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El presente trabajo describe
los diversos factores antrópicos generadores de impacto
ambiental negativo, tanto en forma individual como en su interrelación.
Se centra luego en el consumo, como factor de máxima relevancia
y propone un modelo alternativo de reducción global del
mismo con redistribución del ingreso, esbozando algunas
pautas para alcanzarlo.
1. Introducción
Si nos preguntáramos
acerca de la magnitud y alcance de la crisis ambiental, podríamos
proponer tres categorías conceptuales para enmarcar una
posible respuesta:
a) La crisis es perturbadora
para la vida, empeorando las condiciones de amplias poblaciones,
pero sin amenazar la continuidad de la especie humana en su conjunto
b) La crisis perturba profundamente el ecosistema planetario,
el cual será capaz, sin embargo, de reestablecer su homeostasis,
aunque su nuevo estado de equilibrio, excluirá a la especie
humana
c) La crisis acabará destruyendo integralmente el ecosistema
planetario, pasando la Tierra a ser un planeta desierto, desprovisto
de vida, tal como se la define hoy.
Las opciones b y c
son altamente angustiantes, pero la "a" no deja de ser
preocupante, porque cuando se dice "empeorando las condiciones
de amplias poblaciones", aunque la especie humana en su conjunto
subsista, muchas personas sufrirán, enfermarán,
y morirán.
Es oportuno recordar que el Fondo de Población de las Naciones
Unidas preveía, hace ya varios años, unos ochocientos
millones de refugiados ambientales, sólo en las primeras
décadas del siglo XXI (1)
Aunque ciertamente
la magnitud y complejidad de la cuestión planteada hace
que nadie esté en condiciones de dar una respuesta taxativa,
es interesante tomar en cuenta un estudio realizado por la Universidad
de Stanford, que indica que nuestra especie está utilizando
actualmente, ya sea en forma directa o indirecta, el 25 % del
"Producto Neto Primario", es decir de toda la energía
disponible para cualquier especie que no sea capaz de fotosíntesis
(exoenergía). (2)
Esto implica que, como
límite teórico, sólo son posibles dos duplicaciones
más de la actividad humana, lo que al ritmo actual de crecimiento
del uso de recursos, se alcanzaría en dos o tres generaciones.
Obviamente, este es un límite teórico, ya que mucho
antes que eso, el ecosistema mundial colapsaría, por estrangulamiento
de las cadenas tróficas en el contexto de biodiversidad
decreciente.
Otro dato interesante
es que, desde una perspectiva del agotamiento de los recursos,
ya hoy, si se extrapolaran los valores de consumo de los paises
materialmente desarrollados (normalmente conocidos como desarrollados
a secas, adjetivación a la que no suscribimos) a toda la
población mundial, muchos de dichos recursos desaparecerían
en brevísimo tiempo. Así, los Estados Unidos de
Norteamérica, con menos del 5 % de la población
mundial, consumen el 33 % del cobre del planeta. Si todos consumiéramos
cobre a ese nivel, harían falta unos 7 planetas Tierra
para proveer ese metal.(3)
Hay dos consideraciones
a tomar en cuenta en relación con los problemas ambientales:
1) La mayoría
de los indicadores de deterioro ambiental, crecen en modo exponencial,
es decir, acelerado. La cantidad de basura producida, la superficie
desertificada o la concentración de dióxido de carbono
en la atmósfera, por citar sólo algunos ejemplos,
han venido siguiendo esa ley. Para comprender en modo intuitivo
como opera una función exponencial, es oportuno el ejemplo
del estanque (4). En un estanque flota una planta acuática.
La superficie del estanque es tal que se necesita un millón
de aquellas para cubrirla totalmente. La planta se reproduce,
duplicando su población a diario. Un simple cálculo
muestra que se necesitan tan sólo veinte días, para
cubrir el estanque, es decir, superar el millón
(2 exp 20 = 1 048 576)
Pero lo interesante del ejemplo es que si un observador desprevenido
pasara por nuestro escenario el día diez y nueve, al ver
el estanque mitad cubierto, mitad vacío, podría
erróneamente pensar que aún faltan si no otros diez
y nueve, al menos varios días más para cubrirlo.
