Introducción Porqué hablar de epidemiología
comunitaria en relación con la salud psicofísica de la población? Para
poder explicar el porqué de los fenómenos de salud y enfermedad
que ocurren en una comunidad en diferentes situaciones de fragilidad, como por
ejemplo el acoso de las inequidades a causa de un sistema político y económico
equivocado. Si la historia de los pueblos es la consecuencia de su historia
socio-cultural, la historia del subdesarrollo es la respuesta al porqué
de sus vicisitudes epidemiológicas. La historia de los pueblos es también
la historia de la búsqueda de sus derechos y entre ellos el derecho a vivir
y morir dignamente haciendo frente a sus situaciones de salud y enfermedad, de
bienestar versus malestar de "incluidos" o "excluidos" dentro
del derecho a la salud. Bien sabemos que los procesos de salud y enfermedad
responden a una situación y a un entorno social y así se puede afirmar
que desde el punto de vista epidemiológico una comunidad está compuesta
por grupos homogéneos con similaridades clínicas. Dentro de una
sociedad moderna los ciudadanos tienen derechos y deberes; si los derechos a gozar
de una vida digna y saludable no se cumplen es porque las responsabilidades y
la administración no han funcionado de acuerdo a las normas de protección
de los ciudadanos y sucederá que los "derechos a percibir" se
transformarán "en problemas a resolver" en vez de "necesidades
a cubrir". Y si una sociedad está sesgada por la falta de derechos
a la salud es porque es corrupta y estarán también corrompidos los
que atienden a los ciudadanos con derechos. Consecuentemente las prácticas
de medicina dentro de un Estado corrupto estarán dominadas por el mercado
y no por las necesidades de sus miembros. En este sentido las medidas de salud
y acción social dirigidas hacia la población adulta en las últimas
décadas en la Argentina fueron manipuladas políticamente para ser
incluidas por el Estado y la sociedad dentro de peligrosos colectivos como el
de "adultoproblemática"; "tercera edad - patología
- institucionalización" versus "juventud -belleza - éxito"
que intentaron estereotipar a la población y dividirla en sectores de desplazados
y desplazadores. Esta influencia globalizante envolvió a las nuevas
clases sociales empobrecidas y determinó nuevos pobres desprotegidos de
sus derechos entre ellos los adultos mayores y los pasaron en primer lugar a engrosar
las filas de los más desposeídos. Alrededor de estos nuevos grupos
sociales debilitados (adultos mayores, niños y adolescentes en crisis )
se engendraron nuevas situaciones socio-sanitarias y epidemiológicas como
la floreciente industria de la farmacología psiquiátrica (los medicamentos
antistress, antifóbicos, ansiolíticos, antidepresivos, etc), la
indumentaria (pañales, sillas, prótesis) y la institucionalización
geriátrica altamente rentable en el mercado de servicios prepagos de asistencia
sanitaria. Frente al daño qué hacer para revertir la situación? Ante
la desaparición del Estado de Bienestar (Welfare State) en el mundo surgen
modelos alternativos a partir de la organización de redes de apoyo solidario
dentro del sistema de voluntariado conocido como "sector non profit"
o "tercer sector". Con características de desinterés
y dedicación sus objetivos son lograr la reducción de las penurias
económico sociales de la población aliviando el stress de las familias
y la sociedad mediante la organización de redes solidarias de apoyo voluntario
que combinen la convocatoria, la confianza y la cooperación mutua para
armonizar el interés individual con el interés colectivo. A las
puertas del 2001 el panorama mundial se está convulsionando peligrosamente;
las respuestas de las nuevas generaciones se dirigen positivamente hacia la
protección del planeta a partir de la solidaridad social, el equilibrio
ecológico, la preservación de las especies, la descontaminación
ambiental. Es posible que actúen a tiempo para salvar al hombre y su entorno
de la autodestrucción. 1.Objetivos de la epidemiología
comunitaria En el campo de la salud hay muchos datos sobre epidemiología
pero pocos sobre la epidemiología comunitaria y menos aún referida
a las personas adultas. Pero qué estudia esta disciplina? Se ocupa de
cómo ocurren los fenómenos de salud y enfermedad dentro de la comunidad
como por ejemplo cuál es la explicación a nivel social de una patología
