potenciales. Sociológicamente,
el mercado representa una coexistencia y una secuencia de "connotaciones
racionales", cada una de las cuales es efímera en tanto termina con
el acto de intercambio. El mercado como nexo social en el modelo vigente, como
la política, son pretendidos efectivamente como formas de comunidad y coordinación
social, pero asume características de coyuntura histórica dentro
de un modelo o del grado de desarrollo en que éste se esté desplegando.
Un día de mercado en las comunidades del mundo andino profundo, en que
el producto intercambiado lleva incorporado en su traspaso, para su uso, toda
la carga de información familiar y comunitaria posible, de la vida cotidiana
y de las relaciones de influencia y poder es una cuestión distinta al mercado
que conocemos hoy. En el mercado de la modernidad, el producto a intercambiar
se independiza del individuo y de sus relaciones directas -el circuito de compra-
venta puede ejecutarse sin el contacto directo entre personas, caso compras vía
Internet. El mercado, en efecto, no tiene capacidad de producir consensos normativos,
no genera identidades sociales (sólo estilos de vida), no admite lazos
personalizados o de confraternidad, erosiona los sentimientos de solidaridad y
repudia todo comportamiento que no se rige por el cálculo.
La carga
explicativa del mercado por el pensamiento dominante atribuye a éste posibilidades
de equidad, evaluación y eficiencia en la distribución de los bienes
materiales y simbólicos. La idea es que cada individuo tiene, por recursos
propios, la misma posibilidad de iniciativa, creatividad e inventiva para participar
en la producción y consumo de bienes y dicha aptitud es reforzada por su
libertad de hacer permanentes evaluaciones -todo un proceso de selección
de oportunidades, de descarte que establece posiciones de entrada y salida, manteniendo
cierto posicionamiento en el sistema. Los resultados, tanto en el plano individual
como social, dependen del buen empleo de las oportunidades en la institución
mercado que, en estas condiciones, distribuiría con equidad. Pero la realidad
también indica que el mercado tiene otras características: es una
estructura cuyo funcionamiento está dado, principalmente, a partir de sujetos
individuales, desprendiéndose entonces que genera individualismo, que así
las oportunidades evaluadas hay que confrontarlas con las de otros en un proceso
de competencia, que se torna continua y generalizada en un marco de relaciones
interindividuales breves y sólo relativamente continuas. Ninguna de las
características o atributos anteriores puede generar sustentabilidad cooperativa
y solidaria. Sobre todo a partir de la idea de competencia se crea el fenómeno
de "cierre de mercado" por algunos individuos o sector social que pudiera
obtener posiciones de dominación. En el mercado se compite para ganar y
siempre que hay un ganador deberá existir un perdedor. Sin querer entrar
en cierta forma de "inflación ideológica" o retórica
sin nivel, el tiempo prometido en que la magia del mercado ejecutará para
todos, la sinfonía del reparto no tiene fecha de datación, no hay
tiempo establecido para su realización.
En el contexto de nexos de
mercado, que los sectores dominantes han impuesto es que se despliegan los sectores
subalternos. Es su contexto de realización, de estabilización y
trascendencia. Es en este modelo capitalista donde los movimientos sociales encuentran
su marco de referencia, sus posibilidades de identidad y concreción. Es
también la referencia para nuestras aproximaciones, el concreto situado
para los agrupamientos que se conforman y cobran visualizaciones. Es y será
nuestra actualidad en el siguiente sentido: la perspectiva del análisis
tendrá su centralidad crítica en una sociedad articulada por mecanismos
con tendencia creciente a la fragmentación y no solidarios y es también
la condición estructural que determinará las perspectivas de desarrollo
y concreción de sus subjetividades y la posibilidad de pasar de sujeto
social a sujeto histórico.
