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El estudio de las condiciones sociales y de cómo éstas
influyen y determinan la situación sanitaria de las poblaciones ha sido
siempre un tema de interés y relevancia para la salud pública en
general. En años recientes ha nacido un vínculo más fuerte
entre la epidemiología y las ciencias sociales (1), estimulado por la necesidad
de reconocer y documentar el amplio espectro de los determinantes de la salud,
desde el nivel micro en que operan los factores biológicos individuales
hasta los niveles macro que expresan las condiciones sociales en que viven las
poblaciones, dando nacimiento a la llamada "epidemiología social". La
preocupación principal de la epidemiología social es el estudio
de cómo la sociedad y las diferentes formas de organización social
influencian la salud y el bienestar de los individuos y las poblaciones. En particular,
estudia la frecuencia, la distribución y los determinantes sociales de
los estados de salud en la población. De esta forma, la epidemiología
social va más allá del análisis de factores de riesgo individuales
e incluye el estudio del contexto social en el cual se produce el fenómeno
salud-enfermedad (2) Para explicar los caminos entre la exposición a
características sociales del ambiente y sus efectos en la salud colectiva,
la epidemiología social enriquece el enfoque epidemiológico tradicional
con conceptos y técnicas provenientes de disciplinas sociales como la economía,
la sociología, la demografía y aún la biología, lo
que también implica un verdadero desafío metodológico. El
uso creciente de métodos de análisis multinivel en diseños
ecológicos, el control de la falacia ecológica y el empleo de nuevas
aplicaciones de herramientas y técnicas conocidas son ejemplos de este
desarrollo. Una preocupación constante y vigente en el paisaje sanitario
mundial es la presencia de desigualdades -particularmente desigualdades sociales-
en salud. La epidemiología social permite incorporar en el enfoque etiológico
tradicional de la salud pública la experiencia social de las poblaciones
y por lo tanto permite un mejor entendimiento de cómo, dónde y porqué
las desigualdades afectan la salud. En tal sentido, la epidemiología social
puede aportar significativamente al proceso de gestión sanitaria y la reducción
de las inequidades en salud. Como introducción a esta rama de la epidemiología,
proponemos a los lectores del Boletín Epidemiológico un primer contacto
con su vocabulario, aprovechando el Glosario de Epidemiología Social preparado
por la Dra. Nancy Krieger de la Escuela de Salud Pública de la Universidad
de Harvard, publicado recientemente en el Journal of Epidemiology and Community
Health, el que gentilmente autorizó su traducción y reproducción
en el Boletín.Referencias: (1)
Krieger N. Epidemiology and Social SciencesTowards a Critical Reengagement
in the 21st Century. Epidemiol Rev 2000;22(1):155-163. (2) Berkman L, Kawashi
I. Social Epidemiology. Oxford, England: Oxford University Press, 2000. GLOSARIO
DE EPIDEMIOLOGÍA SOCIAL
Nancy Krieger, PhD Escuela
de Salud Pública de la Universidad de Harvard Boston, Massachussets,
Estados Unidos Parte I ¿Por qué "epidemiología
social"? ¿Acaso no toda la epidemiología es, a fin de cuentas,
"social"? En la medida en que las personas son simultáneamente
organismos sociales y organismos biológicos, ¿cabe suponer que alguna
vez algún proceso biológico se exprese fuera del contexto social?;
más aún: ¿cabe suponer que exista algún proceso social
que no esté mediado por la realidad corporal de nuestros cuerpos profundamente
generativos y mortales?(1, 2) No obstante, a pesar del axioma aparente de que
los procesos sociales y biológicos conforman intrínsecamente la
salud de la población -aceptado incluso cuando la epidemiología
empezaba a ser reconocida como una disciplina científica a principios del
siglo XIX-, no toda la epidemiología es "epidemiología social".(3,
4) En efecto, la "epidemiología social" (el término social
epidemiology se acuño en 1950)(3, 5) se distingue por el hincapié
que hace en investigar explícitamente los factores sociales de la distribución
entre las poblaciones de la salud, las enfermedades y el bienestar, en vez de
considerarlos simplemente como el telón de fondo de los fenómenos
biomédicos. Acometer esta tarea exige prestar atención a las teorías,
conceptos y métodos que permiten iluminar los vínculos íntimos
que existen entre nuestros cuerpos y la política corporal; para este fin,
el siguiente glosario razonado ofrece una lista selecta de términos empleados
en este campo. Primero una breve explicación. Algunos artículos
se refieren a un solo término, mientras que otros engloban varios términos
afines cuyo significado depende de sus relaciones mutuas o se refiere a aspectos
específicos de un concepto más amplio. Además, cada artículo
se define en relación con su importancia para la epidemiología social;
la explicación de su importancia para otras disciplinas escapa a los fines
del glosario. Análisis multinivel Se
refiere a los métodos estadísticos, surgidos de las ciencias sociales,
que analizan los resultados relacionándolos simultáneamente con
los factores determinantes medidos en diferentes niveles (e.g., individual, del
lugar de trabajo, del barrio, de la nación o de la región geográfica
dentro de los límites geopolíticos o a través de ellos.)(28-31)
Si están guiados por modelos conceptuales bien elaborados que especifican
claramente cuáles variables habrán de estudiarse a qué nivel
(28) estos análisis potencialmente permiten evaluar si la salud del individuo
está determinada no sólo por características "individuales"
o "familiares" (por ej., el ingreso personal o familiar) sino también
por características "de la población" o "de la zona";
estas últimas pueden ser "de composición" (por ej., personas
que viven en la pobreza) o "contextuales" (irreductibles a nivel individual,