Muchos de los problemas ambientales, que han ido incrementándose
sostenidamente en las últimas décadas, podrían
estar hoy en una especie de "día diez y nueve",
es decir, al borde de alcanzar una saturación, o umbral
crítico.
Solo baste considerar, como indicador final del deterioro ambiental,
que a inicios del siglo XX se perdía una especie anual,
en 1950, unas seis, en 1975, cuatrocientas, en 1990, uns ochomil,
y en 2000, cincuentamil especies por año (5)
2) La segunda consideración
es que los problemas ambientales no pueden ser considerados en
modo aislado, ya que están interrelacionados en una compleja
red causal, en la que aparecen lazos de retroalimentación.
En ese sentido, el abordaje clásico que se utiliza dentro
del modelo de desarrollo hegemónico de corte mecanicista,
lineal y fragmentario, es inadecuado para abordar la problemática
ambiental.
Por ejemplo, la liberación de gases de invernadero, como
el CO2, es responsable del calentamiento global.
Por otra parte, la liberación de clorofluorocarbonos (CFCs)
lo es de la destrucción del ozono estratosférico.
Hasta aquí, ambos problemas aparecen como separados.
Sin embargo, los CFCs, son ellos mismos poderosos termoactivos,
contribuyendo también al calentamiento global.
Pero además, la destrucción del O3, aumenta el pasaje
de radiación ultravioleta (UV). Esta mayor incidencia de
radiación UV está afectando y modificando poblaciones
de fitoplancton, reduciendo la capacidad de absorción de
dióxido de los océanos. He aquí un primer
vínculo entre destrucción del ozono y efecto invernadero.
Consideremos otro gas de invernadero, el metano (CH4). Si como
se prevé, el efecto invernadero está comenzando
a provocar el derretimiento de hielos continentales (6), estos
hielos liberarían al licuarse, metano atrapado en ellos,
retroalimentando el proceso (7).
A su vez, la suba del nivel del mar implicaría la destrucción
de franjas costeras cultivables, promoviendo la tala de bosques
eventualmente jóvenes y fijadores de carbono (8) y disminuyendo
así otro sistema terrestre de reabsorción del CO2.
Son muchísimos los lazos y vínculos entre "diversos"
problemas ambientales, incluyendo sus conexiones con problemáticas
sociales y culturales, tales como el aumento de la pobreza, la
migración a las ciudades o la transculturación.
Estas dos consideraciones
hacen que debamos revisar los abordajes, en general fragmentarios
e incompletos, que pueden hacerse para realizar pronósticos
en relación con la cuestión ambiental.
Aunque no dispongamos
de una prueba taxativa (en muchos marcos epistémicos dichas
pruebas sencillamente no existen), hay indicios suficientes para
aplicar el principio precautorio y, asumiendo que la máxima
gravedad de la crisis es altamente probable, actuar enérgicamente
e inmediatamente como si tuviéramos la certeza.
En otras palabras, no es necesario "probar" la proximidad
del extremo de la muerte y desintegración total del superorganismo
planetario, -por utilizar un concepto "gaiano" (9)-
para comenzar a actuar.
Pero esta acción,
debe dirigirse a las dinámicas generativas del impacto
ambiental negativo, y no meramente a los síntomas.
Esto llevará, muy probablemente, a un profundo pero necesario
cuestionamiento del modelo de desarrollo hegemónico, de
neto corte economicista.
2. Los factores antrópicos
del deterioro ambiental
El impacto ambiental
negativo global (IA(-)) de origen antrópico, puede ser
considerado como producto de la población humana, por el
consumo promedio per cápita, por un factor vinculado a
las tecnologías bajo las cuales se producen y consumen
los diversos bienes y servicios.
Adicionalmente puede agregarse un factor de concentración,
que refleja el hecho que, a igualdad de los tres factores anteriores,
el impacto será mayor cuanto más concentrada sea
la fuente. Dicho de otro modo, una generación de impacto
distribuida, será mas fácilmente asimilable por
el ecosistema planetario.
IA (-) = P x C x Ft
x Fc
Donde P es la población
mundial, C el consumo per cápita medio, Ft el factor tecnología,
y Fc el factor de concentración.