Lo alternativo
La consolidación
de un sector social como un concreto de referencia en una sociedad determinada
tiene su prueba final y definitiva cuando es capaz de influir en la normativa
social y de tener derechos y responsabilidades en el pacto social que se establece
entre los distintos sectores sociales. Si esto sucede es que hay grados de participación
activa en la producción y distribución de los bienes materiales
y culturales. El compromiso en el circuito de producción y consumo necesariamente
implica incidir en los contenidos, en la esencia de los procedimientos y de las
técnicas para trabajar con la realidad. Ser actor y tener la capacidad
de ser referente, de ser parte constitutiva de una determinada cultura es también
tener la posibilidad de dar sentido a la sociedad y además la capacidad
de introducir cambios que, de concretarse, producirán hechos de calidad
superadora y de progresiva aceptación por la sociedad y que pasan a formar
parte de su historia. Los esclavos fueron, en una determinada formación
económica, un sector con visualización social, tenían sus
propias pautas y convivencia interna, una determinada relación con otros
sectores sociales y eran capaces de construir una cultura, trabajada a la sombra
de su situación. Abolido el régimen esclavista, el agregado social
se disuelve sin dejar estructuras relevantes en las sociedades que le siguieron,
aunque sí, importantes aportes de su cultura. sustentación social
- una agregación de individuos con intereses compartidos y objetivos comunes
- y con estado de visualización por los otros sectores sociales, las organizaciones
del llamado Tercer Sector, Organizaciones de la Sociedad Civil u Organizaciones
de la Sociedad
Desde la sociedad civil (SC), hacia posiciones de decisión
con una base social de relevancia, las ONGs, en este mundo globalizado y para
usar parámetros tomados de la sociedad dominante, representarían
en términos económicos, la octava economía del mundo, con
un volumen similar al del Reino Unido y superior al de España, Italia o
Brasil, generando seis veces más empleo que las mayores empresas privadas
de esos mismos países. Para Argentina se calcula que las ONGs dan empleo
a 464.000 personas representando aproximadamente el 7.7 del empleo total nacional
y más de un tercio del empleo público. El creciente número
de ciudadanos desarrolla tareas de distinto tipo, desde cuidar niños, apoyar
jóvenes y ancianos, organizar pequeños emprendimientos productivos,
cuidar el medio ambiente, manifestar preocupación por los desajustes del
comercio, coordinado a nivel mundial por la Organización Mundial de Comercio,
y diseñar acciones para su transformación o cambio. En el mismo
sentido, actúa con respecto al campo financiero la ATTAC, (Asociación
por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas para la Ayuda de los
Ciudadanos) altamente cuestionadora de los mercados especulativos del dinero.
Casi no existen áreas en que estos movimientos no se desempeñen
y obtengan reconocimiento. Su presencia es reconocida y provoca cuestionamientos
y estudios académicos.
La primera pregunta a resolver es por qué
se genera un tipo de agregado social tomando tareas y trabajos útiles para
la sociedad. Señalamos a manera de recaudo explicativo que ningún
hecho responde a una o a una serie de causas encadenadas sino más bien
deviene de una síntesis de múltiples determinaciones.
La reformulación
del sistema reproductivo vivido con intensidad en el último tercio del
siglo XX modificó la estructura social, fue un proceso de génesis
múltiples. La necesidad de los grupos concentrados de la economía
de ser competitivos hizo de la búsqueda de adelantos tecnológicos
y sus nuevas ramas de aplicación y la adecuación de costos y precios
a la competencia, el "alma negra del mercado", su principal preocupación.
La consecuencia fue la disminución al máximo de la participación
del factor trabajo en los procesos productivos, que no participa ya en forma masiva
como en anteriores etapas del desarrollo capitalista, (producción fordista,
con la masiva participación de trabajadores directamente ligados a las
líneas de producción o administrativos). El ajuste desplaza a una
serie de sujetos sociales a una nueva condición, introduce cambios profundos
en el sistema de clase, los refuncionaliza en relación a las nuevas condiciones
productivas. En los países periféricos se produce una desproletarización,
una disminución de sus lazos institucionales de representación:
los sindicatos, mutuales e incluso cooperativas ligadas a sus intereses de clase.
