Resumen
Este trabajo presenta y analiza
los componentes para la construcción de un "escenario
para la intervención comunitaria" que permita contextualizar
el rol del psicólogo comunitario. A partir de la interrelación
de tres aspectos: a) necesidades sociales; b) Organización;
y c) el medio ambiente, y de su vinculación con los procesos
de participación social, se construyen alternativas de
cooperación, alianzas, o confrontación entre la
diversidad de actores sociales presentes. Se exponen cuatro
racionalidades básicas existentes en el campo de la intervención,
tales como, la política, la técnica, la burocrática
y de la población. Estos aspectos, examinados en un contexto
histórico social determinado, pueden ser utilizados como
instrumento de diagnóstico comunitario, de planificación
estratégica y de evaluación, desde una perspectiva
participativa.
Palabras Claves: Intervención
comunitaria, Psicología comunitaria, metodología
de intervención.
I.
Introducción.
Desde el punto de vista de la psicología
comunitaria la intervención social comunitaria hace referencia
a procesos intencionales de cambio, mediante mecanismos participativos
tendientes al desarrollo de recursos de la población,
al desarrollo de organizaciones comunitarias autónomas,
a la modificación de las representaciones de su rol en
la sociedad y sobre el valor de sus propias acciones para ser
activo en la modificación de las condiciones que las
marginan y excluyen (Chinkes, Lapalma, Niscemboin, 1995).
Se desarrollan en un escenario social
que el psicólogo comunitario debe construir para la comprensión
de las "multifacéticas condiciones en las cuales
se expresan las conductas en diversas condiciones ambientales"
(Werstergaard, Kelly, 1992:36) y que permita la contextualización
de las intervenciones que son parte de "un contexto social
social multideterminado, multiestructurado y de múltiples
niveles" (Werstergaard, Kelly, op.cit: 41).
La comprensión de la diversidad
de los aspectos que constituyen un escenario social comunitario
facilita el diagnóstico del mismo, el análisis
de sus contenidos y el establecimiento de cursos de acción
alternativos que son implementados mediante la asociación
voluntaria entre la población y equipos técnicos,
a través de procedimientos grupales que amplían
la percepción crítica de la realidad.
Así "el papel de los
expertos profesionales es entonces meter la reflexividad de
los contextos en las preguntas de los expertos animadores (dirigentes),
a través de las expresiones de los expertos vivenciales
(bases) (Villasante, 1998,31). La reflexión de la realidad
se instala en situaciones concretas y en su dimensión
histórica.
Los siguientes aspectos han sido
considerados para la construcción del escenario de la
intervención comunitaria :
|
A 1)
las necesidades sociales, 2) la diversidad de formas organizativas
que surgen para modificarlas y 3) la interacción
con otros actores sociales en un medio ambiente determinado.
B El reconocimiento de que estas relaciones se estructuran
en un contexto histórico, político, económico
y social determinado.
C La existencia de racionalidades específicas
que representan a la diversidad de actores sociales.
Entre ellas se destacan la política, la técnica,
la burocrática y la correspondiente a la población.
|
Este escenario social complejo,
turbulento, es el ámbito de procesos participativos en
sus manifestaciones social, política, comunitaria y ciudadana,
de articulación y de confrontación entre actores
sociales.
II.
Desarrollo de sus componentes.
A1. Las necesidades sociales.
Las necesidades sociales han sido
estudiadas desde una variedad de perspectivas: como carencias
y potencialidad (Max-Neef, 1993); como insatisfacción
percibida (Montero, 1991); como un sistema triádico:
deseo, necesidad, carencia (Heller, 1996); y como capacidades
para funcionar (Amartya Sen, 1995).
Por la facilidad de operacionalizar
y abordar las necesidades sociales en las distintas etapas del
trabajo comunitario (involucramiento, diagnóstico, planificación
participativa, organización comunitaria y evaluación)
se considera para este trabajo la siguiente clasificación
de necesidades: subsistencia, identidad, libertad, ocio, creación,
participación, entendimiento, afecto y protección
(Max Neef, 1993) . Las necesidades humanas conforman un sistema,
en el cual no pueden establecerse criterios de jerarquías
dado que se expresan a través de simultaneidades, complementariedades
y compensaciones (Max Neef, op.cit: 37). Las necesidades son
carencias pero también potencialidades, en tanto recursos
que movilizan a las personas.