cardio- vascular, cerebro vascular o del HIV. Este saber asociado a la observación
de las ciencias sociales consiste en poner al servicio de las poblaciones la metodología
necesaria para conocer y transformar la propia realidad, sea en el barrio, en
el medio ambiente, en la familia o en la sociedad, en beneficio de la salud. Si
la epidemiología es el estudio de la historia de las enfermedades de la
población ello involucra también la historia de las poblaciones
que es también la historia de sus enfermedades y, ambas son variables de
tipo social. Por ejemplo en el caso del AIDS o el SIDA (Síndrome de Inmuno
Deficiencia Adquirida) esta enfermedad tiene un factor de difusión que
con la medicina tiene menos que ver pero sí con las costumbres y políticas
de consumo de una población. Entonces podemos decir que la enfermedad también
responde a una clase social y a un status de vida. En este sentido decimos que
la historia de las poblaciones es la historia de sus síntomas clínicos
y estos obedecen a un sistema de vida, a un tipo de organización familiar,
a un tipo de costumbres y si estas se cambian se cambiarán también
los síntomas clínicos y también sus consecuencias en la población. La
historia de los pueblos es también la historia de su origen y de sus herencias
y la forma en que ha transcurrido su historia socio-cultural responde a la explicación
de sus vicisitudes epidemiológicas, tal como lo es la historia del subdesarrollo
por ejemplo en la cual se evidencian entre otras cosas las faltas a los derechos
a la salud. 2.Salud y derechos sociales Qué es la salud?
"La salud es un estado de bienestar que deriva del hecho de que todos pueden
gozar de los bienes del Estado". Pero a propósito del repetido lema
de la OMS y demás organismos internacionales comprometidos en la defensa
de la salud que hasta el siglo pasado promulgaban "salud para todos en el
año 2000" como propuesta política de los estados de inversión
planificada y como un derecho que se descontaba como adquirido, esta premisa no
se cumplió. Las diferencias se fueron haciendo cada vez más marcadas
en vez de mitigarse y, mientras para algunos fue mejor para otros fue y está
siendo peor. Así se fueron construyendo las categorías de "incluidos
- excluidos" o "marginados" de gozar de este derecho a la salud
y al bienestar. Podemos afirmar entonces que la enfermedad tiene un entorno social
y en este sentido se puede decir que, desde el punto de vista epidemiológico
la comunidad está compuesta por "grupos homogéneos con similaridades
clínicas." Esta historia de los pueblos es entonces la historia
de la búsqueda de los derechos a la vida como categoría de referencia
a partir de lo cual se puede pensar en derechos de las personas y de categorías
que surgen a partir de ellas. Dentro de tales categorías se puede incluir
el bienestar versus malestar, la autonomía versus la no autonomía;
la dependencia versus la no dependencia. Así como lo es también
el derecho a una vida digna y a una muerte o a una declinación de vida
digna ; en este sentido la medicina no está fuera de esta historia sino
que está íntimamente comprometida con la oferta de estos derechos. 3.El
mercado de la salud Si la sociedad está sesgada por una falta de
derechos a la salud es porque es corrupta y estarán también corrompidos
los que atienden a los ciudadanos con derechos. Si las prácticas de la
salud pertenecen a un Estado corrupto es porque la medicina está dominada
por el mercado y no por las necesidades de sus miembros. Lo que antes se determinaba
como salud para todos ahora se llama "carga de enfermedades" según
la terminología de los organismo internacionales, o se denomina como un
"problema a resolver" a través de un mecanismo de mercado. Lo
que perturba y molesta se institucionaliza o se medica sin ver cómo, porqué
y de qué se trata. Si observamos por ejemplo cuál es el desarrollo
de un sector del mercado que se ocupa de los medicamentos psiquiátricos
como los antidepresivos o los geriátricos por ejemplo, es inquietante ver
el volumen de venta y el impacto de la propaganda, que además proporciona
status a quien lo consume o lo puede adquirir pues en general estos rubros se
transforman en medicamentos carísimos o en "recetas magistrales"
adquiribles sólo por ciertos sectores. Así la salud entra en el
mecanismo de mercado como algo que acompaña a los seres humanos en su vida
diaria y el mercado actúa como factor de protección de las necesidades.
