Con
el inicio de la construcción de las Plantas de producción de pasta
de celulosa en la localidad de Fray Bentos en Uruguay y las fuertes protestas
que esto originó por parte de los pobladores de Gualeguaychú en
la Provincia de Entre Ríos, se puso en el centro del debate político
la relación entre desarrollo y la cuestión socio - ambiental.
En
el caso socio - ambiental que analizamos, se trata de la industrialización
de las astillas de eucaliptos o pinos para elaborar la pasta de celulosa, materia
prima semielaborada para la producción de papel. Hace más de dos
décadas las empresas capitalistas transnacionales productoras de papel
ante el auspicioso negocio que la demanda creciente en el mercado mundial ofrecía,
observaron dos obstáculos para el mismo: la disminución de las reservas
forestales en Europa y la mayor cantidad de regulaciones ambientales que se iban
implementando en los países más poderosos del Hemisferio Norte.
La estrategia elegida para resolver estos obstáculos fue la búsqueda
de países con tierras fértiles, legislación ambiental laxa
y débil capacidad técnica de control estatal, para implementar el
monocultivo forestal primero y la instalación de las fábricas de
pulpa después.
El monocultivo forestal de las especies citadas comenzó
hace más de 15 años en el litoral argentino - uruguayo con desplazamiento
o eliminación de otras actividades agropecuarias, en la actualidad se calcula
que la superficie sembrada es superior a 1.500.000 hectáreas. Este monocultivo
forestal degrada estas tierras fértiles por la alta absorción de
nutrientes y agua.
La Unión Europea ha resuelto erradicar para la década
próxima la producción de pasta de celulosa de su territorio, producción
calificada por las Naciones Unidas entre los cinco procesos industriales más
contaminantes y tóxicos. Simultáneamente en nuestra región
han ido aumentando la cantidad de fábricas para producir la pasta, en Uruguay
una, en Argentina diez (ocho de las cuales, según los expertos, deberían
ser clausuradas por la grave contaminación que generan) y la expansión
rápida de estas industrias en Brasil, así lo demuestran.
El
método menos contaminante para la elaboración de la pulpa es el
TCF (libre de cloro) que utiliza para el blanqueo de la pasta oxígeno,
ozono o peróxido de hidrógeno, pero debido al costo y fundamentalmente
a la opacidad y menor resistencia del papel obtenido, esta técnica solo
la utilizan el 7% de las empresas, empresas ubicadas, ¡oh casualidad!, en
Finlandia, Austria y Alemania.
Parece ser que la directiva fue: vayan a producir
la pulpa de celulosa a América del Sur con el método ECF ó
Kraft que usa para el blanqueo el dióxido de cloro, sigan nuestro consejo
intoxiquen al sur y logremos un papel brillante y resistente en el Norte. Según
algunas informaciones el 90% de la producción de pasta de celulosa que
se obtenga en Fray Bentos de las fábricas Orión de la Empresa Botnia
y M' Bopicua del Grupo ENCE con sedes centrales en Finlandia y España respectivamente,
ya esta comprometida para entregar a empresas papeleras instaladas en Europa y
Estados Unidos.
El proceso industrial para obtener la pasta de celulosa, se
inicia separando la lignina de la madera con la cocción de las astillas
en soluciones químicas de bisulfito cálcico o sulfato sódico
a altas temperaturas y presiones. El ácido sulfhídrico que se emite
por las chimeneas y su particular olor nauseabundo resulta de este proceso de
cocción. Como la pasta lograda es oscura, el blanqueo se realiza con el
método ECF o Kraft que utiliza el dióxido de cloro.
Lo que preocupa
con motivos valederos a tantos pobladores de Gualeguaychú y a algunos movimientos
ambientalistas de Uruguay, es la escala productiva y contaminante de estos emprendimientos
industriales en Fray Bentos. La inversión a realizar por las empresas Botnia
y ENCE representaría el 10% del Producto Bruto Interno de Uruguay; serían
las dos fábricas de pasta de celulosa más importantes del planeta;
la fabrica de FONAPEL instalada en Colonia, Uruguay produce el 2,3% de lo que
elaborarían Botnia y ENCE, el producto elaborado por estas industrias alcanzaría
más del doble de lo producido por las 10 empresas instaladas en la Argentina.
Por otro lado, se extraerían diariamente del río Uruguay 86
millones de litros de agua, que se devolverían al cauce fluvial con temperaturas
elevadas y con dioxinas, con furanos y con compuestos químicos del nitrógeno
y del fósforo.
