Un fenómeno
social se ha instalado con fuerza en la sociedad en los últimos años:
las instituciones conocidas como ONGs, sigla correspondiente a Organizaciones
No Gubernamentales, unas 50,000 en la Argentina (1) y su relevancia en tanto práctica
social que trasciende la territorialidad limitada a una nación, ello queda
demostrado en la participación de más de 70.000 miembros de ONGs
en la Cumbre del Comercio mundial en Seattle, llamada la Ronda del Milenio (2).
Los organismos internacionales ponen su atención en estas organizaciones
de la sociedad civil para el diseño de sus políticas como instancia
de consulta. Pero la aparición de esta determinada forma de participación
social no es una modalidad de relación social sin antecedentes. Llamadas
también Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) desde principios de los
años 60, tuvieron presencia de manera importante sobre todo en trabajos
comunitarios y fueron asumiendo características distintas en los distintos
países: Sociedades de Fomento en la Argentina, Juntas Vecinales en Chile.
El tipo de trabajo del que se responsabilizan
aparecería en un primer análisis como la ocupación de un
espacio en la articulación social. Ni el Estado ni las particularidades
de la estructura social -empresas, Partidos Políticos, Iglesias- llegan
para tomar contacto con problemas que, por características, nivel o intensidad,
no llegan a ser de su interés prioritario, o no tienen dimensión
de problemas de atención inmediata, o son emergentes de situaciones de
coyuntura no sujetas a previsiones o prioridad de acción. Así, instituciones
como la Cruz Roja surgen no como un acuerdo para actuar sobre efectos calculados
de la guerra, heridos, discapacidades, desamparo, sino como iniciativa a partir
de los efectos del fenómeno.
Las
ONGs son una forma de institucionalización que responden a la necesidad
de respuesta a problemas que resultan prioritarios al mundo de la cotidianeidad
y directamente apremiantes a la sensibilidad del ser humano. Aunque su existencia
tenga un gran recorrido histórico, sus antecedentes en mutualidades, cooperativas
y cooperadoras, destinadas a trabajar sobre áreas de ayuda mutua, complementación
en campos específicos como la educación, salud, ancianidad, como
referente de explicación teórica y de praxis, aún no han
desarrollado extensión y profundidad explicativa y niveles técnicos
operativos para su desarrollo societario. Habría que buscar acumulación
de conocimientos para su estudio en un conjunto de disciplinas directamente ligadas
a la asistencia social, al trabajo social y aunque el aporte de estos campos del
conocimiento será útil en la descripción, explicación
y en el desarrollo de tecnologías sociales para acompañar el hecho
real del surgimiento de las organizaciones no gubernamentales, será preciso
dedicar recursos intelectuales para valorizar las nuevas prácticas sociales
puestas en acción por las ONGs
La construcción de un nuevo conjunto
explicativo que acompañe los objetivos y las prácticas de este diseño
de acción que la sociedad desarrolla, no escapa a una situación
concreta, que ha sido en la historia del hombre un continuum. Todo hecho, todo
fenómeno, toda institución, es un objeto de creación en desarrollo
y disputa en relación directa con la condición y estado histórico
de las clases sociales que configuran una sociedad(*). El discurso, las prácticas
y, de última, el sentido que las organizaciones no gubernamentales tendrán
será, sin duda, el resultado de la manera cómo se resuelva la tensión
en torno a la apropiación práctica de la institución creada
en relación al sentido existente e impuesto en la sociedad y el sentido
deseado hacia el futuro. Aportar algunos elementos que contribuyan a una mejor
apropiación de este nuevo sujeto de acción por la sociedad es nuestra
intención. Tenemos claro que sólo serán algunos elementos
y una mínima contribución en un campo que se visualiza como un firme
desafío del tercer milenio.
LA
SOCIEDAD CIVIL
El género
humano, para la mantención de su vida, debe cubrir cierta cantidad de necesidades;
éstas son históricas y relacionadas con lo material y lo simbólico.
Comer y abrigarse tanto como llenar estados espirituales es una cuestión
cotidiana para la sociedad. Garantizar la producción y reproducción
de los bienes requiere de grados de organización crecientemente complejas
y directamente seguidas de normas y de la pregunta directa cómo y quién
determina responsabilidades y penas por el incumplimiento. Si se deja librado
a una hipotética bondad del individuo -generoso y preocupado por el otro-
la tarea podría no alcanzar al conjunto de la sociedad, se aceptará
la existencia de un individuo esencialmente egoísta, predispuesto por su
bien a enfrentar naturalmente a su semejante por la protección propia y
de los suyos, tendríamos un estado de guerra permanente y de inseguridad
(Leviatán de Thomas Hobbes) (3) o una condición de continuo rompimiento
de normas y conductas que no permitirían la reproducción de la sociedad.
El pacto social es una realidad que, impuesto de distintas formas, determina maneras
y comportamiento de responsabilidad social y pública. La sociedad delega
en el Estado derechos de cautela sobre relaciones de mutuo interés, cediendo
atributos para la concreción de sus objetivos (empleo de legítima
violencia) y posibilidades de realización de políticas públicas
de beneficio global, en cuya concreción deben mediarse intereses particulares.