A la clásica relación entre necesidad y recursos
incluye la noción de satisfactor como la "modalidad
dominante que una cultura o sociedad imprime a las necesidades
(Max-Neef, op,cit: 44), siendo este el aspecto más dinámico
de la propuesta.
Los satisfactores son formas organizativas,
prácticas sociales, espacios, valores, modelos políticos,
históricamente constituidos y su identificación
permite el diseño de estrategias sinérgicas de
intervención en el campo de las necesidades sociales.
En el cuadro Nro. 1. Satisfactores. Caracterización,
se muestra la diversidad de los mismos.
Otro de los aportes es el reconocimiento
de que las necesidades, los satisfactores y los bienes tienen
tiempos y ritmos diferentes. "Las necesidades cambian con
la aceleración que corresponde a la evolución
humana; los satisfactores tienen una doble trayectoria; por
un lado se modifican al ritmo de la historia, por el otro se
diversifican según la cultura. Los bienes tienen una
triple trayectoria: 1) se modifican al ritmo de las coyunturas,
2) se diversifican dentro de la cultura y 3) lo hacen también
de acuerdo con los estratos sociales. Estos aspectos cambian
con velocidades diversas (Max Neef, op.cit.; 49).
A2.
Las organizaciones.
El interés por las organizaciones
ha estado vinculado a organizaciones más complejas y
antiguas como la administración, las empresas, las prisiones,
las escuelas, hospitales, las organizaciones militares, los
sindicatos. Y todas ellas poseen un grado de desarrollo organizacional
e historia que le es específica. Se distinguen por una
estructura diferenciada horizontal y vertical, lo cual ordena
un sistema de roles asignados, y su tendencia es a la burocratización
(Mayntz, 1967:27).
Cuadro Nro. 1. Satisfactores. Caracterización
según Max Neef
Para este autor las organizaciones
más pequeñas, con poca interna, estructuradas
por lazos familiares o de comunidad, de cercanía geográfica,
donde el trabajo es una forma de vida, más que un desempeño
de funciones delimitadas, no entran en la categoría de
organizaciones.
Sin embargo en el ámbito
comunitario se observa una diversidad de organizaciones, que
tienen complejas formas de funcionamiento, que fueron reconocidas
por numerosos autores tales como las estrategias de sobrevivencia
(Bartomé, 1981) que funcionan como el conjunto de procedimientos,
selección y utilización de recursos para la satisfacción
de necesidades, o como redes de ayuda mutua (Aguirre, 1981),
o los recursos que implica la pertenencia a una red de interacción
social en el renovado concepto de capital social (Portes, 1999).
Katz y Kahn (1981) sistematizan
la diversidad de modelos organizacionales que dan cuenta de
estos procesos y señalan que en las organizaciones comunitarias
pueda darse una combinatoria de estos tipos.
I. Organizaciones que poseen
una estructura poco diferenciada, surgen por estímulo
o influencia del medio, para resolver problemas comunes de sus
integrantes. Las tareas se realizan basadas en la cooperación
y solidaridad (todos hacen de todo). La estructura está
basada en valores y expectativas compartidas y el principio
de autoridad está centralizado en un liderazgo personalizado.
II. Además de las necesidades comunes observadas
en el párrafo anterior, en la estructura aparecen diferenciaciones
internas, originadas por aspiraciones personales, por aprendizaje
social o por capacidades individuales para resolver nuevas demandas
del medio ambiente. Los objetivos, así como las reglas
de funcionamiento, comienzan a ser explicitadas. La autoridad
es una función diferenciada coexistiendo a veces con
el liderazgo personalizado.
III. Presentan una mayor complejidad; sus objetivos y
normas están escritos para todos los integrantes, la
división del trabajo está basada en roles y funciones
y la autoridad es un rol. Aparecen mecanismos de coacción
para el cumplimiento de las normas y reglas.
Para estos autores las organizaciones,
los movimientos comunitarios y los grupos de voluntarios se
basan en los dos primeros mecanismos, más que en el tercero.
En el cuadro Nro. 2 - Diversidad Organizacional, se señalan
los aspectos considerados (objetivos, autoridad, división
de trabajo y normas) y la posibilidad de múltiples combinaciones
entre ellos.
