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Mujer y Derechos Humanos
Los derechos humanos pertenecen
a la humanidad y ésta es la que legitima el cumplimiento
de los mismos.
No es una limosna exigida a los poderes
hegemónicos ni es una reivindicación desde las sombras
contrahegemónicas. Se trata de una construcción
participativa. ¿Cuál será nuestro grano de
arena en su generación?
Las mujeres, como primeras educadoras,
podemos instruir a los niños en todas las perfecciones
humanas. Tenemos que imbuirlos con los valores que hacen a la
esencia de las mismas: la cortesía, la veracidad, la humildad,
la comunicación, el desprendimiento, el sacrificio, el
amor al prójimo, el respeto, la afinidad por la diversidad.
Cuando nosotras como educadoras logremos
construir estos pilares, daremos lugar al florecimiento de unas
relaciones humanas basadas en el cumplimiento de los derechos
humanos.
Muy particularmente, cuando logremos
que los niños crezcan dentro de un espíritu de plena
comunicación y confianza, dentro de un modo de aproximación
a sus semejantes basado en la unidad en diversidad y no en el
conflicto.
Crearemos un pensamiento de paz, respeto,
armonía y la edad de oro del ser humano ya no será
un sueño utópico sino la manifestación de
la Conciencia Mundial en su esplendor.
Tenemos que trabajar a la par de las
organizaciones dirigidas a la educación de los niños,
ayudar y apoyar la reformulación de las bases educativas
a partir de estos valores que se hallan muy lejos de ser conceptos
arcaicos, y que en realidad son la semilla de un futuro anhelado.
Los niños, constructores
del futuro, al estar imbuidos con estas virtudes humanas serán
la garantía del logro de los Derechos Humanos para Todos.
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