| ¿Escuchaste
alguna vez cómo cantan despacito al sacudir sus hojas? Cada árbol
canta una canción distinta, presta atención, algunas están
acompañadas de sonidos graves como tambores lejanos y otras con repiqueteos
de panderetas que no dejan de sonar nunca. Mira
bien la copa de los árboles. ¿Qué ves además de ramas,
hojas y flores? Mira otra vez
más de cerca, un poquito más
todavía. ¿Los viste? ¡Sí hay bichos!, miles de bichos
caminando por todo el árbol. ¿A dónde van todos esos bichos?
Yo creo que viven en el árbol, adentro del tronco, entre la corteza, debajo
de las hojas y que salen a pasear por las ramas cuando están aburridos.
Entonces el árbol también es como un barrio o una ciudad. ¿Los
bichos tendrán escuelas, cines y kioskos en los árboles? ¿Te
parece que un árbol puede ser un gran amigo para jugar? Yo creo que sí,
porque alguna vez jugando a las escondidas el árbol te sirvió para
que no te descubrieran. Y alguna otra vez te habrás trepado para ver desde
lo alto como se veía el techo de tu casa. ¿Pensaste que tal vez
puedas colgar una hamaca en sus ramas para divertirte en las tardes de verano
al fresquito de su sombra? Yo creo que hay muchas
cosas mágicas y divertidas en los árboles para descubrir, por eso
es importante cuidarlos. ¿Qué te parece? Sí
piensas que los árboles son importante te propongo que plantemos uno en
el jardín de tu casa, en la vereda, en una plaza o en la escuela, aunque
sea uno pequeñito en una maceta para que cuando crezca lo lleves al campo. Puedes
conseguir árboles en cualquier vivero, lo importante es que desarrolle
bien en tu zona, si es autóctono mejor, así crecerán más
rápido y fuertes. Una vez que tengas el
arbolito, haz un agujero en la tierra un poco más profundo y ancho que
el tamaño de la maceta en que viene el arbolito; en el fondo del pozo coloca
tierra abonada o humus de lombriz porque son el alimento ideal para un buen crecimiento.
Saca con muchísimo cuidado el árbol de su contenedor si romper el
pan de tierra y colócalo derecho en el pozo; no lo entierres ni de más
ni de menos, que el nivel del pan de tierra quede al mismo nivel que el suelo.
Si vives en una zona ventosa coloca un tutor a unos 15 cm. del tronco y átalo
en su base y cerca de la copa. Luego agrega más tierra fértil junto
con la que sacaste para hacer el pozo; presiona un poco pisando alrededor del
tronco. Por último riega con mucha, mucha agua. Y
ahora que ya tienes tu propio árbol comienza a observar qué de mágico
hay en él, tal vez hasta te encuentres un hada o un duende.
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