Durante veinticinco años, o lo que abarca una generación,
ha estado disponible la información para documentar la
correlación entre una variedad de indicadores cruciales
de desarrollo y la educación de las niñas. Desde
disminuciones en la mortalidad infantil, fertilidad, y la incidencia
del HIV/SIDA hasta el mejoramiento del medio, se ha demostrado
ampliamente que es la educación de la madre la que hace
la diferencia(1) y que los efectos positivos aumentan con cada
año adicional que una niña permanece en la escuela.
Al tomarse en cuenta todos los beneficios, educar a las niñas
produce mayores tasas de rendimiento por cualquier otra inversión
que pueda hacerse en los países en desarrollo(2). Por
lo tanto, la decisión de la 39ª sesión de
la Comisión de incluir como tema prioritario de desarrollo
un enfoque sobre la educación de niñas y mujeres
toca una fibra sensible en los bahá'ís, cuyas
enseñanzas piden una asociación plena e igualitaria
entre mujeres y hombres.
Los Escritos Bahá'í delinean tres tipos de educación:
material, humana y espiritual. La educación material
se ocupa del progreso y desarrollo del cuerpo. La educación
material se ocupa del progreso y desarrollo del cuerpo. Es decir,
enseñar a las personas cómo aumentar el bienestar
físico incluyendo una mejor nutrición e higiene,
mejor salud familiar y mayor capacidad para ganarse la vida
y proveerse de alimentos, albergue y ropa. La educación
humana tiene que ver con la civilización y el progreso
de aquellas actividades que, a diferencia del mundo animal,
son esenciales a la humanidad, tales como el conocimiento del
comercio, las ciencias y el arte, y el entendimiento de las
instituciones y las políticas. La educación espiritual
o moral está dirigida a valores y la formación
del carácter que, en gran medida, determinan el fin con
que un individuo empleará cualquier conocimiento que
adquiera.
En la Declaración Jomtien, emitida en 1990 por la Conferencia
mundial sobre Educación para Todos (Education for All,
EFA), la comunidad internacional fijó ambiciosas metas
para la educación material o básica. Esas metas
incluían el acceso universal a la educación primaria
de alta calidad, la cual proveería a todo niño
de las herramientas de aprendizaje básicas tales como
el alfabetismo, los números y destrezas para la resolución
de problemas. Un reciente informe de l AUNIESCO sobre progreso
hacia la Educación para Todos en 121 países muestra
que, mientras que el 90% ha completado los planes de la EFA,
sólo el 10% ha presupuestado los recursos necesarios
para llevar a cabo dichas metas(3). El compromiso de proveer
este nivel más básico de educación material
está aún por ser cumplido por los dirigentes del
mundo.
En los países subdesarrollados
la educación científica, técnica y civil
que los bahá'ís incluyen bajo le título
de educación humana, es cada vez más accesible
por medio de la educación secundaria y terciaria. En
algunos países, y en ciertos campos de estudio, el acceso
de la mujer a la educación terciaria ha hecho que estén
aún mejor educadas que los hombres. Pero la modernización
ha escapado a la mayoría de las mujeres y puede que el
siglo XX pase y termine dejando a un gran número de mujeres
sin cambio.
La educación espiritual o moral casi nunca es vista fuera
de escuelas parroquiales o instituciones religiosas, es rechazada
en la mayoría de los países desarrollados como
irrelevante o una intrusión en la educación moderna,
y educación que afirma la dignidad del espíritu
humano en toda su diversidad, y formaliza su relación
con lo Divino. Valores humanos universales tales como la confiabilidad,
la honestidad, la cortesía, la generosidad, el respeto
y la bondad, están desapareciendo rápidamente
de nuestro mundo cada vez más beligerante y fracturado.
La educación moral o de carácter, ya sea formalizada
en programas religiosos o seculares o bien informalmente provista
por miembros sabios y atentos sean éstos de familia o
de la comunidad, es el modo en que aquello que es valorado por
la sociedad y que da significado a la vida es transmitido a
sucesivas generaciones.
Para los bahá'ís los tres tipos de educación
son importantes. En los Escritos Bahá'ís las mujeres
son alentadas a estudiar toda rama de conocimiento humanos y
a participar en pie de igualdad con los hombres en todo campo
del quehacer humano. "Es evidente"-aseveran los Escritos
Bahá'ís- "que la educación de las
niñas es de una consecuencia mucho mayor que la de los
niños. Este hecho es extremadamente importante y debe
ser atendido con la mayor energía y dedicación."(4)
Entre las consecuencias de proveerles a las niñas educación
básica se encuentra el mejoramiento de las circunstancias
materiales. La investigación muestra que cualquiera sea
el contenido del currículo, las niñas se benefician
al asistir a la escuela, al resolver problemas, al ampliar su
mundo y compartir la base de conocimientos generalmente ofrecida
a niños y hombres. Las contribuciones de las mujeres
a las ciencias y el arte, aunque incipientes, evidencian de
que dada la oportunidad, las niñas y las mujeres tienen
la capacidad intelectual para mejorar sustantivamente la condición
humana. Sin embargo, en lo que hace a la educación espiritual,
no existen diagramas ni informes de progreso, ni estudios calificados
que demuestren al mundo cuán importante es dotar a las
generaciones futuras de las virtudes que llevan a la promoción
del establecimiento de la unidad y la cooperación como
base del funcionamiento de una comunidad mundial interdependiente.