Cuadro Nro. 2. Diversidad organizacional.
La utilización y la combinación
de estos aspectos son importantes para el diagnóstico
de las organizaciones comunitarias, para evitar modelos normativos
o ideales de las organizaciones. Merece especial atención
este señalamiento dado que, en la década del 90,
surge una revalorización del rol de la sociedad civil
bajo el nombre de "tercer sector" y de sus organizaciones
de base, con el riesgo de que las organizaciones comunitarias
queden atrapadas en las "miradas" de las de tipo III,
como modelos de eficacia y eficiencia a los cuales arribar,
excluyendo o minimizando de esa manera la capacidad organizativa
y de movilización que poseen las que transitan por distintas
combinatorias entre los tipos I y II.
La población, a través
de esta diversidad de formas organizativas, interactúa
entre sí e intenta satisfacer las necesidades sociales,
en un espacio social y territorial correspondiente: el campo
de la participación comunitaria. Esta heterogeneidad
de organizaciones se inserta en un espacio histórico,
social y económico específico, al cual denominaremos:
medio ambiente.
A3.
El medio ambiente.
Hace referencia al espacio histórico,
político, socio económico y cultural caracterizado
por la existencia de actores sociales, a quienes referiremos
como personas, grupos, instituciones cuyo comportamiento está
orientado por sus intereses y ejercen mecanismos de influencia
en su defensa.
El medio ambiente es un espacio
de ejercicio de posiciones de poder. "El poder es una relación:
no se puede desarrollar más que a partir del intercambio
de los actores comprometidos en una determinada relación,
pues en la medida en que toda relación entre dos partes
supone intercambio y adaptación entre ambas, el poder
está inseparablemente ligado a la negociación:
es una relación de intercambio por lo tanto de negociación."
(Croizier, Friedberg, 1990:56).
El medio ambiente es un espacio
social y territorial conflictivo: los actores sociales se articulan,
establecen mecanismos de cooperación, alianza, confrontan
y negocian.
De una mirada más amplia
entre la población, sus necesidades, las organizaciones
y la trama multiorganizacional, surgen los procesos de participación
social orientada a la gestión de intereses sociales (Sánchez,
E., 1994) que incorpora a la política, a través
de la representación por medio de estructuras partidarias,
comunitarias (necesidades sentidas y legitimación) y
ciudadanas (defensa de intereses personales, mediante organizaciones
o aspectos jurídicos de carácter general).
Podemos sintetizar los siguientes
aspectos básicos del medio ambiente, conflictividad,
poder y posibilidades de ejercer influencia activa para modificarlo.
B.
El Contexto.
Los aspectos estudiados, las necesidades
sociales, las organizaciones y el medio ambiente, los procesos
participativos, las racionalidades existentes se hallan insertos
y muchas de las veces determinados por un espacio histórico,
económico y social, mucho más abarcador, que ejerce
influencia y al que no es posible modificarlo. Lo denominaremos
el contexto:
Cuando es posible su modificación,
para su operacionalización, en el marco de este trabajo
lo llamaremos medio ambiente. A modo de ejemplo: un programa
de ajuste económico, para la mayoría de la población,
es un determinante de sus condiciones de vida. Para los grupos
económicos, que pueden imponer condiciones, ejercer su
influencia en el programa, es su medio ambiente. Si la población,
a través de la movilización, la protesta, por
la construcción de movimientos sociales o a través
de la organización política puede ejercer influencia
y modificarlo, la situación de contexto se ha transformado
en una situación del medio ambiente. Esta diferenciación
es de capital importancia en los procesos de planificación
estratégica.
Es posible señalar dos espacios-contextos:
el primero, "externo", que podría estar representado
por la "globalización", y que señala
la adopción generalizada y triunfante del "discurso
neoliberal ", una transnacionalización y volatibilidad
del capital, facilitado por la revolución tecnológica
de las comunicaciones y la informática.
En el segundo de estos espacios
cercanos aparece la reforma del Estado (achicamiento), los programas
de ajuste estructural de la economía, la desregulación,
la apertura económica las privatizaciones, la deuda externa
y su influencia en el medio ambiente: desempleo, flexibilidad
laboral, creciente pobreza y la exclusión social y los
efectos psicosociales de la misma.
La exclusión social se refiere
por un lado a la situación experimentada por