Quien no tiene para cubrir estas necesidades o está fuera del mercado no
goza de los derechos a la buena atención de su salud y pasa a ser "un
problema", pero "un problema" a resolver por parte del mercado. Quien
tiene por ejemplo un pariente cercano que padece de Alzheimer estará empeñado
económicamente y de por vida para cubrir los costos de esta enfermedad
incurable, poco conocida etiológicamente y muy difícil de asistir.
Sin personal adiestrado y dentro del entorno familiar el cuidado del enfermo que
la padece determinará la dedicación absoluta del pariente cercano
más comprometido quien deberá empeñar su tiempo y sus fuerzas
hasta agotarlas. Así mismo hablamos del costo de la pérdida de
autonomía como el costo de la internación y del costo social y humano
que implican cierto tipo de enfermedades que se producen en la población.
Entre estas hay enfermedades evitables y no evitables y en el universo de lo evitable
podemos mencionar las prácticas de la prevención en la cual están
comprometidas directamente las políticas públicas en primer lugar
y las prácticas de las personas en segundo lugar. Ambas se complementan
y se oponen en cierto sentido sobre todo si no están relacionadas con una
ideología compatible. El Estado puede implementar prácticas diversas
al sentido de la organización social sin tener en cuenta la consulta al
ciudadano y no ya al paciente, que perjudiquen a la misma organización
comunitaria no adaptándose a las necesidades reales de las personas ni
a su historia. Puede así incidir negativamente en su formación societaria
posterior generando procesos peligrosos y difíciles de destrabar, ejemplo
de ello lo son nuestras poblaciones indígenas que han sido casi siempre
diezmadas por la interrupción abrupta de sus procesos de salud-enfermedad
como consecuencia de la aplicación de medicina tradicional vigente en nuestra
sociedad no indígena. 4. La manipulación de las políticas
sanitarias y sus víctimas En este sentido las mal llamadas medidas
salud y acción social en apoyo de la población adulta mayor implementadas
en las últimas décadas fueron políticamente manipuladas para
ser incluidas por el Estado y "espontáneamente" por la sociedad
dentro de una larga serie de colectivos. Entre estos se inscriben por ejemplo
el del " adulto = problemática";la "tercera edad = patología
= institucionalización"; "grupo de 50 y más = caída
de la eficiencia" versus "juventud-belleza - éxito" y tantos
otros que pasaron a integrar una larga serie de estereotipos peligrosamente cercanos
a ideologías racistas. Como consecuencia estas prácticas convergieron
en la formación de una feroz campaña hacia del adulto que atropella
su pasado y está destruyendo la memoria histórica de nuestra sociedad. Así
desde los espacios de la salud se fue ubicando a las generaciones de los mayores
en las filas de los "desplazados y despreciables" paulatinamente reemplazados
por la nueva juventud arrogante, ineficiente y "triunfadora". Frente
a esta propuesta sí es posible hablar de "ciudadanos" que tienen
problemas en vez de "pacientes"que tienen dolencias y como tales con
derecho a actuar, a ser consultados e involucrados en sus terapias como "pacientes-
actores". Esto es con una práctica participativa y sobretodo en cuanto
a las decisiones de cómo encarar su procesos de salud- enfermedad y también
de la forma de envejecimiento y deceso que desean tener. 5. El adulto
mayor sede de la política excluyente La población que incluye
el Programa Asistencial de Medicina Integral del INSSPJP más conocido como
"el Pami" no se ha preocupado tanto en cubrir a su población
objeto el adulto mayor y los problemas que la aquejan, cómo en organizar
un entramado de red de prestaciones tercerizadas lo más abarcadora posible