por ej., distribución del ingreso, densidad de la población o carencia
de establecimientos, como supermercados, bibliotecas o centros de salud).(30-31) Derechos
humanos y justicia social El concepto de derechos humanos
presupone que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad
y derechos"(18) y ofrece un marco de referencia universal para decidir sobre
cuestiones de equidad y justicia social.(18-21) En la práctica, trasladado
al campo de la responsabilización política y jurídica, "la
legislación sobre derechos humanos se propone definir lo que los gobiernos
nos pueden hacer, lo que no pueden hacernos y lo que deben hacer por nosotros"(19)
[las cursivas aparecen en el original] para, de esta manera, respetar, proteger
y cumplir sus obligaciones en el ámbito de los derechos humanos.(19, 20)
Las normas de derechos humanos tienen como premisa, en primera instancia, la Declaración
Universal de Derechos Humanos,(18) de 1948, y su reconocimiento de la indivisibilidad
y dependencia recíproca de los derechos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales.(18-21) Por lo tanto, un marco de "salud y derechos
humanos" no sólo estimula el reconocimiento de la manera en que la
realización de los derechos humanos promueve la salud, sino que también
ayuda a manifestar las inquietudes con respecto a la forma en que la violación
de esos derechos puede dañar la salud en forma de quejas concretas y enjuiciables
que los gobiernos y la comunidad internacional están legal y políticamente
obligados a afrontar. A su vez, entender lo que propicia la violación de
los derechos humanos y lo que ayuda a respetarlos, protegerlos y darles cumplimiento
se ve favorecido por los marcos de justicia social que analizan explícitamente
quién se beneficia y a quién perjudican la explotación económica,
la opresión, la discriminación, la aldad y la degradación
de los "recursos naturales".(21-24) La unión de estos marcos
permite formular conceptos pertinentes para analizar los factores sociales determinantes
de la salud y guiar las acciones que permitirán crear sociedades justas
y sostenibles. Discriminación Es
"el proceso por el cual uno o varios miembros de un grupo socialmente definido
son tratados de manera diferente (sobre todo, injusta) por pertenecer a dicho
grupo".(9) Dicho tratamiento injusto proviene de "las creencias de origen
social que cada [grupo] mantiene con respecto al otro" y de "pautas
de dominio y opresión que se consideran manifestaciones de la lucha por
el poder y los privilegios".(10) Las personas e instituciones que discriminan
negativamente restringen por tanto, mediante sus juicios y sus actos, la vida
de los discriminados por ellas.(6) Lo que está en juego son las prácticas
-tanto institucionales como interpersonales- de los grupos dominantes para mantener
los privilegios que han acumulado mediante la subordinación de los grupos
a los que oprimen (de manera intencionada y también por mantener el status
quo), así como las ideologías de que se valen para justificar esas
prácticas, las cuales giran en torno a creencias de superioridad e inferioridad,
diferencias o desviaciones innatas.(6) Los tipos predominantes de discriminación
adversa están basados en raza/etnicidad, género, sexualidad, discapacidad,
edad, nacionalidad, religión y, aunque no siempre se reconoce como tal,
clase social. Por contraposición, la discriminación positiva (e.g.,
la llamada affirmative action [o sea, la adopción de medidas positivas
en favor de un grupo postergado, N. Ed]) se propone rectificar las inequidades
creadas por la discriminación negativa. Los análisis efectuados
por la epidemiología social para determinar las consecuencias de la discriminación
sobre la salud hacen necesario conceptualizar y poner en práctica diversas
expresiones de exposición, susceptibilidad y resistencia a la discriminación,
como se indica más adelante, mediante el reconocimiento de que los individuos
y los grupos sociales pueden estar sujetos simultáneamente a muchos tipos
de discriminación que interactúan entre sí.(6) Aspectos
de la discriminación Tipo: se define con relación
a los grupos dominante y subordinado y a la ideología justificatoria. Forma:
estructural, institucional, interpersonal; legal o ilegal; directa o indirecta;
manifiesta o encubierta. Agente: perpetrada por agentes del Estado u otros
agentes (instituciones o individuos). Manifestación: desde verbal hasta
violenta; mental, física o sexual. Esfera: por ejemplo, en casa; en
el seno de la familia; en la escuela; al tratar de conseguir empleo; en el trabajo;
al tratar de conseguir vivienda; al solicitar crédito y préstamos;
al buscar atención médica; al comprar otros bienes y servicios;
por los medios de comunicación; por la policía y los tribunales;
por otras instituciones públicas o servicios sociales; en la calle o en
sitios públicos. Nivel: individual, institucional, vecinal, comunidad,
jurisdicción política, nacional, regional, mundial. Exposición
acumulativa a la discriminación
Período:
etapa intrauterina; primer año de vida; niñez; adolescencia; etapa
adulta. Intensidad: desde intensa hasta leve. Frecuencia: crónica;
aguda; esporádica. Duración: lapso durante el que se experimenta
la discriminación. Las reacciones a la discriminación
se pueden analizar de manera análoga (6) Encarnación
o corporización Es un concepto fundamental para
entender las relaciones entre el estado de nuestros cuerpos y la política
corporal; véase la definición en el artículo "Teoría
ecosocial". Epidemiología psicosocial Un
marco psicosocial dirige la atención hacia las respuestas conductuales
y biológicas endógenas a las interacciones humanas.1 Lo que interesa
es "la posibilidad de dañar la salud que entraña el estrés
psicológico", que es "generado por circunstancias desesperadas,
tareas insuperables o la falta de apoyo social"(36); véase también
"Estrés". Por lo general, se conceptualiza en relación