Los sectores medios sufren también una proletarización al disminuir
sus posibilidades de seguir con el rol y estatus de un "white-collar"
(*****) mientras que un porcentaje sufre la contradicción de estar sobrepreparado
para las nuevas oportunidades ofrecidas por el capitalismo de coyuntura. Por estilo
de vida estos sectores tienen un débil lazo con organizaciones de nexo
solidario por fuera de su relación funcional con el aparato productivo.
Se constituyen estos sectores en una nueva cara del sistema y en un nuevo segmento
social con peso cuantitativo y cualitativo que debe constar como un factor a tomar
en cuenta para el equilibrio del sistema. Estos agregados sociales en formación
creciente se van transformando en los actores de nucleamientos específicos
en la sociedad civil, en sujetos sociales que comprometen nuevas tareas en el
contexto social, operando la construcción de coherencias internas y de
referencias externas o interclases. La conformación de los movimientos
sociales "ONGs, OSC, OCDS" es un componente de disidencia y disponibilidad
para nuevos roles a partir de sectores o clases preexistentes. De allí
lo heterogéneo de los individuos que participan en este embrión
de sujeto social.
Los sectores privilegiados del modelo reciben sus beneficios,
consumos sofisticados, aislamiento social y territorial, -educación de
elite y exclusiva, barrios privados, seguridad privada. Paralelamente, no pueden
fugarse de la responsabilidad desde su cómoda situación material
de trabajar por la cohesión y el orden de las sociedades que forman parte
a pesar de su corporeidad trasnacionalizada.
La expansión continua
del mercado, de la actividad privada, acumula con innovaciones pero también
recuperando campos abandonados en su momento por falta de capitales para iniciar
la explotación. Así, el Estado se retira de funciones productivas
y, paralelamente, tampoco corrige los efectos sociales negativos estructurales
al capitalismo, como la desigual distribución de la riqueza. Tres personas
en los Estados Unidos poseen bienes equivalentes al PBI de 42 países con
600 millones de habitantes; 1200 millones de personas viven con menos de 1 dólar
por día, el 20% de la población mundial se lleva el 80% de los ingresos,
4.800 millones de personas sólo acceden a una quinta parte del total de
bienes producidos en el planeta. Un ciudadano suizo gana en un día lo que
un habitante de Etiopía ingresa en un año. También el sistema
capitalista instala un desigual acceso al ingreso por países: en 1879 los
llamados países ricos ingresaban 11 veces más que los llamados países
pobres; en 1960, 38 veces más y en 1985, 52 veces más. La dimensión
de la acumulación asimétrica en el conjunto de las sociedades tiende
a expandir en forma creciente la incapacidad de los componentes del sistema para
solucionar sus problemas aún en los términos del propio sistema,
incapacidad que se acentúa por lo denso del predicamento del pensamiento
dominante en cuanto a sostener que es el mercado el automático encargado
de corregir las desviaciones del sistema, pensamiento que ha levantado un altar
al orden espontáneo o catalaxia y éste es también trasladado
como responsabilidad a la sociedad civil. Lo contrario al orden espontáneo
es el orden impuesto que en términos históricos es un rol "indelegable"
del Estado.
El Estado se torna ausente, o delega su preocupación por
tareas que aparecían como de su esencial preocupación, casos salud
y educación; se entrega un bono y se delega en los ciudadanos la búsqueda
de las instituciones que entreguen este servicio, transformándolas simultáneamente
en sujetos de competencia, tanto como a los ciudadanos en generadores de inventiva
y recursos para actuar sobre estos campos, antes resueltos primordialmente por
el Estado. Un Estado que, en determinados contextos históricos y sociales,
por ejemplo, Argentina hoy, ni siquiera guarda para sí la tarea de la seguridad
ciudadana, en tanto ya existen experiencias de colaboración de habitantes
de determinados barrios en dispositivos de seguridad policial. Esto marca la contradicción
entregada a los ciudadanos: el espacio de problemas queda fijado entre un Estado
que se repliega y redimensiona sus funciones y responsabilidades y sectores de
la sociedad civil con distintos intereses y prioridades para resolverlos (4),
el llamado segundo sector, o empresas en función a la acumulación
de ganancia o lucro con interés mediado en la solución de problemas
que para el llamado tercer sector sería de prioridad absoluta.