Todo aquello que en el pacto hipotéticamente no ha sido entregado al campo
de la responsabilidad estatal correspondería al espacio de creación
de la sociedad civil.
El Estado no podría concretarse sin la previa
existencia de comunidades, de lenguas, de modalidades y usos tecnológicos
determinados para la producción de bienes que son necesarios para la reproducción
de su componente, la comunidad humana, pero ésta sólo entrega al
extremo parte de sus atributos, la parte aquella que debe hacerse fuerte a partir
de debilidades de los individuos, encontrar consensos, darse sentido, crear construcciones
comunes. El Estado queda con esta delegación en su capacidad de imponer,
de decir -discurso dominante, ideología dominante- cómo hacer los
intercambios de sus valores materiales y simbólicos. En sociedades pre-capitalistas,
la regulación de los intercambios por las instituciones existentes para
tal fin y en función de, sobre todo, la dimensión de ellas aparece
como más simple; los sabios de la tribu, los guerreros asumen funciones
de dirección sin desprenderse totalmente de su tarea de productores. La
sociedad civil es extensa pero necesita de una menor intensidad de mediaciones
y en la búsqueda de éstas y del uso de recursos para trabajar el
conflicto. La búsqueda del consenso en una sociedad moderna a través
de la persuasión (la palabra hecha discurso) o la represión (la
fuerza respaldada por palabras), como dice un conocido lema puesto en el escudo
de una nación latinoamericana "por la razón o la fuerza",
es más compleja.
En la sociedad capitalista desarrollada bajo condiciones
de intercambio y convivencia muy precisos basados en la acción individual
en estado competencia permanente y en la expansión continuada de los mercados
(4) genera grados crecientes de conflictos y necesidad de la intervención
del Estado paralelamente a la disminución de desarrollos en el espacio
de la sociedad civil. La sociedad global se encuentra con el núcleo duro
del problema, la institución "mercado", actuando como referente
existencial para cada uno de los miembros de la sociedad y que marca los límites
de los condicionamientos históricos para la sustancia de la sociedad civil
hoy buscada.
El capitalismo surge directamente de la desarticulación
del régimen feudal cuyos soportes de mantenimiento, sectores sociales,
discursos y modalidades, deberían ser superados. Es la burguesía
la que introduce una nueva concepción desde el poder en concreto pero introduciendo
en el discurso la primacía de lo individual, sea egoísta (Hobbes)
o generoso ( John Stuart Mill) y en consecuencia la necesidad del Estado y del
poder -institución-instrumento- de un sector social legitimado para imponer
el sentido a la sociedad, instalando inmediatamente la contradicción de
base en el sistema. El mercado queda ideológicamente ubicado en el espacio
referido a los individuos y en la comunidad deja instalada la discusión
de los posicionamientos en relación al Estado en función del mercado.
Si
el mercado que regula en el sistema capitalista la asignación de recursos,
entre los individuos y los grupos sociales queda asentado en la sociedad civil,
contiene conflictivos mecanismos de distribución de recursos que se resuelven
a través de relaciones de poder, tendrá más el que cuantitativa
y cualitativamente logre hegemonizar mayor cuota parte de poder (5) en el espacio
mismo cotidiano de intercambio y apropiación de bienes en la realidad mercado,
pero que debe aparecer como aséptico en la relación entre sujetos
sociales que en teoría tienen la característica de iguales y que
de forma racional se pueden desempeñar utilizando a plenitud la esencia
del mercado liberal (formalizado en la idea de que el mercado es una relación
entre sujetos bajo la condición de homogeneidad, atomicidad, transparencia,
información, movilidad), actuando en la búsqueda óptima de
recursos necesarios para su vida. En la práctica, la relación resulta
conflictiva y debe encubrirse utilizando recursos culturales, ideológicos
e institucionales. El árbitro de las disputas debe ser tarea de mediadores
cuyo concreto más absoluto es el Estado, de última con derechos
delegados capaz de dar sentido a la cultura, a las modalidades que regulan los
intercambios. Los sujetos en sociedad son vigilados por el Estado, todos, menos
el mercado, "que debe jugar libre entre iguales" pero diferentes en
tanto en él parten ya con distintas capacidades. Esto plantea un problema
conceptual: dónde fijar la real línea roja, límite entre
el Estado y la sociedad civil cuando el primer término debe administrar
derechos demandados como arbitrajes en el segundo término ya exigidos por
grupos con posiciones ya determinadas. Existe una lógica en la petición
de un Estado mínimo, "vigilante de noche", "sólo
guardián", para una clase social que tiene el poder en los límites
de la sociedad civil a través de su participación en el mercado,
en definitiva, el requerimiento sería la manera de distribuir el poder
en determinadas condiciones históricas. Sin fuerzas sociales antagónicas
cuando el mercado puede ser una aplicación con bajos niveles de oposición,
toda relación puede ser a partir del mercado, sin Estado y mucha sociedad
civil. Cuando esto no es posible, todo a partir del Estado, moderada y dirigida
participación del mercado y poca sociedad civil. Es el caso de las dictaduras
latinoamericanas y los fascismos clásicos europeos.