con los individuos y la hipótesis central en que se apoya es que los factores
estresantes sociales crónicos y agudos: a) alteran la susceptibilidad del
huésped o se vuelven directamente patógenos al afectar a la función
neuroendocrina, y/o b) provocan comportamientos nocivos para la salud (especialmente
relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas, la alimentación
y las relaciones sexuales).(1, 4, 36) El "capital social" y la "cohesión"
social se proponen (y son puestos en tela de juicio) a su vez como bienes psicosociales
a nivel de la población que pueden mejorar la salud de esta al influir
en las normas y fortalecer los vínculos de la "sociedad civil",
con la salvedad de que la pertenencia a ciertas formaciones sociales tiene la
posibilidad de dañar a los miembros del grupo (por ej., cuando las normas
del grupo alientan los comportamientos arriesgados) o a otros (por ej., el daño
que los grupos que apoyan la discriminación le infligen a los grupos discriminados).(1,
37-40). Expresiones biológicas de la inequidad social Este
término se refiere a la manera como las personas literalmente encarnan
y expresan biológicamente las experiencias de las desigualdades económicas
y sociales, desde el periodo intrauterino hasta la muerte, con lo cual se producen
desigualdades sociales relacionadas con la salud que se reflejan en una amplia
variedad de resultados.(1, 2, 6) El concepto de expresiones biológicas
de las desigualdades sociales ocupa un lugar central en la epidemiología
social y ha estado presente en el pensamiento epidemiológico -aunque no
siempre de manera explícita- desde el surgimiento de esta disciplina a
comienzos del siglo XIX, como lo ejemplifican las investigaciones pioneras (como
las realizadas por Louis René Villermé [1782-1863]) sobre los gradientes
socioeconómicos en la mortalidad, la morbilidad y la talla, y los efectos
de la pobreza sobre aquéllos.(3, 7, 8) Entre los ejemplos figuran las
expresiones biológicas de la pobreza y de diversos tipos de discriminación,
como la que depende de la raza/grupo étnico, el concepto de género,
la sexualidad, la clase social, la discapacidad o la edad. El hecho de que estas
expresiones biológicas de las desigualdades sociales se interpreten como
manifestaciones de características innatas y no impuestas, o individuales
y no sociales, está determinado en parte por las propias desigualdades
sociales que moldean la salud de la población.(1, 6) De esta manera, el
concepto de "expresiones biológicas de las desigualdades sociales"
contrasta con las formulaciones biológicamente deterministas que presentan
procesos y características biológicos invocados de manera tautológica
para definir la pertenencia a los grupos subordinados o a los dominantes (por
ej., determinadas por el color de la piel o el sexo) como explicaciones de las
desigualdades sociales en la salud. Género, sexismo
y sexo El género es un concepto social relativo
a las convenciones, roles y comportamientos ligados a la cultura que se asignan
a hombres y mujeres, niños y niñas, así como las relaciones
recíprocas entre estos.(13-15) Los roles de género presentan una
amplia gama de variaciones y tanto las relaciones de género como las expresiones
biológicas de género varían dentro de cada sociedad y entre
las distintas sociedades, por lo común en relación con las divisiones
sociales apoyadas en las premisas del poder y la autoridad (e.g., clase social,
raza/grupo étnico, nacionalidad, religión).(6, 15) A su vez, el
sexismo implica relaciones de género inequitativas y se refiere a las prácticas
institucionales e interpersonales según las cuales los miembros del grupo
de género dominante (generalmente los hombres) acumulan privilegios mediante
la subordinación de otros grupos de género (por lo común
las mujeres) y justifican esas prácticas mediante ideologías de
superioridad, diferencias o desviaciones innatas.(13-15) Por último, el
sexo es un concepto biológico basado en las características biológicas
que permiten la reproducción sexual.(14, 16) En los seres humanos, el sexo
biológico se asigna teniendo en cuenta los caracteres sexuales secundarios,
las gónadas o los cromosomas sexuales; las categorías son: sexo
masculino, sexo femenino, estados intersexuales (personas que nacen con caracteres
sexuales masculino y femeninos) y transexuales (personas que se someten a intervenciones
quirúrgicas, al tratamiento hormonal o a ambos para modificar su sexo).(14)
En ciertos casos, las características biológicas ligadas al sexo
(e.g., la presencia o ausencia de ovarios, testículos, vagina, pene; niveles
variados de hormonas; embarazo, etc.) pueden contribuir a determinar diferencias
de salud por razón de género, pero también pueden considerarse
expresiones de factores biológicos determinadas por el género y
aducirse erróneamente como explicaciones de las expresiones biológicas
de género.(1, 16) Por ejemplo, la asociación entre la paridad y
la incidencia de melanoma entre las mujeres se atribuye generalmente a los cambios
hormonales relacionados con el embarazo; sin embargo, las nuevas investigaciones
que indican relaciones semejantes entre la paridad y la incidencia de melanoma
en los hombres indican que las condiciones sociales vinculadas con la paridad,
y no forzosa ni exclusivamente los factores biológicos del embarazo, pueden
tener importancia en la etiología.(17) Perspectiva
del curso de vida Se refiere a la manera en que el estado
de salud a cualquier edad, para una cohorte de nacimiento determinada, refleja
no sólo las condiciones contemporáneas sino la encarnación
de las circunstancias vitales anteriores, desde la etapa intrauterina en adelante.(25-27)
Lo que importa es la trayectoria que ha seguido el desarrollo (tanto biológico
como social) de las personas a lo largo del tiempo, conformado por el período
histórico en que vive y en relación con el marco social, económico,
político, tecnológico y ecológico de la sociedad a la que
