Compartiendo
el enfoque sistémico, y más aún, el pensamiento complejo,
hallamos a la recursividad y a la retroalimentación cumpliendo un rol fundamental.
El paradigma mecanicista y lineal en el que nos formamos, no nos ayuda a pensar
en estos términos, por los que una realidad puede ser la causa de otra
que es a su vez, causa de la primera (como el ser humano dando lugar a la sociedad
y la sociedad produciendo al ser humano).
La lógica dual, de exclusión,
nos lleva a pensar en términos de opuestos y contrarios, cual extremos
antagónicos de un segmento. Pero la imagen de la esfera muestra que los
puntos opuestos se integran para formar una realidad mayor y armónica.
Haciendo uso de la analogía, la llegada de la primavera es el comienzo
de un ciclo nuevo con la renovación de la vida, la captación de
la energía y su almacenamiento para el resto del ciclo. La primavera da
lugar al verano, éste al otoño, éste al invierno y éste,
nuevamente a la primavera.
Podemos comparar la vida de las organizaciones,
no al segmento lineal sino a un ciclo: y siguiendo el mismo ejemplo de la sucesión
de estaciones podemos entender a la organización renovándose a sí
misma con decisiones nuevas, renovación de la energía que permite
servir mejor y adaptarnos con mayor dinamismo al entorno.
Los miembros crean
la organización, la transformación individual hace a la organización
colectiva, pero es no menos cierto que la transformación colectiva en cuanto
organización, renueva y recrea a los miembros.
Podemos atrevernos
a salir de la lógica positivista de la evaluación de resultados
y entrar en una más enriquecedora de la renovación del flujo de
energía. Esto implica el análisis de la situación sin entrar
en parámetros y cuantificaciones de la competitividad y eficacia lineal,
muchas veces frustrantes.
La recursividad implica movimiento y éste
se logra de la manera sinérgica por medio de flujos de energía.
Esta energía está dada por la motivación, sentido de pertenencia
y el grado de compromiso de los actores en una organización.
Me atrevo
a decir que más que retroalimentación, causa y efecto en circularidad
permanente.
Es la vida, es el continuo drenaje de energías en todas
las direcciones que llena de espíritu cada rincón de este organismo
y le da impulso y direccionalidad con el propósito superior de cumplir
su misión de servicio y entrega a la humanidad.
En la lógica
lineal podemos dejar de irrigar algunas partes que a simple vista parecen intrascendentes,
improductivas, pero si miramos con la lógica sistémica, compleja,
donde el todo prevalece sobre sus partes (pero cada parte contiene a su vez al
todo), cada rincón recóndito es necesario para el funcionamiento
de esa organización.
Cuantas veces ha ocurrido que un pequeño
acto, gesto, una actividad mínima, que cualquiera hubiera evaluado como
insignificante al principio, pero hecha con compromiso, entrega, dedicación
y entusiasmo, florece a la larga y se convierte en fuente de grandes saltos en
el desarrollo organizacional.
En los pliegues ocultos se encierra el potencial
para la sinergia.
Es la calidad del acto, su pureza y no el volumen manifiesto
y visible de cada actividad lo que cuenta en los procesos creativos y transformadores.
Una
organización no es una máquina, que pudiera comprenderse al desintegrarla
y estudiar sus partes.
Al igual que en un ser humano, estudiando sus sistemas
vitales en forma aislada no se puede dar cuenta de su personalidad y de su espíritu.
Es necesario tratarla en su integralidad para poder conocerla.
Es una
totalidad resultante de la interacción de todos sus subsistemas en perfecta
armonía y sinergia, donde puede fluir esa energía que la llena de
un Ser que es capaz de cambiar el mundo entero.
Si dirigimos nuestras acciones
y las transformamos en esa energía positiva, seguramente podremos mover
al mundo y hacer de esto que hoy es la agonía de la humanidad, un paraíso
terrenal y espiritual.
¿Acaso no somos seres trascendentales? Demos
entonces un paso cualitativo y superemos la lógica fragmentaria.
Entremos
así en esa nueva y transformadora realidad plena de energía creativa
y sinérgica.