Cuántas
veces por perseguir nuestra verdad hemos descuidado otros aspectos importantes
de la vida. Cuántas amistades se han disuelto, cuánta ira y cólera
hemos provocado, y cuántas buenas intenciones se han tergiversado.
Es
esencial la veracidad, es una virtud para todo ser humano, ser veraz, ser fiel
a la verdad.
¿Pero qué es la verdad? A costa de cuántas
pérdidas debemos luchar para hacer prevalecer nuestra "verdad"?
¿Y quién garantiza que lo que creemos que es verdad, realmente lo
es?
Lo absoluto está ligado a la perfección,
a la plenitud. Siendo seres humanos somos imperfectos, relativos, es esta una
condición Humana.
¿Entonces por
qué insistir en lo imposible? Las consecuencias son calamitosas, catastróficas,
¿cuánta lucha y contienda ha devenido en nombre de la "verdad"?
La verdad es inalcanzable por la parte, y nosotros
como individuos formamos parte de la Humanidad.
El
todo es más que la suma de las partes. Por consiguiente, cada persona tiene
una parte de la verdad, nuestras verdades solamente se aproximan a lo absoluto
cuando hay interacción entre las partes y cuando de esa interrelación
nace aquella entidad sutil, el ser colectivo, que a alta voz expresa la verdad
más plenamente.
Podemos entonces preguntarnos:
¿qué es lo que estoy buscando, mí "verdad" o "La
Verdad?"
Estamos en el mismo camino. Tenemos
que poner manos a la obra para estrechar los lazos entre todos y velar por el
logro de la Unidad con todas las diversidades expresadas en ella.
Nuestro
esfuerzo podría orientarse así mucho más al logro de la Unidad,
que a la demostración de nuestra "verdad", y eso dependerá
mucho de la conciencia de cada uno de nosotros, de la educación de nuestros
hijos en la búsqueda de acuerdos, de estrechar lazos, de mejorar la comunicación,
el respeto, el desprendimiento y de saber mirar por encima de las perturbaciones
cotidianas, tratando con dignidad a nuestro semejante, en todos los ámbitos
de nuestras actividades.
Una vez alcanzada
la Unidad, surgirá La Verdad como el resplandor del rayo del sol irradiando
sobre todos.
Esa verdad que tanto añoramos, pero esta vez, de todos
unidos.