pertenece. Un componente puede implicar lo que se ha denominado "programación
biológica" para referirse al "proceso por el cual un estímulo
o un insulto que opera en un período critico del desarrollo tiene una importancia
perdurable o incluso para toda la vida".(27) Cuál de estos procesos
es reversible, y en qué circunstancias, constituye una importante pregunta
empírica y de salud pública. Pobreza, deprivación
(material y social) y exclusión social Estar empobrecido
significa carecer o que se le nieguen a uno los recursos suficientes para participar
de manera significativa en la sociedad. La pobreza, un concepto complejo, es intrínsecamente
un concepto normativo que se puede definir - en términos absolutos y relativos-
en relación con: la "necesidad", el "nivel de vida",
la "limitación de recursos", la "carencia de seguridad básica",
la "falta de reconocimiento de los derechos propios", las "privaciones
múltiples", la "exclusión", la "desigualdad",
la "clase social", la "dependencia" y las "penurias inadmisibles"(32);
véase "Posición socioeconómica". También
es pertinente determinar si la experiencia de la pobreza es pasajera o crónica. Según
las Naciones Unidas, en el Informe del PNUD sobre la pobreza 2000: superar la
pobreza humana, pueden distinguirse dos formas de pobreza: la "pobreza humana"
y la "pobreza de ingreso".(21) La pobreza humana es definida como el
empobrecimiento de múltiples dimensiones y tiene un carácter multidimensional
y "se refiere a la privación en cuanto a la capacidad más esencial
de la vida, incluso vivir una vida larga y saludable, tener conocimientos, tener
aprovisionamiento económico suficiente y participar plenamente en la vida
de la comunidad". Por contraposición, la pobreza de ingreso se define
como la privación en una dimensión única: el ingreso.(21) Desde
este punto de vista, la pobreza de ingreso constituye un determinante crítico
(pero no exclusivo) de la pobreza humana, incluyendo en esta última el
compromiso del estado de salud. La deprivación se puede conceptualizar
y medir, en el nivel individual y colectivo, en relación con la privación
material, que abarca "las carencias alimentarias, de ropa, de alojamiento,
de servicios domésticos, ambientales, de ubicación y de trabajo
(remunerado o no)", y la deprivación social, que se refiere a los
derechos con respecto a "empleo, actividades familiares, integración
a la comunidad, participación formal en las instituciones sociales, recreación
y educación".(34) En conformidad con lo anterior, se pueden establecer
umbrales de pobreza, a saber: a) un nivel de ingreso (e.g., la línea de
pobreza) que se considera insuficiente para satisfacer las necesidades de subsistencia;
o bien b) "el punto en que los recursos están tan gravemente por debajo
de los que percibe el individuo o la familia promedio que los pobres quedan, de
hecho, excluidos de las formas de vida, costumbres y actividades", de tal
manera que la línea de pobreza es igual "al punto en que la privación
aumenta intensa y desproporcionadamente con relación a los recursos que
van disminuyendo".(33) La exclusión social, otro término
que abarca varios aspectos de la pobreza, concentra a su vez la atención
no solo en las repercusiones sino en el proceso de la marginación.(33,
35) Las vías por las cuales los grupos sociales y las personas pueden quedar
excluidos de la plena participación en la vida social y comunitaria son:
a) la exclusión jurídica (por ej., la discriminación de derecho);
b) la exclusión económica (debida a privaciones económicas);
c) la exclusión debida a la carencia de servicios sociales (por ej., cuando
no se facilitan servicios de traducción o medios para ayudar a las personas
discapacitadas), y d) exclusión derivada del estigma (por ej., de las personas
que padecen SIDA o infección por el VIH) y la discriminación de
hecho. Teoría ecosocial de distribución de
enfermedades El marco ecosocial(1, 2) y otros marcos epidemiológicos
de niveles múltiples que están surgiendo(1, 12) pretenden integrar
la teoría sociológica y biológica y una perspectiva dinámica,
histórica y ecológica para obtener nuevos conocimientos acerca de
los factores determinantes de la distribución de las enfermedades en la
población y del efecto de las desigualdades sociales sobre la salud. La
pregunta central de la teoría ecosocial es: "¿Quién
y qué es responsable por los patrones poblacionales de salud, enfermedad
y bienestar, tal como se manifiestan en las desigualdades sociales en salud actuales,
pasadas y en transición?". En consonancia con lo anterior, las explicaciones
epidemiológicas apropiadas deben explicar las distribuciones de las enfermedades,
tanto persistentes como en transición, especialmente las desigualdades
sociales en materia de salud, a lo largo del tiempo y del espacio. Para ayudar
a la conceptualización, la teoría ecosocial se vale de una metáfora
de los fractales visuales en la cual un árbol de la vida se entrelaza con
el entramado social que diferentes grupos fundamentales de la sociedad a diario
refuerzan o tratan de modificar.(1, 2) Se eligió esta metáfora porque
los fractales son estructuras recurrentes, que se repiten y son idénticas
en cada nivel, desde el micro hasta el macro.(2) Así pues, la teoría
ecosocial invita a considerar la manera en que la salud de la población
es el producto de las condiciones sociales que necesariamente se entrelazan con
los procesos biológicos en cada nivel espacio-temporal, ya sea del subcelular
al mundial, o de los nanosegundos a los milenios.(1) Por consiguiente,
los conceptos medulares de la teoría ecosocial se describen a continuación.(1) 1)
Encarnación o corporización: es un concepto que hace referencia
a la forma en que, literalmente, incorporamos biológicamente el mundo material
y social en que vivimos, desde el vientre materno hasta la muerte; el corolario
es que ningún aspecto de nuestro ser biológico se puede entender
en ausencia de un conocimiento de la historia y de la forma de vida del individuo
