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Sociedad Civil

 



ONGs: De Sujeto Social a Sujeto Histórico

Por Lic. Mario Iván Muñoz Mayorga


"Los que están simplemente sobre el león no comprenden nada"
(Nicolás Maquiavelo)

Es un rasgo definitivo y pleno en el ser humano la necesidad de explicar sus cosas, en cualquier etapa de su desarrollo cultural. Hoy el capitalismo está invirtiendo en "inteligencia". El devenir del sistema que es causa y efecto, que produce formulaciones y reformulaciones en las relaciones humanas y de éstos con la naturaleza, le reclama tal tipo de inversión. La constante readaptación del medio social al medio natural, la continua transformación de los sujetos sociales productivos y el empleo de factores para la reproducción de la sociedad hacen necesaria la constante preocupación por la realidad y los efectos de los estímulos aplicados sobre ella. En el campo de lo social, el capitalismo de coyuntura, el de "ultra mercado", en su uso tiene que observar el surgimiento de nuevos fenómenos sociales y nuevas condiciones del soporte natural.
Ha cobrado visualidad social el surgimiento y desarrollo de lo que se ha denominado ONGs u Organizaciones de la Sociedad Civil para el Desarrollo (OSCPD) (*) y con ello, paralelamente al interior de estas organizaciones, niveles de autoreproducción y de interacción con grupos, sectores sociales e instituciones preexistentes a su génesis. En un trabajo anterior (1) contábamos para la Republica Argentina la cantidad de 50.000 organizaciones. Ahora, en una publicación del Programa de las Naciones Unidas (PNUD) y del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) se cuentan 78.392, datos extraídos de la Inspección de Justicia de la Nación y de la Dirección de Personas Jurídicas del país. Con estas dimensiones, este fenómeno social no puede, para ningún sector social preexistente, ser un sujeto ausente, no ser un referente temático de preocupación. El reconocimiento por parte de algunos Estados nacionales - en Chile desde 1993, los ONGs tienen el reconocimiento oficial a través del Estatuto de ONGs de Desarrollo - y los estudios y recomendaciones de los organismos internacionales expresan la preocupación por el surgente movimiento social y las perspectivas de despliegue y articulación en el conjunto societario y la problemática relación en cuanto a expectativas y demandas por su participación en los procesos de construcción interna en el contexto social en que nos toca vivir.

El fenómeno social así descrito resulta, entonces, un sujeto de análisis de relevancia y en los hechos ya desde el pensamiento dominante -el que ha impuesto el sistema económico social y en reproducción constante y que impone una determinada cultura- se ha generado y producido preocupación por todos los hechos relacionados con organizaciones cuyo campo de desenvolvimiento se ubica en la sociedad civil (SC). Estos estudios, como toda iniciativa humana, no está despojada de intereses; conocer tiene siempre un costado práctico y esto en el área de las ciencias sociales es una característica muy particular. La inversión en estudios de los hechos de la sociedad para los sectores dominantes y de manera especial en los países de la periferia, aparece como un factor de rédito directo, como un producto necesario para el articulado inmediato del beneficio. Así, el interés y preocupación puesto por los sectores empresarios - el llamado segundo sector - y los organismos internacionales, del tipo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), marca la importancia asignada al fenómeno de reformulación en la construcción de nuevas instancias de organización en la sociedad civil. El pensamiento dominante y los intereses que lo sustentan en función de su perpetuación como dirigente del orden establecido y su explicación global ya han puesto atención en las expresiones surgidas de las nuevas relaciones sociales impuestas como dominantes.
Los sectores subalternos del modelo también necesariamente tendrán que preocuparse por estos nuevos espacios de acción social, teniendo que cargar en su mochila explicativa el peso de reforzar la calidad y cantidad de análisis. Al esfuerzo del saber sobre los núcleos duros de soporte del sistema, los mecanismos tradicionales de sustentabilidad del poder, sus representaciones sociales, sus legitimidades político - jurídicas, sus fortalezas y debilidades, hay que sumar el conocimiento profundo de los movimientos sociales de nuevo tipo. El pensamiento, desde lo subalterno, también sufre una cierta crisis de identidad, generada en la eterna búsqueda de la realización de su ser en la verdad de las cosas.
En los 60, la izquierda como tendencia referenció el núcleo social para la superación o modificación del sistema - revolucionarios o reformistas - en el proletariado y sus representaciones de demanda en el partido político y los sindicatos. Toda acción de conciencia, de movilización social tenía que tener este "hilo rojo" para su realización. Los movimientos basados en los problemas e intereses concretos del género, de los jóvenes, debían encontrar su sombra en el partido, aún el movimiento campesino tenía autonomía limitada con relación a sus demandas específicas. Tenemos la certeza de que en esta modalidad de análisis estuvo la génesis de las derrotas y retrocesos para aquellos que en la coyuntura deseaban un mundo sin injusticias. Y la superioridad de análisis en la coyuntura actual sería una profunda revisión de actitudes pasadas emprendiendo acciones superadoras en el referente conceptual y metodológico que entreguen mejores instrumentos para la comprensión y la capacidad de transformación de las relaciones sociales.
Nadie puede ignorar un hecho social concreto y que está articulando procesos de recreación como es el caso de las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Detectada la realidad del fenómeno, su necesaria expansión en un determinado espacio social, requiere inmediatamente atención axiológica, existiendo valores que lo sustentan y promueven, habiendo también puntos de contacto y por lo tanto de fricción con instituciones preexistentes, las cuales también tienen sus valores, objetivos y procedimientos. Como consecuencia, tienen abierta la posibilidad de conflicto y un problema más para la sociedad y más directamente, como cada sector de la estructura orgánica del sistema capitalista trata de cooptarlas, de hacerlas complementarias a sus intereses, las ONGs se transforman en un sujeto en disputa, en posibles aliados para sostener la sociedad en su actual condición.
Soñar mundos sólidos para el futuro desde este concreto social o proyectar sociedades justas en un tiempo no tan lejano, presupone preguntarnos ¿qué perspectivas tienen las ONGs como instituciones participantes en ese posible mundo mejor? Como hipótesis se podría decir que su continuidad dependerá de los factores que consoliden su estado de sujeto social, de asentar valores, de influir valores, de crear capacidad, de dar sentido para ser "sujeto histórico", pasos estos que dependen en forma absoluta de la capacidad del agregado social para actuar como "sujeto político".