La
empresa en la búsqueda de ganancia soñaría una república
de ciudadanos consumidores sin problemas, pero en la realidad existe una vida
cotidiana llena de problemas y de ciudadanos que necesitan resolverlos. Al incidir
sobre la manera de superarlos se acercan al poder, componiendo ya una situación
de sujeto político en construcción que incluye necesariamente una
toma de conciencia de los problemas, de las formas embrionarias de búsqueda
de solución de los mismos, que en continuidad requieren de encuentros,
discusión, organización y movilización de influencias en
el poder establecido y que, dependiendo de la importancia del problema y de la
dimensión cualitativa del sector social, son reconocidos como un sujeto
de referencia con capacidades de ser interlocutor legítimo. La calidad
de la interacción, su sostenimiento en el tiempo lo puede transformar en
un sujeto político permanente, capaz de propuestas y diseños estructurales
y globales proyectándose a la condición de ser un sujeto histórico,
capaz de entregar dirección y sentido a los hechos sociales. Pero el tránsito
de ser sujeto social a una real existencia como sujeto histórico recorre
un camino de contradicciones de constitución interna, homogeneización
de intereses, generación de niveles de organización y coordinación
de procedimientos y metas, generación de valores en un plano de autonomía
que resultará afectada cuando sectores y clases preexistentes del modelo,
que en interés de continuidades o rupturas moderadas, tratarán de
cooptarlas, sumarlas a su visión y procedimientos. Los sectores sociales
emergentes se convierten en sujeto en disputa y su trascendencia depende de su
capacidad de mantener autonomía y concretar un nuevo pacto social, capaz
de influir en la sociedad.
Lo alterativo ...o la larga marcha hacia el
futuro
Las organizaciones de la sociedad civil (OSC), en el marco de la
realidad impuesta por el capitalismo globalizado y su sustento ideológico,
el liberalismo instrumental (******), tienen el desafío de trascendencia
en el proceso de construir su identidad y una diferente visión del mundo,
lo que inmediatamente implicará resignificar todo el conjunto de relaciones
generadas por el capitalismo en al menos tres siglos de génesis y permanencia.
Los múltiples problemas tienen origen en la esencia de estas relaciones,
siempre asimétricas y despersonalizadas, destinadas a situar la existencia
en el tener y no en el ser. El pronunciamiento y una de las tesis fundantes de
una nueva perspectiva debería ser primero el hombre, luego las cosas. En
el supuesto de que la actividad de los nuevos movimientos sociales se plantee
la posibilidad real de construir una sociedad distinta desde la sociedad civil
deberá sostener la idea de transformaciones profundas, realizando capacidades
para construir un nuevo pacto social de plena inclusión.
La búsqueda
de cambios está sujeta necesariamente a las características del
modelo, a los efectos concretos que la combinación de los factores y sujetos
sociales hasta aquí pensada provoca como efectos, y que no podrían
evaluarse como ideales -sólo consignemos que es una sociedad producida
para un consumo esquizofrénico pero que obliga a nivel mundial a 1.200
millones de seres humanos a vivir con un dólar diario. El ingreso fundamental
para el consumo crece de manera asimétrica: en los 20 países más
ricos es 37 veces mayor que en los países pobres, brecha que se ha duplicado
en los últimos 40 años. La calidad de vida dista de ser buena o
regular, más bien tendiendo a deteriorarse en forma continua, tanto del
ser humano como de su soporte natural, el medio ambiente, que ya no procesa bien
los estiramientos con que es presionado en relación con el consumo. Existe
de hecho una situación conflictiva, que necesariamente tendrá que
resolverse en algún sentido, la solución del conservadurismo duro,
la del actual pensamiento dominante, o de nuevas formas revolucionarias de construir
la nueva sociedad.