En las sociedades
en que el mercado no tiene papel único y legitimado de asignador de recursos,
caso de regímenes socialistas en donde la institución que tiene
esa tarea es la planificación, el Estado asume protagonismo preferencial
quedando el mercado como alternativa secundaria y una llamada sociedad civil sin
participación,(* *) directa la relación es el partido político
en la mayoría de los casos históricos único o con la presencia
de partidos compañeros.
Si en el caso del capitalismo existe una continuidad
entre el poder que se tiene e impone en el mercado, institución que regula
en definitiva la sociedad civil y el Estado que recibe como exigencia moderar
y arbitrar conflictos devenidos de la esfera de la sociedad civil, la línea
roja del límite se torna sinuosa en lo real y puede adquirir precisión
sólo en lo formal. Así sería el caso desde una organización
tipo de la sociedad civil, una cooperadora escolar que, excepto del salario de
profesores, y los 1os contenidos curriculares -asunto del Estado- debe preocuparse
de la mantención edilicia, apoyos extra escolares, la búsqueda de
recursos para comedores, recursos didácticos -computadoras, videos, retroproyectores
que necesariamente generará tarea de desarrollo de fondos a partir de actividades
o de aportes directos, suple una parte de las obligaciones del Estado para con
la educación pública, lo real cruza lo nominal-formal. Si un sector
empresario en el área de educación privada requiere subvención,
sea para equilibrar costos de matrícula o mantener niveles de matrícula,
se pone en condiciones de sortear la formalidad Estado - sociedad civil al buscar
en el Estado sustentación para interactuar en la sociedad civil. Si desde
la sociedad civil existe continuidad que filtra la línea roja hacia el
Estado, en modalidades de apropiación de bienes o estrategias de sobrevida
social, la línea no puede ser salteada en el rígido formal de las
legitimidades delegadas tras el pacto que cede al Estado atributos para arbitrar,
mediar, y en el uso de alguna instancia de la violencia en la
resolución
de los conflictos superadas instancias de persuasión de algún modo
consensuadas. El límite de la sociedad civil queda planteado definitivamente
en el plano de lo formal, se remite a materializar actos que previamente no hayan
sido delegados por consenso como tareas sólo posibles de realizar por el
Estado.
Cualquiera sea el modelo del Estado, mínimo o ampliado, existe
la tendencia de la institución estatal a progresar sobre la sociedad civil,
diríamos una regulación interesada. El Estado puede arbitrar lo
que se puede hacer o no y marcar campos libres para la iniciativa civil y las
capacidades necesarias para implementar las iniciativas.
En la Argentina,
las formas de organización en la sociedad civil son las Asociaciones y
Fundaciones, legítimamente constituidas y de acuerdo a disposiciones legales.
Lo que queda jurídicamente establecido fuera de la tendencia tentacular
del Estado es lo que podemos llamar sociedad civil, pero sólo como anclaje
formal, como límite jurídico y no como un real concreto que en la
vida cotidiana constituye nexos de otras continuidades que enlazan en forma múltiple
las diversidades de la sociedad civil.
Organizaciones
de la Sociedad Civil - Síntesis de Múltiples determinaciones.
El
surgimiento y desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil como una multiplicidad
de sujetos cotidianos de acción colectiva puede responder a la coyuntura
actual del modelo político económico aplicado, combinación
de Estado mínimo y de mercado como reproductor y distribuidor de bienes,
una manera concreta de articulación de los pactos de colaboración
para cubrir las necesidades sociales que pone en funcionamiento un eterno histórico
en cualquier sociedad: la respuesta de los sectores subalternos estimulados por
las consecuencias de los diseños hegemónicos.
Cualquiera haya
sido la formación social, los sectores subalternos han construido respuestas,
acciones societarias destinadas a mejorar condiciones de participación
en la distribución de los bienes simbólicos y materiales y lo han
hecho desde condiciones de uso asimétrico de las acumulaciones sociales,
sin el pleno conocimiento y total posibilidad de uso de las técnicas y
modalidades siempre mejor empleadas por quienes se ubican como principales actores
en la sociedad política(***). Las iniciativas antecedentes de las actuales
organizaciones de la sociedad civil podían utilizar el nexo de los partidos
políticos, o la generosidad empresaria a través de las iniciativas
individuales de conciencia (damas de la caridad y otras) o acciones colectivas
de solidaridad por identidades nacionales (colectividades por país de origen).
Así entonces, los recursos materiales y de gestión tenían
origen cierto y relativamente asegurado, fondos privados vía aportes de
las familias pudientes y colectividades. En la coyuntura, las ONGs aparecen responsabilizadas
de la obtención de sus propios recursos y esta responsabilidad tiene una
génesis de contexto, los recursos deben ser el resultado de una correcta
inserción en el mercado, núcleo de articulación del modelo,
lo que las comprime a actuar con la lógica de la institución, iniciativas
individualizadas y precisas, permanente tensión entre costos y beneficios,
trama que envuelve al conjunto de la sociedad, pero que en el caso del Estado,
vía impuestos o producción propia de servicios, puede solucionar,
así como la empresa privada vía ganancia o beneficios. En una sociedad
con Estado de bienestar, las organizaciones de la sociedad civil eran instancias
de alarma y aviso de problemas en general del convivir cotidiano que de inmediato
podía ser tomado por los aparatos gubernamentales existentes o creados
al efecto. Captados los problemas la empresa privada sólo podrá
concurrir mediatizada por el interés del lucro o el beneficio de bondad
publicitaria.