Lo dominante

Un pensamiento dominante, en teoría, debería tener la capacidad de dar sentido al conjunto de la sociedad y que ésta y cada individuo componente de ella pueda responder muy fácilmente ¿cómo vivo?, ¿qué hago para vivir?, ¿qué me está permitido hacer para vivir? y al extremo ¿cuáles son los límites para nuestros sueños?. Los sectores dominantes deben producir una cultura que tenga ciertas capacidades, siendo la mayor de ellas sostener una concepción del mundo que haga posible la integración y, derivado de ella, el margen para resolver problemas en el tiempo, diluir los conflictos y manejar su dinámica. La capacidad para regular positivamente el complejo de factores, simultáneamente reproducirse y buscar consolidarse hacia el futuro. Esa es la tarea de la cultura.
El nuevo siglo nos encuentra con sociedades ordenadas por especialistas -asunto que no es diferente en las sociedades precapitalistas, como era el caso de los "amautas" en el imperio inca - pero con la característica de especializaciones extremas, en campos (**) delimitados de acumulación y desarrollo de conocimiento y aplicación. El denominado y aceptado concepto de progreso tiene hoy esta base de sustentación, quedando la coordinación de estos múltiples factores, coyunturalmente, en manos del Estado o del mercado. Los resultados de la tarea de coordinación han tenido en tanto efectos no homogéneos en los diferentes sujetos de su coordinación. El equipamiento científico y técnico no se ha desplegado exitosamente en sus logros en el conjunto de la sociedad y los supuestos de influencia positiva resultan en realidad de aprovechamiento heterogéneo. Esta condición es el efecto contradictorio del éxito de cierto tipo de progreso cuya envoltura es, en esencia, el pensamiento dominante, cuya tarea de aplicación es justificada por lo que podríamos llamar ideología. Es ésta la que convence del sentido y las prácticas cotidianas para la reproducción social.

Cuando una clase social, un conjunto de clases o expresión social, logra constituirse en poder hegemónico tendrá el deber de entregar sentido a la sociedad. Si aceptamos que los instrumentos para la tarea de dar dirección, son el pensamiento, las prácticas, el uso de las tecnologías y las modalidades de relación social aceptadas para el mantenimiento de la sociedad, como paso siguiente tendremos que aceptar que es un sector el que se transforma en núcleo guía. Una instancia de acción social -una clase social, por ejemplo- entonces, tiene su génesis, su desarrollo y finalmente su ser superado. Así ha sucedido con los sectores dominantes en el modo esclavista y de producción feudal y vivimos su proceso en pleno capitalismo de ultramercado. La instancia de construcción de un sector social sufre reformulaciones en función de una tensión permanente por persistir en el tiempo, para perdurar como centro difusor de sentido social, como permanente diseñador de consolidaciones, entregando valores y procedimientos. Si lo logra habrá pasado de ser simple sujeto social a ser un sujeto histórico. Esta última situación señala que una parte de la sociedad es plenamente capaz de producir cultura y de desarrollar medios para reproducirla, una relación determinada con el poder, el tipo de representatividad, las legitimidades de ambas variables y en forma simultánea la justificación, el discurso, las palabras que tornen intenso el placer de vivir en cierto tipo de sociedad o leve el sufrimiento cuando el vivir se torne doloroso. Lo político es así el lazo entre el ser puramente social y la posibilidad de llegar a ser sujeto histórico, un referente social dominante.
El despliegue de las ONGs como un constitutivo social con capacidad de desarrollo puede quedar determinado por sus posibilidades y habilidades de potenciarse en sus relaciones y expansión con "lo político" y el desafío es superar en términos cualitativos experiencias precedentes (burguesía - proletariado). Esta condición de producirse como sector social relevante tiene un condicionamiento interno: la articulación de intereses comunes, de prácticas y sueños comunes, al extremo, la cohesión del sector social, realizada en términos de confrontación con otros sectores (***) [confrontación como posicionamiento de objetivos]. Esto nos pone en situación de considerar al sector como un sujeto en disputa, elemento en la coyuntura social que trata de ser encantado, cooptado por los sectores dominantes o sumado a los sectores subalternos. De alguna manera, estas "invitaciones" sectoriales tienen que ver con la continuidad del sistema o su transformación y el dilema subsiguiente de interactuar entre pensamiento dominante y pensamiento alternativo y las líneas de continuidad en concreto existentes entre ellos. El estar en disputa necesariamente debería producir un proceso de identidad de referencia intersectorial.

Para visualizar las concretas y posibles realizaciones de un determinado agrupamiento social tendríamos que superar varios prejuicios; al menos señalaremos dos, el primero considerar los fenómenos como nuevos en sí, sin antecedentes históricos y luego la tendencia acentuada de estudiarlos o intentar su comprensión mediante su tratamiento en bloques separados. La situación está relacionada a la percepción de la realidad del pensamiento moderno y, de alguna manera, llevada al extremo, lo que se llamó la "posmodernidad". (2) Así es que algunas líneas de pensamiento y acción pueden caer en el error de no contaminar campos, debilitando el poder explicativo y la posibilidad de realizar ajustadas proyecciones de los análisis hacia el futuro (****)

La descripción- explicación del posible despliegue como expresión social del fenómeno representado por las ONGs a partir de su interacción desde la sociedad civil, presenta la gran dificultad de ser un tratamiento a priori y quedará abierta la posibilidad de un juicio crítico y saber si hemos hipotetizado ex ante sobre un hecho sin perspectiva. Si fuera así aún sería positivo el ejercicio teórico como el deber del pensamiento puesto a disposición de cualificar y cuantificar elementos que necesariamente integran factores sociales y aportan proyecciones para una determinada sociedad y cultura.