supervisada por un obsoleto sistema control de calidad. Dentro de este modelo
el usuario fue el último y más olvidado eslabón dentro de
una cadena de servicios de baja calidad que remitieron al incremento extremo del
gasto asociado y en donde se benefició no sólo la industria farmacéutica
sino el staff, consociado a un amplio sector privado de instituciones de salud
con fines de lucro. Estas situaciones se incluyen también dentro de
las violaciones a los derechos humanos y en abierta oposición a la protección
de las necesidades de la población. Así con la aparición
de los nuevos modelos socio-sanitarios y epidemiológicos como consecuencia
del incremento de la esperanza de vida alrededor del un nuevo grupo etáreo,
el de los adultos mayores o de la "tercera edad" se fue organizando
un nuevo mercado de la salud; el de la geriatría. En el mercado, este
nuevo producto sirvió para convertir derechos de bienestar en productos
comercializables hacia la industria del medicamento, de la indumentaria geriátrica
(ortopedia de alta y baja complejidad), hacia industrias auxiliares como la de
los pañales para adultos, las sillas, los bastones, la arquitectura edilicia
y la de la institucionalización, la más rentable, equiparable casi
a la industria funeraria. Ante el daño consumado ahora nos preguntamos
qué podemos hacer para revertir esta situación? 6. Las
redes de apoyo a la familia con stress y el tercer sector Hemos llegado
al fin del siglo y nuestra población que ha dado signos de madurar aceleradamente
está compuesta por mas adultos y menos jóvenes. Mientras en el
mundo desarrollado la esperanza de vida esta creciendo aceleradamente, en la Argentina
con una tendencia semejante no se puede seguir pensando que la prolongación
de la edad madura sea un fenómeno incipiente. Dos son los objetivos
fundamentales para un modelo de intervención en la edad avanzada: el
primero esencialmente de prevención a los fines de promover una vejez exitosa
o "successful aging" esto es ausente de patologías crónicas
invalidantes; el segundo tendiente al mejoramiento del nivel de calidad de vida
tanto en la persona sana como en el "frágil" ( frail elderly);
es decir del anciano con un elevado riesgo de perder la autonomía. Otro
de los objetivos importantes es lograr la reducción de las penurias económico-sociales
de la sociedad aliviando el stress de las familias mediante la organización
de una red solidaria de apoyos voluntarios. Qué entendemos por una red
solidaria de voluntarios? Este sector social formado por grupos de voluntarios
conocido como sector "non profit", comporta características de
dedicación y desinterés que son fundamentales para asegurar un nivel
de confianza en los beneficiarios y su familia. El mismo conocido también
como " tercer sector" representa la parte más visible del capital
social presente en la sociedad y se define como aquel componente del capital humano
que conciente a los miembros de una determinada sociedad en tener confianza en
el otro y en cooperar en la formación de grupos y redes asociativas solidarias
organizadas como una empresa sin fines de lucro. Es decir a través de normas
de reciprocidad generalizada que permitan conciliar los intereses individuales
con los colectivos combinando altruismo con necesidades personales. Para lograr
mejores resultados en la atención de la población adulta es imprescindible
la conformación de equipos voluntarios debidamente adiestrados con una
capacitación médico social para el mejor abordaje de las situaciones
individuales y familiares. El equipo de capacitación médico social
tiene como objetivos formar los recursos humanos disponibles mediante prácticas
sociosanitarias gerontológicas que brinden metodologías y técnicas
de intervención tanto en la acción preventiva como en la asistencial. El