La soledad en la búsqueda de las mejores iniciativas y
los recursos para las ONGs responde a la sustancia del sistema, iniciativas de
beneficio unitario, pero reguladas por las normativas administrativas del Estado
o el campo de reserva de posibles lucros empresarios, con dificultad en el acceso
al conocimiento y la capacidad de gerenciamiento y recursos financieros y una
definitiva y limitación en la participación en el diseño
de una sociedad posible.
No sería correcto para el entramado de organizaciones
de la sociedad civil la denominación de tercer sector. Limitadas aquéllas
jurídicamente por el Estado, limitadas en la posibilidad del lucro y la
ganancia, sin posibilidad de competitividad con la empresa privada, no se constituye
como un tercer sector con atributos autónomos capaz de diseños autónomos
con influencia trascendente en el poder.
La perspectiva de las organizaciones
de la sociedad civil es así una ruptura desde los límites, desde
los bordes de un sistema problematizado desde su núcleo. El modelo de acumulación
ha polarizado la obtención de bienes entre los distintos sectores sociales,
ha provocado exclusión y efectos sociales perversos, xenofobias, nacionalismos,
delincuencia y destrucción del medio ambiente.
La respuesta creativa
desde los distintos campos de la sociedad civil pasa por una reconceptualización
del poder y de sus recursos de sustentación, el discurso, sus formas de
reproducción económica, y la distribución de los bienes creados.
Se deberá instalar desde las ONGs la perspectiva de un nuevo estilo de
desarrollo.
Participación
social y desarrollo a escala humana.
La
serie continuada de desajustes y desequilibrios, tanto en las relaciones humanas
como en las del hombre y la naturaleza, es un efecto del modelo económico
con altos niveles de desigualdad y exclusión social. La brecha entre los
ingresos de los países ricos y los países pobres creció 60
: 1 en 1990 a 74 : 1 en 1997: 358 multimillonarios tienen ingresos por encima
de los 760 mil millones de dólares, el equivalente a los ingresos colectivos
de 2.5 millones de personas pobres (Informe PNUD). En estas condiciones comenzará
el próximo siglo, de mantenerse la modalidad e intensidad de los estilos
de producción hasta aquí aplicados, modalidades que también
han puesto en riesgo el soporte natural del ser humano, que podría estar
al borde del colapso. En los países del sur, más de 200 millones
de personas están gravemente afectadas por la desertificación y
20 millones de hectáreas de bosques tropicales son gravemente dañados
o definitivamente destruidos cada año. En Europa, las pérdidas económicas
a causa de la polución se elevan a casi 35 millones de dólares.
La actual modalidad de reproducción estaría generando un proceso
de autodestrucción de capacidades naturales y humanas en tanto aumenta
cualitativamente el ritmo de consumo, superando los tiempos de recuperación
del medio natural y forzando al ser humano a una reespecialización permanente,
en ambos casos con un alto costo por la exigencia de una ultra racionalidad en
la utilización de los recursos, en función de la competitividad
y la presión permanente y activa en el mercado. Si el mercado requiere
para sobrevivir - por competencia- de parte de la producción una permanente
readecuación de tecnologías y especialización del factor
trabajo, produce una sub-utilización de bienes tanto materiales como humanos
ya producidos y formados - ingenieros y arquitectos haciendo uso de sus habilidades
como taxistas o vendedores- y un estado de presión sobre la naturaleza.
Ser
competitivo, productivo, es condición de máxima para estar en el
mercado o en sus segmentaciones especializadas (nichos de mercado); llegar antes
al mercado, con bienes de costo de producción que maximisen la ganancia
es la condición sine qua non.
En la génesis misma del capitalismo
y en la base de su pensamiento sostén se encuentra la especialización
- división del trabajo - segmentación que sólo resulta lógica
y racional en el mercado y en su constante expansión. Las unidades libradas
a su iniciativa sólo cobran su dimensión universal en su relación
con el mercado, pero ya condicionadas por la necesidad de rendimientos diferenciales
que cada producto revela para la inteligencia del sistema. El conjunto de conocimiento
es especializado con campos muy específicos de desarrollo, en las ciencias
duras se concentra una mayor inversión de recursos, más horas hombre
de trabajo que en las llamadas ciencias humanas o sociales: se llega más
rápido a altos grados de control genético, que a entender y actuar
sobre desequilibrios sociales y políticos. Un estudio detenido entre recursos
económicos destinados a cada ciencia nos indica la tendencia de las prioridades
determinadas por el modelo. La prioridad en inversión lleva inscrita el
"alma negra del capitalismo", llegar antes y mejor para competir, aún
a costa de desarrollos segmentados no integradores, de avanzar linealmente, sacrificando
naturaleza humana y material, sin consideración su realización en
forma homogenea. La sobrecarga sobre la fragmentación se agudiza al violentarse
los ritmos de producción; así la reproducción de los factores
queda desfasada de su período natural de recuperación. Es claro
esto en lo que se refiere a la naturaleza, en el caso de recursos renovables,
agudizándose el problema en el caso de aquéllos no renovables, que
hace problemático para el ser humano su reemplazo por sustitutos de calidad
y cantidad en relación con las necesidades creadas por el modelo económico.
