Inspirados
en el orden implicado de David Bohm podemos visualizar la relación estrecha
que existe entre los seres humanos. Su aparente independencia e individualidad
no es más que la separación de islas que, sin embargo, en las profundidades
del océano se conectan en una misma estructura.
Así
somos los seres humanos, interconectados en las profundidades de nuestro espíritu.
Y por eso es que cuando nos azota algún flagelo o calamidad -y esto está
ocurriendo todo el tiempo y cada vez más intensamente- padecemos de diversos
males psicológicos, angustias y ansiedades de origen difuso.
Cuando
mencionamos al ser humano, lo hacemos barriendo los límites geográficos,
las razas, las banderas del nacionalismo, el clasismo. Estamos hablando de la
Humanidad en forma integral.
Esta es nuestra realidad, dentro de nuestras
diversidades somos unidos por la misma Realidad. Somos seres humanos y punto.
En
física, la diferencia de potenciales es lo que permite la energía.
También las diferencias entre las personas pueden ser potencial en dirección
hacia el progreso de la Humanidad. Recordando a Morin y su principio dialógico,
podemos adoptar una nueva perspectiva en la que las diferencias y unidad no están
reñidas. Estamos hablando de Unidad en Diversidad.
Margaret
Wheatley lo explica a través del ejemplo de la materia, en su libro "El
Liderazgo y la Nueva Ciencia", la manifestación de la misma se puede
dar de dos maneras, onda o partícula, la identidad de la materia incluye
potenicialidades para aparecer en ambas formas. Para la física cuántica
no hay contradicción en ello.
Y esto para ella es la expresión
de la Diversidad de la Unidad.
El sabio Abdúl-Bahá
nos proporciona el ejemplo de un jardín, la belleza del mismo reside en
la diversidad de las flores y las plantas, no en la homogeneidad. Pero el jardín
es uno.
Siendo la mayor belleza de la humanidad
su diversidad, es paradojal que hasta ahora haya sido la causa de conflictos y
segregación. Cuantas guerras y hambrunas tuvimos que soportar y cuanta
manipulación del medioambiente por las manos del hombre, que hace que ahora
la geología y el clima nos devuelvan con fuerza descomunal lo que hemos
sembrado.
Cuantas veces nos sentimos como libros
de una biblioteca gigante encasillados según nuestro título, nuestra
tapa y por supuesto, por nuestro precio y calidad de impresión.
Pero
ya es el momento de decir que si estos criterios taxonómicos son inclusive
inadecuados para libros, cuyo contenido es lo primordial, cuanto más lo
es para nosotros siendo seres vivos, no estáticos en estantes, sino en
permanente interacción.
Demos un salto
a la construcción de un mundo complejo donde las relaciones sean la base
de toda vivencia. Y estas relaciones serán más ricas, mientras más
diversas sean.
Trabajemos para fomentar
una mancomunidad mundial sintiendo cada uno de nosotros que somos muy importantes
para el avance de este proceso. Sencillamente porque somos los diversos frutos
de ese mismo árbol, el "Planeta".