Simón
Bolivar, José de San Martin. Y un continente inmenso, gigantesco. Diez,
cien veces mayor que el actual, considerando la densidad poblacional de aquel
tiempo y la velocidad de las comunicaciones.
Y sin embargo se atrevieron a
soñarlo. Mucho más aun: lo intentaron.
Han pasado casi doscientos
años, y la unidad latinoamericana sigue siendo solo un sueño.
Un
sueño abrigado por el Che Guevara, que intentó corporizar desde
una ideología tan materialista y basada en el conflicto, como la que actualmente
pretende haber triunfado. Las estribaciones de Los Andes, que iban a ser la "Sierra
Maestra" de America Latina, dejaron entrever la inmutabilidad ancestral de
lo sagrado, frente a la contingencia de los hombres, el dia que Ernesto Guevara
yacio en la escuela de Higueritas.
El Mahatma Gandhi intento unir un subcontinente,
menor en su extensión, pero con casi el doble de poblacion y probablemente
con tantas o mas lenguas y etnias. Usó métodos bastante mas profundos
y originales, y sin embargo, tambien fracasó...
El año dos mil
encontrará a América Latina unida o dominada, decia Juan Peron.
El año dos mil ya llegó, es dentro de unos meses. Su imponencia,
si es que la tiene, ya no procede de la magnitud del lapso que nos separa de él,
sino del poder mágico que consciente o inconscientemente le asignan las
mentes humanas a las fechas milenarias.
Unos meses...seran meses como tantos
? Seguirá el capitalismo imponiendo indiscriminadamente su modelo al mundo
entero, o finalmente, desautorizado por la ausencia de rivales que justifiquen
su existencia, estallará a partir de sus propias contradicciones y dependencias
-informáticas, financieras- con la complicidad de inmensas mayorias disconformes,
el "proletariado interno", al decir de Toynbee ?
Y cual será
el papel de las tierras al sur del Rio Grande en este final de milenio ? Y cual,
si sobreviniera una imprevista calamidad ? La del espectador pasivo, o la de reservorio
de un modelo civilizatorio alternativo ?
Si todo lo que somos capaces de
generar es un Mercosur, mero exponente del mas grotesco capitalismo y burla despreciable
a todo lo que pueda ser llamado unidad o integracion verdaderas, Latinoamérica,
como cuartos de servicio de la casa de Occidente, quedara unida a este, para correr
con él, el destino de la Atlántida.
EXISTE
UNA ESENCIA DE LO LATINOAMERICANO ?
Hace
unos 20 o 30 mil años, se supone que diversos pueblos procedentes de Asia
comenzaron a ingresar al continente por el estrecho de Bering, en aquel tiempo
conectado por tierra al continente luego llamado Americano. Avanzando lentamente
hacia el sur, los pueblos aborígenes, desde los Inuit a los Onas, ocuparon
un territorio de cuarenta y tres millones de kilometros cuadrados, casi una tercera
parte de las tierras emergidas del planeta, poseedoras de una variedad geográfica,
climática y ecosistémica casi unica: las heladas regiones articas,
la Selva Amazónica, las desoladas alturas del altiplano y las llanuras
del Plata o del Mississipi.
El proceso dio lugar a una enorme diversidad
étnica, cultural y linguística. Sin embargo, todos los pueblos aborígenes
estaban mancomunados por un mismo sentido de lo sagrado, un exquisito arte y en
particular, una especialisima relación con la Naturaleza, caracterizada
por un profundo respeto por la vida y una existencialidad profunda, asociada al
silencio.
Tuvieron sus propios padres ancestrales, como Mama Ocllo o Manco
Capac, sus educadores y maestros, como Viracocha y enseñanzas bellas y
trascendentales recogidas en libros como el Popol Vuh.
Segun Arnold Toynbee,
el continente logro dar tres de las veintiuna civilizaciones que existen o han
existido: los mayas, los aztecas y los incas, y todo esto, antes del siglo XV.