Lo subalterno

La unidad de los sectores dominantes - el bloque en el poder - se realiza esencialmente en la esfera del Estado, o en un sentido althuseriano, en el control de los "aparatos del Estado". Es desde allí donde queda manifestada su mejor condición de imponer valores, técnicas e ideales al conjunto de la sociedad. Los sectores subalternos o subordinados se despliegan esencialmente en la llamada sociedad civil (SC). Como instancia social, son realidades con intereses diversos, múltiples expresiones sociales que aparecen diseminadas y directamente influidas por el sentido hegemónico entregado por el bloque en el poder. Para tener perspectiva histórica estos sectores deben construir lazos internos y grados de relación referencial con respecto a los otros diversos sectores de la sociedad; formas de identidad, que al extremo establezcan un particular estilo de hacer y practicar su reproducción social y funcionalmente transfieran esta forma al conjunto de la sociedad, proceso que no será indiferente a una directa relación con el poder, en tanto un posicionamiento de influencia y control. En términos históricos esto es así, la burguesía, clase hegemónica en el modelo capitalista - con las peculiaridades regionales o nacionales - vivió este proceso. En Francia, por ejemplo, hasta ser capaces de tomar el control social, de ser una diversidad surgida del artesanado exitoso, del comercio en expansión, y aún de sectores de la "nobleza de capa", hubo todo un proceso de integración de multiplicidades que, llegada la instancia de contradicción definitiva con la nobleza dueña del antiguo régimen, pudo lograr hegemonía e imponer el sentido de reproducción social y simbólica al conjunto de la sociedad.
La construcción de una identidad, es decir la capacidad de autoreferenciarse, de tener intereses propios, de filtrar los estímulos que se relacionen funcionalmente con sus prácticas, de consolidar valores que contribuyan a su unidad interna y que, paralelamente, tengan poder de difusión, está relacionada con los momentos históricos de consolidación interna y la posibilidad de influir y tomar decisiones políticas. Esta situación estará en directa relación con el momento histórico de reproducción material y simbólica que esté viviendo el conjunto de la sociedad. No existen, de hecho, grupos, clases o sectores sociales dueños de lo que se podría llamar un "destino manifiesto". Los sectores sociales se despliegan hasta el poder a través de un mar de contradicciones que una sociedad y su cultura se han propuesto y que generan sucesivamente y sin solución de continuidad renovados escenarios de realización.
Las sociedades deben producir la energía suficiente para su reproducción y expansión, bienes materiales y simbólicos. La cultura desde el poder organiza el rol de los distintos sectores sociales y de los individuos en la participación productiva y la retribución por la tarea realizada. La actividad productiva generada en determinados términos históricos genera su propia historicidad, con determinados valores y procedimientos. Los sectores que participan del hecho económico- social quedan presos en un círculo de causa- consecuencia. En concretas situaciones de actuar sobre la realidad y determinada problemática, los sectores sociales generan sus propias contradicciones, cuestión que inmediatamente provoca aplicaciones de inteligencia y superación en un proceso sin término.
El sistema capitalista, al inicio del tercer milenio con más de 250 años de desarrollo continuo, se presenta como un modelo en el que los sectores sociales y los individuos asumen condiciones características: existencia de la propiedad privada, ruptura con formas plenas o parciales de propiedad comunitaria de anteriores formaciones, circulación plena de los individuos al margen de cualquier sujeción estamental, desaparición de la condición de siervos de la gleba, una forma particular de organizar el poder a través de Estados fuertemente centralizados - por sobre autoridades regionales o comunitarias - y el lazo, el nexo, de intercambio establecido por el mercado [3]. El capitalismo, en su devenir histórico, ha ido combinando de manera diversa las instituciones, los recursos y factores, generando un contexto en que los sujetos sociales se desempeñan. El escenario responde a las características que cada instancia asume en cada momento.
Una articulación densa para la sociedad a partir del Estado, como ocurre con la presencia del llamado Estado keynesiano, reduce la movilidad y participación de la sociedad civil, llegan más estímulos y determinaciones a la vida cotidiana: los estilos de vida, la resolución de los problemas, y hasta la movilidad social aparecen diseñadas por instituciones supraestructurales. Es el caso de la movilidad social determinada esencialmente por el nivel educacional, cuya instalación era preocupación preferente del Estado y con baja participación de la sociedad civil, de la empresa privada o de las organizaciones populares. El sueño aldeano, tanto del viejo campesino como del obrero industrial en progreso, era la hija maestra, el hijo un profesional de los llamados oficios de típica raigambre liberal: abogado, doctor en medicina, ingeniero, y sus aspiraciones eran acompañadas por el Estado. En estas condiciones, desde la sociedad civil las preocupaciones de su campo quedaban limitadas a emprendimientos de exclusivo carácter empresarial, un sector más donde encontrar beneficios vendiendo servicios educativos, o desde los sectores populares, las propuestas realizadas por el lado de los contenidos temáticos, alternativos a los propuestos por las agencias educativas gubernamentales. De cualquier modo, el núcleo organizador era el Estado.
En las formaciones económico- sociales articuladas por el pensamiento socialista -de economía centralmente planificada - la participación del Estado en la organización societaria llega a todos los intersticios del entramado social. La denominada sociedad civil tendía a coincidir o coincidía con la institucionalidad estatal y con lo político. En Cuba o China, sociedades que aún mantienen mecanismos de reproducción social post caída del llamado "socialismo real", caída del Muro de Berlín (1989) y desmembramiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas - URSS (1992), los campos de acción por fuera del Estado de parte de la sociedad civil quedan limitados, en el caso de China, a formas de disidencia organizada, de oposición política, y para Cuba, manteniendo este mismo rasgo, mayor autonomía bajo marcada influencia gubernamental. Así tenemos un referente fáctico que afirma la tendencia a que las organizaciones sean movimientos amplios por preocupación temática: género, juventud, o étnicos, que tienen márgenes de acción moderadas, marcadas por contextos globales, por el momento de la trayectoria que un determinado sistema este recorriendo.