La gran escala productiva de estas dos fábricas
de pasta de celulosa, no alcanzaría a los puestos de trabajo creados, argumento
ocupacional que esgrime el Gobierno Uruguayo, ya que según algunos especialistas,
finalizadas las obras de construcción, el personal estable estaría
entre 300 y 400 personas.
Los efluentes gaseosos, líquidos y sólidos
no tratados junto a la elevación de la temperatura, debido a la magnitud
de la descarga, afectarían los ecosistemas del río Uruguay; habría
pérdida de oxígeno en el agua por el ritmo de reproducción
de las algas; el cambio en la composición de la atmósfera generaría
lluvias ácidas. Todo lo cual unido al característico olor que despiden
estas industrias, hacen sospechar que estamos ante el peligro de un impacto ambiental
inédito en la región que afectaría la salud, la economía
y la calidad de vida de cientos de miles de personas que viven en las riberas
del río.
La Planta Alto Paraná de la empresa chilena Arauco
produce pasta en una escala mínima comparada con lo que será la
producción en Fray Bentos, sin embargo los vecinos de Puerto Esperanza,
de Wanda y de Puerto Libertad en Misiones, han dado rotundo testimonio sobre como
el olor y la contaminación afectan su calidad de vida y su salud.
Las
investigaciones epidemiológicas realizadas en otros lugares dan cuenta
sobre que este tipo de contaminación tóxica genera alergias y afecciones
en la piel, en los ojos, en los sistemas respiratorio, inmunológico, endocrino
y locomotor; pueden ser causa del incremento de diabetes, malformaciones congénitas,
cáncer y muerte.
Lo dicho anteriormente y los antecedentes de estas
empresas nos dan derecho a sospechar sobre estos peligros señalados. ENCE
fue condenada por la Justicia de Pontevedra en España en el año
2002 junto al actual Director General de la empresa M'Bopicua que construye su
fábrica en Fray Bentos por delito ecológico cometido en las rías
gallegas de esa localidad. Botnia destruyó la vida ictícola en el
río Cruces ubicado en Valdivia, Chile (1).
Los antecedentes sobre la
preservación ambiental que tiene Uruguay son óptimos comparados
con los de nuestro país, que se verifican en el tratamiento de los residuos
cloacales que hace el Estado Uruguayo de las aguas que retornan al Río
de la Plata, problema ambiental, que como tantos otros, Argentina todavía
no ha resuelto. Estos antecedentes no justifican, conociendo los intereses que
movilizan hacia estos lares a Botnia y a ENCE, que no se informe como corresponde
a la población de nuestras dos naciones hermanas y se ignoren las obligaciones
mutuas que el Tratado del Río Uruguay impone.
Ni en el GTAN - Grupo
Técnico de Alto Nivel - creado por ambos gobiernos, ni en el informe de
la Corporación Financiera Internacional dependiente del Banco Mundial se
da la información suficiente y que las difíciles circunstancias
que vivimos exigen. Sobre el informe del Banco Mundial el Canciller Argentino
dijo: " no analiza métodos de producción libres de cloro y
carece de indicaciones para prevenir la contaminación con efluentes líquidos
y emisiones gaseosas, ni crea adecuados sistemas de control de las contingencias
que pueden suscitarse y que son frecuentes en esa industria" (2)
Ante
una situación compleja como la que enfrentamos, quizá convenga plantearse
como guía para la reflexión, algunos interrogantes:
¿Cómo
se resolverá la soberanía compartida sobre el Río Uruguay?
¿Que
tipo de método se utilizará para el blanqueo de la pasta?
¿
Cómo se hará el tratamiento de efluentes gaseosos, líquidos
y sólidos?
¿ Cuál será el monitoreo y control por
parte de los Estados nacionales?
¿ A partir de esta crisis, el Gobierno
Argentino dará mayor importancia a los
graves problemas ambientales
que padecemos en nuestro país?
En definitiva se trata del rumbo que
elegirán los pueblos y gobiernos de América del Sur: ¿será
un crecimiento económico desigual y guiado por los intereses de las grandes
corporaciones capitalistas transnacionales? ó ¿se avanzará
hacia una integración equitativa y solidaria, donde el crecimiento económico
sirva a un desarrollo humano integral, que implica: un ambiente natural, socio
- cultural, apto, sano y agradable?
*Biólogo - Ecólogo
- Dr. en Psicología Social.
(1) El Diario de Paraná,
Entre Ríos 20/01/2006
(2) Respuesta de Jorge Taiana. El Cronista Comercial,
Argentina, 18/01/2006