El absoluto es imposible de comprender,
pero de acuerdo a la concepción sistémica, en
la que el todo es más que la suma de las partes, se puede
concebir una realidad sutil que se aproxima un poco más
a su comprensión.
Uniendo al azar las piezas de un
rompecabezas, no podemos lograr descifrar la figura, tiene que
haber una interrelación, una armonía en la conexión
de las partes. Y cuando se logra armar ese rompecabezas, es
entonces cuando se podrá contemplar la realidad en su
conjunto.
Cuando hablamos de procesos sinérgicos
en relación con las organizaciones de la sociedad civil
podemos visualizar la unión de las partes no como una
unión al azar, sino como un entrelazado cooperativo,
procesos en los que se forman canales por donde fluyen la esencia
de todas ellas y se construye una entidad, un espíritu
colectivo, que puede reflejar lo absoluto.
Y esa verdad absoluta tiene su identidad
independiente de la mera suma de las partes. Nunca podremos
encontrar esa entidad en cada organización por separado,
pero sí en la interacción de todas ellas. Trabajando
sinérgicamente, nace, crece y se desarrolla cómo
un espíritu colectivo.
¿Como se puede hacer surgir
esa entidad? A través de la participación. Es
por ella que puede hacerse fluir la información y comunicación
dentro y entre las organizaciones que trabajan por el bien común.
Creando redes de organizaciones que despojadas de intereses
partidarios, ofrezcan su hombro para construir un mundo basado
en el desarrollo humano sostenible, no en base a indicadores
que miden los objetos cuantificables, sino los que toman en
cuenta la voluntad y valores de la Humanidad, dando prioridad
urgente a la actualización de las potencialidades humanas
en conjunto.
¿Cuál será
el primer paso a dar? Si no hay una verdad absoluta - o si la
hay, ¿cómo demostrar cuál es?- nos quedan
las construcciones colectivas.
Cuando estas organizaciones logren ese todo organizacional y
a su vez trabajen en red con otras, empleando la participación
como un potencial, como un elemento clave de interacción;
entonces nacerá ese todo que trasciende a las partes
y pone de manifiesto los medios para la realización del
ser humano.
Pero no cualquier participación,
sino una basada en la integración consultiva de las diversidades.
Es entonces cuando ese todo,
reflejo de la verdad absoluta, comenzará a iluminar y
habitar en los corazones de cada uno de nosotros.