Sin la posibilidad de profundizar en las relaciones específicas de mutua influencia, que cada individuo establece con el contexto institucional, en verdad resulta que sus conductas resultan influidas por el peso en la relación social que cada institución establece en el funcionamiento global de la sociedad. Si la movilidad social es de una determinada manera en un Estado conceptualizado como de bienestar social o keynesiano, será necesariamente diferente en un entorno en que este organismo se establezca en el pacto social impuesto con otras características, hoy llamado "Estado mínimo", "vigilante de noche", "Estado guardián". El rol del Estado ha sido desplazado como lazo social por otras instituciones o mecanismos con diferentes características. El capitalismo que nos toca vivir hoy está regulado en esencia por el mercado.
Tomando como referente fáctico demostrativo el caso de la movilidad social, si en el estado keynesiano su soporte principal era la educación a cargo principalmente de la agencia estatal, en condiciones de Estado mínimo y de mercado, esa instancia se desplaza hacia la iniciativa privada, en contenidos y títulos clasificantes, y su condición es funcional e instrumental al modo de reproducción social. Si en las condiciones anteriores se podía establecer una línea de educación estatal, puesto en la burocracia o en sus emprendimientos periféricos e influencias, ahora tendríamos educación pública o privada, desarrollada en la esfera del mercado. Es así, entonces, el mercado el que marca a los actores sociales, individuales y colectivos. El paso del Estado al mercado establece otros parámetros y pautas de convivencia. Desde lo cotidiano a las institucionalizaciones del poder y la política se despliega otra concepción de los tiempos, otro manejo de los espacios y de las relaciones sociales.
El capitalismo tiene hoy, como núcleo duro de relación, el mercado; hasta el último intersticio de la sociedad es influido por esta institución, que ha evolucionado históricamente de ser un espacio comunitario de intercambio con valores equilibrados de relación entre productores y consumidores a una instancia sólo de intercambio de cosas que portan un valor predeterminado. En términos reales, el mercado existe dondequiera hay competencia, incluso solamente unilateral, por oportunidades de intercambio entre una pluralidad de partes potenciales. Sociológicamente, el mercado representa una coexistencia y una secuencia de "connotaciones racionales", cada una de las cuales es efímera en tanto termina con el acto de intercambio. El mercado como nexo social en el modelo vigente, como la política, son pretendidos efectivamente como formas de comunidad y coordinación social, pero asume características de coyuntura histórica dentro de un modelo o del grado de desarrollo en que éste se esté desplegando.
Un día de mercado en las comunidades del mundo andino profundo, en que el producto intercambiado lleva incorporado en su traspaso, para su uso, toda la carga de información familiar y comunitaria posible, de la vida cotidiana y de las relaciones de influencia y poder es una cuestión distinta al mercado que conocemos hoy. En el mercado de la modernidad, el producto a intercambiar se independiza del individuo y de sus relaciones directas -el circuito de compra- venta puede ejecutarse sin el contacto directo entre personas, caso compras vía Internet. El mercado, en efecto, no tiene capacidad de producir consensos normativos, no genera identidades sociales (sólo estilos de vida), no admite lazos personalizados o de confraternidad, erosiona los sentimientos de solidaridad y repudia todo comportamiento que no se rige por el cálculo.
La carga explicativa del mercado por el pensamiento dominante atribuye a éste posibilidades de equidad, evaluación y eficiencia en la distribución de los bienes materiales y simbólicos. La idea es que cada individuo tiene, por recursos propios, la misma posibilidad de iniciativa, creatividad e inventiva para participar en la producción y consumo de bienes y dicha aptitud es reforzada por su libertad de hacer permanentes evaluaciones -todo un proceso de selección de oportunidades, de descarte que establece posiciones de entrada y salida, manteniendo cierto posicionamiento en el sistema. Los resultados, tanto en el plano individual como social, dependen del buen empleo de las oportunidades en la institución mercado que, en estas condiciones, distribuiría con equidad. Pero la realidad también indica que el mercado tiene otras características: es una estructura cuyo funcionamiento está dado, principalmente, a partir de sujetos individuales, desprendiéndose entonces que genera individualismo, que así las oportunidades evaluadas hay que confrontarlas con las de otros en un proceso de competencia, que se torna continua y generalizada en un marco de relaciones interindividuales breves y sólo relativamente continuas. Ninguna de las características o atributos anteriores puede generar sustentabilidad cooperativa y solidaria. Sobre todo a partir de la idea de competencia se crea el fenómeno de "cierre de mercado" por algunos individuos o sector social que pudiera obtener posiciones de dominación. En el mercado se compite para ganar y siempre que hay un ganador deberá existir un perdedor. Sin querer entrar en cierta forma de "inflación ideológica" o retórica sin nivel, el tiempo prometido en que la magia del mercado ejecutará para todos, la sinfonía del reparto no tiene fecha de datación, no hay tiempo establecido para su realización.
En el contexto de nexos de mercado, que los sectores dominantes han impuesto es que se despliegan los sectores subalternos. Es su contexto de realización, de estabilización y trascendencia. Es en este modelo capitalista donde los movimientos sociales encuentran su marco de referencia, sus posibilidades de identidad y concreción. Es también la referencia para nuestras aproximaciones, el concreto situado para los agrupamientos que se conforman y cobran visualizaciones. Es y será nuestra actualidad en el siguiente sentido: la perspectiva del análisis tendrá su centralidad crítica en una sociedad articulada por mecanismos con tendencia creciente a la fragmentación y no solidarios y es también la condición estructural que determinará las perspectivas de desarrollo y concreción de sus subjetividades y la posibilidad de pasar de sujeto social a sujeto histórico.

