Informe Anual 2004
2015: Movilización de
alianzas mundiales
Para el PNUD, el año
2003 constituyó un hito importante. Por primera vez,
los recursos totales superaron los 3 mil millones de dólares
de los EE.UU., testimonio elocuente del apoyo y la confianza
que ahora suscita la organización entre los donantes
y los países donde se ejecutan programas. El Informe
Anual 2004 ilustra cabalmente las razones de este cambio: cuatro
años de reformas estrictas han producido una transformación.
Actualmente, en nuestras cinco prácticas y en cinco regiones
del mundo estamos brindando resultados claramente definidos
y medibles. Pese a un número cada vez mayor de retos
mundiales, incluida la inestabilidad generalizada, el nuevo
PNUD se ha constituido en un asociado confiable, que provee
conocimientos y moviliza las alianzas mundiales necesarias para
hacer frente a las cuestiones más urgentes del desarrollo
actual.
EL CAMINO HACIA LA PAZ
En 2003 las crisis afectaron a muchas
personas de distintas formas: la guerra en el Iraq, el conflicto
interno en Liberia, el desolador terremoto en Irán y
las hostilidades prolongadas y fatales en Colombia y el Sudán.
Lamentablemente, éstos son sólo unos pocos ejemplos.
Según algunas estimaciones, una cuarta parte de la población
del mundo vive en medio de algún tipo de crisis. El desarrollo
no puede arraigarse si las personas están huyendo hacia
un campo de refugiados o temen que una visita al mercado pueda
causarles la muerte a causa de una mina terrestre o la explosión
de una bomba colocada en un automóvil.
Sin embargo, precisamente éstos
son los casos en que más se necesita el desarrollo y
en los que hay un indudable incentivo para avanzar en pos de
los ODM. Es menos probable que las sociedades estables y justas,
en las que las personas tienen verdadera participación
en las decisiones que afectan sus vidas, se desmoronen. En casos
de desastres naturales es más probable que se recuperen
rápidamente y sufran muchas menos pérdidas humanas.
Si no se ha hecho lo suficiente para aliviar las grandes disparidades
sociales, económicas y políticas, y sobreviene
un conflicto o desastre, éste socava los logros obtenidos
por el desarrollo, retrasándolo, a veces durante décadas.
En los últimos años,
el PNUD ha recibido pedidos de apoyo en relación con
la prevención o la recuperación de crisis de más
de la mitad de los países donde se ejecutan programas.
La prestación de este tipo de asistencia, tanto mediante
la movilización de recursos internacionales y alianzas,
como mediante la cooperación con los gobiernos nacionales
en la ejecución de iniciativas de desarrollo sobre el
terreno que rápidamente permiten a las personas vislumbrar
una vida mejor, se ha convertido en uno de nuestros servicios
más solicitados.
Cumplimos una función fundamental
en la transición entre el socorro y el desarrollo dentro
del sistema de las
Naciones Unidas de coordinación del desarrollo y la asistencia
en casos de desastre, tanto en virtud de nuestro mandato institucional
como por estar al frente del GNUD y coordinar los Equipos de
las Naciones Unidas de apoyo a los países. La transición
es un período frágil, especialmente para los países
que salen de un conflicto, y podría producirse una repentina
reanudación de la lucha. Apenas resulta posible, apelamos
a nuestra experiencia y relaciones con una amplia gama de asociados
para aplicar alternativas concretas y factibles a la reanudación
de las hostilidades. Nuestra presencia de larga data en muchos
países nos coloca en una posición ideal para la
tarea de incorporar el desarrollo a las primeras etapas de la
recuperación, y con
posterioridad a ella.
Estamos especialmente abocados a
apoyar la capacidad nacional para administrar las situaciones
de crisis, al tiempo que ayudamos a los gobiernos y la sociedad
civil a abordar los aspectos que podrían exacerbar futuros
incidentes. Nuestras oficinas en los países están
a la vanguardia de estas tareas, con el apoyo de la Dirección
de Prevención de Crisis y de Recuperación. Ésta
también supervisa una de nuestras prácticas, la
prevención y recuperación de las crisis, que facilita
el intercambio mundial de conocimientos sobre estrategias de
eficacia comprobada. Asimismo, está vinculada con otras
de nuestras prácticas, en especial la gobernabilidad
democrática y la reducción de la pobreza, así
como con el programa general de los ODM.
FUNDAMENTOS DE UN DESARROLLO
DURADERO
El PNUD se centra en determinados
aspectos de la prevención y recuperación de las
crisis, al tiempo que mantiene la flexibilidad necesaria para
responder a situaciones particulares. En el período posterior
al conflicto, una de las principales esferas en que aplicamos
nuestra capacidad, procuramos encontrar formas no sólo
de reducir las tensiones resolviendo las deficiencias inmediatas,
sino también de ayudar a los países a restablecer
instituciones que funcionen para garantizar la estabilidad.
Nuestro programa en el Afganistán ha ayudado al Ministerio
del Interior afgano en la capacitación de un servicio
de policía civil, y hemos
asistido activamente al país en su enfoque cauteloso
pero concienzudo respecto de las elecciones nacionales.
Actualmente trabajamos en estrecha colaboración con el
Gobierno y el Equipo de las Naciones Unidas de apoyo al país
en la preparación de una plataforma de desarrollo de
más largo plazo. Ésta, denominada Abrir las
puertas a la oportunidad, gira en torno de los ODM y se
inspira en el primer informe del Afganistán sobre los
ODM. Ampliará la capacidad del país de prestar
servicios a sus ciudadanos en todos los niveles, desde la rehabilitación
de los tribunales hasta la atención a las personas con
discapacidad.