El factor población
P sido considerado por mucho tiempo, desde una perspectiva malthusiana,
el más preocupante. Es sin embargo acotable y comparativamente
poco gravitante en comparación con C y con Ft.
Tomando en cuenta que la proyección media para el crecimiento
de la población mundial prevé la estabilización
de la misma en torno al doble de la cifra actual, se entiende
que bastaría con disminuir el producto C x Ft a la mitad,
para mantener IA(-) dentro del valor actual.
Las perspectivas que
presentan la problemática ambiental como producto del rápido
crecimiento poblacional de los países del "sur"
(10) y en particular de la pobreza, resultan mucho más
verosímilmente fruto del temor -con cierto dejo xenófobo-
de ciertos sectores del "norte" a perder sus prebendas
a causa de una masa indigente invasora, que de la racionalidad.
Basta para entender esto que, si bien nueve de cada diez niños
nacen hoy en el "sur", el niño que nace en el
"norte" estará destinado a consumir y contaminar
como veintisiete niños-sur, es decir, el triple que los
nueve en conjunto.
Diversos indicadores
muestran que el problema ambiental se ha propagado mucho más
por la intensificación del consumo que por el aumento poblacional.
Ejemplo de ello es el dato para la generación de basura
en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, que desde 1978 se
ha incrementado en un 168 % mientras que la población solo
lo hizo en un 35 %. (11)
El factor tecnología
Ft es con mucho el que más ha ocupado el discurso de los
especialistas, en su intento por paliar la crisis, y el presente
curso no ha sido la excepción.
Vamos a examinar su potencial de reducción desde una perspectiva
teórica, es decir, exclusivamente técnica, par ver
luego cual es su horizonte en el contexto socio-económico
real propuesto por el modelo hegemónico.
Prácticamente todas las actividades humanas tangibles que
son necesarias para un propósito noble de nuestra existencia
colectiva, pueden ser realizadas mediante el uso de Tecnologías
Apropiadas (TA).
Se entiende aquí
por TA, toda aquella tecnología que aplicada en algún
punto del proceso de producción, distribución, consumo
o desecho de los diversos bienes y servicios, permita lograr igual
prestación o uso final, con menor impacto ambiental negativo.
El diseño del
hábitat y la planificación del espacio tanto rural
como urbano pueden organizarse en modo compatibles con el equilibrio
ecosistémico.
La vivienda, mediante normas de construcción sana, el uso
de materiales de construcción autóctonos y adecuados
a la climatología local, y la arquitectura bioambiental
(12), puede convertirse en un lugar no sólo saludable para
la vida sino armónico con el ecosistema circundante y energéticamente
eficiente.
La agricultura puede
tornarse sustentable y retroalimentativa para con la diversidad
biológica, eliminando el uso de agroquímicos y promoviendo
en su reemplazo el policultivo y la producción orgánica.
El vegetarianismo como modalidad alimentaria, mas allá
del impacto directo en beneficio de la salud humana sostenido
por sus defensores, es, desde una perspectiva ecológica,
un modo más adecuado para el aprovechamiento del terreno,
puesto que es demostrable que las calorías que llegan a
las mesas producidas por unidad de superficie cultivada con vegetales
para consumo humano, son unas diez veces más que las que
llegan en la carne procedente de igual superficie destinada a
alimentar ganado
.
El transporte puede ser completamente rediseñado, -Curitiba
es un ejemplo de ello- (13).
La sustitución de las formas de locomoción más
contaminantes -como los motores de combustión- por aquellas
que lo son menos -como el transporte eléctrico, siempre
y cuando dicha electricidad no haya sido originada a su vez por
combustión de hidrocarburos-, la promoción de transportes
públicos que desplacen a los automóviles subocupados
o el fomento de la bicicleta en ciudades descongestionadas y seguras,
son algunas de las alternativas disponibles.