Lo alternativo

La consolidación de un sector social como un concreto de referencia en una sociedad determinada tiene su prueba final y definitiva cuando es capaz de influir en la normativa social y de tener derechos y responsabilidades en el pacto social que se establece entre los distintos sectores sociales. Si esto sucede es que hay grados de participación activa en la producción y distribución de los bienes materiales y culturales. El compromiso en el circuito de producción y consumo necesariamente implica incidir en los contenidos, en la esencia de los procedimientos y de las técnicas para trabajar con la realidad. Ser actor y tener la capacidad de ser referente, de ser parte constitutiva de una determinada cultura es también tener la posibilidad de dar sentido a la sociedad y además la capacidad de introducir cambios que, de concretarse, producirán hechos de calidad superadora y de progresiva aceptación por la sociedad y que pasan a formar parte de su historia. Los esclavos fueron, en una determinada formación económica, un sector con visualización social, tenían sus propias pautas y convivencia interna, una determinada relación con otros sectores sociales y eran capaces de construir una cultura, trabajada a la sombra de su situación. Abolido el régimen esclavista, el agregado social se disuelve sin dejar estructuras relevantes en las sociedades que le siguieron, aunque sí, importantes aportes de su cultura. sustentación social - una agregación de individuos con intereses compartidos y objetivos comunes - y con estado de visualización por los otros sectores sociales, las organizaciones del llamado Tercer Sector, Organizaciones de la Sociedad Civil u Organizaciones de la Sociedad
Desde la sociedad civil (SC), hacia posiciones de decisión con una base social de relevancia, las ONGs, en este mundo globalizado y para usar parámetros tomados de la sociedad dominante, representarían en términos económicos, la octava economía del mundo, con un volumen similar al del Reino Unido y superior al de España, Italia o Brasil, generando seis veces más empleo que las mayores empresas privadas de esos mismos países. Para Argentina se calcula que las ONGs dan empleo a 464.000 personas representando aproximadamente el 7.7 del empleo total nacional y más de un tercio del empleo público. El creciente número de ciudadanos desarrolla tareas de distinto tipo, desde cuidar niños, apoyar jóvenes y ancianos, organizar pequeños emprendimientos productivos, cuidar el medio ambiente, manifestar preocupación por los desajustes del comercio, coordinado a nivel mundial por la Organización Mundial de Comercio, y diseñar acciones para su transformación o cambio. En el mismo sentido, actúa con respecto al campo financiero la ATTAC, (Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas para la Ayuda de los Ciudadanos) altamente cuestionadora de los mercados especulativos del dinero. Casi no existen áreas en que estos movimientos no se desempeñen y obtengan reconocimiento. Su presencia es reconocida y provoca cuestionamientos y estudios académicos.
La primera pregunta a resolver es por qué se genera un tipo de agregado social tomando tareas y trabajos útiles para la sociedad. Señalamos a manera de recaudo explicativo que ningún hecho responde a una o a una serie de causas encadenadas sino más bien deviene de una síntesis de múltiples determinaciones.
La reformulación del sistema reproductivo vivido con intensidad en el último tercio del siglo XX modificó la estructura social, fue un proceso de génesis múltiples. La necesidad de los grupos concentrados de la economía de ser competitivos hizo de la búsqueda de adelantos tecnológicos y sus nuevas ramas de aplicación y la adecuación de costos y precios a la competencia, el "alma negra del mercado", su principal preocupación. La consecuencia fue la disminución al máximo de la participación del factor trabajo en los procesos productivos, que no participa ya en forma masiva como en anteriores etapas del desarrollo capitalista, (producción fordista, con la masiva participación de trabajadores directamente ligados a las líneas de producción o administrativos). El ajuste desplaza a una serie de sujetos sociales a una nueva condición, introduce cambios profundos en el sistema de clase, los refuncionaliza en relación a las nuevas condiciones productivas. En los países periféricos se produce una desproletarización, una disminución de sus lazos institucionales de representación: los sindicatos, mutuales e incluso cooperativas ligadas a sus intereses de clase.
Los sectores medios sufren también una proletarización al disminuir sus posibilidades de seguir con el rol y estatus de un "white-collar" (*****) mientras que un porcentaje sufre la contradicción de estar sobrepreparado para las nuevas oportunidades ofrecidas por el capitalismo de coyuntura. Por estilo de vida estos sectores tienen un débil lazo con organizaciones de nexo solidario por fuera de su relación funcional con el aparato productivo. Se constituyen estos sectores en una nueva cara del sistema y en un nuevo segmento social con peso cuantitativo y cualitativo que debe constar como un factor a tomar en cuenta para el equilibrio del sistema. Estos agregados sociales en formación creciente se van transformando en los actores de nucleamientos específicos en la sociedad civil, en sujetos sociales que comprometen nuevas tareas en el contexto social, operando la construcción de coherencias internas y de referencias externas o interclases. La conformación de los movimientos sociales "ONGs, OSC, OCDS" es un componente de disidencia y disponibilidad para nuevos roles a partir de sectores o clases preexistentes. De allí lo heterogéneo de los individuos que participan en este embrión de sujeto social.
Los sectores privilegiados del modelo reciben sus beneficios, consumos sofisticados, aislamiento social y territorial, -educación de elite y exclusiva, barrios privados, seguridad privada. Paralelamente, no pueden fugarse de la responsabilidad desde su cómoda situación material de trabajar por la cohesión y el orden de las sociedades que forman parte a pesar de su corporeidad trasnacionalizada.
La expansión continua del mercado, de la actividad privada, acumula con innovaciones pero también recuperando campos abandonados en su momento por falta de capitales para iniciar la explotación. Así, el Estado se retira de funciones productivas y, paralelamente, tampoco corrige los efectos sociales negativos estructurales al capitalismo, como la desigual distribución de la riqueza. Tres personas en los Estados Unidos poseen bienes equivalentes al PBI de 42 países con 600 millones de habitantes; 1200 millones de personas viven con menos de 1 dólar por día, el 20% de la población mundial se lleva el 80% de los ingresos, 4.800 millones de personas sólo acceden a una quinta parte del total de bienes producidos en el planeta. Un ciudadano suizo gana en un día lo que un habitante de Etiopía ingresa en un año. También el sistema capitalista instala un desigual acceso al ingreso por países: en 1879 los llamados países ricos ingresaban 11 veces más que los llamados países pobres; en 1960, 38 veces más y en 1985, 52 veces más. La dimensión de la acumulación asimétrica en el conjunto de las sociedades tiende a expandir en forma creciente la incapacidad de los componentes del sistema para solucionar sus problemas aún en los términos del propio sistema, incapacidad que se acentúa por lo denso del predicamento del pensamiento dominante en cuanto a sostener que es el mercado el automático encargado de corregir las desviaciones del sistema, pensamiento que ha levantado un altar al orden espontáneo o catalaxia y éste es también trasladado como responsabilidad a la sociedad civil. Lo contrario al orden espontáneo es el orden impuesto que en términos históricos es un rol "indelegable" del Estado.
El Estado se torna ausente, o delega su preocupación por tareas que aparecían como de su esencial preocupación, casos salud y educación; se entrega un bono y se delega en los ciudadanos la búsqueda de las instituciones que entreguen este servicio, transformándolas simultáneamente en sujetos de competencia, tanto como a los ciudadanos en generadores de inventiva y recursos para actuar sobre estos campos, antes resueltos primordialmente por el Estado. Un Estado que, en determinados contextos históricos y sociales, por ejemplo, Argentina hoy, ni siquiera guarda para sí la tarea de la seguridad ciudadana, en tanto ya existen experiencias de colaboración de habitantes de determinados barrios en dispositivos de seguridad policial. Esto marca la contradicción entregada a los ciudadanos: el espacio de problemas queda fijado entre un Estado que se repliega y redimensiona sus funciones y responsabilidades y sectores de la sociedad civil con distintos intereses y prioridades para resolverlos (4), el llamado segundo sector, o empresas en función a la acumulación de ganancia o lucro con interés mediado en la solución de problemas que para el llamado tercer sector sería de prioridad absoluta.
La empresa en la búsqueda de ganancia soñaría una república de ciudadanos consumidores sin problemas, pero en la realidad existe una vida cotidiana llena de problemas y de ciudadanos que necesitan resolverlos. Al incidir sobre la manera de superarlos se acercan al poder, componiendo ya una situación de sujeto político en construcción que incluye necesariamente una toma de conciencia de los problemas, de las formas embrionarias de búsqueda de solución de los mismos, que en continuidad requieren de encuentros, discusión, organización y movilización de influencias en el poder establecido y que, dependiendo de la importancia del problema y de la dimensión cualitativa del sector social, son reconocidos como un sujeto de referencia con capacidades de ser interlocutor legítimo. La calidad de la interacción, su sostenimiento en el tiempo lo puede transformar en un sujeto político permanente, capaz de propuestas y diseños estructurales y globales proyectándose a la condición de ser un sujeto histórico, capaz de entregar dirección y sentido a los hechos sociales. Pero el tránsito de ser sujeto social a una real existencia como sujeto histórico recorre un camino de contradicciones de constitución interna, homogeneización de intereses, generación de niveles de organización y coordinación de procedimientos y metas, generación de valores en un plano de autonomía que resultará afectada cuando sectores y clases preexistentes del modelo, que en interés de continuidades o rupturas moderadas, tratarán de cooptarlas, sumarlas a su visión y procedimientos. Los sectores sociales emergentes se convierten en sujeto en disputa y su trascendencia depende de su capacidad de mantener autonomía y concretar un nuevo pacto social, capaz de influir en la sociedad.