. Los movimientos de la sociedad civil quedan sujetos a
una línea de pensamiento emparentado con la retórica política
que sostiene que los problemas de la vida cotidiana pueden encontrar solución
sin relación directa con el poder, quedando así preso de un orden
pragmático que sugiere la posibilidad de que es posible solucionar los
problemas sin la intervención directa de lo político. El juego de
los sectores dominantes sería reducir la presión sobre el poder
movilizando recursos genuinos en el campo de la sociedad civil. Esta sería
a su nivel la encargada de trabajar sobre los posibles efectos negativos de los
diseños globales del desarrollo, cuyo sentido estaría definido en
el plano superestructural, el lugar del poder. El riesgo para los sectores subalternos
es entonces transformarse en solucionadores continuos de problemas cuyo origen
no estaría en su propio espacio, el de la sociedad civil, sino consecuencia
de políticas desplegadas en otro lugar.
.
La trascendencia de los
movimientos sociales de nuevo estilo, cualquiera sea la forma jurídica
que asuman, o sea que se mantengan o no inscritos en el sistema, estará
dada por su capacidad de acumular recursos materiales y simbólicos que
le permitan su desarrollo y autonomía. Puestos ante la necesidad cotidiana
de resolver sus problemas, este sector tiene el problema de acumulación
material y de capacidades de organización en relación con otros
sectores de la sociedad. Así, el primer sector tendría asegurado
sus ingresos a través de los impuestos, tasas y gravámenes y toda
una tecnoburocracia de gran peso administrativo, el segundo sector sería
directo beneficiario de los ingresos por su función natural, la producción
en todas sus ramas y los recursos para cooptar los mejores cuadros adecuados para
sus objetivos. Para el tercer sector el dilema definitivo es procurarse su capitalización
económica, su inteligencia y superar la debilidad que le puede significar
la imposibilidad de acumulación consistente y coherente en procesos culturales
propios. No hay en el llamado tercer sector experiencia en la puesta en práctica
y control de los procedimientos de reproducción. La ventaja es que actúa
a posteriori de los hechos, a partir de un específico modo de combinar
los factores y de la práctica que históricamente, con su variación
coyuntural, realicen los sectores dominantes. Se puede tener el panorama de consecuencias
y trabajar para introducir modificaciones en las continuidades establecidas.
Para las organizaciones surgentes de la sociedad civil el tema es complejo en
tanto el primer paso es lograr coherencia interna, comunidad de objetivos, reconocimiento
subjetivo de que las necesidades y, por lo tanto, los bienes a producir, son pertinentes
a los valores del sector y el potencial concreto de constituirse en una realidad
asimilable o capaz de encontrar consenso con el conjunto de la sociedad global.
El
estar enfrentado a la consecuencia de un determinado modelo tiene ventajas: los
conocimientos y las técnicas se pueden adquirir, un movimiento social con
relevancia está en disposición de emplear técnicas de administración
y gestión económica, tanto como modificar condiciones de distribución
de bienes y la carga axiológica para articular el nuevo proceso social
en marcha. Pero la transición entre ser sujeto social y ser sujeto histórico
necesariamente deviene en medio de las contradicciones que enfrenta el ser un
sujeto en disputa - los antiguos sectores sociales impulsan a los nuevos a optar
por alternativas de ser cooptados o tener autonomía y proyectos propios.
De alguna manera esto sucede: aquellas organizaciones que pierden autonomía
relativa o absoluta con relación a las estructuras políticas o sus
representantes, organizaciones de financiación económica automática
dependiendo de las empresas, anulan sus posibilidades propias.