Sin
considerar eventuales contactos de los vikingos con los pueblos americanos, todos
conocemos la historia que comienza el para muchos fatídico 12 de octubre
de 1492: el desigual encuentro entre el hombre oriundo de America y el europeo.
Del norte y centro de Europa, predominantemente Anglosajon, al norte del
Rio Grande; de las regiones meridionales y latinas del Viejo Mundo, al sur del
Nuevo, es en lineas generales la división, para una misma historia de sometimiento
cultural.
Y aquí se abre una primera disyuntiva: si de manera fundamentalista
rechazamos de plano y calificamos como negativa toda influencia europea en el
nuevo continente, proponiendo simplemente la limpieza de toda huella del hombre
blanco y el desagravio, entonces carece de sentido hablar de lo Latinoamericano.
América
indígena es una sola, desde Alaska a Tierra del Fuego, con la probable
diferencia de que la cultura autoctona parece haber quedado mas viva -a pesar
de la brutalidad genocida de los ibéricos- en el sur que en el norte.
Si
en cambio convenimos que el proceso de mestizaje cultural tiene una entidad reconocible,
la consideremos deseable o simplemente un hecho irreversible, entonces podremos
hablar de America Latina.
Porque es America Latina la que ostenta mejores condiciones
para la integración interétnica: tanto por lo cuantitativo -pues
mayor numero de aborígenes mantienen en mayor medida sus valores culturales,
valores que por violenta que haya sido la opresion y la pentasecular fuerza transculturizadora,
siguen nutriendo sus raices en la Pacha Mama, protegidos de la lógica mercantilista,
secular y operativa del europeo en la inexpugnable fortaleza que nace del silencio-,
como por la idiosincracia de los pueblos invasores.
No se puede comer el
dinero, decia el presunto cacique Seattle, y no es que el español, el portugués
y tambien el mucho mas tardío italiano, este ultimo aquí en las
pampas del sur, fueran ajenos a la logica economicista de Occidente, pero sí
que quedaron menos atrapados en ella.
Puede decirse que los hombres del
Mediterraneo son mas propensos a la esfera de los sentimientos, de lo intuitivo,
de lo devocional, de las creencias, o al grupo familiar y lo comunitario, que
sus vecinos del norte. Tiñendo más los objetos y las ideas de una
componente afectiva y soñadora, parte de su energía quedo atrapada
y no pudo volcarla en igual medida hacia lo práctico y lo operacional como
lo hizo el nórdico, lo que llevó a este último a un fuerte
desarrollo material y tecnológico.
Más desordenado respecto
de lo lineal y mecánico, menos indiferente, conservó en mayor medida
el sentido de la fiesta, y con ella, tomó menos a pecho lo tangible y lo
medible, recordando que hay cosas de mucho valor que no tienen precio.
Y
es aqui donde se produce el posible punto de encuentro: en una mayor valorizacion
de los otros que de las cosas, de lo vivo que de lo digitalizable, en la capacidad
de alegría, de festejo.
Pueblos "calientes" de America, de
la Europa Latina, y lo que es muy importante, tambien de Africa, y en menor medida
de Medio Oriente, convergen en una tierra también calurosa en su clima,
para encontrar la posibilidad de puentes interétnicos y lenguajes comunes.
Poseen percepciones diversas del mundo, pero suficientemente próximas para
tener un area de intersección, signada por la calidez y centrada en el
corazón mas que en la razón.
AMERICA
LATINA: CONTINENTE INTEGRADO O TERRITORIO GLOBALIZADO ?
Esta
calidez propia de lo Latinoamericano es además complementada por diversos
factores: una historia común por la que las distintas naciones son hermanas
y aun fragmentos de unidades politicas mayores -como el Virreynato del Rio de
la Plata-, una similar religiosidad, y, lo que es muy importante, dos idiomas
nacionales estrechamente emparentados entre si, para alrederor de quinientos millones
de personas, sin olvidar que toda integración sólida requerirá
de la revalorización y reactivación de las lenguas aborígenes.