Lo alterativo ...o la larga marcha hacia el futuro

Las organizaciones de la sociedad civil (OSC), en el marco de la realidad impuesta por el capitalismo globalizado y su sustento ideológico, el liberalismo instrumental (******), tienen el desafío de trascendencia en el proceso de construir su identidad y una diferente visión del mundo, lo que inmediatamente implicará resignificar todo el conjunto de relaciones generadas por el capitalismo en al menos tres siglos de génesis y permanencia. Los múltiples problemas tienen origen en la esencia de estas relaciones, siempre asimétricas y despersonalizadas, destinadas a situar la existencia en el tener y no en el ser. El pronunciamiento y una de las tesis fundantes de una nueva perspectiva debería ser primero el hombre, luego las cosas. En el supuesto de que la actividad de los nuevos movimientos sociales se plantee la posibilidad real de construir una sociedad distinta desde la sociedad civil deberá sostener la idea de transformaciones profundas, realizando capacidades para construir un nuevo pacto social de plena inclusión.
La búsqueda de cambios está sujeta necesariamente a las características del modelo, a los efectos concretos que la combinación de los factores y sujetos sociales hasta aquí pensada provoca como efectos, y que no podrían evaluarse como ideales -sólo consignemos que es una sociedad producida para un consumo esquizofrénico pero que obliga a nivel mundial a 1.200 millones de seres humanos a vivir con un dólar diario. El ingreso fundamental para el consumo crece de manera asimétrica: en los 20 países más ricos es 37 veces mayor que en los países pobres, brecha que se ha duplicado en los últimos 40 años. La calidad de vida dista de ser buena o regular, más bien tendiendo a deteriorarse en forma continua, tanto del ser humano como de su soporte natural, el medio ambiente, que ya no procesa bien los estiramientos con que es presionado en relación con el consumo. Existe de hecho una situación conflictiva, que necesariamente tendrá que resolverse en algún sentido, la solución del conservadurismo duro, la del actual pensamiento dominante, o de nuevas formas revolucionarias de construir la nueva sociedad.
. Los movimientos de la sociedad civil quedan sujetos a una línea de pensamiento emparentado con la retórica política que sostiene que los problemas de la vida cotidiana pueden encontrar solución sin relación directa con el poder, quedando así preso de un orden pragmático que sugiere la posibilidad de que es posible solucionar los problemas sin la intervención directa de lo político. El juego de los sectores dominantes sería reducir la presión sobre el poder movilizando recursos genuinos en el campo de la sociedad civil. Esta sería a su nivel la encargada de trabajar sobre los posibles efectos negativos de los diseños globales del desarrollo, cuyo sentido estaría definido en el plano superestructural, el lugar del poder. El riesgo para los sectores subalternos es entonces transformarse en solucionadores continuos de problemas cuyo origen no estaría en su propio espacio, el de la sociedad civil, sino consecuencia de políticas desplegadas en otro lugar.
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La trascendencia de los movimientos sociales de nuevo estilo, cualquiera sea la forma jurídica que asuman, o sea que se mantengan o no inscritos en el sistema, estará dada por su capacidad de acumular recursos materiales y simbólicos que le permitan su desarrollo y autonomía. Puestos ante la necesidad cotidiana de resolver sus problemas, este sector tiene el problema de acumulación material y de capacidades de organización en relación con otros sectores de la sociedad. Así, el primer sector tendría asegurado sus ingresos a través de los impuestos, tasas y gravámenes y toda una tecnoburocracia de gran peso administrativo, el segundo sector sería directo beneficiario de los ingresos por su función natural, la producción en todas sus ramas y los recursos para cooptar los mejores cuadros adecuados para sus objetivos. Para el tercer sector el dilema definitivo es procurarse su capitalización económica, su inteligencia y superar la debilidad que le puede significar la imposibilidad de acumulación consistente y coherente en procesos culturales propios. No hay en el llamado tercer sector experiencia en la puesta en práctica y control de los procedimientos de reproducción. La ventaja es que actúa a posteriori de los hechos, a partir de un específico modo de combinar los factores y de la práctica que históricamente, con su variación coyuntural, realicen los sectores dominantes. Se puede tener el panorama de consecuencias y trabajar para introducir modificaciones en las continuidades establecidas.
Para las organizaciones surgentes de la sociedad civil el tema es complejo en tanto el primer paso es lograr coherencia interna, comunidad de objetivos, reconocimiento subjetivo de que las necesidades y, por lo tanto, los bienes a producir, son pertinentes a los valores del sector y el potencial concreto de constituirse en una realidad asimilable o capaz de encontrar consenso con el conjunto de la sociedad global.
El estar enfrentado a la consecuencia de un determinado modelo tiene ventajas: los conocimientos y las técnicas se pueden adquirir, un movimiento social con relevancia está en disposición de emplear técnicas de administración y gestión económica, tanto como modificar condiciones de distribución de bienes y la carga axiológica para articular el nuevo proceso social en marcha. Pero la transición entre ser sujeto social y ser sujeto histórico necesariamente deviene en medio de las contradicciones que enfrenta el ser un sujeto en disputa - los antiguos sectores sociales impulsan a los nuevos a optar por alternativas de ser cooptados o tener autonomía y proyectos propios. De alguna manera esto sucede: aquellas organizaciones que pierden autonomía relativa o absoluta con relación a las estructuras políticas o sus representantes, organizaciones de financiación económica automática dependiendo de las empresas, anulan sus posibilidades propias.
El terreno que deben remontar las organizaciones está lleno de lomadas. Si sus proyectos, su misión cierra filas con los mecanismos de mercado sin recaudos críticos para actuar, sus esfuerzos quedarán anulados. Sólo desde la más rustica lógica habrá que preguntarse, ¿se está en condiciones de competir con los grandes grupos económicos, de emplear sus procedimientos?.(*******) Así, por ejemplo, si el permanente ajuste por el lado del factor trabajo en función de la competitividad es para las empresas una constante cuando su financiamiento se torna problemático, ¿puede ser un recurso de las organizaciones no gubernamentales si quieren ser coherentes a su calidad ética comprometida con el ser humano? ¿Podrán enfrentar los problemas con el recurso del "amparo clientelístico" llegado desde la política con sus ritmos y sus opacidades? ¿Podrán los nuevos movimientos de la sociedad civil sobrevivir, reproducirse, a partir de obtener financiamiento privado-empresario y actuar sobre problemas cuyo origen puede estar mayormente ligado a sus prácticas?
El núcleo de su trascendencia está en la evaluación de las experiencias directamente referidas a movimientos de la sociedad civil, experiencias pasadas que han tenido distintos cursos, desde cooptaciones por lo establecido, hasta las que sufrieron desaparición por fracaso. La acumulación de experiencias negativas o positivas debe quedar a disposición de la síntesis creativa de los componentes de los nuevos sujetos sociales.
La inversión en creatividad y en el manejo racional de ella para actuar sobre una realidad que debe ser transformada está sujeta a plantearse metas posibles, después de un estudio cuidadoso de los recursos, de los factores posibles de administrar, de los objetivos a alcanzar.
Las organizaciones sociales deben apropiarse de lo que se ha pensado como el "factor C" (5) Como sujetos sociales, un colectivo de individuos debe organizar recursos, transformarlos en factores de producción, cargarlos de una subjetividad propia, de los valores y de la racionalidad acordada respecto a fines. Es a nivel de la conciencia y en este caso, colectiva, que como estilo de pensamiento, con calidad conceptual, da prioridad y valoriza los elementos que combina. El producto los resultados deberían ser finalmente la síntesis de pensamiento aplicado racionalmente.