El ingreso per cápita de los Estados Unidos es de 28.020 dólares
en tanto que para Haití es sólo 310 ¡una diferencia de casi
100 veces! Estos desequilibrios dañan a la naturaleza por sobre explotación
violentando su ciclo natural de regeneración y apresurando el agotamiento
de recursos no renovables. Así mismo, los recursos humanos, inteligencia
y técnica formada para aplicaciones concretas en forma muy rápida
pierden vigencia y se desvalorizan. La naturaleza se destruye, el ser humano se
frustra, esta situación está determinada por un pensamiento instalado
que pertenece al modelo capitalista de producción, que tiene sus soportes
sociales y sus modos de reproducción e instancias políticas determinadas
para darle sentido y justificación al modelo. En concreto hay una cultura,
una historia y un poder que cautela e impone los sentidos reproductivos y que
responde a los beneficiarios del sistema, a las clases sociales que lo han hegemonizado.
El
poder aparece formalizado institucionalmente en el Estado y sus aparatos, es un
atributo que posibilita imponer sentido, normar, mediar, determinar instancias
sociales que han delegado capacidad de juicio para resolver las contradicciones
y construir un consenso. Pero el Estado en tanto poder es también una construcción
social, refleja las contradicciones de la sociedad y representa sustancialmente
su cultura. La sociedad delega poderes y entrega legitimidades que la institución
Estado debe resignificar en la búsqueda de respeto para imponer. Este crea
posiciones alegóricas y simbólicas y distancias formales con la
sociedad civil, en cierto sentido se levanta como un diferente superior con respecto
a los que fueron sus delegantes. Así, el poder se revela como una cuestión
alejada del convivir cotidiano, que sufre la contradicción de ser objeto
del poder y no ser sujeto del poder. Esta condición los ubica, con relación
a los problemas cotidianos y globales de la sociedad, como pasivos y solicitantes.
Con esta percepción, la sociedad civil es receptora de decisiones, demandante,
solicitante de soluciones para problemas que son efectos directos de una modalidad
de reproducción económica y social de los cuales es protagonista
y afectada plena, inmediato en lo reproductivo y económico de un lado y
protagonista condicionado mediato en lo político. La ciudad de lo cotidiano
encuentra la distancia con la ciudad de lo político cultural y la contradicción
en lo concreto es que los problemas que afectan directamente a la cotidianeidad
tienen un espacio de disputa con los diseños sociales del bloque en el
poder, los que tienen la hegemonía y predominan en el pacto social de coyuntura
e históricamente establecido. El espacio generado es lugar de la movilización
social, en que el sujeto confrontado con los problemas demanda modificaciones,
reformas, cambios, transformaciones, que siempre tendrán resistencia a
lo establecido.
La multiplicidad, extensión y profundidad de los problemas
de preocupación de las organizaciones de la sociedad civil generados en
el núcleo duro del modelo y sus determinantes requiere cambios globales
y directamente una nueva percepción del poder y en tanto su formulación
y aplicación, una toma de conciencia que debe ser un producto al servicio
de una sociedad diferente, generado en el consenso consultivo, coordinador de
preocupaciones e intereses globales, un escucha permanente y un procesador de
problemas ex ante a partir de la información ya trabajada y consensuada
en la sociedad civil. El futuro y la capacidad de las ONGs sería débil
y superficial si, ante problemas resultado de aplicaciones globales, no pudieran
dar sentido, compartir criterios, utilizar el poder en el círculo íntimo
de su generación,
aplicarlo a través del consenso cotidiano,
de una manera micro, infra estructural y no mediada y macro estructural. El poder
delegado, enajenado, preocupado de vigilar la sociedad panópticamente para
su control, transformado en un instrumento de convivencia regulada de la vida,
resulta poco creativo.(5).
La participación societaria es un sujeto
en disputa, su preocupación por los problemas creados por el modelo y su
creatividad para resolverlos está tensionada entre el grupo de intereses
beneficiarios en distinto grado por el sistema y sus propios desarrollos de conciencia
que pudieran llevarlas a actuar más sobre las causas que los efectos de
las situaciones problemáticas en las que toman protagonismo (****). Su
capacidad de influir sobre diseños productivos culturales, políticos,
económicos estará simétricamente ligada a las posibilidades
de diálogo con el poder y sus grupos de ejecución y paralelamente
con la capacidad de mantener altos niveles de desarrollo autónomo e independiente.