Desde el punto de vista
de la producción y el consumo de energía, las posibilidades
son inmensas: por un lado, las medidas de eficiencia energética
permiten obtener iguales servicios con un consumo mucho menor
de energía, mediante artefactos más eficientes como
luces compactas, heladeras de bajo consumo, máquinas y
equipos de alto rendimiento. Por otro lado, estas medidas de eficiencia
se complementan con el desarrollo y aplicación de las energías
limpias y renovables en la generación: aplicaciones térmicas
y fotovoltaicas de la energía solar, generación
eléctrica eólica, energía microhidráulica
y mareomotriz, el biogás sustituyendo el gas de yacimiento,
y otras tecnologías con diverso grado de desarrollo, sin
olvidar el inmenso potencial del hidrógeno como combustible,
todas ellas permitiendo sustituir un modelo energético
centrado en hidrocarburos escasos y contaminantes, en las peligrosísimas
centrales nucleares o en las ambientalmente perturbadoras megacentrales
hidroeléctricas.
La minimización
de residuos, su reutilización y reciclado son importantes,
o la fabricación de objetos con criterios ambientales,
es decir, revirtiendo el criterio economicista vigente de producir
para una vida útil que maximice la ganancia del productor
en función de un rápido ciclado de descarte y reposición
del producto, por otra que sea el menor impacto ambiental para
igual prestación, son poderosos recursos tecnológicos.
Del mismo modo, el
ecoetiquetado y las certificaciones ambientales (14) como la evaluación
de impacto ambiental de procesos industriales y el tratamiento
de corrientes residuales (15), influyen en igual dirección.
¿Cuál
es el potencial concreto de disminución de IA (-) a través
de la disminución de Ft?
Consideremos, como ejemplo, el problema energético. Una
vivienda bioclimáticamente eficiente podría proveer
el mismo nivel de confort de una convencional, con sólo
el 25 % del consumo energético.
Los artefactos de iluminación de bajo consumo, permiten
el mismo resultado lumínico que los normales, con un 20
% del consumo de estos últimos.
Una heladera eficiente consume de 1/3 a 1/5 de una común.
Sólo la eficiencia energética, aplicada en todos
los casos, lograría reducir el consumo de energía
de la humanidad a alrededor de una cuarta parte.
Si, a su vez, esa cuarta parte se produjera con Energías
Limpias y Renovables, en materia energética el impacto
ambiental negativo se reduciría a una fracción de
un orden diez veces menor, como mínimo, con respecto a
su grado actual.
En los restantes campos,
la aplicación de TA puede permitir reducciones de un orden
comparable, con lo que pueden contribuir notablemente a la reducción
del Ft, sin considerar que algunas tecnologías son coadyuvantes
al fortalecimiento ecosistémico, y pueden inclusive contribuir
a cambiar el signo de Ft, tornándolo positivo.
Pero decíamos
antes que las TA tienen un enorme potencial, considerando exclusivamente
su disponibilidad técnica y omitiendo factores ligados
a la lógica y operatoria del modelo hegemónico de
corte consumista.
Este modelo dominante tiende a concentrar los medios económicos
y de producción en cada vez menos manos, con el fomento
de "megaobras", tales como los gigantescos polos industriales,
las faraónicas centrales energéticas (16), las hidrovías,
las inmensas extensiones monocultivadas de agricultura extractiva
y mecanizada o las factorías flotantes transnacionales
propias de la globalización.
Esta lógica no se detiene en las fronteras planetarias,
y ya la NASA estudia la posibilidad de depredar Marte, previo
lanzamiento de algunas bombas de hidrógeno para calentar
convenientemente su superficie.
Dentro de este modelo
produccionista-consumista, las TA sólo pueden incorporarse,
al lento ritmo de la legislación ambiental y al lentísimo
de su reglamentación y cumplimiento, como medidas paliativas
y secundarias, y coexistir en espacios periféricos o intersticiales
del modelo, pero encuentran poderosos frenos para ocupar posiciones
centrales dentro de aquel.
La generación
eólica o solar pueden solucionar la producción eléctrica,
pero su penetración en el modelo energético no supera,
salvo excepciones, algunos milésimos del total (17), la
agricultura orgánica hoy representa tal vez un milésimo
de la producción total (18), las ciudades que mas reciclan,
solo lo hacen en un 20 % (19).
Esta dificultad de
las TA para abrirse camino no marginal dentro del modelo se debe
a una compleja constelación causal, dentro de la que destacaremos
dos causas principales:
a) La centralización.