Que
existan estas precondiciones no significan en modo alguno que la integración
se haya producido. Un indicador del grado de integración de una región
es el nivel de conflictos, y América Latina ostenta conflictos al igual
que prácticamente todas las regiones del mundo.
La pregunta que
se abre, entonces, es si la integración es posible o necesaria, y en caso
afirmativo cual es el camino hacia ella.
Consideremos el llamado "Mercosur".
Nace de una intencionalidad clara: la de los mercados que buscan su expansión.
Por
su modalidad esta mucho mas fuertemente asociado a los antivalores de la globalización
que a los valores de la integración, de la unidad en diversidad.
Porque
una integración genuina exige reconocimiento y valorización de la
expresion cultural local, implica una coordinación y armonización
de pueblos en toda su diversidad, dentro de una unidad mayor, que lejos de sofocarlos
y oprimirlos, los potencia y realiza a traves de la participación.
Y
la intencionalidad del "Mercosur", con sus programas orientados a la
exacerbación del capital y sus megaobras -v.g. Hidrovia Paraguay-Parana-
decurre en sentido opuesto.
Prioriza el beneficio económico de una minoría,
y pasa por alto -en realidad aplasta- toda diversidad cultural y biológica.
Sin
embargo, debe contemplarse una posibilidad: que mas allá de su intencionalidad
conciente, sea instrumento de fuerzas historicas que le trascienden, y que cuando
-usando las palabras de Max Neef y Elizalde- el "Nuevo Desorden Internacional"
se desplome en el caos, deje algunos surcos útiles a nuevos modelos integrativos.
Pero
toda forma de integración genuina requiere de un rediseño de las
fronteras: la desaparición de algunas impuestas caprichosamente y el reconocimiento
de sistemas culturales sumergidos y divididos por estos esquemas artificiales.
Desde
esta perspectiva, la búsqueda de reivindicaciones y autonomía de
muchos pueblos, no solo en América Latina, no debe ser confundida con un
movimiento antagónico a la integracion. Es mas bien un paso previo, un
reacomodamiento de las diversas unidades constitutivas, que liberadas de sus históricas
tensiones, pueden contribuir mas sólida y genuinamente al todo mayor.
El
nuevo mapa de América Latina podría mostrar grandes diferencias:
desde una única nación mapuche a ambos lados de la Cordillera, hasta
provincias de diversos antiguos estados integradas a ambos lados de una vieja
frontera nacional en una nueva unidad político-administrativa mas conveniente
al conjunto.
Los mapas cambian mas fácil y repentinamente de lo
que solemos creer, y si no recordemos la Alemania unificada, Serbia o Ucrania.
Solo son sostenidos debido a los caprichos de quienes mezquinamente prefieren
mantener el poder sobre una parte, a la incertidumbre del rol que les podría
o no corresponder en el nuevo todo y no, como se declama, para salvaguardar el
interés soberano de los habitantes.
Pero estas nuevas entidades
constitutivas de la región unificada, deberán ceder parte de su
soberanía a un gobierno Latinoamericano, democrática y participativamente
constituido.
Cada pueblo, cada nación, debería estar representado
en un sistema que articule la expresion local con la totalidad. En dicha administración
-no partidista, no nacionalista- los proyectos circularían desde bases
comunitarias hacia las instancias superiores de gobierno, gobierno que ya no sería
el beneficiario del sistema, sino su servidor y "sinergizador".
INTEGRACION
LATINOAMERICANA, UNIDAD MUNDIAL...
Y ahora
cabe una pregunta, tal vez la mas relevante: Debemos concentrar nuestros esfuerzos
en la integración latinoamericana, es esta una instancia demorada pero
aun necesaria, o debemos ya pensar en la unidad del planeta entero ? Son ambas
visiones contradictorias o complementarias ?
