Referir
hoy a las artesanías en Latinoamérica, implica dar cuenta de una
diversidad de situaciones productivas y de comercialización asociadas con
una multiplicidad de particularidades culturales.
En términos de operacionalizar
la heterogeneidad que presenta "lo artesanal" en América Latina,
resulta útil apelar a la clasificación que realiza M. Lauer a partir
de una conjunción de criterios demográficos, históricos,
geográficos, y económicos. Este autor plantea la existencia de distintos
espacios artesanales y entiende que "Las realidades artesanales nacionales
están compuestas por la combinación de dos o más de estos
espacios, cada uno con sus procesos de diferenciación interna..."(Lauer
1984:62). Dicha combinación adquiere formas variadas, que la modernidad
capitalista intenta subordinar; ya sea a través de la intensificación
y perfeccionamiento de los mecanismos comerciales, o a través de una adecuación
de las características de la estructura productiva artesanal a dicha modalidad
comercial.
Los espacios artesanales señalados son:
1.
Los países donde mayor desarrollo tuvieron las civilizaciones precolombinas,
y donde preexistían a la Conquista concentraciones de artesanos. Estos
son los que cuentan actualmente con una mayor población, densidad y presencia
cultural de la artesanía. Los mismos son Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala,
México y Perú. Se trata de cuatro lugares ordenados en torno a los
espacios centrales del Imperio Inka, y dos protagónicos en el proceso Maya-Azteca.
2.
La Amazonia-orinoquia, donde tribus pertenecientes sobre todo al sustrato lingüístico
tupí producen artesanía. Abarca zonas de Brasil, Paraguay, Venezuela
y los países amazónicos del área andina.
3. La tradición
urbana de origen europeo, donde, a diferencia (de los demás espacios) no
es fundamental el elemento étnico, ni lo es el carácter comunitario
de la producción. No hay ciudad, grande o mediana, de la implantación
europea que no conozca manifestaciones de este tipo. En el caso de Uruguay, concretamente
según Lauer, se trata de la manifestación artesanal más significativa.
4.
Un conjunto de espacios menores constituidos por las creaciones artesanales individuales
o de grupos culturales reducidos, que pueden tener sin embargo importancia si
se les considera desde el punto de vista nacional. Por ej. el caso de objetos
para rituales de origen africano en aquellas zonas donde se dio este tipo de migración.
Geográficamente están representados en Haití, Brasil y Cuba;
pero también es posible hallar este tipo de producción en la costa
de Colombia, Venezuela y algunas islas del Caribe.
El
conocimiento de la "realidad" artesanal latinoamericana es una tarea
complicada, y esto tiene que ver con diversos factores. Existe disimilitud respecto
de la existencia de estudios sobre el tema en los diferentes países (en
tanto que en algunos hay una cierta presencia y continuidad en la temática,
por ejemplo en México, en otros su tratamiento resulta casi inexistente,
tal es el caso de Argentina); esto a su vez posee vinculaciones con las diversas
situaciones nacionales y con el "papel" que han jugado las artesanías
en los procesos históricos particulares. Por ejemplo, en México
las artesanías han sido utilizadas ideológicamente como un factor
identificatorio y constitutivo de la "nacionalidad", además de
haber actuado (según algunos autores como V. Novelo) como un elemento de
freno para la migración rural a las ciudades. Por otra parte, no existen
cifras exactas acerca del volumen de la producción y del empleo en la artesanía
latinoamericana. Ello obedece a diferentes razones, pero básicamente se
relaciona con la dificultad en la tipificación de la actividad, y con falencias
en los criterios utilizados en el campo demográfico.
Es
interesante señalar cómo se ha ido modificando el enfoque y el abordaje
de esta problemática. En un pasado no muy remoto las artesanías
eran tratadas específicamente como productos de sociedades "tradicionales",
como expresiones "genuinas" de las mismas.
En nuestro país,
por ejemplo, esta temática fue abordada históricamente por el Folklore
. Desde la década del 60, la actividad artesanal fue considerada dentro
de los fenómenos folklóricos, y por tanto se le asignaban los rasgos
que definen a aquellos, es decir: popular, colectivo, oral, anónimo, empírico,
funcional, regional, y tradicional. Se tendió a oponer el fenómeno
artesanal a la industria y la tecnología. Se insistía en el carácter
de su elaboración manual y en su pertenencia a un modo de producción
pre-capitalista. Una vez en el mundo urbano, alejadas de sus comunidades de origen,
las artesanías se explicarían como proyecciones o transplantes.
Desde esta concepción resulta una oposición entre contextos folk
o campesinos y contextos urbanos.
En algunos países de Latinoamérica,
ya entrada la década del 70, y ajena a la disciplina folklórica,
se produce una renovación en la perspectiva desde la cual se aborda esta
problemática . El énfasis ya no estará puesto en el objeto
artesanal en si, sino en los procesos que orientan su producción. Se observa
asimismo la necesidad de ampliar el estudio hacia las instancias de la comercialización
y el consumo, como recurso teórico-metodológico conducente a una
comprensión cabal del fenómeno. Pero además, y en la medida
en que tales estudios se centran en el análisis de artesanías producidas
mayoritariamente en el ámbito rural, por población campesina / indígena,
esta nueva perspectiva subraya enfáticamente un punto: la necesidad de
situar la producción artesanal dentro de un marco más global; es
decir atendiendo a su inserción en un mercado de índole capitalista.