Fritz Schumacher, difusor y acuñador del concepto de TA
(20) decía que estas tecnologías requieren de producción
con materias primas locales, mediante tecnologías livianas,
cuasi-artesanales, en pequeños ámbitos comunitarios,
de "rostro humano" y para consumo local. Las TA podrían
adquirir difusión universal en tanto y cuanto la población,
los medios de producción y los económicos se descentralizaran,
se diversificaran. Las TA son compatibles con pequeñas
poblaciones y emprendimientos de pequeña escala.
Miles de pequeñas aldeas pueden ser alimentadas cada una
con un generador solar comunitario un generador eólico
o un biodigestor, y pueden recibir sus vegetales de huertas orgánicas,
pero es mucho más difícil (y hasta tecnológicamente
imposible) que Buenos Aires y sus alrededores, por no citar México
o San Pablo, sean techadas de paneles solares.
b) El consumismo. Hay
profundos intereses de los sectores promotores de las tecnologías
convencionales, para que mantengan su dominio en el mercado, tales
como la propagación de equívocos y errores al respecto
de las limitaciones de las mismas, los lobbies para evitar su
promoción y difusión, o el control de las propias
tecnologías para mantener su precio elevado (21).
La promoción del consumismo, a su vez, a través
de la publicidad y los mecanismos del mercado, atenta contra las
TA, que son mucho más compatibles con consumos frugales
y moderados.
Ambas causas a su vez
se vinculan a través del problema de la economía
de escala. Se alega a veces que las TA son caras. Lo son, dentro
del modelo, escala y lógica del modelo centralizado, pero
serían económicamente compatibles dentro de un modelo
no consumista y descentralizado.
Vemos así que la reducción del Ft depende, en gran
parte, de una reducción del Fd, y también del consumo
C.
A su vez, puede fundamentarse
que el Factor de Concentración Fc está fuertemente
ligado al consumo C, ya que es el consumismo de las clases medias
y altas, y el requerimiento de mano de obra barata por parte de
los productores lo que ha forzado la concentración urbana
en las megalópolis contemporáneas, y los procesos
migratorios del campo a la ciudad.
Puede plantearse entonces
el siguiente esquema relacional:
C
Fc
Ft
Obviamente las relaciones
causales entre los tres factores son bidireccionales, pero las
flechas muestran la dirección predominante.
Así, el consumo
aparece como el factor clave en la generación de impacto
ambiental negativo, no sólo por su impacto directo, si
no por sostener los otros factores, fuertemente dependientes del
mismo.
La "ecuación":
IA(-) = P x C x Ft x Fd puede modificarse a:
IA(-) = P x C x Ft
(C, Fd) x Fd (C) = P x C x Ft (C, Fd (C)) x Fd (C)
O sea que finalmente
IA (-) es por sobre todo una función de la población
y del consumo, siendo este último el verdadero factor sinérgico.
Resulta claro desde
esta perspectiva, que una intervención profunda a nivel
de dinámicas generativas, exige una renuncia al consumismo,
tanto desde los sectores actualmente dominantes, que en su afán
de lucro y poder procuran centralizar cada vez más los
recursos económicos, como desde el punto de vista de la
sociedad en general, que debe progresivamente abandonar su ansia
de concentrarse en los grandes centros de consumo intensivo llamados
ciudades, y aceptar un estilo de vida más austero en el
plano material, aunque mucho más rico en sus otros aspectos.
Coincidiendo con Lester Brown, parecería que sólo
la superación del materialismo como propósito de
la existencia humana, puede llevar a la solución de la
crisis ambiental (22).
3. El consumo: el tema
relegado en la cuestión ambiental
Paul Ekins decía
que la frugalidad es una noción "subversiva",
pues su práctica atenta directamente contra el centro de
los intereses del modelo economicista-consumista.(23)
La disminución global del consumo, como meta universal
en pro de la sustentabilidad es el gran tema olvidado en la cuestión
ambiental.
Se habla mucho de cómo producir de modo más limpio,
como tratar los efluentes tóxicos, como gestionar los residuos
sólidos urbanos, de eficiencia energética, certificaciones
ambientales y ecoetiquetado, pero casi nadie habla de consumir,
y por lo tanto producir menos.
¿A qué
obedece esta clara omisión? Desde los sectores hegemónicos
del poder, las grandes empresas multinacionales y el pensamiento
capitalista en general, la respuesta es obvia: es el consumismo
y el funcionamiento del mercado lo que sostiene los privilegios
de los más adinerados.
