Los
pueblos indígenas, conscientes que nuestras contribuciones son vitales
para el futuro de la humanidad y que nuestras sociedades, valores, culturas y
cosmovisiones son portadoras de alternativas para la crisis actual. Conocedores
de la realidad social, política, cultural y ambiental, en la que nos hallamos
inmersos en los Estados nacionales, instancias regionales y mundiales, consideramos
que es prioritario reforzar el reconocimiento y ejercicio de nuestros derechos
colectivos como pueblos en los campos: civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales. Que creemos que las Naciones Unidas debe realizar esfuerzos
amplios y profundos para adoptar un instrumento jurídico internacional
vinculante que reconozca los derechos de los pueblos indígenas del mundo.
Que
la globalización económica del sistema capitalista constituye el
principal obstáculo para el reconocimiento de los derechos de los pueblos
indígenas; las corporaciones transnacionales y los países industrializados
imponen su agenda global en las negociaciones y acuerdos en el Sistema de las
Naciones Unidas, en el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización
Mundial del Comercio y en otros organismos que reducen los derechos alcanzados
en las Constituciones Nacionales y en los Convenios e instrumentos internacionales.
Que después de diez años de la
Conferencia de Río sobre Ambiente y el Desarrollo (1992), los Pueblos Indígenas
del mundo, seguimos soportando los impactos negativos del neoliberalismo económico
que promueve el control y la extracción intensiva de los recursos naturales
existentes en nuestros territorios. Los Estados nacionales, promueven las concesiones
petroleras y de gas, la minería, la explotación forestal, la bioprospección
y apropiación de recursos genéticos, los intentos de la privatización
del agua, la construcción de represas, oleoductos y gasoductos, la pesca
y la agricultura industriales, el turismo y el establecimiento de áreas
protegidas y parques nacionales en los territorios indígenas que son políticas
de desarrollo económico, ambiental y culturalmente negativos.
Que
los compromisos asumidos en el Capítulo 26 de la Agenda 21 de los acuerdos
de Río 1992, confrontan profundas dificultades para su implementación
por falta de recursos financieros y de la voluntad política de los Estados
Nacionales en reconocer y respetar los Derechos de los Pueblos Indígenas
del mundo lo que ha impedido la participación plena y efectiva de los pueblos
indígenas.
DECLARAMOS
1.
Nuestras identidades como pueblos diversos son la base de nuestras vidas del presente
y futuro por lo que el pleno reconocimiento de los derechos territoriales es fundamental.
2.
El reconocimiento y garantía nacional e internacional de los derechos colectivos
de los pueblos indígenas es una condición básica para fortalecer
la gestión del desarrollo humano de los pueblos en condiciones de equidad.
3. Reafirmamos nuestros derechos a la autodeterminación
y autonomía como pueblos; a la propiedad, control y manejo de nuestros
territorios tradicionales, aguas y recursos naturales; al ejercicio del sistema
jurídico propio y ser representados por nuestras propias organizaciones;
al libre consentimiento fundamentado previo para las actividades de "desarrollo"
en nuestros territorios; al reconocimiento de la propiedad intelectual colectiva
y participación en los beneficios por el acceso al conocimiento tradicional;
a planificar e implementar nuestros propios programas de desarrollo humano basados
en nuestros sistemas económicos y de producción para asegurar el
bienestar social, económico, cultural y
ambiental de nuestros pueblos.
4.
Realizaremos alianzas estratégicas entre los pueblos indígenas del
mundo, los organismos de la sociedad civil y los Estados Nacionales que promueven
un desarrollo alternativo y defienden la vida para que los acuerdos de Johannesburgo
se implementen y no queden en simples declaraciones de buena voluntad.
5.
Los pueblos indígenas del mundo, asumimos en nuestras manos la conducción
del presente y futuro de nuestros pueblos.
6.
Los pueblos indígenas reafirmamos que en nuestros territorios conservamos
una inmensa riqueza en biodiversidad, recursos naturales, valores culturales y
espirituales, que es un patrimonio de nuestra existencia y de la humanidad en
su conjunto.
7. Los pueblos del mundo somos diversos
en culturas, idiomas, costumbres, economía, producción, comercio,
consumo, formas de organización y regiones donde habitamos, por tanto un
modelo único de economía y desarrollo nunca será sostenible
y equitativo. Por esta razón los pueblos indígenas invitamos a otros
pueblos del mundo a soñar y a desarrollar nuevos modelos de desarrollo
alternativo que valoren al ser humano y a toda la especie viva del universo.
Johannesburgo,
26 de agosto al 4 de septiembre del 2002.
Suscriben
representantes de las siguientes regiones:
Circunpolar
(Artico ) Africa anglófono
América del Norte Africa francófono
Mesoamérica
y El Caribe Pacífico Sur
Andino Islas Salomon
Cono Sur Asia
Amazonía
(COICA) Raipon (Rusia )
Nórdicos (Samis)