Tal inquietud se agudiza considerando las condiciones de pauperización
en que se encuentra esta población.
En la década de los 90,
si bien no hay renovaciones drásticas en los enfoques teóricos asociados
con esta problemática, si observamos que el tema va a aparecer asociado
sistemáticamente a ciertos tópicos que adquieren relevancia durante
estos años. Se estrechan relaciones entre la producción artesanal
y ciertas cuestiones específicas: Artesanía y Turismo Cultural,
Artesanía y Microempresa, Artesanía y Mercados. A un nivel más
general la discusión incluirá la temática artesanal en la
problemática de la globalización y tratará acerca de la tensión
entre procesos asociados a la misma y procesos locales.
En relación
con lo dicho, podemos señalar que en América Latina, la producción
de artesanías indígenas para turistas y mercados de exportación
ha repercutido de diferentes maneras en estos pueblos. En tanto que en la mayoría
de los casos se ha agravado la pauperización de los productores, incrementándose
la marginalidad económica y política de los mismos, en otros se
ha producido un desarrollo autogestionario que ha reforzado las instituciones
culturales locales. Estimamos que estos casos son los menos, no obstante, consideramos
que puede resultar de interés mencionar brevemente dicha cuestión
ya que abre una interesante discusión. Lynn Sthefen cita cuatro casos en
los cuales la autogestión y el "éxito empresarial" aparecen
vinculados al reforzamiento interno de la identidad cultural local. Se trata de
los otavaleños de Ecuador, los nahuas y zapotecas de México y los
cunas de Panamá. Estas comunidades producen artesanías para la exportación
y tienen un nivel significativo de control sobre las empresas comerciales que
se establecen a partir de las instituciones culturales locales. Históricamente
hay similitud en las circunstancias económicas que acompañan la
conservación de las identidades étnicas en conjunción con
la producción comercial artesanal.
Las comunidades comparten una
serie de características: en primer lugar han conservado bases significativas
de tierras, se han dedicado a la producción comercial (para la venta) desde
el siglo XVII o XVIII, y poseen una historia de mercadeo y distribución
controlada localmente a través de redes locales y regionales. Según
Sthefen esta historia en común les ha proporcionado importantes recursos
económicos y políticos y una experiencia que ha contribuido al éxito
comercial. En segundo lugar estas comunidades han mantenido y reproducido instituciones
no capitalistas de intercambio, como las de bienes recíprocos y de trabajo,
y altos niveles de participación en los sistemas tradicionales de gobierno
comunitario; asimismo, han conservado una intensa actividad ritual y la reinversión
en obras públicas y empresas comunitarias.
El mantenimiento de dichas
instituciones étnicas les habría provisto las bases para la autoadministración
de las industrias caseras. El planteo de Sthefen apunta a que, si bien los gobiernos
nacionales y los exportadores foráneos han hecho una mercancía de
la identidad étnica de estos pueblos, tales grupos se han apropiado en
parte de los frutos de esta mercantilización y se han servido de ella para
el reforzamiento de su propia identidad étnica.
Al interior del
grupo obviamente se produce una tensión entre la acumulación de
capital por parte de algunos productores y una ideología común de
cooperación que tiene expresión a través de las instituciones
de reproducción social. Si bien la producción de artesanías
ha conducido a relevantes diferencias de riqueza entre las familias, la existencia
de ciertos mecanismos ha impedido que estos grupos sean absorbidos por agricultores
migrantes o trabajadores urbanos. Tal "rnecanismo" se basa en la reapropiación
local de la autodefinición de la identidad étnica; se trata de una
identidad que subsiste en contraste con las diferentes identidades indígenas
promovidas por los foráneos. Concluye Sthefen en la relevancia de este
tipo de procesos mediante los cuales las comunidades redefinen conscientemente
su etnicidad como una alternativa a la versión mercantil de su identidad
étnica. La conservación de las tierras conjuntamente con ciertas
instituciones de reproducción social, contribuirían a que las comunidades
puedan comprometerse en la reproducción para el mercado mundial; esto tendría
como consecuencia una acumulación de capital controlada localmente y la
autodefensa cultural.
De todas maneras, si bien la diversidad de situaciones
presente en Latinoamérica amerita estudios puntuales, queda claro que la
problemática artesanal (si bien aislable analíticamente) no puede
escindirse de la multiplicidad de factores que hacen a las condiciones de vida
(producción y reproducción social) de los pueblos.
Bibliografía:
Lauer,
Mirko. 1984. Notas sobre la modernización de la artesanía en América
Latina. En: Allpanchis. N.23. Año XIV. V. XX.
Sthefen, Lynn. 1990. La
cultura como recurso: cuatro casos de autogestión en la producción
de artesanías indígenas en América Latina. En: América
Indígena. V.L. N.4. Instituto Indigenista Interamericano.
*Autora:Pertenencia
institucional: Investigadora Independiente de CONICET; Docente del Depto. de Antropología
de la FFyL, UBA.