Es la integración latinoamericana
una etapa previa indispensable para una unidad mayor ? O puede -y debe ya- ser
salteada ?
Porque si nuestros próceres soñaron con la unificación
del continente, hoy, en las puertas del tercer milenio, con los medios de comunicación
y el conocimiento mutuo que han alcanzado las diversas naciones de la Tierra,
nada nos impide visualizar a todo el género humano en una única
perspectiva, como una sola familia de maravillosa diversidad pero con un destino
común.
Consideremos dos modelos alternativos: el del organismo que
no puede plasmar su madurez definitiva sin atravesar previamente, por fugazmente
que sea, todas sus etapas: tribu, ciudad-estado, nación, región
continental, antes de alcanzar su pleno desarrollo, frente al del del organismo
que tiene un tiempo propicio para cristalizar cada instancia de su desarrollo,
pero que pasado aquel, debe redirigir su energia de crecimiento a la siguiente.
Cual
de estas dos líneas de desarrollo adoptar en nuestra visión, podria
depender de la intencionalidad y propósito del proceso.
Si la integración
Latinoamericana tiene el mero objetivo de defender los intereses de la region
frente a los restantes bloques mundiales, dentro del mismo viejo esquema de desarrollo,
y si es una vez mas la expresión de la vieja concepción de identidad
como "diferenciarse de" y ser distinto a otros, si es un nuevo partidismo,
por abarcativo que sea, entonces nos inclinariamos por el segundo modelo.
Pero
cabe una segunda posibilidad. Si America Latina comprende que su menor grado de
"desarrollo" con respecto al "norte", tomando como parámetro
de desarrollo la industrialización, la modernización y la tecnología
-que en rigor no pueden por sí solos ser considerados desarrollo en absoluto-
no constituye una desventaja sino un privilegio, pues confiere a la región
mayor grado de libertad para reencauzar sus energías en una nueva dirección,
podría entonces convertirse junto con otras regiones económicamente
pobres -pero cultural y espiritualmente ricas- del planeta, en un bastión
para la construcción de un nuevo orden mundial.
En efecto, el menor
adentramiento en el modelo materialista y economicista en el que ha caido la civilización
occidental, deja en América Latina mayores espacios intersticiales desde
los que desarrollar un modelo diferente: de escala humana, basado en estructuras
comunitarias, participativas y no partidistas, y concebido desde una visión
integral del ser humano que contemple a la vez sus aspectos espirituales, la equidad
social y la armonía con el medio natural.
Es allí donde las
culturas originarias de América, mediante procesos de participación,
educación y autopotenciación, podrán expresar sus valores
ancestrales al conjunto, salvaguardados gracias a su prolongado silencio.
América
Latina no sería entonces un territorio globalizado de segunda categoría,
que en su complejo de inferioridad se cierra sobre si mismo, para sucumbir finalmente
junto con la civilización dominante, sino un continente liberado de las
garras del materialismo y el divisionismo, que se prepara para ofrecer a sus hermanos
de todo el planeta, un nuevo modelo civilizatorio.
Decimos entonces integracion
sí, pero no para la autodefensa partidista, sino para tributar una esperanza
al afligido mundo, una base para el salto definitivo, la unidad planetaria en
diversidad.
Y entonces, una última pregunta: alcanzará la quiza
común percepción de la realidad del hombre latinoamericano, su calidez,
su sentimiento, su amor a la vida, como núcleo en torno al cual cristalizar
la integración ? Sera suficiente su historia compartida, su afinidad cultural
e idiomática como eje del proceso ?
O necesita el continente de una
Causa superior y novedosa ?
El clarín ya ha sonado hace mucho, hace
mas de un siglo y medio.
Esperamos que los hombres y mujeres de América
Latina estén entre los primeros que colectivamente se atrevan a escucharlo.