¿Qué
es lo que le da vida a la Humanidad? Estamos en una etapa en la que ya es fácil
discernir que el desarrollo basado en el crecimiento económico y las negociaciones
han fracasado definitivamente en el progreso de la humanidad.
Claramente
podemos observar las consecuencias de la miseria humana producto de ese estilo
de desarrollo. Las hambrunas de cientos de miles de niños, las luchas y
contiendas por el logro del poder para un puñado de personas miserables
a costa del resto de la humanidad.
Las catástrofes
ecológicas que azotan a los pueblos, el Tsunami de fines del año
pasado o ahora el huracán Katrina y sus huellas devastadoras sobre el pueblo
de Nueva Orleáns, por nombrar sólo algunos de los últimos
flagelos naturales, son una de las respuestas a nuestros enquistados patrones
de conflicto.
Puede ser que los asuntos que atañen
a la humanidad parezcan muy complejos; de hecho el ser humano es complejo. Quizás
esto nos quite las esperanzas de poder hacer algo para ayudar a que se produzca
un cambio y transformación en el seno de la sociedad planetaria.
Pero
aunque el mundo del ser humano es un mundo complejo, las claves para descifrar
esa complejidad tal vez no lo sean tanto.
Generosidad, confianza, respecto,
justicia, inviolabilidad de las promesas, alegría, rectitud, amor, confraternidad,
unidad y la lista, por todos conocida, es clara.
Se
trata de transformar estas claves en realidades en la vida propia y de quienes
nos rodean. Considerarlas tan básicas como el aire que respiramos. Convertirlas
en conducta, en ley universal.
Y crear nuevas organizaciones y comunidades
que vivan de acuerdo con ellas, se interconecten en redes de luz y confieran un
nuevo hálito de vida a esta agraviada humanidad.