y de los grupos sociales. 2) Vías de encarnación: se estructuran
simultáneamente por: a) la forma en que el poder y la propiedad se disponen
en los grupos sociales y las modalidades contingentes de producción, consumo
y reproducción; y b) los límites y las posibilidades de nuestra
propia esencia biológica, moldeada por la evolución de nuestra especie,
el marco ecológico y la historia de cada individuo; es decir, por la trayectoria
del desarrollo biológico y social. 3) Rejuego acumulativo entre la exposición,
la susceptibilidad y la resistencia: éste se expresa en las vías
de encarnación, y cada factor y su distribución se conceptualizan
en muchos niveles (individual, de barrio, regional o de jurisdicción política,
nacional, internacional y supranacional) y en muchas esferas (por ej., hogar,
escuela, trabajo y otros entornos públicos), en relación con los
nichos ecológicos pertinentes, y se manifiestan en procesos a varias escalas
de tiempo y espacio. 4) Responsabilización y función del agente:
se expresan en las vías y el conocimiento de la encarnación, en
relación con las instituciones (gobierno, empresas y sector público),
comunidades, familias e individuos, y también con la responsabilización
y la función de agente que compete a los epidemiólogos y otros científicos
con respecto a las teorías que se aplican o se hacen a un lado para explicar
las desigualdades sociales en materia de salud. El corolario es que, habida cuenta
de las probables explicaciones causales complementarias a diferentes escalas y
niveles, en cada estudio epidemiológico se deberían mencionar explícitamente
y considerar los beneficios y las limitaciones de la escala y el nivel de análisis
en que se ha llevado a cabo. En vez de limitarse a agregar
"factores biológicos" a los análisis "sociales"
o "factores sociales" a los análisis "biológicos",
el marco ecosocial empieza por formular un enfoque integrado más sistemático
capaz de generar nuevas hipótesis; es decir, no basta simplemente con reinterpretar
los factores identificados mediante un solo criterio (por ejemplo, el biológico)
en función del otro (por ejemplo, el social).(1)
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Fuente: Este artículo
fue publicado inicialmente en el Journal of Epidemiology and Community Health
(J Epidemiol Community Health 2001;55:693-700). GLOSARIO
DE EPIDEMIOLOGÍA SOCIAL Parte II
Raza/etnicidad
y racismo La raza/etnicidad es una categoría social,
no biológica, referida a grupos sociales, a menudo con ascendencia y herencia
cultural compartidas, que se forman como consecuencia de sistemas opresores de
las relaciones entre las razas, justificados por la ideología, en los que
un grupo se beneficia del dominio que ejerce sobre otros grupos, y se define a
sí mismo y a los otros a través de esa dominación y de la
posesión de características físicas selectivas y arbitrarias
(e.g., el color de la piel).(6, 13) Por racismo se entienden las prácticas
institucionales e individuales que crean y refuerzan los sistemas opresivos de
relaciones de raza (véase "Discriminación").(6, 15, 41)
La etnicidad es un concepto que inicialmente pretendió diferenciar los
grupos "innatamente" diferentes que supuestamente pertenecían
a la misma "raza" general; (42, 43) actualmente, algunos lo emplean
para referirse a grupos que supuestamente pueden distinguirse sobre la base de
la "cultura"; (44) sin embargo, en la práctica es difícil
separar claramente la "etnicidad" de la "raza" en las sociedades
que tienen relaciones de raza inequitativas, por lo cual se ha optado por unirlos
en el concepto de "raza/grupo étnico". (6, 42). Dos conceptos
diametralmente opuestos son así pertinentes para entender la investigación
y explicar las disparidades raciales/étnicas en salud.(6, 45) El primero
es el de las expresiones racializadas ["racialized" en la versión
en ingles, N. Trad.] de la biología, según el cual las diferencias
biológicas promedio cuantificadas entre miembros de diversos grupos raciales/étnicos
reflejan supuestamente diferencias innatas, determinadas por la genética
(que, para empezar, parten de una premisa basada en características fenotípicas
arbitrarias que se emplean para definir, de manera tautológica, categorías
raciales). El segundo concepto es el de las expresiones biológicas del
racismo (véase "Expresiones biológicas de las desigualdades
sociales"). Por ejemplo, a consecuencia de las ideas dominantes que consideraban
la "raza" como una característica biológica innata, la
investigación epidemiológica estuvo plagada de estudios que intentaban
explicar las disparidades raciales/étnicas en materia de salud relacionándolas
con supuestas diferencias genéticas, sin tener en cuenta los efectos del
racismo sobre la salud.(6, 45-47) Por otra parte, considerando como reales las
experiencias de racismo vividas y el concepto biológico de "raza"
como algo espurio, la epidemiología social investiga las consecuencias
sanitarias de las expresiones económicas y de otra índole que acarrea
la discriminación racial.(6, 13, 45-48) Sexualidades
y heterosexismo El término sexualidad se refiere
a las convenciones, roles y comportamientos ligados a la cultura que suponen expresiones
del deseo sexual, el poder y diversas emociones, mediadas por el género
y otros aspectos de la posición social (por ejemplo, clase, raza/grupo
étnico, etc.).(49) Los distintos componentes de la sexualidad son la identidad
sexual, el comportamiento sexual y el deseo sexual. Las actuales categorías
"occidentales" mediante las cuales las personas se identifican a sí
mismas o son identificadas por los demás son: heterosexual, homosexual,
lesbiana, gay, bisexual, "loca" ["queer" en inglés,
N. Trad], transgénero, transexual y asexual. El heterosexismo, la discriminación
vinculada con la sexualidad, constituye una forma de conculcación de los
derechos sexuales (50) y se refiere a las prácticas institucionales e interpersonales