Los gobiernos se alían a este enfoque, sea por ser avasallados
por dicho poder multinacional, sea por adherir a la creencia de
que a mayor producción-consumo y mayor poderío económico
de sus países y territorios administrados tendrán
mayor "desarrollo" y mayor poderío tanto nacional
como personal.
También por
la creencia -bien promovida e instalada- de que una reducción
del consumo y de la producción traerá inevitablemente
un desastre económico, mayor desempleo y pobreza.
Obviamente que la reducción
global del consumo no debe promoverse asfixiando aún más
a los más pobres, y ni siquiera recortando proporcionalmente
el ingreso de todos.
Se trata de una reducción global del consumo con redistribución
del ingreso, de tal forma de que, a pesar de tal reducción
global sólo el quintil más rico vea disminuidos
(drásticamente) sus ingresos, mientras que los otros cuatro
quintiles lo vean incrementado.
Anualmente, las Naciones
Unidas emiten los datos sobre la distribución mundial del
ingreso, cuyo gráfico correspondiente, por su forma, es
conocido como "la copa de champaign". (24)
Se divide la población mundial en cinco quintiles, y a
cada quintil se le asigna el porcentaje de participación
en la riqueza planetaria.
Así, se observa que para el quintil más rico, corresponde
un 87 % de la riqueza, al siguiente, aproximadamente un 10 %,
y luego los restantes tres quintiles un 1,2 %, un 1 % y un 0,8
%.
Luego de décadas de aplicación del modelo de desarrollo
hegemónico, el porcentaje de riquezas del quintil más
rico nunca dejó de incrementarse (ensanchamiento de la
boca de la copa) y los porcentajes de los quintiles más
pobres, de reducirse (angostamiento del pie -sin base- de la copa).
El "derrame" prometido, jamás llegó, ya
que la concentración progresiva de la riqueza es estructural
e inherente al modelo.
Son alarmantes las cifras dadas por las Naciones Unidas acerca
de que sólo 225 fortunas en el mundo, equivalen a la riqueza
combinada de la mitad más pobre de la humanidad, y que
con sólo el 4 % de dicha riqueza podrían solucionarse
los problemas básicos de la misma (25)
El modelo de reducción
del consumo con redistribución a proponer, consiste en
una reducción global del consumo del 40 %, es decir una
reducción al 60 % del actual.
La siguiente tabla
muestra como quedaría una hipotética distribución
por quintiles:
Quintil Actual Propuesto
Observaciones
20 % más rico 87 % 16 % Brusca reducción
Segundo 20 % 10 % 14 % Incremento del 40 %
Tercer 20 % 1,2 % 12 % Fuerte incremento
Cuarto 20 % 1 % 10 % Fuerte incremento
20 % más pobre 0,8 % 8 % Fuerte incremento
TOTAL 100 % 60 % Reducción del 40 %
Observese, que el nivel
de ingreso per cápita promedio mundial actual, del orden
de U$S 6500 (26) pasaría a ser del orden del 60 %, es decir,
unos U$S 3900.
Pero U$S 3900 equivale, para una familia de cuatro miembros, a
U$S 15600 anuales, o lo que es lo mismo, U$S 1300 mensuales (aproximadamente
$ 4200 por mes), lo cual es más que aceptable.
La primera observación
crítica que podría hacerse a esta ambiciosa modificación
de la distribución mundial del ingreso, es que los puestos
de trabajo quedarían reducidos al 60 %.
Sin embargo, si por cada puesto de trabajo se generaran dos, se
tendría un 120 % de puestos de trabajo de la mitad de tiempo
que los actuales.
Puede preguntarse si tal dedicación reducida alcanzaría
para el sustento de cada trabajador, la respuesta es casi tautológica,
ya que si la humanidad consume el 60 % de lo anterior, el trabajo
global puede disminuir, y la retribución monetaria del
mismo sería suficiente, ya que no hace si no reflejar la
producción de bienes (en una economía mundial desafectada
de la especulación financiera).
La segunda observación,
es que esto es utópico, prácticamente imposible
de lograr, ya que quienes poseen poder y riquezas, no lo cederán
voluntariamente.
