Un
estudio vincula la destrucción de la naturaleza y la situación de
millones de pobres.
12 dic (El País)
Por ello, los autores
del informe, pertenecientes al Instituto de Recursos Mundiales, al Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y para el Desarrollo y al Banco Mundial,
reclaman mayor atención del manejo de los ecosistemas en la lucha contra
la pobreza.
Según este estudio, tres cuartas partes de los 1.100
millones de personas que viven en la extrema pobreza en todo el mundo se encuentran
en el mundo rural, por lo que su medio ambiente es "lo único"
de lo que pueden depender para salir de esa situación.
El informe,
publicado en castellano por Ecoespaña, denuncia que el medio ambiente "no
se ha considerado lo suficiente en el pasado", cuando el poder de la naturaleza
es un "medio eficaz" para el cambio democrático. Los recursos
naturales -tierras, bosques, agua y pesquerías- manejadas localmente suelen
ser, según el informe, los medios "más efectivos" de la
gente pobre del mundo rural para crear riqueza ellos mismos, para lo que su gestión
ha de ir pareja a prácticas de "buen gobierno".
El 60%
de los beneficios de los ecosistemas para la salud se están degradando
12 dic (Noticias 24 horas)
El informe, titulado Ecosistemas y bienestar
humano: síntesis de salud, es la contribución de la OMS a la Evaluación
de Ecosistemas del Milenio (Ver Análisis piloto en el informe de Ecoespaña
Recursos mundiales 2002), unos estudios realizados a lo largo de cuatro años
por más de 1.300 científicos de 95 países. La OMS advierte
de que las consecuencias dañinas de la degradación de los ecosistemas
sobre la salud humana ya se pueden percibir y pueden empeorar en los próximos
50 años.
Lee Jong-wook, directo general de la OMS, advirtió
de que los humanos han cambiado los ecosistemas naturales más rápida
y extensivamente en los últimos 50 años que en ningún periodo
comparable de la historia de la humanidad. Aunque la OMS reconoce que estas
transformaciones del planeta han generado ciertos beneficios en salud, bienestar
y desarrollo económico, también advierte que no todas las
regiones y grupos humanos se han beneficiado por igual. Ahora, asegura la OMS,
es necesario abordar los riesgos que se afrontan por esta degradación de
los ecosistemas, especialmente entre los pobres que dependen directamente de ellos.
Más
riesgo de enfermedades
Muchas enfermedades graves se originan en animales,
por lo que los cambios en sus hábitats pueden afectar a la salud humana,
ya sea positiva o negativamente. La mayor producción ganadera y el aumento
del contacto con especies animales salvajes incrementan el riesgo de transmisión
de enfermedades. La constante reducción de los bosques impacta en animales
como los mosquitos y cambia las pautas de transmisión de enfermedades como
la malaria.
La deforestación también intensifica los efectos
de los desastres naturales, reduciendo las cosechas. La degradación de
las pesquerías y ecosistemas agrarios influyen en la desnutrición
de unos 800 millones de personas en todo el mundo y al menos otros 1.000 millones
viven una deficiencia crónica de micronutrientes.
Las enfermedades
infecciosas transmitidas por el agua causan unos 3.200 millones de muerte al año,
lo que supone en torno al 6% de las muertes mundiales. Pero más de 1.000
millones de personas siguen sin acceso al agua potable y 2.600 millones carecen
del saneamiento adecuado.
Un 3% de la carga mundial de enfermedades se atribuye
a la contaminación de interior y exterior, que son las principales causas
de enfermedades respiratorias.