por las cuales los heterosexuales acumulan privilegios (e.g., el derecho legal
a casarse y tener compañeros sexuales del "otro" sexo) y discriminar
contra las personas que tienen o desean a compañeros sexuales del mismo
sexo, y justifican estas prácticas mediante ideologías de superioridad,
diferencia o desviación innatas. En consecuencia, las experiencias vividas
de la sexualidad pueden afectar a la salud por vías que incluyen no sólo
el contacto sexual (por ej., la propagación de enfermedades de transmisión
sexual) sino también la discriminación y las condiciones materiales
de la vida familiar y en el hogar.(49, 50) Sociedad, social,
societal y cultura El término sociedad, que originalmente
significaba "compañía o fraternidad", en la actualidad
es "el término más general que tenemos para designar el cuerpo
de instituciones y relaciones en cuyo seno vive un grupo relativamente grande
de personas; además, es el término más abstracto para referirse
a las condiciones en que se forman dichas instituciones y relaciones".(51)
Por su parte, el adjetivo social tiene también significados complejos:
"es un término descriptivo para referirse a la sociedad en el sentido
que predomina en la actualidad de sistema de vida en común"; asimismo,
es un "término enfático y distintivo que contrasta explícitamente
con el adjetivo individual y, especialmente, con las teorías individualistas
de la sociedad" [las cursivas figuran en el original].51 A su vez, el adjetivo
societal sirve para "referirse de una manera más neutra a las formaciones
e instituciones sociales en general".(51) De manera análoga, la epidemiología
social y sus teorías sobre la distribución de las enfermedades contrastan
con la epidemiología individualista, que se apoya en teorías individualistas
de la causa de las enfermedades (véase "Teorías de la distribución
de enfermedades"). Cultura, originalmente un sustantivo
de proceso referido al "cuidado de algo, básicamente cosechas o animales",(51)
en la actualidad tiene tres significados distintos: "i) sustantivo abstracto
e independiente que describe un proceso general de desarrollo intelectual, espiritual
y estético...; ii) sustantivo independiente que, usado en sentido general
o específico, indica un modo particular de vida, ya sea de un pueblo, un
período, un grupo o la humanidad en general; y... iii) sustantivo abstracto
e independiente que describe el trabajo y las prácticas de la actividad
intelectual, especialmente la artística".(51) En la epidemiología
social predomina el significado descrito en b, y la "cultura" generalmente
se relaciona, teórica y prácticamente, con las creencias y costumbres
relacionadas con la salud, especialmente las prácticas alimentarias. En
consonancia con ello, la "aculturación" (o, quizás más
exactamente, la "desculturación" (45)) designa la adopción,
por una "cultura", de las creencias y prácticas de otra "cultura"
(por lo general, dominante).(52, 53) En la bibliografía epidemiológica
abundan ejemplos (44, 53) en los que el concepto de "cultura" se combina
con el de "grupo étnico" (y "raza") y esta combinación
se invoca indebidamente para explicar características socioeconómicas
y sanitarias de diversos grupos de población sobre la base de cualidades
"innatas" y no como consecuencia de relaciones sociales inequitativas
entre grupos.(52) Clase social y posición socioeconómica El
término clase social se refiere a los grupos sociales que se forman por
las relaciones económicas recíprocas establecidas entre personas.(51,
54-56) Estas relaciones están determinadas por las formas de propiedad
y trabajo de una sociedad, y sus relaciones por medio de la producción,
distribución y consumo de bienes, servicios e información. De este
modo, el concepto de clase social se apoya en la premisa de la ubicación
estructural de las personas dentro de la economía - como patronos, empleados,
trabajadores por cuenta propia y desempleados (tanto en el sector formal como
en el informal), y como propietarios o no de capital, tierras y otras formas de
inversión socioeconómica. Para decirlo en pocas palabras, las clases
-como la clase obrera, los empresarios y sus administradores- sólo existen
en relación mutua y se definen por referencia recíproca. Por ejemplo,
no se puede ser empleado si no se tiene un patrono, y esta distinción entre
empleado y patrono no indica que uno tenga más o menos de cierto atributo,
sino que tiene que ver con la relación de un individuo con el trabajo y
con otros individuos por conducto de la estructura económica de una sociedad. En
tal virtud, la clase no es una propiedad a priori de cada ser humano, sino una
relación social creada por las sociedades. De este modo, la clase social
precede lógica y materialmente a su manifestación en la distribución
de las ocupaciones, el ingreso, la riqueza, la educación y la situación
social. Otro componente esencial de las relaciones de clase entraña una
asimetría de la explotación económica, según la cual
los dueños de los recursos (por ej., capital) obtienen ganancias económicas
del trabajo o de los esfuerzos de los que trabajan para ellos. La
posición socioeconómica, a su vez, es un concepto combinado que
incluye medidas basadas tanto en los recursos como en el prestigio, vinculadas
con la posición de clase social en la niñez y en la adultez (54-56)
Las medidas basadas en los recursos se refieren a los recursos y bienes materiales
y sociales, incluidos ingreso, riqueza y credenciales educativos; los términos
que se emplean para designar la insuficiencia o carencia de recursos son "pobreza"
y "privación" (véase "pobreza"). Las medidas
que se basan en el prestigio se refieren al nivel o condición (status)
de un individuo dentro de una jerarquía social, que generalmente se evalúa
con relación al acceso y consumo de bienes, servicios y conocimientos,
a su vez vinculados con el prestigio ocupacional, el ingreso y el nivel de instrucción.