Al respecto puede considerarse que lo que no se logre por una
voluntad consultiva, será probablemente forzado por graves
acontecimientos sociales, y ciertamente obligado por inevitables
acontecimientos ambientales, sólo que de maneras drásticas
y calamitosas.
Si la sensibilidad social y solidaridad humana no lo hacen, el
inexorable avance del deterioro ambiental presiona cada vez más
forzando la urgente búsqueda de soluciones.
Dicha presión también crece exponencialmente, y
lo que hoy parece utópico, puede ser visualizado como urgente
y necesario en poco tiempo más.
4. Conclusión: Pautas para transitar hacia el nuevo modelo
No existen praxis antecedentes
para transitar hacia un nuevo modelo de desarrollo, se trata de
construir, al decir de Mardones, el "inédito viable"
(27) pero algunas vías parecen, desde la opinión
a la que suscribimos, ser las correctas:
I. La expansión
de la conciencia ambiental, como subsistema de una conciencia
que algunos autores llaman "conciencia planetaria" (28),
para la cual un nuevo modelo educativo parece central. El nuevo
espíritu y propósito colectivo humano podría
estar orientado por criterios de moderación, frugalidad,
descentralización y desaliento de toda forma de consumismo,
de tal forma que tales criterios, junto con la multiplicidad de
visiones promovida por procesos participativos, garanticen la
sustentabilidad ambiental y la equidad social en modo intrínseco
a la naturaleza de cada emprendimiento, y no como solución
de compromiso agregada. El marco conceptual del Desarrollo a Escala
Humana, entendiendo el "desarrollo" como la generación
de satisfactores sinérgicos que simultáneamente
den cuenta de una pléyade de dimensiones de desarrollo,
muchas de ellas intangibles como el afecto, el entendimiento,
la libertad, la identidad, la participación o la creatividad,
parece apropiado a tal efecto (29)
II. La promoción
de los procesos participativos involucrando activamente como actores
a todos y cada uno de los miembros de cada comunidad de referencia.
Tal involucramiento debe partir desde la misma instancia de percepción
y definición del problema a abordar, e inclusive en la
generación consensuamiento de los conocimientos necesarios
para tal abordaje. Esto daría paso a la democracia participativa,
con la generación de nuevas instancias institucionales
surgidas de la base, que logren progresivamente legitimar mecanismos
vinculantes y de contralor a los gobiernos (30). Dichas instancias
estarían imbuídas de una nueva modalidad de resolución
de los asuntos humanos, (liderazgo consultivo y comunitario) ajena
al espíritu proselitista, divisionista y competitivo que
anima las instituciones hegemónicas (partidos políticos,
estado nación, empresa privada, entre otras).
III. A la par de fuertes
bases participativas locales, descentralizadas y de escala humana,
se requiere de la articulación de espacios supranacionales
legítimos, que logren establecer políticas mundiales
equitativas, ya que de otro modo el capital trasnacional migra
hacia donde encuentre condiciones favorables a sus intereses,
y continuará contaminando y generando desigualdad.
Una propuesta a considerar es la modificación del sistema
de las Naciones Unidas, hacia otro de "Naciones y Pueblos
Unidos", es decir, legitimando los espacios hasta ahora informales
abiertos por la sociedad civil y las ONGs en las diversas cumbres
mundiales (31).
Este nuevo sistema de articulación mundial sería
claramente diferente de la globalización, ya que mientras
esta es claramente uniformizante y avasalladora de diversidades,
aquel garantizaría precisamente una "unidad en diversidad".
IV. Un nuevo marco
epistémico parece comenzar a conformarse a partir de la
crisis paradigmática de la ciencia. Los enfoques sistémicos,
holísticos, la transdisciplinariedad y la reivindicación
y revalorización de vías de conocimiento diferentes
a la positivista hegemónica, constituyen un soporte cognitivo
fundamental para el nuevo modelo.
Para la promoción
de estas profundas transformaciones, los emergentes y cada vez
más potentes procesos de participación de la sociedad
civil, la construcción de ciudadanía plena, ayudados
por los contradicciones internas del modelo hegemónico,
que lo van llevando cada vez más aceleradamente a toparse
con sus propios y dramáticos límites, constituyen
la vía a nuestro alcance.