Cualquier sea la actitud frente al poder, niveles de ejecución en él,
ser alternativa consultiva o de independencia relativa, las organizaciones estarán
en el dilema de ser componentes activos de él o sujetos pasivos- masa de
maniobra mediatizadas- del bloque en el poder. Alternativa entre perpetuos componedores
de los efectos perversos sustanciales del modelo, o acumulación de conocimiento
y práctica para un cambio global en términos de desarrollos sociales
cualitativamente diferentes para el futuro. Es el desafío de provocar una
ruptura, y como toda ruptura, puede ser traumática, confusa y provocar
miedos tanto como esperanzas.
Los desafíos del desarrollo a
escala humana.
A la entrada
del siglo XXI el capitalismo es hegemónico y vive en soledad contradicciones
de origen. Hacia 1750 provocaba ya una serie de rupturas que le permitían
tomar distancia del modelo feudal. La situación debió hacerse a
costa de provocar una serie de desequilibrios que influirían sobre los
ritmos de reajuste necesarios que en forma constante se precisan para una la relación
dinámica y
contradictoria entre el ser humano y la naturaleza. Hasta
mediados del siglo XVI la línea de superación en la obtención
de los bienes para cubrir las necesidades vitales del ser humano era cualitativamente
menos traumática para la naturaleza por intensidad de explotación
y, en el caso de los sectores sociales sujetos a posiciones asimétricas
en la distribución de los recursos, los directamente ligados a la tierra
-campesinos- aún podían tener el resguardo que el peso ético
del pensamiento dominante podría dispensar.
Establecida la propiedad
privada - los campesinos despojados de las tierras comunales, relajado el control
espiritual regulador del lucro, la división del trabajo, la competencia,
el mercado y su búsqueda y ampliación permanente, la burguesía
generó el "molino satánico" (Polanyi, Karl), la eterna
contradicción del desarrollo con desequilibrio.
Si la idea central
de desarrollo es la producción de bienes para cubrir necesidades humanas
tendiendo a elevar la calidad de vida en términos inclusivos, el capitalismo
no cumple con este objetivo. Y trabajando sobre prioridades origina un espiral
de desequilibrios que se torna en una eterna promesa incumplida, la de una vida
plena y en libertad para todos.
No ha habido vida plena, el capitalismo y los
proyectos alternativos (socialismo planificado) no lograron su pretensión.
Especialmente, el capitalismo mostró un desprecio por el ser humano; la
historia registrará quizá en un futuro no muy lejano al siglo XX
como la época de los fascismos europeos y nombres como Majdanek, Treblinka,
Dachau, Auschwitz, como el tiempo y lugares en donde el hombre fue carnicero del
hombre (6), donde la poesía comprometió su sentido, donde el "molino
satánico" tuvo quizá su mejor escenario, donde el desequilibrio
fue total, la época donde el dominio sobre la naturaleza física
tomó el nombre de Hiroshima y Nagasaki. Los logros del conocimiento y la
técnica se aplicaron a la destrucción del hombre y no a su creación,
a su mortificación y no a su recreación. Aunque éstos son
extremos del desequilibrio, con el desarrollo alcanzado, unas 1500 millones de
personas vivirán en la más abyecta pobreza en el umbral del nuevo
milenio según (menos de un dólar diario para su subsistencia, según
PNUD), y esta ultra pauperización dada en condiciones de capacidad para
cubrir las necesidades del conjunto de la humanidad está dentro de los
parámetros del capitalismo.
Hacia principios de los años cincuenta,
la idea de desarrollo no había avanzado más allá de su enunciación
en la Carta de las Naciones, es decir crear condiciones de estabilidad y bienestar,
asegurar un nivel mínimo compatible con la dignidad humana mediante el
desarrollo económico y social. Medio siglo después esta visión
muestra sus logros incrementalistas: multitud y variedad de bienes, generados
en un particular estilo de desarrollo, centrado en el mercado, el hoy imperante,
o en la planificación centralizada (algun tipo de socialismo), pero que
no contribuyeron ni a la estabilidad ni a la dignidad mínima. Estas consecuencias
son los efectos de un desarrollo basado principalmente en la racionalidad tecno
- burocrática destinada a movilizar los factores productivos sólo
en función de ventajas competitivas, por áreas de especialización
y la búsqueda permanente de rendimientos crecientes. Esta idea lleva a
un reacomodamiento constante en la utilización de los factores, la competencia
exige presión constante sobre la tecnología y el factor trabajo.
El proceso de acelerar (speed-up) el tiempo de uso de los factores hace que su
empleo sufra una rápido término de su vida útil en función
de la competencia y se genere constantemente una "gran transformación";
en consecuencia no hay estabilidad posible, dignidad posible, no hay posibilidad
de producir un "stretch-out" (estiramiento) de los factores, un más
prolongado uso de la tecnología que al ser cambiada provoca exceso de consumo
por sub - utilización de lo existente, y la necesidad de nuevos insumos
aumentando la presión sobre la naturaleza material y humana. El ser humano
es constantemente desfasado de su formación intelectual y técnica
de base hacia nuevas ocupaciones que necesitan renovada especialización
y por lo tanto también sub-utilización de las capacidades anteriores
y costos crecientes por la adquisición de nuevos conocimientos.
