Ese
"hombre" constituye el ser colectivo que representa a la humanidad en
su totalidad y en estrecha unidad, con sus diversidades, quien la guía
hacia su destino más loable, trascendente de todas las limitaciones y conflictos
que hoy se agitan en el seno de la sociedad.
Ese
"hombre" es el salto cualitativo de todas las células sociales
hacia la mancomunidad mundial que, despojadas de la cultura de conflicto y la
negociación, mantienen su mirada en una visión del mundo de la humanidad
donde reina el espíritu colaborativo y solidario.
Donde existe la emancipación
de la mujer, con los mismos derechos y oportunidades que los varones, y se respetan
y se aplican los Derechos Humanos para todos.
Donde la comunidad ha logrado
una armonía con la naturaleza y convive con ella.
Donde
los recursos se han distribuido de manera equitativa y se han abolido los extremos
de la riqueza y la pobreza.
Donde se han creado universalmente espacios verdaderamente
participativos, en los que la comunidad vive un liderazgo que surge desde su corazón,
está distribuido entre todos y reside en la entidad sutil que trasciende
las partes.
Son las organizaciones que responden
a sentires y racionalidades distintas a la "lógica" del mercado
y el intercambio, superiores a la racionalidad del derecho y del deber. Organizaciones
de voluntariado en el sentido más amplio de la palabra, de servicio a la
humanidad, donde el dar, el cooperar, el unir lazos, el vincular, el crear nuevos
significados y sentidos, orientan sus acciones.
Organizaciones
que expresan el "Espíritu de la Conciencia Planetaria", ensayos
todavía pequeños y poco visibles, que no tardarán en interconectarse
y dar lugar a una red de luz que envolverá a todo el planeta, cuya alma
es ese "Hombre".