En este aspecto, los Escritos Bahá'ís recalcan
las ventajas únicas que las niñas educadas incorporan
a su doble deber de madres y primeras educadoras de la próxima
generación, no sólo como las más efectivas
difusoras de conocimiento en la sociedad, sino como transmisoras
de valores culturales y sociales esenciales(5). Ya es tiempo
de que las mujeres del mundo, al menos, agreguen a la convocatoria
por la reforma educacional una petición a favor de la
educación del espíritu humano.
El descuido de la educación del espíritu humano
y el abandono del desarrollo del carácter han contribuido
a numerosos problemas sociales aparentemente insolubles. Dado
lo obviamente correcto que resulta educar tanto a las niñas
como a los niños y las probadas ventajas que las mujeres
educadas traen a sus familias, comunidades y naciones, el persistente
fracaso en asegurar la educación de las niñas
sugiere una falta de voluntad. De hecho, el tibio compromiso
con la educación en general, y específicamente
con la educación de niñas y mujeres, puede atribuirse
tanto a la falta de una visión de futuro como de inspiración
para lograrla.
El informe del Secretario General señala varios y formidables
obstáculos. Sin embargo, notamos la falta de referencias
a principios o valores humanos que pudieran inspirar la transformación
de actitudes y comportamientos individuales y colectivos. Los
bahá'ís encuentran en los principios de la unicidad
de la humanidad y en la igualdad de hombres y mujeres la inspiración
para el abandono de todo prejuicio, incluyendo los que están
basados en el sexo, la nacionalidad, el credo, el grado de civilización
material, la clase y el color. El principio de la unicidad de
la humanidad, con su reconocimiento implícito del valor
de cada miembro de la familia humana, debe ser enseñado
en todas las escuelas, debe ser universalmente proclamado, y
"constantemente recordado en cada país como preparación
para el cambio orgánico que tal principio implica en
la estructura de la sociedad." (6)
De hecho, sobrevendrán cambios profundos cuando las mujeres
ocupen su lugar en los organismos de toma de decisiones en todas
las esperas a través del mundo. Este cambio orgánico
no debiera causar conflicto. En la visión bahá'í,
el progreso material y espiritual de la sociedad depende de
la plena participación de la mujer en todo campo de la
actividad humana. Así pues, el enfoque bahá'í
busca una asociación integral y dinámica con los
hombres para el avance de la civilización en su totalidad.
De hecho, una parte importante de un gran programa para educar
a las niñas para la asociación tiene que ser la
re-socialización de lo masculino. A niños y hombres
debe dárseles la oportunidad de comprender, por una parte,
los efectos dañinos de actitudes y valores que permiten
y hasta alientan la violencia, la opresión, la guerra
y, por otra parte, de ver las ventajas para la sociedad, para
la familia y para las niñas mismas cuando éstas
reciben educación.
A medida que nos aproximamos al Milenio, casi parecería
que necesitáramos un año de reflexión para
dar tiempo a las personas del mundo para considerar cómo
mejor responder a los rápidos y dramáticos cambios
que están transformando la vida en el planeta. Las mujeres
podrían inaugurar el año auspiciando una conferencia
internacional sobre la paz y la prosperidad mundial. Tal conferencia
podría buscar formas de acelerar el paso hacia la desmilitarización,
la reducción de prejuicios, la creación de una
visón para el bienestar global definida no meramente
en términos económicos, sino en términos
de calidad de vida.
Un año de reflexión podría catalizar el
proceso de crear una visión compartida para el futuro
y podría proveerles a la comunidades locales, nacionales
y regionales, una oportunidad de examinar sus valores tradicionales
e identificar a aquellos que ayudarán a la humanidad
a realizar una visión de prosperidad global. De tales
conferencias podrían emerger valores y principios que
pudiesen ser universalmente aceptados y traducirse en acciones
pragmáticas.
La Comunidad Internacional Bahá'í puede atestiguar,
basada en su propia experiencia, que el examinar y reformular
las creencias y valores tradicionales para ajustarse a una nueva
visión puede lograrse de una manera pacífica,
armoniosa y participativa. Exhortamos a la comunidad mundial
a que fije la agenda para la reflexión y comprometemos
nuestro apoyo para con esta noble iniciativa.
* La declaración de la Comunidad
Internacional Bahá'í presentada como documento
oficial a la 39ª sesión de la Comisión sobre
la Condición del la Mujer de las Naciones Unidas, bajo
el ítem 2 de la agenda provisional, "Priority Themes:
Development: Promotion of Literacy, education and training,
including techological skills" (temas Prioritarios: Desarrollo:
Promoción del alfabetismo, la educación y la capacitación,
incluyendo destrezas tecnológicas); Nueva Cork, EEUU,
15 de marzo al 4 de abril de 1995. Número de documento
de las Naciones Unidas: pendiente.
Notas
(1)"Making the Case for the Gender Variable:
Women and the Wealth and Well-being of Nations,"Technical
Reports in Gender and Development, Oficina de la Muer en el
Desarrollo, Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU,
1989
(2)Summers, Lawrence H., Vice-Presidente y Economista en Jefe
para el Banco Mundial, "Inversting in All the People",
1992.
(3)Nat Coletta, "Education for All: What Next?"un
artículo para el Banco Mundial, "Investing in All
the People", 1992.
(4)Abdúl-Bahá, Educación Bahá'í,
2.58, p.56. Editorial Bahá'í Indolatinoamericana,
Ebila, Buenos Aires, Argentina. 1986.
(5)Abdúl-Bahá, Selección de los Escritos
de Abdúl-Bahá, #95, pp- 126-127. Ebila-1987.
(6)Casa Universal de Justicia, La Promesa de Paz Mundial, sección
III, párrafo 3. Ebila-1990.