Y esta
idea del desarrollo por productividad de los factores, acotado a campos y a ritmos
muy especializados que provoca desequilibrio, ve reforzada su tendencia al centrar
su área de acción en la producción pensada y diseñada
para el mejor mercado para sus bienes, "nichos" -campos muy fértiles
para venta y compra con ventajas para seres humanos que puedan hacerlo, postergando
con imaginería de posible participación al conjunto de la población,
ilusión mantenida con tipos de fraseología como "primero hay
que hacer la torta luego repartirla" (Delfím Netto, ministro de la
dictadura de los militares brasileños 1964-1985). La constante renovación
de los modelos productivos con explotación intensiva de la tecnología
y del trabajo tiene en paralelo la transformación de los marcos ideológicos
e institucionales - del Estado liberal, keynesiano, al Estado "guardián
de noche"- y un efecto directo sobre el conjunto de la sociedad. A nivel
mundial se pasa de un mundo multipolar a uno bipolar, el debilitamiento de las
fronteras nacionales traspasadas por el mercado, el surgimiento de regionalismos,
altos niveles de exclusión, surgimiento de movimientos de genero, étnicos,
etarios. El conjunto de la sociedad subalternizada, mediada del poder económico
y político, responde a las transformaciones con refiguradas formas de demanda,
señalamiento de problemas e involucramiento en su solución.
Las
ONGs viven en este contexto, su surgimiento protagónico con la tensión
de ser sujetos en disputas, encantadas desde el poder, demandadas desde la vida
cotidiana y sus problemas, con debilidades y fortalezas que marcarán su
rol social. Su mayor ventaja, la proximidad con la gente, con su solidaridad,
con la posibilidad de construir su historia sin pasados turbulentos y desvalorizados.
Su debilidad, la posibilidad relativa de conocimientos, la dificultad en el acceso
a los recursos económicos, y sus complejas y ambiguas relaciones con el
poder, todos ellos problemas extensos, profundos y de gran complejidad, de dificil
percepción si no hay un entendimiento de los contextos globales en que
deben desarrollar su actividad. La alternativa sería
actuar sobre los
efectos provocados del modelo o sobre sus causas profundas. De optar por la primera
posición los problemas tendrán asegurado su eterno retorno, de hacerlo
por la segunda, aunque la tarea se vuelva más compleja, los recursos creados
institucionalmente para enfrentar determinados problemas quedarán establecidos
para solucionar con prestancia y creatividad los desajustes problemáticos
del futuro que toda sociedad supone en sus relaciones de reproducción.
Explicar claramente el sentido de la sociedad que las ONGs pretenden implica
un cambio radical en los contenidos y formas de la comunicación, de coaccionante
a constructora de consenso, del discurso al lenguaje, del sentido recto de la
palabra al circular. Si la palabra sirve para enunciar las acciones y éstas
pueden pensarse, tener un ex ante, existe una continuidad entre el inicio y el
término del proceso de actividad, el ex post, el trayecto el desarrollo
de las actividades implementado por el poder delegado, consensuado que debe ser
construido desde el decir y sus contenidos. Construir desde la palabra impone
disminuir en ellas la "inflación ideológica", y aproximarse
a un lenguaje de la cotidianeidad, cargado de razón humanizada. Las organizaciones
no estatales, no gubernamentales, por la historia de su génesis, no están
en condiciones de manejar un conocimiento sistemático, extenso y coherente
de los problemas objeto de su atención, tampoco de sus capacidades intra
institucionales de permanencia. Continuidad requerida con relación al seguimiento
en los procesos de solución de los problemas o de las actividades planteadas,
el desafío crece cualitativamente en tanto que en el proceso de participación
social debe enfrentarse a la doble problemática de construir construyéndose,
ser siendo.
La necesidad de diseños institucionales dinámicos
y operativos para actuar sobre los problemas comprime a las ONGs a asimilar y
trascender todo el conocimiento teórico y práctico sobre organizaciones,
la succión de ese tipo de experiencia acumulada para incidir sobre la realidad.
La dificultad del proceso está en los ajustes internos por manejo de nuevas
posibilidades de creatividad, lo que en el fondo significa pasar de la inseguridad
a la seguridad en el manejo de nuevas técnicas que producen ansiedades,
apresuramientos y desesperación por los resultados. Estos procesos abren
instancias, espacios de contradicción en la búsqueda de los equilibrios
internos y externos. Estos podrían minimizarse si las organizaciones de
la sociedad civil se enrolaran en lo que para ellas pretenden determinados intereses,
mentalidad tipo Peter F. Drucker "Hay muchas instituciones sin fines de lucro
que tratan de hacer demasiadas cosas y créame que ya es bastante difícil
hacer una sola cosa bien.". La potencia de este razonamiento está
dada por la lógica simple de que un problema acotado y aislado presenta
menos dificultades y corresponde a la construcción de una lógica
mayor introducida culturalmente por el liberalismo de unidades individuales con
posibilidades de seleccionar múltiples alternativas. Pero esta lógica
de concurrir a un problema, ser exitoso ante él y quizá ir a otro
y posiblemente ser un encadenamiento de éxitos por pequeños equilibrios
en el gran desequilibrio del devenir capitalista, entrega a las organizaciones
de la sociedad el papel que ha venido cumpliendo lo económico, la búsqueda
del equilibrio en una realidad de perpetuo desequilibrio (7) "una perpetua
búsqueda de equilibrios imposibles, mientras que la realidad está
en un conjunto completo de desequilibrios simultáneos". En el contexto
de estos desequilibrios mayores es que la preparación de los recursos humanos
y materiales de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y su acción
deberá envolver su objeto - problema pero en forma simultánea proyectar
su peso movilizador con relación al sujeto global: la sociedad.