Habida cuenta de las distinciones entre los aspectos relativos a los recursos
y lo que tienen que ver con el prestigio, así como las diversas vías
por las cuales influyen en la salud, los estudios epidemiológicos deberían
enunciar claramente cómo se conceptualizan las medidas de posición
socioeconómica. Hay que evitar el término "situación
socioeconómica" porque de manera arbitraria (cuando no intencional)
destaca la "situación (status)" con respecto a los recursos materiales
como el factor determinante fundamental de la posición socioeconómica.(54) Determinantes
sociales de la salud Este término se refiere tanto
a las características específicas como a las vías por las
cuales las condiciones societales influyen en la salud, y que pueden modificarse
mediante la actuación fundamentada.(4, 24, 57) En su calidad de determinantes,
estos procesos y condiciones sociales se conceptualizan como "factores esenciales"
que "fijan ciertos límites o ejercen presiones", sin que forzosamente
sean "deterministas" en el sentido del "determinismo fatalista".(51) Los
factores sociales determinantes de la salud dependen de la historia y se pueden
definir en un sentido amplio como sigue: (a) los sistemas económico,
político y jurídico, pasados y presentes, de una sociedad; sus recursos
materiales y tecnológicos; y su adherencia a normas y prácticas
compatibles con las normas y patrones internacionales sobre derechos humanos;
y (b) sus relaciones políticas y económicas con otros países,
puestas en práctica mediante interacciones entre gobiernos, organizaciones
internacionales de carácte político y económico (por ej.,
las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional), y
organizaciones no gubernamentales. Un término que aparece en la bibliografía
sobre epidemiología social para resumir los factores sociales determinantes
de la salud es "ambiente social".(4, 7, 57) Con esta metáfora
se hace referencia a ideas de "ambiente", término que literalmente
se refiere a "lo que nos rodea" y que en un principio se usó
para designar el ambiente físico, incluidas la parte "natural"
y la "edificada". Tanto la expresión "ambiente social"
como la metáfora afín "ecología social" plantean
problemas porque pueden ocultar el papel de la intervención humana en la
creación de las condiciones sociales que constituyen factores sociales
determinantes de la salud.(1) Desigualdad o inequidad sociales
en salud y equidad social en salud La expresión
desigualdades (o inequidades) en materia de salud se refiere a las disparidades
sanitarias de un país determinado y entre países que se consideran
injustas, injustificadas, evitables e innecesarias (es decir: que no son ni inevitables
ni irremediables) y que sistemáticamente agobian a las poblaciones que
se han vuelto vulnerables a causa de las estructuras sociales fundamentales y
de las instituciones políticas, económicas y jurídicas que
prevalecen.(21, 58, 59) De este modo, las desigualdades (o inequidades) sociales
en materia de salud no son sinónimo de las "desigualdades sanitarias",
término que puede referirse a cualquier diferencia y no específicamente
a las desigualdades injustas.(58, 59) Por ejemplo, las medidas recientemente propuestas
de "desigualdades sanitarias" cuantifican deliberadamente las distribuciones
de salud en las poblaciones sin hacer referencia a grupos sociales ni a desigualdades
sociales en materia de salud.(59-62) La expresión equidad social en
materia de salud, por su parte, se refiere a la ausencia de disparidades sanitarias
injustas entre los grupos sociales, tanto dentro de un país como entre
distintos países.(58) Promover la equidad y disminuir la inequidad exige
no sólo un "proceso de igualación constante" sino también
un "proceso de abolición o disminución de privilegios".(51)
De manera, pues, que la búsqueda de la igualdad social en el ámbito
de la salud entraña la reducción de la carga excesiva que la mala
salud impone a los grupos más dañados por las inequidades sociales
en materia de salud, con lo cual se reducen al mínimo las desigualdades
sociales en materia de salud y se mejoran los niveles promedio de la salud en
general.(21) Producción social de la enfermedad y
economía política de la salud Estos términos
se refieren a marcos teóricos afines (si no es que idénticos) que
abordan explícitamente determinantes económicos y políticos
de la salud y de la distribución de las enfermedades en una sociedad en
particular y entre distintas sociedades, con inclusión de las barreras
estructurales que impiden que la gente lleve una vida sana.(1, 63-66) En consecuencia,
estas teorías se concentran en las instituciones y las decisiones económicas
y políticas que crean, imponen y perpetúan los privilegios económicos
y sociales y las desigualdades, que conceptualizan como las causas básicas
(o "fundamentales"(67)) de las desigualdades sociales en materia de
salud. Aunque son compatibles con la teoría ecosocial de la distribución