Cerramos con una cita que puede resultar esclarecedora:
"A no ser que el desarrollo de la sociedad encuentre un propósito
más allá del mejoramiento de las condiciones materiales,
fracasará aun en la consecución de estas metas."
(32)
REFERENCIAS
1.
Fondo de Población de las Naciones Unidas, 1994
2. Vitousek, Peter M. et alia. "Human appropiation of the
products of photosynthesis", en "BioScience, vol 34,
1986. Citado por Elizalde, Antonio. En "Modelos de Desarrollo
e Integración Económica", Revista Argentina
de Economía y Ciencias Sociales, Volumen 2, 1998.
3. Elizalde, Antonio, Op. Cit.
4. Relato del Ing. Rapaport, Martinez, 1992
5. Norman Myers (editor) "The Gaia Atlas of Planet Management",
Pan Books, London, 1985, Pags. 154-156
6. Osvaldo Canziani clase sobre "Actividad Humana y Cambio
Climático Global".
7. Greenpeace, 1996
8. Jorge Adamoli, clase Nro 13.
9. Hipótesis Gaia, de James Lovelock y Lynn Margulis
10. La división "norte-sur" se profundizó
durante la CNUMAD 92, en Rio de Janeiro, ocupando en cierto modo
el lugar vacante de la antigua división "este-oeste".
Personalmente no adhiero ninguna división artificial trazada
sobre la geografía de la humanidad, pues todas se basan
en un único aspecto (en este caso el grado de desarrollo
material) e involucran peligrosos reduccionismos.
11. Mario Fittipaldi y equipo, clase 23
12. Arquitectura Bioambiental: Aqta. Liliana Alvarez, Aqtos. Eduardo
Yarke y Marta Fujol, Instituto Solar de Arquitectura de Buenos
Aires (ISABA)
13. Roberto Fernández, clase 20
14. Carlos Barrera, clase 11
15. Silvia Fulco, clase 27
16. La central de las Tres Gargantas, en China, genera un lago
de 600 km de largo por 100 de ancho, sepultando ciudades de cientos
de miles de habitantes y edificios de más de veinte pisos
17. En algunas regiones, como Holanda o California, el porcentaje
de generación eólica sobre el total puede alcanzar
algún dígito porcentual. Pero existe un límite
que los especialistas evalúan en torno al 12 % de la generación
total, para entregar energía eléctrica de origen
eólico a la red interconectada, por sobre el cual se produce
un desbalance indeseado, debido a que la velocidad del viento
es una variable estocástica. Sin embargo, esto ocurre sólo
si se plantea la energía eólica como generación
para la red interconectada. No hay límites sin embargo,
cuando se la plantea para el abastecimiento de localidades independientes.
18. Jorge Adamoli, clase 12
19. Mario Fittipaldi y equipo, clase 25
20. F. Schumacher "Lo pequeño es hermoso"
21. Muchas empresas petroleras, como Amoco Oil Company dueña
de "Solarex" o la BP, son fabricantes de módulos
fotovoltaicos.
22. Lester Brown y otros, "La situación en el mundo".
23. Ekins, Paul. "Una noción subversiva". El
Correo de la UNESCO, Enero de 1998
24. Informe anual emitido por las Naciones Unidas
25. Roberto Fernández, clase 20
26. Informe sobre Desarrollo Humano, PNUD, 2002
27. Mardones, en "El Papel del Voluntariado en la Sociedad
Actual", de Imanol Zubero Beaskoetxea
28. Morin, Edgar y otros. "Manifiesto sobre el Espíritu
de la Conciencia Planetaria", Budapest, 1996
29. Elizalde, Antonio, Max Neef, Manfred y Hoppenhayn, Martín.
"Desarrollo a Escala Humana: una opción para el Futuro",
CEPAUR, Santiago de Chile, 1986
30. Ver el trabajo "Sociedad Civil y Cultura Democrática"
de Antonio Elizalde y Manfred Max-Neef
31. Leis, Hector Ricardo "Una propuesta para el 50 aniversario
de las Naciones Unidas" en "Ecología y Unidad
Mundial", UNIDA, Nro. 11,1995
32. B.I.C NY office. "La Prosperidad de la Humanidad",
1995
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