La trascendencia
marcada por su influencia en las decisiones de un poder generado consultivamente
para construir consenso, a partir de correctas percepciones del contexto de la
sociedad global, realistas en una sociedad cambiada y cambiante, que ha pasado
del ferrocarril a la informática como núcleo de desarrollo y que
ha transformado el escenario de convivencia y el conjunto habilidades para la
existencia, es el desafío de las ONGs.
El nuevo pacto social debe reformular
los mecanísmos de factores reproductivos, encontrar formas de equidad del
acceso a los bienes culturales y económicos y debe poner en tensión
en el espacio de creatividad que va dialécticamente del hombre a la sociedad,
instancia en que se crean las circunstancias que se vuelven consecuencias, esos
efectos que son el objeto de continuidad, de modificaciones o de cambio definitivo.
En este campo se incluye el trabajo esencial de las organizaciones de la sociedad
civil; su misión definitiva, el hombre total, el que no será realidad
si no es la continuidad y desafío final de un proceso de múltiples
determinaciones que vayan como integración circular de lo espiritual cultural
y el pleno uso de satisfactores generados en relación lógica y racional
con la naturaleza.
Un antiquísimo pensamiento de una tribu africana,
los bambaras, dice: "El mundo no es un fardo que se pueda llevar sobre la
cabeza". La dimensión problemática no es cuestión de
una salida individual, para una cabeza. Hacia el futuro el desafío de las
nuevas representaciones colectivas, el sujeto comunitario, con resignificadas
líneas de pensamiento debe ser aplicado en función social. El mundo
es un fardo que necesita un cambio global y de todas las cabezas.
Lic.
Mario Muñoz Mayorga
(1)
GUIA SOLIDARIA (Registro de Organizaciones de Ayuda a la Comunidad - Aique Grupo
Editor -1999- Buenos Aires
(2) Clarín 27 / nov. / 1999
(*) En Cuba
las Ongs tienden a asumir un rol de opositor y anti sistema, en tanto que en otros
países se combierten en reconstructoras de nexos sociales (Argentina) o
en resignificadoras de mecanismos económicos como la ATTAC (Asociación
por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas para la Ayuda de los
Ciudadanos) en Francia.
(3) Como, en términos generales, todos los
individuos son iguales en vigor y astucia, ninguno puede estar seguro, y su situación,
mientras no exista un poder civil que regule su conducta, es una "guerra
de todos contra todos".(Leviatan)
(4) "Ideologías del mercado
y del Estado"
José G. Vaseilles - CEAL - 1992. B.A.- Argentina.
(**) Tratándose de sociedades con distinto referente filosófico,
al menos como utopía se diseña una distinta modalidad de participación:
la idea de sociedad civil tendría otra característica, en que entre
Estado y sociedad no habría un límite y este sería atravesado
por el Partido (único). Así no llama la atención el comienzo
de los discursos de los dirigentes políticos del socialismo "En nombre
del Estado, Partido y Pueblo".
(***) La sociedad política, a diferencia
de la sociedad civil, sería todo lo relacionado con el Estado y a la manera
althusseriana de los aparatos institucionales del Estado, una institución,
siguiendo el pensamiento marxista ligada a determinados intereses de clase e instrumento
último de mantención y reproducción ligados a dicha clase.
Para el pensamiento liberal es la construcción jurídica de un pacto
entre iguales, de todos y de nadie que media en los intereses de las partes sin
compromiso directo con ningún sector social.
(****) El papel que las
ONGs asumen son distintos según la sociedad en que se inserten, es también
distinta la relación con la sociedad y sus formas de representación.
Los partidos verdes y ecologistas en Europa tomaron muchas de las reivindicaciones
de las organizaciones no gubernamentales, directamente no asumidas por los partidos
de la izquierda tradicional, especialmente en el caso de los problemas de género,
etario o de minorías. En la Argentina, la izquierda con dificultades de
insersión en la sociedad, también parece tener problemas de
comprensión
y así dificultades para generar políticas inclusivas para un fenómeno
real como son las organizaciones no gubernamentales de la sociedad civil.
(5) "Un diálogo sobre el poder"
Michel Foucault - Alianza
- 1990. Bs.As- Argentina
(6) "Los verdugos voluntarios de Hitler"
(Los alemanes corrientes y el holocausto) Daniel Johan Goldhagen - Taurus - 1997
- España.
(7)"Los modelos políticos" Attali -Nueva
Colección Labor- 1974- España.
(*****)Autos
en griego significa "mismo", en el sentido de mí mismo, y proyectando
al mundo de las organizaciones de la sociedad civil, podríamos entenderlo
como capacidad de auto organización, la capacidad de ser el que habla y
es hablado, el que hace haciendo.