El terreno que
deben remontar las organizaciones está lleno de lomadas. Si sus proyectos,
su misión cierra filas con los mecanismos de mercado sin recaudos críticos
para actuar, sus esfuerzos quedarán anulados. Sólo desde la más
rustica lógica habrá que preguntarse, ¿se está en
condiciones de competir con los grandes grupos económicos, de emplear sus
procedimientos?.(*******) Así, por ejemplo, si el permanente ajuste por
el lado del factor trabajo en función de la competitividad es para las
empresas una constante cuando su financiamiento se torna problemático,
¿puede ser un recurso de las organizaciones no gubernamentales si quieren
ser coherentes a su calidad ética comprometida con el ser humano? ¿Podrán
enfrentar los problemas con el recurso del "amparo clientelístico"
llegado desde la política con sus ritmos y sus opacidades? ¿Podrán
los nuevos movimientos de la sociedad civil sobrevivir, reproducirse, a partir
de obtener financiamiento privado-empresario y actuar sobre problemas cuyo origen
puede estar mayormente ligado a sus prácticas?
El núcleo de
su trascendencia está en la evaluación de las experiencias directamente
referidas a movimientos de la sociedad civil, experiencias pasadas que han tenido
distintos cursos, desde cooptaciones por lo establecido, hasta las que sufrieron
desaparición por fracaso. La acumulación de experiencias negativas
o positivas debe quedar a disposición de la síntesis creativa de
los componentes de los nuevos sujetos sociales.
La inversión en creatividad
y en el manejo racional de ella para actuar sobre una realidad que debe ser transformada
está sujeta a plantearse metas posibles, después de un estudio cuidadoso
de los recursos, de los factores posibles de administrar, de los objetivos a alcanzar.
Las organizaciones sociales deben apropiarse de lo que se ha pensado como
el "factor C" (5) Como sujetos sociales, un colectivo de individuos
debe organizar recursos, transformarlos en factores de producción, cargarlos
de una subjetividad propia, de los valores y de la racionalidad acordada respecto
a fines. Es a nivel de la conciencia y en este caso, colectiva, que como estilo
de pensamiento, con calidad conceptual, da prioridad y valoriza los elementos
que combina. El producto los resultados deberían ser finalmente la síntesis
de pensamiento aplicado racionalmente.
Determinar cuál es el bien a
producir y cómo llenará las necesidades de los organizados y se
proyectará al conjunto societario es esencial. Si sobre el objeto se levanta
sólo el requerimiento de complementar demandas sectoriales y parcializadas,
su posible incidencia en el contexto quedará limitada sin calidad transformadora,
en tanto no tendrá niveles de consenso social y la siguiente aceptación
y demanda. La búsqueda de los métodos y procedimientos para la solución
de los problemas debe tener el peso de un diseño compartido, la tarea debe
quedar comprendida en el interés global. La solución de un problema
sectorial debe tener el poder de ser pensada como contribución a la sociedad
y de máxima, que este proceso despierte potencialidades cooperativas. La
idea de cada organización haciendo lo que sabe y puede hacer mejor y así
integrar un circuito de soluciones coordinadas en otro nivel, por el Estado o
el mercado, o de última, por un óptimo de buenas voluntades generadas
en abstracto, es una negación que está probada fácticamente,
es una idea fundante del capitalismo, y de cierto liberalismo pragmático
y la realidad que ha producido desmiente cualquier regulación automática
por buena voluntad.
Los movimientos sociales por presencia cuantitativa, al
menos en la coyuntura, tiene la posibilidad de buscar consolidarse en su existencia
aportando en la praxis de realizar su esencia al desplegarse hacía conjunto
de la sociedad global. Complejo proceso de asentar sus cualidades, sus valores
positivos, su propia identidad: "uno de los mecanismos de construcción
de la identidad es poder filtrar elementos culturales, institucionales, valores
que puedan asimilarse como funcionales a la identidad en proceso de construcción.
El salto de una producción y consumo individualista a una que se sostenga
en espíritu cooperativo, y siguiendo que las necesidades de creación
cultural más allá de las destinadas a cubrir los requerimientos
biológicos se acuerden en función de las posibilidades del conjunto
de la sociedad y su soporte físico, la naturaleza.