Determinar cuál es el bien a producir y cómo llenará las necesidades de los organizados y se proyectará al conjunto societario es esencial. Si sobre el objeto se levanta sólo el requerimiento de complementar demandas sectoriales y parcializadas, su posible incidencia en el contexto quedará limitada sin calidad transformadora, en tanto no tendrá niveles de consenso social y la siguiente aceptación y demanda. La búsqueda de los métodos y procedimientos para la solución de los problemas debe tener el peso de un diseño compartido, la tarea debe quedar comprendida en el interés global. La solución de un problema sectorial debe tener el poder de ser pensada como contribución a la sociedad y de máxima, que este proceso despierte potencialidades cooperativas. La idea de cada organización haciendo lo que sabe y puede hacer mejor y así integrar un circuito de soluciones coordinadas en otro nivel, por el Estado o el mercado, o de última, por un óptimo de buenas voluntades generadas en abstracto, es una negación que está probada fácticamente, es una idea fundante del capitalismo, y de cierto liberalismo pragmático y la realidad que ha producido desmiente cualquier regulación automática por buena voluntad.
Los movimientos sociales por presencia cuantitativa, al menos en la coyuntura, tiene la posibilidad de buscar consolidarse en su existencia aportando en la praxis de realizar su esencia al desplegarse hacía conjunto de la sociedad global. Complejo proceso de asentar sus cualidades, sus valores positivos, su propia identidad: "uno de los mecanismos de construcción de la identidad es poder filtrar elementos culturales, institucionales, valores que puedan asimilarse como funcionales a la identidad en proceso de construcción. El salto de una producción y consumo individualista a una que se sostenga en espíritu cooperativo, y siguiendo que las necesidades de creación cultural más allá de las destinadas a cubrir los requerimientos biológicos se acuerden en función de las posibilidades del conjunto de la sociedad y su soporte físico, la naturaleza.
La sociedad capitalista desde 1750 hasta hoy, como los llamados "socialismos reales" en su realización concreta 1917 - 1992, puestos en un escenario de competencia y competitividad (racionalización de recursos y alteración del uso de los tiempos, implementaciones tecnológicas), en la práctica han producido una serie de desequilibrios. Podemos mencionar tres como representativos del fenómeno: cesantía, uso no racional de los avances tecnológicos, destrucción de recursos humanos y naturales. El empleo de los mismos en tanto cantidad y calidad y de la acumulación cultural para la reproducción de la sociedad es en extremo una resultante de los conceptos que el ser humano emplea para su comprensión y análisis y de los valores y metas que de ello se desprenda. Si el núcleo duro del pensamiento se sostiene en el mercado y la competitividad, inmediatamente significará un empleo de recursos modificando con profundidad tiempos y espacios de realización, situación que recorta el empleo útil y racional de las propias creaciones.
Es en los recursos naturales en donde puede verse con más claridad quizá lo fuerte del fenómeno de ruptura de tiempos naturales de reproducción, empleo de bosques naturales, sea para explotar la madera o dejar libre terreno para la implementación de tareas agrícolas con el resultado de que tanto los bosques como las tierras resultan degradados en su uso en forma muy rápida -si se emprende su recuperación ésta tampoco se aproxima a lo que era en su origen.
El factor trabajo es otro ejemplo de las transformaciones sufridas en función de las nuevas modalidades productivas, los tiempos de preparación del factor, así como su tiempo de empleo en su área de aplicación. La esencia del ser competitivo del sistema capitalista es ajustar tendencialmente más sobre el factor variable -el trabajo del ser humano, modificación posible sólo a partir de una forma de pensamiento aplicada a la racionalidad administrativa, con lo que un trabajador de cualquier área productiva queda preso de una gran inestabilidad. En lo respecta a la tecnología que significa el mayor logro de la acumulación relacionada de conocimiento del Homosapiens, y que de hecho representa logros de indiscutible aporte a la calidad de vida para la especie, también queda sometido al "círculo virtuoso de la competitividad": ser útil sólo en tanto se ajuste a precio favorable en el mercado. La tecnología es el resultado de la mayor y mejor elaboración del ser humano, cruzar y coordinar los conocimientos, su traducción y aplicación en dispositivos que en forma compleja conforman el bien final que da el servicio, y es también autor de los procesos de síntesis de los condicionamientos éticos, lo que también está a cargo de los seres humanos.
Si la participación social desde la sociedad civil es capaz de influir y modificar el sentido y la carga axiológica en la producción y distribución de los bienes del conjunto de la sociedad estará constituyéndose como un ser relevante. La densidad cuantitativa que está demostrando en su salto cualitativo modificando el contexto económico, social, cultural podría marcar el paso de sujeto social a sujeto histórico, pero su existencia como tal también depende de transformar los procedimientos políticos, medios de legitimación y límites del uso del poder. De la posibilidad de tener control y de introducir nuevas racionalidades en las relaciones sociales depende su trascendencia. Los nuevos movimientos sociales están en el proceso de constituirse constituyéndose y ante el desafío de levantar un nuevo pacto social. De esto depende cómo se desate el nudo de su existencia. En su obra "Estudio de la historia", Arnold Toynbee señala que una civilización sin un desafío debe perecer. Podríamos decir, extrapolando con recaudo, que un sector social que no enfrente desafíos de su coyuntura histórica tendería a desaparecer. O es cooptado por los sectores preexistentes o se levanta como referente alterativo.
El nuevo pacto social, la serie de acuerdos que establezcan nuevas relaciones entre los hombres y de estos con la naturaleza sería el núcleo duro del sector social posible de ser construido por los nuevos movimientos, redimensionando el uso de los espacios comunes de convivencia y los ritmos de vida y rediseñando el cronos de intervención humana en la naturaleza. La revisión de este continum, que tiene también la tarea de filtrar lo bueno de lo malo, los progresos tecnológicos, los descubrimientos, las invenciones, dependen de la conceptualización de la realidad y de la manera en que se filtren en ella valores cualitativamente diferentes. Si el movimiento social -cualquiera sea su modo institucional- no toca el nexo de funcionamiento propuesto por el pensamiento dominante, mercado, que el bloque en el poder ha instalado como el regulador perfecto, que tiene todo el peso retórico, con un pensamiento capaz de presentar una realidad de tal modo que "atque ubi solitudiem faciunt pacem appelant"(********) habrá fracasado en la propuesta de un proyecto innovador. De no imponer en el pacto una nueva relación con la naturaleza, no tendremos en el breve plazo un escenario en donde desarrollar la creatividad humana. De no influir directamente en una nueva forma de distribuir los bienes para satisfacer necesidades vitales (6) para la reproducción del ser humano, el desafío no será cumplido, y todo el progreso humano en sentido positivo será un logro miserable. Poner el pensamiento en otro plano cualitativo, en los hechos que influye con otro sentido social, generar sentidos compartidos, en suma un nuevo proyecto societario, en resumen la posibilidad de ser en concreto un sujeto histórico.
Los movimientos sociales -ONGs, Fundaciones - tienen en sus manos, en su propio quehacer, su destino y, en alguna manera, el sentido futuro que puedan tener la sociedad. Es centralmente un problema de autonomías e identidad a resolver, pero en definitiva saber como sí lo saben los malinké, comunidad africana que sostiene en uno de sus proverbios "No se puede obtener miel sin embadurnarse los dedos". Los desafíos son, en definitiva, un problema de conciencia y compromiso.