de las enfermedades, difieren en el sentido de que no buscan integrar sistemáticamente
los conceptos biológicos en las explicaciones de las modalidades sociales
de la salud.(1, 2) Producción social del conocimiento
científico Se refiere a las formas en que las instituciones
y las creencias sociales influyen en la captación, formación, ejercicio
profesional y financiamiento de los hombres y mujeres de ciencia, con lo cual
se configuran las preguntas que nosotros, como científicos, formulamos
o dejamos de formular, los estudios que hacemos o dejamos de hacer, y las formas
en que analizamos e interpretamos los datos, consideramos sus probables deficiencias
y difundimos los resultados.(68-71) Está bien comprobado que las ideas
de los científicos son moldeadas, en parte, por las creencias sociales
prevalecientes en su época.(3, 72-74) Con relación a la epidemiología
social, hay un acervo considerable de bibliografía que demuestra el modo
en que el conocimiento científico y, lo que es más importante aún,
las propias personas han sido dañados por el racismo científico,
el sexismo y otras ideologías semejantes, entre ellas la eugenesia, que
justifica la discriminación y niega la importancia de entender y mejorar
las desigualdades sociales en materia de salud.(6) Es muy revelador que, hasta
el año 2000, de los aproximadamente 34.000 artículos indizados
en Medline por la palabra clave "raza", sólo 0,05% habían
investigado explícitamente la discriminación racial como factor
determinante de la salud de la población.(6) Estrés Es
este un término que se usa ampliamente en las ciencias biológicas,
físicas y sociales; corresponde a un concepto cuyo significado en la investigación
sanitaria se define de diversas maneras en relación con "acontecimientos
estresantes, respuestas y valoraciones individuales de situaciones".(75)
Es común a estas definiciones "un interés en el proceso por
el cual las demandas ambientales abruman a un organismo o sobrepasan su capacidad
de adaptación, lo que da por resultado cambios psicológicos o biológicos
que pueden poner a la persona en riesgo de contraer enfermedades" [las cursivas
figuran en el original].(75) La "perspectiva del estrés ambiental"
se centra en "las demandas, los factores o los acontecimientos del ambiente
estresantes";(75) la "perspectiva del estrés psicológico",
en "la percepción y evaluación por parte de un organismo del
daño potencial que plantean las exposiciones ambientales objetivas";(75)
y la "perspectiva del estrés biológico", en "la activación
de los sistemas fisiológicos que reaccionan en particular a las demandas
físicas y psicológicas".(75) El hecho de que en la investigación
de epidemiología social el estrés se conceptualice en relación
con parámetros estructurales interpersonales, cognitivos o biológicos,
y de que se utilice "ambiente" como un término o una metáfora
que revela u oculta el papel de la intervención y la responsabilización
humanas en la determinación de las distribuciones del "estrés",
depende de las teorías subyacentes acerca sobre distribución de
enfermedades que guíen la investigación (véase "Teorías
de la distribución de las enfermedades" y "Determinantes sociales
de la salud"). Teorías de la distribución
de las enfermedades Estas teorías pretenden explicar
las modalidades actuales y en transición de las enfermedades en la población
a lo largo del tiempo y el espacio y, en el caso de la epidemiología social,
entre los grupos sociales (en un país determinado o entre distintos países
a lo largo del tiempo).(1) Valiéndose, como cualquier teoría, (51,
71) de conjuntos de ideas afines cuya verosimilitud se puede poner a prueba mediante
el pensamiento y la acción humanos, las teorías de la distribución
de las enfermedades presumen que hay teorías de la causa de las enfermedades
orientadas por mecanismos, aunque no pueden reducirse a dichas teorías.(1)
La atención explícita a la teoría etiológica es esencial
porque las observaciones comunes de desigualdades sociales en materia de salud
no se traducen necesariamente en una comprensión idéntica de las
causas.(1) Por ejemplo, el exceso de riesgo de contraer la infección por
el VIH/SIDA de las mujeres negras se atribuye a la inequidad social según
las teorías ecosocial y de la producción social de las enfermedades,
pero las teorías biomédicas del modo de vida lo atribuyen a "comportamientos
malos".(1, 7) Referencias (1)
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fue publicado inicialmente en el Journal of Epidemiology and Community Health
(J Epidemiol Community Health 2001;55:693-700). Se tradujo y reprodujo con
permiso del British Medial Journal Publishing Group. La primera parte fue publicada
en el Boletín Epidemiológico 2002; 23(1):7-11
Este
glosario fue publicado en el sitio web de la Organización Panamericana
de la Salud en: http://www.paho.org/spanish/DD/AIS/bsindexs.htm
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