En el Iraq, estábamos preparados
para una operación de reconstrucción en gran escala.
Pese a la interrupción causada por el ataque a la sede
de las Naciones Unidas en Bagdad, hemos continuado ejecutando
importantes proyectos como el apoyo al restablecimiento de emergencia
del sistema eléctrico, el dragado de los canales de acceso
al puerto de Umm Qasr, y la ejecución de un programa
de empleo para los residentes pobres en la remoción de
escombros de las calles de Bagdad y Basra. A principios de 2004,
19 países se comprometieron a aportar más de 1.000
millones de dólares al Mecanismo del Fondo Internacional
para la Reconstrucción del Iraq, administrado conjuntamente
por el PNUD (en nombre del GNUD) y el Banco
Mundial.
Otra prioridad del PNUD es la prevención
de conflictos y la consolidación de la paz, mediante
el fortalecimiento de las instituciones que pueden prevenir
los conflictos y abordar las causas subyacentes. Tres provincias
del valle de Ferghana en Kirguistán, que se encuentran
entre las más pobres y aisladas del país, se enfrentaron
con la desorganización de los sistemas políticos
y económicos tradicionales tras el derrumbe de la Unión
Soviética. Cuando se intensificaron las tensiones por
razones étnicas, el Gobierno recurrió al PNUD
en busca de un programa de desarrollo preventivo. El proyecto
experimental, además de fortalecer las bases del gobierno
local con participación de la población, incluyó
un sistema de información de alerta temprana. Se capacitó
a organizaciones comunitarias, muchas de ellas integradas por
personas de distintos grupos
étnicos, para que trabajaran con el gobierno local en
la gestión de conflictos. Los microsubsidios unieron
a las
comunidades en torno a la planificación del desarrollo
y ayudaron a reducir la tensión por medio del trabajo
colectivo en la construcción de sistemas de riego y escuelas.
El programa se ha extendido a las tres provincias e incluye
actividades transfronterizas con Tayikistán y Uzbekistán.
En su enfoque para la consolidación
de la paz, el PNUD también se centra en la reducción
del número de armas pequeñas, uno de los elementos
básicos de la guerra moderna, así como en el desarme
y la desmovilización en general. Por ejemplo, poco después
de la firma del Acuerdo de paz de Marcoussis en Cote dIvoire,
comenzamos a trabajar con el Gobierno de reconciliación
nacional en la estrategia de desarme, desmovilización
y reintegración, proceso que fomentó las negociaciones
entre las fuerzas combatientes.
Nuestra rápida intervención y la financiación
inicial de 500.000 dólares impulsaron el posterior apoyo
de
donantes bilaterales, que desde entonces han aportado casi 10
millones de dólares para importantes proyectos de desmovilización.
En total en 2003, sólo por conducto del Fondo Fiduciario
Temático para la Prevención de Crisis y la Recuperación,
el PNUD contribuyó a la recolección y destrucción
de 123.730 armas y 170 toneladas de municiones, incluido un
millón de cartuchos de armas pequeñas. También
trabajamos en la remoción de minas, tanto en la promoción
internacional para que se incluya en la programación
del desarrollo, como en los distintos países. En Angola
hemos ayudado al Gobierno a fortalecer su capacidad para hacer
frente al problema de estos dispositivos mortales que abundan
en las zonas rurales. Las nuevas autoridades
nacionales y provinciales en materia de minas fomentan el establecimiento
de prioridades claras y la vinculación de los programas
de acción antiminas con el desarrollo. El Gobierno también
promueve cuestiones como la necesidad de que los agricultores
regresen a sus campos.
El devastador terremoto de 2003
en la ciudad histórica de Bam en Irán fue sólo
uno de una serie de desastres naturales que han causado enormes
pérdidas de vidas humanas y desarrollo en los últimos
años. El PNUD coordinó inmediatamente la evaluación
interinstitucional de las necesidades en materia de socorro
y recuperación, y posteriormente organizó un llamamiento
internacional para recaudar fondos que obtuvo más de
30 millones de dólares para alojamiento y empleo. En
general, el PNUD vela por que los programas de desarrollo tengan
en cuenta los riesgos potenciales de desastres y analicen las
formas de abordarlos.
La presentación del informe mundial La reducción
del riesgo de desastres: un desafío para el desarrollo
en 2004
fue un aporte importante. En el informe se destaca que muchos
desastres naturales provienen de la falta de planificación
en materia de desarrollo. El innovador índice del riesgo
de desastres mide los distintos grados de vulnerabilidad, establece
los aspectos del desarrollo que contribuyen al riesgo y cuantifica
la relación entre los desastres y las opciones de política.
INTERVENCIONES QUE REVIERTEN
LA TENDENCIA
Actualmente, el PNUD prefiere formular
estrategias de carácter regional para enfrentar las crisis,
debido a que la agitación en un país a menudo
traspasa las fronteras y afecta a los vecinos. También
estamos comenzando a dirigir, por conducto del GNUD, la incorporación
de la prevención de crisis a los programas de desarrollo
del sistema de las Naciones Unidas en los distintos países.
A fin de que las intervenciones
posteriores a los conflictos puedan revertir las hostilidades,
deben ser veloces, estratégicas y de suficiente envergadura
para obtener resultados. A menudo la falta de recursos internacionales
dificulta la acción, y el análisis y las prácticas
exitosas deberían compartirse en mucho mayor grado. El
PNUD insta a la comunidad mundial a que aporte los sistemas
y los fondos necesarios para realizar intervenciones eficaces.
No podemos mantenernos al margen de la desesperación.
Ha llegado el momento de avanzar.
Link a la página para descargar
el PNUD 2004 completo: http://www.undp.org/annualreports/2004/spanish/IAR04_S_completo.pdf