objetivo de estos programas es ir conformando redes locales de apoyo solidario
capaces de actuar con rapidez y eficacia ante el momento de riesgo y cuyas premisas
se fundamenten en la convocatoria, la confianza y la cooperación mutua
a fin de armonizar el interés individual con el interés colectivo. Conclusiones: Ante
una realidad enmarcada por una violenta globalización de la pobreza, la
desocupación forzosa, el envejecimiento de la población, la disminución
de la natalidad, el retiro del Estado, la falta de un sistema de redes de solidaridad,
el incremento de la violencia, la drogadicción y el SIDA, no hay aún
una respuesta efectiva posible. De frente a las patologías emergentes
y desde la óptica de una sola disciplina nos preguntamos entonces cuál
es la salida? La respuesta deberá estar de acuerdo con la gravedad de
la emergencia y requiere ubicarla desde la interdisciplina y lo intersectorial. Mucho
se habla y se escribe sobre la interdisciplina pero es poco lo que se implementa
y desde lugar del médico de cabecera en vez de ir hacia ella se cambia
el destino de la consulta. Si la salud es un estado de bienestar que deriva
del hecho de que todos puedan gozar de los bienes del Estado, actualmente éste
y su entorno social están gravemente amenazados. La salud y la enfermedad
responden a un estilo de vida que en este momento sufre alto deterioro y que es
necesario revertir. Si la historia de las poblaciones es también la
historia de sus síntomas clínicos y estos responden a un sistema
de vida, a las puertas del nuevo milenio el perfil de las perspectivas futuras
de nuestra población apunta cada vez más a la fragmentación
y al deterioro; es decir menos derechos y más exclusión. Dentro
de este modelo no escapa la situación del PAMI el programa "del instituto"
(INSSJP) por excelencia responsable de un segmento importante de población
adulta en constante aumento, jaqueada física y mentalmente por los avatares
de esta crisis de pauperización. Comprender a fondo sus penurias es
abordarla a través de la epidemiología comunitaria reconociendo
sus reales estrategias de sobrevivencia esto es la salutogénesis y su
implicancia en los procesos de salud y enfermedad. En este contexto poder prescribir
y abordar los síntomas del sufrimiento psíquico, hacer uso racional
de los recursos farmacológicos y prevenir la institucionalización
se imponen como estrategias básicas. Para reducir las penurias económico-sociales
y aliviar el stress de las familias debemos responder con organizaciones desde
la comunidad que apoyadas por el Estado reconstruyan las redes y el tejido social
gravemente deteriorado. Bibliografía: Castells,
Julia. 1992 Ficción y Realidad de la Política Social para la Ancianidad. Serie
382 383. Biblioteca Política Argentina; Fondo Editor de América
Latina, Bs.As. 1997, Estudio sobre la institucionalización de ancianos
y la política social en la Pcia de Córdoba. FLACSO, Tesis de Master
mimeo (inédito) Tognoni, Gianni, 1999. "Neoliberalismo: Genocidio
por Planificación de la Desigualdad", Istituto Mario Negri, Milano
La enfermedad de Altzeimer, 1997, Paidós Putnam, R. 1993, "La traduzione
civica nelle regione italiane", Ed Mondadori, Milano Zanetti, M. et al, 1997.
Capitale Sociale e Sistema Sanitario: L'Arte sottile di creare circoli virtuosi.
GLI OSPEDALE DELLA VITA, Rivista Trimestrale. Azienda USL della Cittá
de Bologna, Ottobre / Dicembre 1997 Castells,J. y otros, 1985, Condiciones
de hábitat y salud de los sectores populares. Un estudio piloto en el Asentamiento
San Martín de Quilmes. CEUR, ISSN-0326 6859, IAF, Buenos Aires.
*Master
en Ciencias Sociales, especialista en Políticas de Salud y Acción
Social para Población Adulta
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