La sociedad capitalista
desde 1750 hasta hoy, como los llamados "socialismos reales" en su realización
concreta 1917 - 1992, puestos en un escenario de competencia y competitividad
(racionalización de recursos y alteración del uso de los tiempos,
implementaciones tecnológicas), en la práctica han producido una
serie de desequilibrios. Podemos mencionar tres como representativos del fenómeno:
cesantía, uso no racional de los avances tecnológicos, destrucción
de recursos humanos y naturales. El empleo de los mismos en tanto cantidad y calidad
y de la acumulación cultural para la reproducción de la sociedad
es en extremo una resultante de los conceptos que el ser humano emplea para su
comprensión y análisis y de los valores y metas que de ello se desprenda.
Si el núcleo duro del pensamiento se sostiene en el mercado y la competitividad,
inmediatamente significará un empleo de recursos modificando con profundidad
tiempos y espacios de realización, situación que recorta el empleo
útil y racional de las propias creaciones.
Es en los recursos naturales
en donde puede verse con más claridad quizá lo fuerte del fenómeno
de ruptura de tiempos naturales de reproducción, empleo de bosques naturales,
sea para explotar la madera o dejar libre terreno para la implementación
de tareas agrícolas con el resultado de que tanto los bosques como las
tierras resultan degradados en su uso en forma muy rápida -si se emprende
su recuperación ésta tampoco se aproxima a lo que era en su origen.
El factor trabajo es otro ejemplo de las transformaciones sufridas en función
de las nuevas modalidades productivas, los tiempos de preparación del factor,
así como su tiempo de empleo en su área de aplicación. La
esencia del ser competitivo del sistema capitalista es ajustar tendencialmente
más sobre el factor variable -el trabajo del ser humano, modificación
posible sólo a partir de una forma de pensamiento aplicada a la racionalidad
administrativa, con lo que un trabajador de cualquier área productiva queda
preso de una gran inestabilidad. En lo respecta a la tecnología que significa
el mayor logro de la acumulación relacionada de conocimiento del Homosapiens,
y que de hecho representa logros de indiscutible aporte a la calidad de vida para
la especie, también queda sometido al "círculo virtuoso de
la competitividad": ser útil sólo en tanto se ajuste a precio
favorable en el mercado. La tecnología es el resultado de la mayor y mejor
elaboración del ser humano, cruzar y coordinar los conocimientos, su traducción
y aplicación en dispositivos que en forma compleja conforman el bien final
que da el servicio, y es también autor de los procesos de síntesis
de los condicionamientos éticos, lo que también está a cargo
de los seres humanos.
Si la participación social desde la sociedad civil
es capaz de influir y modificar el sentido y la carga axiológica en la
producción y distribución de los bienes del conjunto de la sociedad
estará constituyéndose como un ser relevante. La densidad cuantitativa
que está demostrando en su salto cualitativo modificando el contexto económico,
social, cultural podría marcar el paso de sujeto social a sujeto histórico,
pero su existencia como tal también depende de transformar los procedimientos
políticos, medios de legitimación y límites del uso del poder.
De la posibilidad de tener control y de introducir nuevas racionalidades en las
relaciones sociales depende su trascendencia. Los nuevos movimientos sociales
están en el proceso de constituirse constituyéndose y ante el desafío
de levantar un nuevo pacto social. De esto depende cómo se desate el nudo
de su existencia. En su obra "Estudio de la historia", Arnold Toynbee
señala que una civilización sin un desafío debe perecer.
Podríamos decir, extrapolando con recaudo, que un sector social que no
enfrente desafíos de su coyuntura histórica tendería a desaparecer.
O es cooptado por los sectores preexistentes o se levanta como referente alterativo.
