Mirzá
Husseyn Alí, más conocido como Bahá'u'llah, fundador de la
Fe mundial bahá´í con su mensaje de unidad para la humanidad
define así a los niños: como seres cuyas ilimitadas potencialidades
solamente la educación puede revelar. Y en ese caso, el átomo adquiere
el esplendor del sol.
Si visualizamos y aspiramos un mundo mejor para todos,
además de las acciones concretas del presente en los diversos asuntos que
nos ocupan, tenemos que incluir en nuestros esfuerzos la educación de los
niños, como apuesta hacia el futuro. Nuestra acción estaría
así dirigida a obtener un doble resultado, en las contingencias del presente
y, desde una perspectiva más profunda y de mayor plazo, hacia el futuro,
a través de la expansión de conciencia de la comunidad y educación
de los niños.
Y cuando hablamos de educación
nos estamos refiriendo a aquellas pautas que aplicadas hagan desarrollar y aflorar
esas ilimitadas potencialidades humanas. Esto solamente puede lograrse por medio
de bases espirituales y valores trascendentes. Una educación para la ciudadanía
mundial y la patria planetaria, una educación para la unidad de los seres
humanos en torno a comunidades con sentido, seres organizacionales que trasciendan
las partes que las conforman en una red mundial de cooperación y entendimiento.
Educación
no es lo mismo que la instrucción, sin embargo ésta está
incluida en la otra. La educación da a nuestros niños las pautas
de nobles ideales y valores espirituales para los cuales fueron creados. Gracias
a ella los niños sabrán dirigir todos sus esfuerzos en pos del bien
común.
Podrán actuar con equidad y tendrán claro que su
propio beneficio reside en el beneficio del conjunto.
Sólo así
se abolirán los extremos de riqueza y pobreza, actuarán con justicia,
generosidad, amor al prójimo. Serán los embajadores de la paz universal
y promoverán la Unidad Mundial en Diversidad.
Actuarán con nobleza
y con un eje centrado en valores, erradicando los múltiples flagelos que
como la violencia, la drogadicción y la miseria hoy están destruyendo
el corazón de la juventud y amenazando con dejar a la Humanidad sin espíritu.
Este
es un llamado a todos nosotros, como individuos y como instituciones, a orientar
nuestros esfuerzos a la educación de los niños para que emerjan
de ellos las gemas ocultas de inapreciable valor.
Unamos
nuestros esfuerzos para que los niños se transformen de átomos a
soles, iluminando al mundo de la Humanidad.
Feliz
día del niño!