 

*) En la Argentina asumen la figura jurídica de Asociaciones Civiles o Fundaciones.
1) "ONGs: Un desafío Social para el siglo XXI" en "El resignificado del Desarrollo" Antonio Elizalde y otros, UNIDA - Buenos Aires - 2000
2) "El débate Modernidad Posmodernidad" Nicolas Casullo (Compilador)
Ediciones El Cielo por Asalto - Imago Mundi - Buenos Aires 1993
"La condición Posmoderna" Jean-Francois Lyotard - REI -Argentina -
3) Weber, Max," Economía y Sociedad" FCE - Argentina - 1992
Lindblom, Charles: "Politics and Market Basic Books" N.Y. 1977
Brunner JJ "El Espejo Trizado" ,FLACSO - Chile - 1988
4) Razeto Luis Migliano: Fundamentos de una Teoría Económica Comprensiva
Ediciones PET, Santiago Chile, 1994
5) Idem, anterior
6) "ECO - ECONOMIA" Manuel Acevedo - Jose Cárcamo (Compiladores)
Ediciones de la Universidad - Buenos Aires - 1999
**) La idea de campo como un espacio concreto de particular incumbencia
***) Identidad: como grupo capaz de accionar conjuntamente, en función de
posicionamintos en una relación social.
****) Tenemos en curso un debate a nuestro juicio no resuelto en torno a la conceptualización de denotación por sectores, el Estado sería el primer sector, el sector empresario el segundo sector, y las organizaciones sociales de base o movimientos sociales corresponderían a un tercer sector, así la tarea explicativa podría resultar confusa por que tanto el segundo sector como el tercero estarían en el campo de la sociedad civil siendo el primero un componente absoluto del poder político.
*****) Trabajadores administrativos, ligado al sector servicio, en la coyuntura de
producción industrial de producción masiva
******) El liberalismo cuyas máximas de libertad, igualdad, fratenidad han sido
abandonadas, y que de ciudadano ha derivado en el ser consumidor
*******) La empresas prolongan a través de Fundaciones y Asociaciones Civiles
sus lógicas e intereses comerciales de realización.
********)" y donde siembran la desolación afirman haber llevado la paz"




 

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