El
nuevo pacto social, la serie de acuerdos que establezcan nuevas relaciones entre
los hombres y de estos con la naturaleza sería el núcleo duro del
sector social posible de ser construido por los nuevos movimientos, redimensionando
el uso de los espacios comunes de convivencia y los ritmos de vida y rediseñando
el cronos de intervención humana en la naturaleza. La revisión de
este continum, que tiene también la tarea de filtrar lo bueno de lo malo,
los progresos tecnológicos, los descubrimientos, las invenciones, dependen
de la conceptualización de la realidad y de la manera en que se filtren
en ella valores cualitativamente diferentes. Si el movimiento social -cualquiera
sea su modo institucional- no toca el nexo de funcionamiento propuesto por el
pensamiento dominante, mercado, que el bloque en el poder ha instalado como el
regulador perfecto, que tiene todo el peso retórico, con un pensamiento
capaz de presentar una realidad de tal modo que "atque ubi solitudiem faciunt
pacem appelant"(********) habrá fracasado en la propuesta de un proyecto
innovador. De no imponer en el pacto una nueva relación con la naturaleza,
no tendremos en el breve plazo un escenario en donde desarrollar la creatividad
humana. De no influir directamente en una nueva forma de distribuir los bienes
para satisfacer necesidades vitales (6) para la reproducción del ser humano,
el desafío no será cumplido, y todo el progreso humano en sentido
positivo será un logro miserable. Poner el pensamiento en otro plano cualitativo,
en los hechos que influye con otro sentido social, generar sentidos compartidos,
en suma un nuevo proyecto societario, en resumen la posibilidad de ser en concreto
un sujeto histórico.
Los movimientos sociales -ONGs, Fundaciones -
tienen en sus manos, en su propio quehacer, su destino y, en alguna manera, el
sentido futuro que puedan tener la sociedad. Es centralmente un problema de autonomías
e identidad a resolver, pero en definitiva saber como sí lo saben los malinké,
comunidad africana que sostiene en uno de sus proverbios "No se puede obtener
miel sin embadurnarse los dedos". Los desafíos son, en definitiva,
un problema de conciencia y compromiso.
*) En la Argentina asumen
la figura jurídica de Asociaciones Civiles o Fundaciones.
1) "ONGs:
Un desafío Social para el siglo XXI" en "El resignificado del
Desarrollo" Antonio Elizalde y otros, UNIDA - Buenos Aires - 2000
2)
"El débate Modernidad Posmodernidad" Nicolas Casullo (Compilador)
Ediciones El Cielo por Asalto - Imago Mundi - Buenos Aires 1993
"La
condición Posmoderna" Jean-Francois Lyotard - REI -Argentina -
3)
Weber, Max," Economía y Sociedad" FCE - Argentina - 1992
Lindblom, Charles: "Politics and Market Basic Books" N.Y. 1977
Brunner
JJ "El Espejo Trizado" ,FLACSO - Chile - 1988
4) Razeto Luis Migliano:
Fundamentos de una Teoría Económica Comprensiva
Ediciones PET,
Santiago Chile, 1994
5) Idem, anterior
6) "ECO - ECONOMIA" Manuel
Acevedo - Jose Cárcamo (Compiladores)
Ediciones de la Universidad -
Buenos Aires - 1999
**) La idea de campo como un espacio concreto de particular
incumbencia
***) Identidad: como grupo capaz de accionar conjuntamente, en
función de
posicionamintos en una relación social.
****)
Tenemos en curso un debate a nuestro juicio no resuelto en torno a la conceptualización
de denotación por sectores, el Estado sería el primer sector, el
sector empresario el segundo sector, y las organizaciones sociales de base o movimientos
sociales corresponderían a un tercer sector, así la tarea explicativa
podría resultar confusa por que tanto el segundo sector como el tercero
estarían en el campo de la sociedad civil siendo el primero un componente
absoluto del poder político.
*****) Trabajadores administrativos, ligado
al sector servicio, en la coyuntura de
producción industrial de producción
masiva
******) El liberalismo cuyas máximas de libertad, igualdad, fratenidad
han sido
abandonadas, y que de ciudadano ha derivado en el ser consumidor
*******)
La empresas prolongan a través de Fundaciones y Asociaciones Civiles
sus lógicas e intereses comerciales de realización.
********)"
y donde siembran la desolación afirman haber llevado la paz"